Recibí tu correo, me contabas que habías leído algunas de mis historias, de las que he ido publicando en una página web gay. Me decías que te gustaban mis historias, cuando confesaste tu edad, me asombré, demasiado joven, demasiada pasión escondida.
En tu correo me pedías que te informara si conocía páginas con historias de jóvenes haciendo el amor con adultos, me pedías direcciones de páginas con fotografías, me contabas que las querías para convencer a tu primo que es mayor, para que estuviera contigo, te envié algunas direcciones, todas legales, y es que intento no hacer nada que esté en contra de la ley. No estoy de acuerdo con muchas cosas, soy un poco anarquista, si me dan a elegir prefiero la libertad absoluta, antes que los códigos. Pero soy realista, vivimos en un mundo donde estamos obligados a cumplir una serie de normas impuestas por los políticos. Porque existen esas normas, yo me veo obligado a cumplirlas, así que procuro no colocarme fuera de la ley. Solo cuando me es absolutamente necesario, (cuando un chico se me ofrece), “engaño”, un poquito a los legisladores, y es que en la intimidad de mi habitación, hago lo que quiero, sin dañar a nadie. Soy como soy, Dios me ha hecho así, y cuando puedo disfruto, me divierto al máximo, ¿Hay algo málo? No violo, no abuso, no corrompo, no disfruto si mi compañero no se divierte, para mí, es necesario que mi compañero esté tan emocionado como yo, y es que no busco sexo, busco amor. Cuidado, el sexo es importante, muy importante, pero es mejor si es acompañado con “el sabor y el aroma” del cariño. Cuando hay amor, es fantástico, cada centímetro de mi piel desea a mi compañero, mis manos vuelan, buscando la respuesta de mis caricias, cuando veo un cuerpo que se arquea con la piel erizada, como respuesta a mis caricias, cuando observo un culo joven, que se levanta, ofreciéndose, como respuesta a mis besos, me emociono, si además, ese cuerpo, ese culo, es de un chico al que amo, mi espíritu se eleva. Hoy, un chico al que quiero un montón, me ha estado besando en el cuello, mientras yo le acariciaba las nalgas por encima de la ropa. No quería tener sexo con él, bueno, la verdad es que ojalá pudiera… Pero el amor de ese chico, el amor que me trasmite con sus besos, me parece suficiente. Y ES QUE EL AMOR, SIEMPRE ES SUFICIENTE.
Nueva York es muy grande, demasiado, y yo la verdad es que prefiero el bosque a los rascacielos, me gusta más una playa solitaria que la mejor discoteca de la city, pero en NY estás tú, después de escribirnos tantos correos, no pude resistir la tentación de visitarte y conocerte en persona, después de todo desde donde yo vivo, el avión no tarda demasiado en llegar. Nos citamos en Central Park, desde luego tenía mucho miedo, miedo de que no fueses real, de que simplemente fueses un policía que buscaba presas en la red, así que cuando te vi llegar, con tu gorra de los Yankees hacia atrás, y tu camiseta de los Nikcs, no me lo terminé de creer, eras como en la foto que me habías enviado, hermoso, tu cabello rubio muy cortado, tu piel blanca como el marfil, tus ojos verdes abiertos de par en par al mundo que se ofrecía a tu alrededor. Verte tan sólo caminar fue un goce para mis ojos, tu ligereza y vitalidad me transmitían electricidad con cada uno de tus movimientos.
Te detuviste a pocos metros de mí, buscándome, y poco a poco te fuiste girando hacia mí, cuando nuestras miradas se cruzaron me reconociste, aunque nunca me habías visto, Ni tan siquiera te había mandado una foto mía. Despacio te acercaste a mí, sonriendo, mi sonrisa te dio valor, ¿Foso?, Me preguntaste.
Yo no pude hablar, de tan emocionado que me tenia tu belleza, simplemente asentí con la cabeza y te ofrecí mi mano, pero tu no quisiste mi mano, simplemente me besaste en la cara, y me diste un abrazo fraternal, que me llenó de emoción. Te sentaste junto a mí en el banco y comenzaste a hablar, imagino que lo necesitabas, a tus pocos años, ya no podías soportar por más tiempo el silencio, al que te veías obligado por tus inclinaciones sexuales. Me hablaste de tus amigos, con los que solías divertirte, en los centros comerciales y jugando con las computadoras, me hablaste de tus padres, de tu soledad, al no encontrar a nadie con quien compartir tus gustos, me hablaste de tu primo, que es mayor que tú y del que estás enamorado. Pero él no quiere darse cuenta de que tu existes, tiene novia y no te hace caso. Por eso sufres. Pasó un chico haciendo deporte, y los dos nos quedamos mirándolo, cuando nos volteamos a vernos ambos nos reímos, comprendimos y disfrutamos al ver que a los dos nos había gustado.
