Me llamo Javier, vivo en Buenos Aires (Argentina) y desde los 15 años soy jugador de futbol. Debuté en la primera division a los 17 años. Tengo novia y difruto del sexo con mujeres, pero les voy a contar mi experiencia en el futbol, que certifica aquello que dicen: «el que se pasó de bando, no vuelve». A mis 15 años ya media 1,81 y tenia un buen cuerpo todo lampiño y empecé a vivir en la pensión del club donde estaban otros chicos del interior. Me asignaron una habitación junto a Martín, un rubiecito flaco de 1,70, 17 años, muy simpático y jodón que era de Santa Fe. Nos hicimos muy compinches y amigos. Cierta noche lo veo masturbarse frenéticamente y prendí la luz, se puso colorado y me dijo:
- perdoná si te desperté. – qué pajero sos, Martincho – le dije. – no me vendas – no se. Ya voy a ver que te pido – pedime lo que quieras – Ah si! lo que quiera. Bueno, veni y chupame la verga.
Pegó un salto y antes que terminara de decir verga se la habia metido en la boca enterita y sin chistar. Me prodigó una soberbia chupada y cuando yo estaba por acabar me dice, sacando la boca de mi pija: «Hasta mañana, tengo sueño.» Lo tomé del pèlo largo que usaba y se la puse hasta la garganta, y en tres empujones me fui adentro de él. Se la mandé directamente al estómago. Ahí me pidió cogerme. Yo por supuesto me hice el machito y me negué. Accedí a pajearlo y ronroneaba como un gatito. Le ensarte dos dedos en el culo y lo pajeé hasta que se fue. Le saltó la lechita y cayó sobre su pecho y abdomen. Se la desparramé con la mano y se la pasé por sus labios. No hubo forma de que se fuera a su cama, durmió toda la noche en cucharita conmigo. Yo le apoyé el pito en sus cachas y nos dormimos.A las 6 me despierto con la pija dura y lo intenté puertear. Nunca habia hecho un culo. Se despertó, me miró, fue al baño y trajo champú. Lo dilaté y se sentó sobre mi pija. Cómo me cabalgaba el muy guacho! De más está decir que le acabé adentro y oh sorpresa!!! al sacarla el champu hizo efecto laxante y se cagó encima mío. Lo odié. Ni le hablaba. El estaba apenado y dolido. Buscaba que yo lo perdonara, pero ni pío. Hasta que se me pasó y lo quería coger otra vez. Entonces le hice comprar ropa de mina. Tanga y corpiño, una minifalda y medias de red con ligas. Él estaba desesperado y accedió. Lo hice vestir y lo empecé a besar y manosear, metiendole mano en la raya del culito. Estaba hecho una pendeja, divino!!! Pero, yo quería cobrarme la cagada que me habia hecho. Y entonces llamé a mis dos vecinos de habitación: Guille y Claudio. Cuando lo vieron, se quería morir!!! Martincho, estaba rojo como un tomate. Y yo les dije: Chicos, acá tenemos a Pamela Sobatutti, nos va a chupar la verga gratis a los tres. Guille y Claudio se bajaron el short y pelaron las vergas. Martin se arrodilló y nos mamó las pijas uno a uno. Cuando no aguantabamos mas, nos pajeamos y le acabamos en la cara, el pelo y la boca. Se atragantó con la leche. Desde entonces en las concentraciones Martincho repite la cábala, ya que ese dia ganamos 3 a 0. Además tenemos nuestra propios premios. Por cada gol convertido podemos elegir a uno de los tres restantes para encamarnos. Si nos expulsan o cometemos un penal tenemos que entregar la cola a los tres restantes. Pero con Martín, la cosa es distinta, lo tengo todas las noches para mi. Y entre el futbol y mi pija, me ha dicho que elige la pija.
