Ese Fútbol

Cuando tenia 18 años me cambié de ciudad, pues vivía en un pueblo chico y como ya iba a entrar a la universidad me trasladé a una más grande donde me inscribí en la carrera de Leyes, en mi anterior pueblo, donde estudié el Bachillerato era todo un galán con las chavas y me encantaba tener relaciones con ellas, fui muy popular entre ellas y entre mis amigos por ser todo un galán y aventado con ellas, además de que era guapillo y eso me ayudaba mucho con ellas, en fin, al llegar a mi nueva ciudad me sentí sólo, pues no tenía amigos y la escuela a la que entré era de puros tipos y tipas estirados que no le hablaban a nadie que no fuera de esa ciudad, yo, un provinciano, no cabía en sus grupos, pero uno de esos chicos, delgado, moreno claro y alto me dijo que si me gustaba jugar fútbol, que él y su grupo de amigos entrenaban los lunes y miércoles para jugar los sábados contra otros clubes deportivos, que era muy buen ambiente y que me podía divertir si sólo les acompañaba, así pues que acepté y el siguiente día de entrenamiento ya estaba ahí, al llegar al club me lo encontré en el estacionamiento donde él me había dicho que me esperaría y me dio un carné invitación y entramos al lugar, nos fuimos a los vestidores, nos cambiamos rápidamente con la ropa para el fut y salimos a la cancha, inmediatamente sus amigos me recibieron muy bien y me preguntaron mi posición, de inmediato dije -Delantero Centro-, así que me pusieron a jugar un rato ahí, y el amigo que me había invitado era el portero del equipo contrario, así que empezó el partido y ganamos los de mi equipo por 2-0 y lo más maravilloso es que yo metí los dos goles, al terminar el partido nos dirigimos a las regaderas, estando en las duchas se me acerca mi nuevo amigo y en broma me reclamaba los dos goles que le había metido, que llegando llegando y poniéndolo en mal ante sus compañeros… todo fue solo broma y me dijo que si quería comer algo, le dije que sí, que el juego me había despertado el apetito, salimos del club y nos dirigimos a su coche, era él un chavo «bien» pues traía un auto deportivo muy bonito y en él nos dirigmos a comer, en el camino me dijo que tenía que llegar primero a su casa, al llegar me dijo que lo acompañara, al entrar me di cuanta que no había nadie, y me dijo que lo acompañara a su cuarto, pues que como tenía un compromiso más tarde se tendría que cambiar de una vez, así que al llegar a su cuarto, cerró la puerta y se empezó a desnudar, yo al principio no me inquieté, pues por el juego de fut y la natación, siempre se me había hecho lo mas común del mundo ver a chavos cambiarse de ropa, mas en eso también se sacó su boxer y se puso de espaldas a mí y se agachó para levantar su ropa, dejando al descubierto y en pose unas nalgas preciosas, redondas y duras, con un color moreno claro que era espectacular, además de lampiñas, unas piernas muy bien formadas por el juego, y una espalda más o menos ancha con una pequeña cintura muy bien marcada, esto me inquietó un poco, en eso y sin ponerse nada encima, se acercó a mí y me dice «Quieres ver la … «, hace una pausa con sonrisa pícara, «… la TV?», estaba parado a un costado mío y dejándome su miembro a no más de 10 cm de mi cara, yo me sentía un poco incomodo, pero a la vez un tanto extraño, NO EXACTAMENTE EXCITADO, PERO SI CON MUCHA CURIOSIDAD DE ÉL, le dije que no, que mejor se cambiara para ir a comer algo, entonces fue cuando él me dijo «¿sabes? yo lo que quiero comer no lo hay en los restaurantes, sino aquí», yo empecé a comprender sus palabras, después dijo «¿Te emocionó meterme los dos goles?» yo dije que efectivamente, había sido padre el juego, «¿y no me quieres meter más goles?» dijo. Yo me quedé confundido, entonces él se recostó sobre su cama boca abajo dejando al descubierto todo su cuerpo, separó un poco sus piernas y eso me permitió ver un culo precioso, sin un sólo pelo y unas nalgas duras bien formadas, simplemente de alguien que se ejercita constantemente, yo estaba sentado a la orilla de la cama y sólo lo empecé a contemplar, mi mente decía que eso no era correcto, que yo no tenía por qué estar emocionado, que era un «chavo normal» y eso no era de hombres, pero a la vez sentía una comezón y emoción en todo el cuerpo que no me