
Chapero16
Fecha original: 1 de marzo de 2006
Se me acercó en el patio y me dijo:
-¿Estás libre después de clase?
Era uno como de 16 o 17, rubio, que yo le conocía de vista y que se quitó la visera para hablarme, no sé por qué. Le dije que sí, que estaba libre, porque todavía no sabía de qué iba la película. Fue un poco después de lo primero de Oglander y yo andaba muy solo. Tenía unos ojos bonitos, medio azules medio grises y la piel bastante blanca, pero estaba bueno … o muy bueno, para mí, en aquel momento, no sé.
-¿Tienes sitio?
-No
-Bueno, yo sí. Te espero a la salida, ¿vale?.
Me acarició la mejilla con los labios y yo me puse todo rojo, me gustó tanto aquello y ya se iba y le llamé…
-Oye…
-Manu. Me llamo Manu. ¿Qué pasa?
-Nada, perdona. Hasta luego
Yo quería hacer preguntas, pero no iba a quedar como un imbécil y luego estuve todas las horas que quedaban pensando en él, en cómo se quitaba la gorra, en cómo estaría desnudo, en cómo tendría la polla y cada vez más nervioso mirando el reloj y mirando por la ventana hasta que sonó el último timbre y luego me estaba esperando él allí en medio, había dejado la mochila en el suelo y me sonreía. Enseguida me pasó un brazo por los hombros y me llevó suavemente.
-¿Lo has hecho hace poco?
-No. Bueno, pero pajas sí.
-Eso no cuenta, chaval. Mejor, porque así lo vamos a pasar mucho mejor. ¿Te gusto?
-Sí…
-Tú a mí mazo.
Me llevó a un piso que estaba medio vacío y lo primero de todo me dio los billetes.
-Toma. Las pelas. Tenemos una hora, ¿no?
-Sí.
-De puta madre. Podemos tener dos orgasmos por lo menos.
¿Tienes que follar más hoy?
-No. Si yo no follo tanto…
-Pues a mí me han dicho que sí.
Me dijo que me desnudara y que él lo haría después. Fui dejando la ropa muy despacio en la alfombra y él lo que hacía todo el rato era quitarme con las dos manos el pelo que se me caía en la cara y cada vez que lo hacía yo pensaba que era para besarme y yo quería que lo hiciera, pero no, me tocaba todo muy despacio, como con mucha curiosidad y todavía sin desnudarse empezó a chuparme entero poco a poco y yo le oía respirar por la nariz y estaba muy excitado, yo…
-Sabes muy bien, Dani…
-Gracias.
-Estás muy bueno, Dani.
-Gracias
Y ya como iba aquello lo que me dio más miedo fue correrme de repente, que entonces yo no controlaba nada y todo se iba a estropear y por eso me di la vuelta y empecé a quitarle la ropa a él, para parar un poco y porque yo ya le estaba deseando mucho, porque no sabía cómo era, ni me lo imaginaba…
-Manu.
-Qué.
-Quiero verte.
-Va.
Iba saliendo el cuerpo y estaba todo buenísimo, eso es. Tenía cada músculo en su sitio, sin demasiado señalar, como a mí me gusta y todas las líneas del cuerpo eran suaves y no estaba demasiado delgado y era de esos tíos que lo ganan todo quitándose la ropa y que ya siempre te los vas a imaginar así, desnudos, se pongan lo que se pongan.
Luego me dijo que lo que más le gustaba de un tío eran las patas y los pies y que yo tenía unas patas muy buenas y que me las iba a comer mucho rato, lo dijo así todo seguido, me tumbó boca arriba y se metió con mis patas todo el rato y yo me agarré a mi polla, porque a la suya no llegaba y empecé a darle, porque lo que quería ya era sentir más y aquella fue también la primera vez que me chuparon los pies y sí que me gustó mucho porque ahí hay mogollón de nervios y la gente casi no lo sabe.
Él con mis patas se puso empalmadísimo y desde abajo yo veía su polla tan levantada que le tocaba el vientre y entonces lo que hice, porque se me ocurrió de repente, fue darle a su polla con los pies. Él alucinó un poco, se sonrió, soltó las manos y me dejó hacer, pero no duró nada porque se corrió enseguida con el invento, le salió muchísimo semen y me inundó los pies a mí y gozó como un enano porque chilló y se retorció y yo casi me voy también, solo de verle, me dieron los primeros movimientos, la polla se me empezó a mover sola y él lo vio, avanzó hacia mí, su polla todavía echando y no tuvo que tocarme casi nada porque me derramé a su lado…
Luego fueron los besos. Mucho rato de besos hasta que nos volvimos a poner. Yo nunca había besado tanto y tan profundo y me envicié total con su boca, con su sabor y lo que él hacía también era frotarme con los labios el cuello y la oreja y parece mentira como el frotar unos nervios que están en la otra punta del cuerpo pueden influir tanto en los de la polla y vas sintiendo con tanto morreo como las pollas se van recargando poco a poco hasta que se lanzan otra vez y que se buscan, entre tíos las pollas se buscan, se averiguan, saben dónde están aunque no se vean, yo qué sé…
-Te la voy a meter despacio.
-Vale.
Lo hizo bien Manu. Fue abriéndome poco a poco, primero con los dedos, luego con la boca, que por mí yo ya me hubiera quedado allí, tan feliz, entonces lo de tener una polla dentro no me entusiasmaba especialmente, no me dolía, pero tampoco era cómodo, y la boca de Manu, que entraba poquito, me daba mucho placer y yo me hubiera quedado allí, ya digo, pero Manu se estaba lanzando y yo ya todo fue dejarme hacer. Uf!, bueno, me la metió del todo de las tres maneras, primero de lado, yo creo que para que entrara mejor, subiéndome una pata, luego de espaldas y notaba su cuerpo temblando bastante encima del mío y ya al final de frente y ahí sí que sentí bien claro que así es como siento más yo, con diferencia, metiéndomela de frente, subiendo yo las patas todo lo más, que el otro pueda cogerme casi desde arriba y entra mucho mejor. Me corrí primero ya yo, que luego casi nunca me corro con una polla dentro, pero aquella vez sí, y fue un orgasmo impresionante, desde lo de Oglander y él, de verme gozar tanto, se fue yo creo también antes de lo que pensaba…
Y de lo único que me acuerdo después de aquella tarde es que una hora más tarde estaba viendo un partido de basket y ya estaba poniéndome con los chicos, como si no hubiera follado nunca y mirándome el pantalón a ver si se me notaba y me preguntaba ¿Le pasa esto a todo el mundo o es a mí…?
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