Qué tal, mi nombre es Luis y quiero contarles lo que para mi ha sido lo mejor que me ha sucedido en los 21 años de vida que tengo. Todo comenzó cuando Jorge y yo, decidimos irnos a estudiar a una Universidad en la ciudad de México. Ambos somos de provincia y deseábamos salirnos de nuestras casas. Necesitábamos algo de «libertad» aunque yo no esperaba tanta. Cabe aclarar que Jorge y yo estamos en la misma escuela desde la primaria y siempre hemos sido amigos, pero de la preparatoria para acá hemos convivido más. Hasta ese momento él no sabía que yo sentía algo por él, y menos yo, que él era gay. Él acostumbraba a decirme que era un maricón, un joto, y todos los sinónimos habidos y por haber. Yo para no variar y para como soy le seguía la corriente al igual que con otros cuates. Pero simplemente es parte de mi forma de ser… «bromista». Total… recuerdo que llegamos a México un jueves al medio día… ya habíamos ido antes a dejar varias cosas, o sea que llegamos y ya estaba el depa con algunos muebles y gran parte de nuestras cosas. Así pasó todo el fin de semana, hasta que entramos a la universidad… estábamos en la misma carrera, sólo que en diferente salón, así que en todos los recesos nos veíamos y nos presentábamos a nuestros nuevos compañeros. Así transcurrió el primer día de clases. Salimos en la noche ya que tenemos horario en la tarde. Llegamos al depa, y pues para no variar de como soy, fui a mi recámara y saqué una botella de vino y le dije: «bueno pos brindemos por nuestra libertad». Él no acostumbra tomar mucho así que con 3 o 4 se le sube… pero esa vez entre él y yo nos echamos esa botella y la mitad de una de tequila. Ya entrada la noche y pasados de copas empezamos a platicar de nosotros… y no se me va a olvidar lo que me dijo: «Wey!!! desde hace mucho te quiero decir algo… pero no sé cómo… !!! TE QUIERO UN CHINGO!!!!» Yo presumiendo que se debía a las copas le dije que yo también lo estimaba mucho y que su amistad era muy importante para mí… él me dijo: «No, wey!!!! yo te quiero de verdad!!!!». Y en ese momento puso su mano sobre mi pierna, y se acercó lentamente a mi cara… yo tenía miedo, pero a la vez era lo que más deseaba, sentir sus labios. Cada vez se acercaba más, hasta que finalmente sus labios chocaron con los míos, fundiéndose en un beso que para mí fue interminable. Se separó y con su lengua comenzó a chupar mi cuello, mientras con sus manos me desabrochaba la camisa. Yo solamente disfrutaba el momento. Me llevó hasta el sillón y me recostó… me quitó la camisa y siguió lamiendo mi cuerpo… yo me limitaba a observar. Podía sentir como mi pene se levantaba poco a poco… llegó al pantalón… comenzó a quitármelo, yo sentía como mi verga necesitaba salir de su encierro… por fin… lo logró, al quitarme el pantalón los boxer no contuvieron la fuerza de mi palo al 100%. Empezó a jugar con él, y llegó el momento, lo metió en su boca… eso fue para mí algo que no tengo palabras para describirlo. Sentía como su boca húmeda subía y bajaba cada vez más y más… Yo cerraba los ojos… cuando los abrí él ya estaba totalmente desnudo. Se separó y me pidió que lo cogiera… yo no estaba seguro… tenía miedo de que ese momento fuera sólo un sueño. Comencé a tocarlo hasta llegar a su culo… allí estaba, listo para ser perforado. Metí primero un dedo para tratar de preparar camino… él gemía de placer… yo no podía esperar más así que me preparé… tomé un poco de crema, la unté en la punta de mi verga y lo guié hacía su culo. Podía sentir las vibraciones de sus piernas sobre mis hombros, parecía tener frío, pero me dijo que tenía miedo. «¿Miedo? ¿De qué?», pregunté yo, me dijo que tenía miedo de que algo interrumpiera este momento. Me acerqué a él, aún no lo penetraba, podía sentir su respiración… lo besé y le dije que no se preocupara, que no habría nada que pudiera cortar ese momento maravilloso. Mientras lo besaba, con mi mano guié mi pene hacía su culo, al tocarlo pude sentir su calor, sentía como su temperatura corporal aumentaba cada vez más. Por fin pude estar dentro de él, su primera reacción fue de dolor, pero fui entrando poco a poco, cada momento tanto para mí como para él era maravilloso. Cuando lo metí todo lo dejé de besar, le dije que lo peor había pasado, así comencé a meter y sacar cada vez con mayor velocidad, hasta que dejó de gritar de dolor y lo hacía de placer, sus piernas se estremecían. Yo sentía como su culo apretaba cada vez más. Me separé y le dije que se volteara boca abajo… así pude observar su hermoso culo, sus nalgas que eran perfectas, me acerqué y le abrí las nalgas, introduje mi verga en él nuevamente, esta vez fue mejor, no sólo apretaba su culo cada vez que entraba, sino que ahora movía todo su cuerpo, esto me provocaba una sensación diferente, sentía cosquilleo por todo el cuerpo. Me pidió que parara, me acostó boca arriba y se sentó sobre mi pene… comenzó a cabalgar, lo veía a él sobre mí, él, a quién todas las noches había soñado besar, ahora estaba siendo mío. Su verga estaba a todo vapor, parecía a punto de estallar, y así fue, a los pocos segundos se vino sobre mí, soltó un gran chorro, nunca había visto yo tal eyaculación en mí… incluso unos me llegaron a la cara, a lo cual él inmediatamente comenzó a besarme y a limpiarme, siguió sobre mí hasta que ya no pude más y terminé dentro de él. Solté un grito de placer, quizá hasta los vecinos hayan escuchado, pero no me importo… él lo disfrutó tanto como yo. Se separó de mí y comenzó a besarme, así estuvimos un buen rato, tocándonos, dándonos lo mejor de cada uno. Hasta que se recostó sobre mí y me dijo… «Luis, siempre había esperado este momento, el alcohol nada tuvo que ver, fue en mis 5 sentidos, siempre te he amado, sólo que tenía miedo de demostrártelo por temor a que te alejaras de mí», a lo que yo le contesté… «Jorge, yo toda la vida sentí algo por ti… ahora me doy cuenta lo que en realidad es… te amo». Nos abrazamos, cerramos los ojos y nos quedamos profundamente dormidos. Al despertar él no estaba a mi lado, su olor había quedado impregnado sobre la cama… mi cama. Me tallé la cara y al destaparme él estaba a mi lado… «Buenos días, cómo amaneciste?» y me besó. Así me pude dar cuenta que todo era realidad. Desde ese día Jorge y yo somos inseparables, tanto él como yo llevamos una vida normal, él sus amigas y sus amigos, yo igual, incluso cada uno hemos mantenido relaciones con mujeres, nada ha cambiado… Bueno creo que sí. Ahora él y yo somos felices. Cuando realmente nos necesitamos allí estamos para darnos ese apoyo, ese cariño, ese amor, esa pasión. Jorge… Gracias por compartir tu vida conmigo, por tu comprensión, por tu amor.
