Aquella noche estaba solo en casa, así que decidí llamar a la pizzería y encargar una pizza para cenar, Serían las 11 cunado llamó a la puerta el repartidor. Traía la pizza que le había encargado, yo estaba en pijama y con batín. Era un muchacho joven de unos 25 años, castaño con el pelo largo. Le hice entrar al recibidor y le pregunte por el precio, fui al cuarto y cuando salía para pagarle una moneda se cayó al suelo, el muchacho muy atento se agacho a cogerla con tan mala suerte que se le descosió el pantalón.
• Joer, menuda faena, me dijo
• Lo siento – le contesté,- si quieres pasa y yo te lo puedo coser a mano aunque lo mejor es que sea a máquina.
• ¿De verdad, muchas gracias?
Le hice pasar hasta el salón, y le dije – ¿tienes prisa?, él me dijo que no, pues era su última entrega, entonces le invite primero a cenar la pizza antes de que se enfriara, y así hicimos. Se llamaba Julián, me explicó que trabajaba de repartidor para sacarse unos euros para sus gastillos.
La cena transcurrió con tranquilidad y normalidad, al acabar de cenar le dije – bueno vamos a ver si arreglamos el pantalón, tendrás que quitártelo.
Julián se quito el pantalón que resultó ser un mono, así que se quedó en slip y camiseta. Me fije en su cuerpo, era bien formado y además tenía vello lo que a mi me excita mucho. Le dije que se pusiera cómodo y me fui a buscar la caja de costura.
Me senté enfrente de él para poder mirar su paquete que se veía bien formado y me puse a coser el pantalón de repente lo sorprendí mirando a mi entrepierna, pues el batín se había abierto y mi polla asomaba por la abertura de la bragueta del pantalón del pijama, mire hacia su paquete y pude comprobar que estaba empalmado, él me vio y me dijo- lo siento es que al ver asomar su polla me empalmé.
Fue entonces cunado le pregunté directamente si había estado con tíos y si le iban las pollas, él me dijo que había estado dos o tres veces, pero que no disfrutó mucho porque todo fue muy rápido, Y le dije – ¿quieres disfrutar?, él no lo dudo y dijo que sí.
Dejé el pantalón y la caja de costura, me quité el batín y me acerque a él y comencé a besarle en la boca, nuestras lenguas jugaron y la saliva fluía de boca a boca, le quité la camiseta y yo me quité la chaqueta del pijama, lo tumbé en la alfombra y empecé a lamer la comisura de sus labios, su cuello, sus axilas con vello, mi lengua trabajaba lentamente, llegué a sus pezones los mordisqueé con suavidad y se le pusieron duros. Después los lamí, el gozaba mucho, se retorcía de gusto, seguí lamiendo, llegué al ombligo peludo le pasé la lengua y lo llené de saliva. Su slip estaba allí indicando que su polla estaba a tope, humedecida, pasé mi lengua por encima del slip recorriendo la silueta de su polla. Le quité el slip y yo me despoje del pantalón del pijama. Me puse a sus pies, se los lamí pasando mi lengua por cada uno de sus dedos, despacio chupándolos. Subí por sus piernas lamiendo hasta llegar a las ingles, metí mi lengua en ellas aspirando su olor a macho. Tome uno de sus huevos y empecé a chuparlo suavemente, en ese momento el se retorció fuertemente y se corrió. La leche saltó con fuerza, llegándole a la cara, me miró y me dijo – lo siento, no podía más.
Lo tranquilicé y le dije, no pasa nada descansa y reponte que no hemos acabado, me acerqué a su cara lo besé. Fui a por una toallita de papel y le limpie suavemente el semen de su cuerpo. Paramos un momento y empecé de nuevo a besarle, su pene iba de nuevo reaccionando y alcanzando su tamaño de unos 16 cm. Era un pene bonito sin circuncidar, como me gustan a mi. Volví donde lo dejamos a sus huevos, los chupé, los engullí, y empecé a subir con mi lengua por su pene, llegué al capullo y con mis labios le baje el prepucio lentamente y unas gotitas de precum empezaban a asomar, pasé mi lengua se las limpie y engullí su capullo. Le hice una mamada discreta pero que él disfrutó. Le pedí que se diera la vuelta quería que mi lengua llegara a su culo, lo abrió para mi, era un culo con vello y con mi lengua fui haciendo círculos hasta llegar al centro de la diana, allí empecé a soltar saliva y le fui metiendo un dedo despacio, quería que fuera mío y así se lo hice saber. Él me dijo que nunca le habían penetrado, pero que como mi polla no era muy grande (13 cm), no le daba miedo y que quería que lo hiciera.
Le preparé bien el ano con saliva, me tumbe y le dije que chupara mi pene, y lo ensalivara y así lo hizo, mamaba bien, la verdad. Una vez preparados le dije que se sentara encima de mi pene y que fuera poco a poco dejando que entrara en su culo, el se sentó y fue bajando despacio, algo de dolor si que sintió, lo reflejaba su cara, pero logró que entrara completamente hasta dentro. Así sentado sobre mi, estuvimos un rato, hasta que le dije que comenzara a subir y a bajar despacio, le agarre su polla y mientras el subía y bajaba yo le masturbaba, el ritmo crecía, estábamos sudando hasta que llegó, los dos juntos, gritamos de placer, mi leche inundó su culo, y la suya me llego hasta la boca, nos corrimos juntos, fue genial.
Julián terminó exhausto encima de mi. Así permanecimos un rato, después nos levantamos y nos duchamos. Yo terminé de coserle el pantalón, y él se marchó, al salir de mi casa me dijo. Siempre que quieras una pizza pregunta por mi, la ración será doble.
