Javi Había quedado con Javi a las 21h. Ya oscureciendo, para poder ir con el coche a un lugar apartado de la ciudad sin llamar mucho la atención. Por wa me preguntó si se ponía o no desodorante, sabiendo que me comería sus sobacos, le dije que no. Recién duchado no hacía falta. Los nervios iban en aumento a medida que se acercaba la hora. Además me dice que no se masturbaba desde hacía dos días y que le dolían los huevos por ello! Tendría leche de sobra para darme 😉 Por fin íbamos a disponer de un momento y un lugar para poder estar juntos sin prisas y sin que nadie nos molestara.
Javi tiene 18 años, delgado, unos ojos que hipnotizan, flequillo (con lo que a mí me gustan!), unos labios que invitan a besarlos, un torso PERFECTO, bien proporcionado, esbelto, lampiño… en fotos prometía estar para comérselo, y así era. A día de hoy puedo asegurar que es el chico más bello y atractivo de todos con los que haya estado nunca. Y he estado con unos cuantos, y muchos de ellos auténticas preciosidades, a los cuales no quiero quitar méritos, pero chicos, Javi os supera, a todos! Ver a semejante Adonis desnudo frente a mí me parecía un sueño hecho realidad.
Llegamos al sitio, detengo el coche, Javi ya estaba en la parte de atrás, acondicionada con los asientos tumbados y una colchoneta. En cuanto fui junto a él, sin darme tiempo a desnudarme, empezó a tocarme, a abrazarme, a besarme por el cuello. Yo sólo podíadejarme hacer y acariciar sus piernas. Me encantó que fuese él quien tomase la iniciativa. En pocos minutos mis ojos pudieron contemplarlo tumbado boca arriba, semidesnudo, aún con los boxers puestos, unos boxers que dejaban ver una tremenda erección y una mancha húmeda por todo el líquido preseminal que estaba expulsando por su excitación. Me acerqué a olerle, a rozar mi cara y mis labios por encima de aquel tesoro que iba a comerme en breves momentos. Finalmente le quité el boxer y lo que pude ver superó todas mis expectativas. La estampa más bonita que he podido admirar en toda mi vida, el cuerpo más perfecto (para mí), el rostro más bello, y un montón más de adjetivos que ni conozco y serían suficientes para describir lo que este chico es, el deseo de toda mi vida, el mayor de mis sueños hecho realidad. Quizá solo sea cuestión de gustos. Él me dice que es normalito, pero yo quiero un normalito así entre mis brazos. Otros los preferirán más corpulentos, más fibrados. Pero Javi ha marcado un hito, un punto máximo que será muy pero muy difícil que algún otro chico lo supere alguna vez. Cuando por primera vez tuve su polla a escasos centímetros de mi cara, no quise empezar a saco. Preferí besar y sentir su piel contra mis labios. Un beso a cada lado de la polla. En los huevos, en el tronco duro… para finalmente dar cuatro lametazos al glande y metérmela entera en mi boca. Siempre digo que «no hay mamada si no hay arcada» y así fue, quería comérmela toda, entera, hasta la base, me cabía por los pelos, y tuve varias arcadas, muy fuertes, pero no importa, son la prueba de que te estás comiendo una polla con ganas.
En el juego total de besos y caricias, ambos tenemos una preferencia, nos gusta que nos coman la oreja. Sentir los labios y la lengua del chico con el que estás y cómo entra en tu oído genera un placer brutal. Una especie de corriente eléctrica te recorre el cuerpo desde el oído hasta el vientre, te hace retorcerte y gemir de gusto, y las cosquillas te hacen esbozar una sonrisa pero de felicidad. Y así estábamos, de la oreja al cuello, del cuello a la boca, de la boca al cuello, y del cuello a sus sobacos… unas axilas depiladas que se abrieron de par en par cuando mi boca fue a por ellas. Las lamí como nunca he lamido la piel de un chico. Les saqué brillo. Bajaba hasta su cintura y subía lamiendo costado arriba hasta sus axilas, donde me entretenía, para luego seguir lamiendo camino del codo. En un momento dado le pedí que tomara un trago de agua y me lo pasara a mi boca, es uno de los fetiches que siempre me gusta practicar. Mi otro fetiche son los pies. Unos pies a los que no tardé en acudir a lamerlos. A ponerlos sobre mi pecho, mi vientre, mi cara, al tiempo que mi lengua recorría cada uno de sus deditos y me metía en la boca los que me cabían.
