Mi nombre es Carlos, y lo que le voy a contar es una historia real que paso apenas hace una semana, en 16 de enero para ser exactos. Todo empezó cuando se me ocurrió visitar un lugar llamado «la casita» en la CD. De Mexico, que es un lugar para sexo rapido.
Debo de confesar que tenia algo de miedo al ir la primera vez, llegue al frente del lugar pero no me atrevía a entrar, esperé un poco a ver si veía entrar a alguien, esperé alrededor de dos o tres minutos, y al fin vi en entrar a un tipo alto 1,80 aproximadamente, fornido, con el pero decolorado, atractivo. Por fin me arme de valor y entre, pague mi entrada y todo, al entrar lo vi, él estaba guardando su mochila en uno de los lockers del lugar. Seguí de frente, subí las escaleras para conocer el lugar.
No había nada interesante, seguí adelante a las demas habitaciones, baje los otras escaleras del lugar, en una de las habitaciones decorada estilo Luis XV había dos tipos, desnudos de la cintura para abajo, no supe que hacían pero me lo puedo imaginar.
Seguí el recorrido, no había mucha gente. Subí las escaleras y esperé, unos pocos minutos después salió uno de los chavos del cuarto Luis XV. Lo seguí hasta una cabina, no hablamos para nada, nos empezamos a tocar la espalda, el pecho. Yo bajé mi mano y empecé a masajear su verga por arriba del pantalón, él hizo lo mismo, yo lo estaba disfrutando, abrí su pantalón y comencé a masajear su verga en toda su extensión que comenzó a crecer, él hizo lo mismo. Estabamos los dos con el pantalón en las rodillas, las cabinas no tenían puerta, cuando siento una mano firme en mi culo que me hace estremecer, yo continué como si nada hubiera pasado, pero a mi compañero no le agrado mucho que el nuevo chico, que era el del pelo decolorado y que me había gustado tanto, entrara al juego.
Así que decidió retirarse, yo preferí estar con el chico de pelo blanco, nos pasamos a otra de las cabinas y continuamos con las caricias, claro yo con el pantalón en los tobillos. Él usaba una camisa negra pegada, unos jeans super ajustados y una gorra negra, se veía cuerisimo. Empezamos a besarnos, tocarnos los pezones, y comencé a tocar su verga sobre el pantalón, él masajeaba la mía que estaba totalmente parada, no pude resistir y abrí su pantalón, cual es mi sorpresa al sentir la mejor verga de mi vida, grande y gruesa, me encantó, la toqué suavemente y comenzó a reaccionar, él empujó mi cabeza hacia abajo y yo le empecé a mamar la verga, la mas deliciosa de mi vida, así continuamos un rato, él ensalivó uno de sus dedos y me lo metió en el culo, lo que deseaba era que me metiera esa enorme verga. Me ofreció popers, algo que era nuevo para mí, pero acepté con gusto.
Sugirió que nos quitáramos la ropa, rapidamente lo hicimos, continuó ensalivando mi culo listo para ser follado, me dio la vuelta, le puse un condón y comenzó a meterme su enorme verga por mi culito, yo gozaba como nunca, mientras él me la metía, yo ensalivaba mi dedo y se lo metía en el culo. Así estuvimos un rato, disfrutando de su maravillosa cogida, un rato después se dio la vuelta esperando que yo me lo cogiera a él, cosa que yo hice gustoso.
Empecé a meterle suavemente mi verga, entró con mucha facilidad, encontramos un ritmo delicioso, entraba toda y salía de igual manera toda y la metía de nuevo, así estuvimos largo rato disfrutando de una excelente cogida hasta que no puede contenerme y termine fuera de su delicioso culo.
Cada quien tomo su ropa, se salió de la cabina y continuó su aventura ese día, un rato después lo encontré de nuevo y tuve una de las experiencias mas deliciosas de mi vida.
Lo que paso después se los platico en la siguiente parte.
Si tu eres ese desconocido (alto, fuerte, barba de candado, jeans super ajustados, camisa negra pegadita, gorra oscuro y super caliente) que tuvo ese encuentro sexual en la casita el martes 16 de enero del 2001, con un chavo de 175, cabello oscuro, delgado y caliente, no dudes en contactarme, me gustaría poder verte de nuevo o por lo menos intercambiar correos.
Continuara…
