Después de mis dos aventuras, mi papa cambió de trabajo y fue llevado a la ciudad de México, al principio no quería, pero terminé por aceptar, llegando al DF cumlí los 17 años, pero pasó algo, teníamos de vecino a un futbolista de ascendencia brasileña, aunque era blanco, muy alto, más de 1.90, delgado pero no flaco, más bien esbelto, se llamaba Luis, y me empecé a fijar en él, vivía sólo, se había independizado de sus papas, yo rápido hice migas con él, nos hicimos amigos a pesar de la diferencia de edades, ya que él tiene 34 años y yo 17, curiosamente cumplimos el mismo mes, me doblaba la edad, pero él no era viejo, estaba en su punto como vulgarmente se dice. Pasaron dos semanas y conocí a su novia, para mi desilusión, yo iba a visitarlo, y por la ventana vi como se besaban, ella nerviosa, terminó cediendo ante los encantos de Luis y lo hicieron en la sala, no se dieron cuenta que yo los vi, después me fui a la calle y salieron después de un largo rato, y me la presentó, después que ella se subió a su carro y se fue le pedí un favor, le dije «Luis, mis papas van a ir a Querétaro a un seminario el fin de semana, si no me quieren dejar puedo decir que tú me echas el ojo?, porque no quiero ir», sólo dijo «no seas tramposo, pero te voy ayudar, aprovechando que no tengo juego». Por cierto, se llevaba bien con mi papa. Finalmente accede papa y se van, yo me quedo sólo y había acordado con papa que se quedaría conmigo ya sea en casa de Luis o en mi casa, me preguntó «dónde nos quedamos primero?», a lo que yo le dije que primero en la mía. Ok. Eran como las 11 de la noche, yo seguía viendo la tele, y Luis dijo «me voy a dar un baño», yo estaba entretenido con una película, pero de repente tiene una escena erótica y me excito, y me decido ir a buscar a Luis, cuando entro al cuarto él no se da cuenta, está sentado acostado en la cama con una trusa tipo bikini blanca que hacían ver su buen paquete, él estaba como medio dormido, no pude más, me agaché y me fui sobre la verga de Luis, él reaccionó sentándose en la cama diciendo «qué haces Jerry???», no dije nada y la bajé su bikini y me introduje su paquete en mi boca, él se resistía diciendo «no buey no soy puto!» pero mi boca se la engulló. Luis decía «no» tratando de empujar mi cabeza hacia atrás, pero eso se fue volviendo gemido, su verga venosa empezaba a crecer dentro de mi boca, Luis finalmente cedió y no se por qué pero el sabor me enloqueció y mi lengua chupaba ese bello pene circuncidado, Luis sólo gemía y decía «qué rico se siente…», lo hice lentamente, mis labios se deslizaban por su tronco de carne venosa, yo tenia su vello púbico en mi nariz, nunca antes había tenido esas tragaderas, prácticamente me la devoraba, la sacaba toda y Luis me penetraba metiéndomela toda en la boca, él se levantó y siguió el ritmo, aunque se la mamaba lento, pues no quería que se corriera rápido, esa verga me gustaba tanto, yo disfrutaba viendo como salía de mi boca húmeda toda ensalivada, y volvía Luis a metérmela completa, mis manos manoseaban sus nalgas y Luis gozaba mucho cuando me la tragaba toda, él prácticamente me cogía por la boca, finalmente después de varios minutos de hacerlo lento agilicé el movimiento y él también su vaivén con las metederas y sacaderas, finalmente en una de esas tragaderas en mi garganta sentí ese liquido caliente denominado semen, vaya descarga, era un semental, succioné y succioné hasta que no quedó nada, era un semental, vaya cantidad de leche que arrojó. Luis me dice «es la mejor chupada, lo haces mejor que mi novia, yo a ti te pongo casa chiquito, es el mejor orgasmo de mi vida», nos quedamos viendo, él temerosamente acerca sus labios y me besa como no queriendo, con los labios cerrados, pero la pasión que teníamos y lo cachondo que andábamos logró que se abriera su boca y cubriera totalmente la mía con sus gruesos y carnosos labios, su lengua se metía en mi boca, se enfrentaba a una lucha pasional con la mía, la saliva pasaba de una boca a otra, yo estaba dispuesto a ser su esclavo, después de varios besos largos y profundos sus labios descendieron a mi cuello y lo lamían lentamente, y me dice al oído «chiquito te voy a coger», a lo que yo respondo «haz de mí lo que quieras», y Luis dice «será un placer». Después me llevó hacia una silla y ahí él se sentó, mientras bajaba mi boxer y sus manos acariciaban mis nalgas, de pronto comenzó a maniobrar con mi verga, posteriormente hizo algo que pensé que no iba a hacer, temerosamente, la fue metiendo en su boca, yo sintiendo mucho placer, solo le acariciaba el pelo, y no decía nada, sólo gemía y escuchaba los sonidos que hacia su boca al engullirse mi pene, pareció que le gustó, para ser su primera vez, su lengua húmeda se movía muy bien, quizás el hecho de que era su primera mamada me excitaba más y así por varios minutos recibí la mejor mamada, sus labios gruesos y apetitosos subían y bajaban lentamente por mi verga hasta que sentí espasmos y le avisé, empecé un vaivén rápido y él se la tragó por completo, quería gozar como yo gocé con él y finalmente arrojé la leche una parte en su garganta y otra en su boca, me jaló hacia él y me senté de frente a él y nos fundimos en un largo beso saboreando mi semen. Luego ya sentado abierto de piernas y con mi ano dilatado por la espectacular mamada, sentí como algo quería entrar en mí, no lo logró a la primera, a la segunda fue entrando lentamente, no niego que sentí dolor un rato, en el momento que él me empujaba hacia arriba y lentamente me jalaba hacia abajo penetrándome por completo, me decía «qué rico se siente», luego el dolor se esfumó y el placer apareció, yo mismo empecé a disfrutar de su verga, y le decía «toda, dámela toda», y al metérmela toda, me quedaba con ella adentro un rato, y Luis decía «qué rico aprietas chiquillo!», era enloquecedor el ruido de mis nalgas golpeando sus piernas y pelvis, luego me quedaba con toda su joya dentro y nos besábamos como desenfrenados, finalmente después de varias estocadas y particularmente las últimas que fueron rápidas, sentí algo caliente en mi interior, era su semen que parecía interminable, al terminar me dijo que había disfrutado mucho, que incluso habían sido sus mejores orgasmos, pero que él no volvería a hacerlo, pero no fue así, ya que cuando nos fuimos a bañar le pedí un 69, no quería, pero le agarré su paquete y terminamos haciéndolo, y la otra noche también que estuvimos solos. * * *