permitía reaccionar, en eso subió una pierna en mi rodilla y me dijo, «Estoy cansadísimo del partido ¿Sabes dar masajes?» yo asistí con un ruido gutural, y me pidió que le diera uno, tímidamente me puse a un costado de él y empecé a aflojarle los hombros y darle un masaje suave en la espalda «Más fuerte» me dijo, yo como pude con la impresión que me daba masajear a un tipo desnudo, y que a la vez me estaba excitando un poco hacerlo no soltaba las manos, él me dijo «deja, te enseño, quítate la camisa», yo sin pensarlo me quité la camisa y me recosté en la cama, él así desnudo como estaba se sentó encima de mi espalda y me empezó a dar masaje rico y fuerte en los hombros, para mí era una sensación imposible estar sintiendo su pene colgar sobre mi espalda y sus testículos rozar en la misma con cada uno de sus movimientos, pero en realidad ya estaba yo muy relajado. Dijo: «Quítate el pantalón para darte en las piernas», sin pensarlo lo desabroché y él mismo lo jaló por su espalda y lo aventó al suelo, después me empezó a sobar las piernas, mas cada vez que subía con sus manos me rozaba los testículos y me apretaba las nalgas, sin decir nada me jaló los boxers, yo no me resistí, y los aventó al suelo, siguió masajeando la espalda, las piernas y todo, yo, que estaba boca bajo, sólo sentía pero no lo podía ver, mas en eso sentí algo caliente en mi cintura, caliente y suave, volteé un poco y vi que era su lengua que me empezaba a recorrer la cintura, yo lo quise aventar, pero sólo se puso duro y con su peso evitó que me moviera, ya no puse más resistencia, me empezó a recorrer con su lengua la espalda, llegó al cuello y a las orejas, yo ya estaba a mil y con una erección como nunca, en eso me volteó y con su lengua siguió recorriendo mi pecho, mi vientre y el cuello, poco a poco, hasta que yo con los ojos cerrados vi como su lengua empezó a bajar directamente del cuello, por el pecho, el ombligo y LA GLORIA, sí, llegó ahí su boca, se metió todo mi pene en su boca y lo empezó a mamar como jamás ninguna chava me lo había hecho, era increíble, a cada lengüetazo sentía un pequeño orgasmo, lo hacía con cierta rapidez, lo que hizo que en no más de dos minutos explotara en su boca, él sin despegarse se quedó a chapar todo mi semen, yo me moría, estaba en el paraíso, de ahí subió su lengua hasta llegar a mi barbilla, recorrió mi barbilla con su boca, hasta que no soporté más, lo agarré del cabello y puse mi boca en la de él, nos dimos un beso de no menos de 10 minutos, fue increíble, ese beso creo que es el más grande y largo de mi vida, y tan intenso que me dolió en momentos el maxilar, ahí me dijo «¿Quieres meterme otro gol?» yo sabiendo ya de lo que se trataba, dije un emocionado y sonoro «SSSIIIII», entonces me dijo «No te muevas», se fue al baño y trajo un bote de vaselina, con él me llenó todo mi pene y se puso en su culo y yo que seguía boca arriba sobre la cama no me permitió mover y se subió de nuevo encima de mí, se puso en rodillas y así sin permitirme mover se puso mi pene en sus nalgas, despacio iba dando pequeños movimientos de caderas hasta que sentí yo que mi pene ya estaba en las puertas de su culito, él seguía moviéndose con pequeños brinquitos hasta que yo no aguanté más y levanté mi cadera para penetrarlo de una buena vez, él dio un grito de dolor, pero no se quitó, sólo se quedó como petrificado un rato y se empezó a mover, poco a poco más fuerte y más fuerte, yo sentía el paraíso de nuevo, en un momento que ya yo no podía más y estaba a punto de explotar, vi cómo él se venía encima de mí sin necesidad de ser masturbado, algo que fue suficiente para yo venirme también, en ese momento y sin sacar mi pene de su culo sólo se hechó sobre mi pecho y ahí nos quedamos como muertos por 10 minutos, silencio profundo. Han pasado ya 8 años de esto, soy abogado, y él también, bueno, me voy, pues tengo una comida con mi novia después de la oficina, después partido de fut, y por cierto, tengo que meter por lo menos un gol, pues si no, el portero de mi equipo no me dará premio, y me tendrá practicando «tiros de castigo» durante todo la noche, y yo como buen delantero, prefiero meter los goles, pero en fin, recibirlos de este portero que tira muy bien los tiros libres, a veces no cae mal. ***