Hace mucho tiempo, cuando el Internet no era tan mundial me metí a un chat muy conocido. Entré a la sección gay con un nickname de Mr.. semen y hablé con tres mexicanos, un argentino y un compatriota mío, un chileno. Después de terminar de hablar con el mexicano, un chico cuyo nickname era artur preguntó «¿Hay alguien de Chile?», yo le respondí «sí, yo soy chileno», y empezamos a hablar y hablar y tocamos temas como: cuánto medían nuestros penes, si nos estábamos masturbando, cómo eran nuestros semenes, y piropos calientes, muy calientes. De repente, él me dijo: «¿Te gustaría pajearte (masturbarte) escuchando mi voz? Dame tu nº telefónico.» Yo desconfiaba un poco porque podía meterme en un enredo telefónico, etc. Pero al final se lo di… Me dijo: «Te llamo en cinco minutos». Me puse mi pijama, y en verdad pasaron 10 minutos, pero no importa y escuché el sonido del teléfono. Yo apagué la luz, levanté el auricular y contesté: «Aló?» El me dijo: «Hola» Yo: «eres tú. te estaba esperando. caliéntame.» Él me dijo: «¿Lo tienes duro?» Le dije «Sí, me estoy pajeando pensando en ti y en tu jugoso pico (verga)». Me dijo: «Mmmmm… Qué rico!, quieres sentir el mío pajeandose?» Le dije: «bueno» Sentí su pico frontandose en el teléfono y su mano ayudándole. «Te gustó?, ahora tú.» Me dijo. Yo empecé a masturbar mi duro pico en el teléfono. Le dije: «te gustó?» Él: «uuhhh, qué rico. Mmmm, siente el ruido que ya me vengo…» Sentí el ruido de un chorro espeso y muy veloz chocar con el teléfono. «Tu ya te vienes?» me dijo. «Sí, pero espera» Hubo silencio, solo el ruido de mi masturbación. Entre ese rato me dijo: «Tienes peludito el culo?», yo le dije «Sí, y el tuyo?»; Él: «Estoy pilucho (desnudo) en mi cama con mi culito peludito y rosadito bien parado.» «Me gustaría entrar en él», le dije. Eyaculé semen, pero fue un chorro muy débil. Él sintió el silencioso pero existente ruido del chorro, le gustó. Se siguió masturbando. Me dijo: «¿cuándo te puedo llamar de nuevo?» le dije: «a ver, puede ser mañana a las 4?» «Está bien, y nos volvemos a calentar, te parece?» «Bueno, chao!» y colgó. Me encantó esa experiencia y me seguí masturbando como por media hora más, y ahí me salió un chorro fuerte que me manchó gran parte del pantalón del pijama. Al día siguiente, que es hoy, el día en que estoy escribiendo este e-mail, jueves 6 de julio del 2000, lo esperé y no llamó. Pero yo sé que volverá a llamar. Esta ha sido mi mayor experiencia gay, y me encantó…
