Les contaré lo que me ocurrió cuando tenia 16 años, era delgado pero con buen trasero, nosotros vivíamos en una ciudad del norte, pero por el trabajo de mi papa habíamos ido a una ciudad del golfo de México, yo era muy feliz en esta ciudad, con Laura mi novia, con quien tenia mis «fajes» sin llegar a tener sexo, y con mi amigo Daniel de mi misma edad, pero mis padres salieron de vacaciones al Caribe por 2 semanas y no quisieron dejarme solo, así que le pidieron a Javier, el padre de mi amigo Daniel, que si podía quedarme con ellos, Javier tenia 39 años, era divorciado, hacía mucho ejercicio, por lo que tenia buen cuerpo, era guapo pero nunca me había fijado en eso.
En fin, llegué a quedarme con ellos y enseguida fuimos al club a nadar, ahí fue donde empecé a verlo de otra manera, lo vi en su tanga blanca y su bronceado perfecto, que enseguida tuve una erección y me asusté, ¿por qué me atrae? me preguntaba, esa noche por más que quería dormir pensaba en Javier, y luché contra ese pensamiento, y por fin me dormí.
Al día siguiente que era un viernes íbamos a ir a una fiesta, que iba a acabarse tarde, Daniel me dijo que nos quedáramos con su primo que vive al al lado de la casa donde era la fiesta, yo no quise ir argumentando que no me llevaba bien con su primo cosa que era cierto, pero en el fondo quería quedarme a solas con su papa.
Llegó la hora y estaba viendo la Tele cuando llegó al cuarto de TV Javier, me dice, «¿qué miras?», le dije «el canal HTV de videos, quiere verlo?», a lo que Javier responde «claro, pero no me hables de usted, Ok?» , «está bien Javier» le dije, por cierto llegó con un short de licra obviamente ajustado, que me hizo fantasear con su bellas y apetitosas nalgas así como con su verga. Estábamos viendo un video, cuando ya no pude mas y le agarré el pene, él se sorprendió y dijo «qué putito eres», yo me asusté y salí corriendo al cuarto, tenía miedo.
Ahí estaba viendo por la ventana el patio como distraído por lo que pasó, cuando Javier me abraza por detrás y al oído me dice «no te asustes, es que nunca he tenido relaciones homosexuales» y me voltea hacia él y dice «pero quiero probar» y me da un beso robado, y le digo «pero eres el padre de mi amigo», y me dice «él está lejos de aquí, nadie se va a dar cuenta chiquito, disfrutemos este momento, olvidémonos del mundo, aquí en este cuarto y esta noche sólo existimos tú y yo», nos besamos apasionadamente, sentí sus grandes y fuertes manos recorrer mi cuerpo, ahí estaba yo, un adolescente de 16 años sucumbiendo ante un adonis heterosexual lobo de mar de 39 años, yo que tenía mi novia me estaba entregando de la manera mas pasiva a un hombre, mientras nos acariciábamos y besábamos, yo crucé mis piernas como pinzas alrededor de su cintura, y Javier al oído me decía «chiquillo, desde que te vi dije que eras perfecto para mi primera vez con un hombre», y caímos a la cama donde terminó de zafarme mi ropa y con su lengua recorrer todo mi cuello, mi pecho, y mordisquear y chupar mis pezones como desesperado, bajando hasta mi pene y darle una mamada lenta y rápida, y se levanta, y hago lo mismo, nos volvemos a besar, él se levanta, yo también, devorándonos a besos.
Luego sus manos empujaron mi cabeza hacia abajo, al ir bajando mis manos se deslizaron por sus musculosos brazos, cosa que me prendió, mis labios lamiendo su duro abdomen hasta llegar a su pene de 22 Cm. y comencé a mamarlo como desesperado, y oigo un gemido, «hazlo lento» me dijo Javier, cosa que hice, le estaba dando una mamada espectacular, mis labios se deslizaban subiendo y bajando por ese tronco de carne, luego me dijo «así! qué rico mamas!, lo haces mejor que las mujeres!», finalmente pude tragármelo todo, cosa que le gustó porque arreció el vaivén en mi boca, prácticamente me cogió por la boca, finalmente se vino y su semen se fue directo hasta mi garganta, yo succioné todo ese liquido con sabor agrio, hasta que no quedo nada, él me sentó en una silla y se fue directo a mi verga a mamarla, yo inexperto ante mi primera mamada me corrí rápido en su boca, se levantó y nos volvimos a besar, nuestras lenguas se embestían una con otra, y me dijo «te voy a coger, chiquillo», se sentó en la silla y comenzó a lamer mis nalgas y metía sus dedos en mi ano, este debido a la mamada estaba dilatado, finalmente me colocó sentado encima de él, y de golpe me la metió, cabe mencionar que sentí quebrarme del dolor, y así lentamente la fue metiendo, yo colocaba mi brazo sujetándome de su cabeza para que su boca besara un costado y pudiera llegar hasta mi pezón, sus manos apretaban a la altura de mi estomago y prácticamente arreció la cogida y decía «qué rico aprietas chiquito!», mientras yo le respondía «métemela más! dámela toda!», finalmente después de sentirla toda y sentir que sus huevos topaban con mis nalgas se corrió dentro de mí y así con la verga adentro de mí se vino yo sentí su líquido en mi interior y fue el acabose y me vine en sus manos, y al oído me dijo «qué cachondo me resultaste, Jerry!», me carga hasta la cama y lo volvimos a hacer otra vez en la cama.
Finalmente nos vimos varias veces más, pero en otra ocasión lo contaré…