Me invitaste a tu casa, tus padres trabajan y los dos regresan tarde, acepté, ¿Quién puede rechazar a un chico tan hermoso como tú?. No puedo entender a tu primo, de todas maneras espero que sigas mi consejo y que cada vez que estés con él a solas, permanezcas con la menor cantidad de ropa posible, estoy seguro que tarde o temprano no podrá resistir tu belleza y te dará el amor que tanto deseas.
Cuando llegamos a tu casa me hiciste pasar a tu habitación, para enseñarme la computadora gracias a la que nos habíamos conocido, me enseñaste algunas de las fotos que más te gustaban de tu colección, tengo que reconocer que algunas son magnificas y poco a poco el ambiente se fue caldeando, no fue premeditado, nuestra cita no era de amor, era una cita de amistad, pero estabas tan cerca… Cuando apoyaste tu cabeza en mi hombro no me pude contener y te acaricié suavemente la espalda, no supe si seguir, tenía miedo a que me rechazaras, ya que aunque conozco tus inclinaciones, también sabia que nunca habías estado con nadie.
Pero de nuevo tu mirada pícara y tu sonrisa me emocionaron. Hablamos, en voz muy baja, para que ni tan siquiera las paredes pudieran oírnos, hablamos y los dos decidimos que deseábamos estar juntos en la cama. Lentamente comenzaste a desnudarte, el mejor espectáculo del mundo solo para mis ojos.
A mí me costaba trabajo moverme, emocionado con tu belleza, si en ese momento todo hubiera acabado para mí hubiera sido suficiente, era tanta la belleza que me ofrecías que mi alma explotaba de gozo contemplándote. Poco a poco, tímido, te me fuiste acercando, tu mirada fija en la mía, yo intenté sostener tu mirada, pero no pude, me fue imposible, te fui acariciando con mi mirada, primero tu boca, roja, de labios gruesos y húmedos, tu pecho ancho, pero aún sin definir los músculos, tus pezones gruesos, tu vientre liso y tu matita de vello púbico al final. Pero tienes una hermosa verga, grande para tu edad, ligeramente curvada hacia abajo, gruesa, suave, con una deliciosa punta rosada. Me emocionaron tus piernas, largas y lampiñas, mis manos de nuevo cobraron vida propia y se acercaron a ti.
Yo aún permanecía sentado, te acerqué lentamente a mí y comencé a acariciar tu pecho, despacio muy despacio fui bajando mis manos por tus costados, disfrutando de cada poro de tu piel, acariciando tus caderas y bajando por tus piernas, no te quise tocar tu sexo tan pronto, antes quise disfrutar del resto de tu cuerpo, reservando para el final “la maravilla que te nace entre las piernas”. Al momento tu verga cobró vida propia y cada vez estaba más excitada, incluso comenzó a asomar una transparente gota de liquido en la punta, pero me seguí resistiendo a tocarte allí, quería disfrutar al máximo de ese momento, de tu belleza, te senté en mi regazo, y te besé en la boca, en tu dulce y suave boca. Fue un beso suave, apenas un roce, pero me transmitiste tu amor en ese ligero toque, y mi pasión por ti fue aumentando. Nos miramos y nos reímos, de felicidad, de dicha y de alegría de estar por fin juntos. Tus risas aumentaron cuando te hice cosquillas, y mi alegría aumentó cuando me diste un abrazo enorme. Me besaste.