No eran los primeros pies que me comía, pero sí fue la primera vez que me los comían a mí, y me encantó! la próxima vez haremos un «69 de pies», seguro! Previamente habíamos hablado y pactado que yo quería que se corriese en mi boca y tragarme todo su semen. Y así lo hicimos. En un momento dado se puso sobre mí, yo tumbado boca arriba y él arrodillado ante mí, dándome su polla. Empecé a mamarle y a masturbarle a la vez, siguiendo sus indicaciones de «dale fuerteahora» y «más deprisa» llegó por fin a su primer orgasmo, aquel que iba a expulsar en mi boca toda la lefa acumulada en sus testículos durante dos días de calentura. En apenas un momento y tras su aviso de corrida, sentí en mi boca el típico sabor agridulce y caliente de su leche. Aunque he de decir que su semen me supo especialmente bien, nada desagradable. Fueron varios los trallazos de esperma que fui tragando cuidadosamente. Como le estaba agarrando la polla con la mano, noté perfectamente cómo se le hinchaban los conductos seminales cada vez que me obsequiaba con un espasmo eyaculatorio.
Ni una sola gota pudo escapar de mi boca y tragué obediente como buen puto que soy, mientras mi chico gemía de placer y tocaba el séptimo cielo. En otro momento le dije que le quería comer el culo y se dio la vuelta y pude ver su trasera. Realmente me pareció un culo más bien pequeño, con el pelo justo y adecuado para mi gusto. Además de sobarlo un poco antes de lamerlo, pasé mi lengua por toda su espalda hasta llegar a su cuello, me tumbé encima suya, frotando mi polla contra su culo al tiempo que mordía su cuello y me comía su oreja. Él también lo hizo conmigo. La excitación aumentaba por momentos. Nos abrazábamos, nos besábamos, nos revolcábamos, nos estábamos comiendo vivos! Sentir sus labios y sus dientes rozando mi polla me hacían sentir que estaba vivo. Yo solo atinaba a decirle que para mí él era un ángel que había venido a hacer realidad mi sueño. Le decía «gracias» una y otra vez, y él me decía que gracias a mí. Mis lamidas por todo su cuerpo alternaban a veces con besos, besos que en el fondo eran de cariño yagradecimiento por aquel encuentro, porque Javi había sido un chico cumplidor, amable, atento y cariñoso como ninguno antes había pasado por mi vida. Y no sabía cómo darle las gracias.
Llegó la hora de los juguetes sexuales. Le enseñé unas bolas chinas y un dildo, me puse boca abajo y me dejé hacer. Le ofrecí mi culo para que me metiera lo que quisiera, ya sabiendo que Javi es solo activo, y que iba a follarme después. Empezó con las bolas chinas, no sé cuántas metería pero bastantes, mis gemidos iban en aumento, mientras él seguía preparando el camino para su polla. Después le hice probar un culito de latex, le puse bastante lubricante y le apliqué el masturbador sobre su polla dura. Le dije que aquello era como follar a pelo. Realmente es uno de mis juguetes preferidos, lo uso en los momentos de máxima calentura y viene muy bien. A falta de pan, buenas son tortas. Y ese juguete (con un poco de imaginación) me hace sentir que estoy follando a un chico, porque para meter la polla ahí se necesita tener una buena erección y ejercer una presión muy similares a un culo de verdad. Y una vez dentro el mete y saca puede llegar a ser muy placentero.
Llegó el momento de follar, y la postura que primero intentamos fue la de sentarme sobre su polla. A pesar de que mi culo ya estaba lubricado y dilatado, no sé si fue por los nervios, pero me dolía y no podía cabalgar bien sobre él. Así que me dio la vuelta, me puse «a lo perrito», le ofrecí mi culo bien abierto y empezó a follarme… como nadie lo ha hecho en mi puta vida!Iba alternando un mete y saca suave con unas embestidas que me mandaban a darme cabezazos contra la puerta trasera del coche. Lo que me encantó, aparte de esa alternancia, fueron sus caricias, abrazos y besos en la nuca y espalda mientras me follaba. Mostraba una dedicación, un cariño y un saber hacer que me fascinaron. Me estaba dando la mejor follada de mi vida. Me decía «aprieta el culo» pero yo estaba tan en las nubes que mis gemidos empezaban a ser gritos de dolor y placer al mismo tiempo. Finalmente y felizmente mi nene se corrió, y nada más caer rendidos en la colchoneta me dijo que había sido genial, su mejor polvo. Yo le dije que por cosas así, la vida merecía la pena.
Escribo este relato justo 24h después de haber vivido esta experiencia, y puedo decir sin lugar a dudas que ha sido el mejor polvo de mi vida, el más intenso, el más placentero, el más excitante, mi mejor experiencia sexual con el chico de mis sueños, el que más me gusta, el que más me excita, y que ojalá podamos repetirla, si es en una cama mejor! 😉 Y si es durante toda una noche… entonces ya podré irme de este mundo sabiendo que he experimentado el mayor de los placeres terrenales posible, con quien para mí no es un chico normal y corriente… sino lo que yo llamo un «semidios». Gracias Javi (no es tu nombre real, pero tú ya sabes que eres tú) Besos.