Quise ver tu culo y te coloqué sobre mis piernas, con el culo levantado hacia mí, me lo ofrecías en todo su glorioso esplendor. Lo acaricié, lo apreté, incluso lo golpeé suavemente dos o tres veces, me emocionó cuando cambió su maravilloso color de marfil, por un rojo más hermoso aún. Metí mis dedos por entre tus piernas y comencé a acariciarte debajo de tus bolas, con dos dedos, mientras con mi dedo pulgar comencé a acariciar tu agujero. Tu respuesta fue levantar aún mas tu culo, separando un poco las piernas, moviéndolo al compás de mis caricias. Cuando te vi mover el culo no me pude contener por más tiempo, te levanté, y rápidamente me quité la ropa, cuando viste mi cuerpo desnudo quisiste acariciar mi cuerpo de oso, si, soy grande y peludo como un oso. Yo ya estaba a punto de explotar, así que te llevé de la mano hacia la cama y dulcemente te coloqué boca abajo para seguir trabajando tu trasero. Lo apreté de nuevo, lo volví a acariciar, lo golpeé, lo besé y despacio, muy despacio fui metiendo la lengua.
No quise esperar más y mi mano libre comenzó a acariciar tu verga, recorriéndola en toda su longitud, conociéndola, apreciando su textura y suavidad, tus bolas redondas, casi perfectamente redondas, las abarcaba con una mano y también las disfruté durante largo tiempo. Coloqué la almohada doblada bajo tu cintura y despacio, muy despacio al principio, fui entrando dentro de ti, tú permanecías con los ojos cerrados, tu boca ligeramente abierta y tus delicados quejidos, me anunciaban que estabas disfrutando tanto como yo. Conseguí que entrara toda, y me detuve a disfrutar del espectáculo, de la belleza de ver tu culo ensartado por mi verga, de tu espalda arqueada y de tu cara de placer, en ese momento te mordiste los labios y quise ser yo el que los mordiera, así que aún sin sacarla, me acerqué a tu boca y te mordí los labios, comencé a bombear, metiendo y sacando mi rabo de tu agujero, cada vez más rápido, ya no pude pensar más. Todo mi ser, toda mi alma estaba dentro de ti, solo podía tener mis manos en tus cintura.
Nos abrazamos y comenzamos de nuevo a reírnos, disfrutando de nuestra mutua compañía, nos besamos y hablamos de lo mucho que habíamos disfrutado juntos. Hicimos dos veces más el amor, me gustó cuando me penetraste y disfruté de nuevo cuando te volví a hacer mío. Fue una maravilla bañarnos juntos, el jabón hace tu piel aún más suave y lavarte me produjo placeres impensados.
La semana que pasé en tu ciudad fue maravillosa, me gustó ir contigo al cine, me gustaron los museos y me gustó el Park. Pero sobre todo me gustó hacer el amor contigo cada vez que tus padres salían a trabajar. Lloramos como tontos en nuestra última tarde juntos, justo antes de que saliera el avión. Abrazados en tu cama. Te lo prometí y lo cumplo, escribiendo este relato, que te enviaré a ti antes que a nadie, este relato en el que he puesto todo mi amor. Te seguiré queriendo, te seguiré escuchando, aunque solo podamos comunicarnos a través del e-mail. Cada noche, en la soledad de mi cama, creeré que te tengo a mi lado, disfrutando de tus besos y de tu calor. Hay mañanas que me despierta tu olor, sueño contigo y tu olor llena mi habitación. Tu sonrisa también permanece conmigo, tu foto en mi mesilla, es lo último que miro antes de dormir y lo primero que veo al levantarme. Mi vida, está llena de ti. Lo has conseguido, has conseguido que me enamore locamente de ti.
Sé que sigues deseando a tu primo, ojalá tengas suerte, y logres hacer el amor con él, pero no me lo cuentes, eso no me lo cuentes. No podría resistirlo. Te quiero.
P.D. Te escribí un poema, espero que te guste.
CUANDO MIRAS A OTRO.
No puedo remediarlo, Cuando miras a otro Mi corazón explota, Cuando miras a otro… Y tu mirada brilla Mi corazón se detiene Envidioso. Cuando miras a otro…
El dolor que siento, Cuando miras a otro. Me rompe, dentro. Muy dentro.
A veces pienso Que hubiera sido mejor no haber nacido, y no sentir… El dolor de verte mirar a otro.
Cuando me besas, Te perdono, Aunque mires a otro. Cuando me abrazas, No me importa, Que quieras a otro. Que mires a otro.
Nunca te tendré, completamente. Siempre habrá otro, Siempre sorprenderé, tus miradas. Y siempre me dolerá. Pero tus besos, Me hacen olvidar… Que tú, quieres a otro.
Cuando me abrazas, nada me importa. Te quiero tanto…
