QUEDÉ CON EL TRAGASABLES

Chapero16

Fecha original: 2 de noviembre de 2005

Quedé con el tragasables. Le pagué. Y durante días he dudado si contarlo aquí esto, pues me parece de mucha más intimidad -para mí- que muchas otras cosas… No sé, ¿cómo explicarlo? el que no haya tenido TODA LA POLLA dentro de la garganta de un tío, que no hable… SENTIR QUE LO ESTÁS AHOGANDO y que eso mismo es lo que él quiere que hagas. Cuando le ves las lágrimas, cuando sientes que no puede respirar, pero que quiere seguir tragando, no sé si lo entenderás, tío, pero querrías BESARLO, besarlo a la vez, si eso fuera posible.

Debería empezar un poco más por el principio, lo que pasa es que estoy nublao, eso es, llevo días nublao y además estoy alterando el orden de los sucedidos, pero yo tengo una cosa. Tengo que escribir de lo que estoy pensando en ese feeling y si no no me sale, si estoy pensando en un feeling y me empeño en escribir de otro no se entiende nada.

Como ya dije, me fijé en el tragasables, primero de raro, porque parecía un pobre chaval pasándolas putas o por lo menos

gilipollas. Después, cuando le pregunté al enano que estaba follando conmigo y me explicó, me pareció más un poco como cosa de circo y así lo dije, me parece, con su gracia y tal (a ver: digo con el que estaba follando porque estábamos en un descanso de la primera escena de dos, que a mí me estaba costando tanto y el director nos dijo que nos diéramos una vuelta por ahí tocándonos y besándonos para que no nos pareciéramos tan desconocidos, sobre todo él a mí. Y entonces el tragasables se estaba metiendo una polla hasta el estómago y nos paramos allí, a ver aquello. Las cosas hay que contarlas porque si no, no se entienden.

El tío, el chino, que empecé a pensar en él así porque tenía algo de oriental, los ojos, no sé, estaba totalmente de rodillas, o sea con el culo en los talones y TOTALMENTE EMPALMADO y a mí fue lo que más me llamó la atención, que un pavo que se estuviera comiendo pedazo de polla -era grande, ¿eh?- con tanto sacrificio, estuviera empalmado total… no sé, pensé que tenía que estar gozando, a pesar de todo, El que se la estaba metiendo, un tío grande con mucho pelo rubio, estaba flexionando las patas en tensión, como para no descoyuntarle, pero parecía que apretaba. Yo no acababa de entender la cosa cuando lo que oigo es que mi nene me dice:

-Uau tío, ya estás puesto del todo, joe, ya podemos volver. Te la chupo un poco y seguimos…

Reaccioné, me miré y mi polla estaba como la flecha de una brújula… apuntando a la garganta del tragasables. Creo que hasta aquel día yo jamás me había fijado en las gargantas de nadie. Abracé a mi nene en el hombro, le dije:

-Espera un poco, ¿vale? .

Y, desde aquel momento, mierda, ya nada pudo volver a ser lo mismo.

El chino tenía el cuello largo, como Nefertiti, pues eso, no un cuello largo feo, sino como el de Nefertiti. Las cámaras estaban alrededor, la gente también, el que metía la polla lo estaba haciendo como en una especie de baile, regodeándose, dándole ritmo, empujándose el culo suavemente con las dos manos, como sólo se hace cuando se follan tíos, nunca cuando se follan tías se hace eso, yo me entiendo y el chino se había convertido en una garganta, una garganta con tacto, una garganta que abrazaba una polla. Hacía ratos que yo ya estaba pensando burradas como que tiene que ser la ostia, tiene que ser mejor que un culo y una vagina juntos llegar hasta ahí, además tiene que saber, tiene que tener sabor. Luego, el diafragma. El diafragma lo movía como un ventrílocuo el cabrón, rítmicamente o eso me parecía a mí y según el otro se la metía… me descontrolé, yo creo que me descontrolé y se me notó un montón, no porque se me empalmara más, que más ya no se podía, sino porque debí ponerme a temblar o algo y que el nene me dijo:

-Anda, Dani, vámonos ya…

Entonces también me acordé de cuando vi el Imperio de los Sentidos y pensé que deberían volver a rodar esa película antigua con otra estética. A mí ya se me había olvidado bastante una película de sexo hétero que a mí no me pone y además antigua. Pero me acordaba de que, cuando no pueden ya más, o sea, cuando más sexo ya no es posible, entonces empiezan a apretar el cuello de él para aumentar «todavía más» las erecciones y el placer sexual, como dicen que los ahorcados se empalman, pues eso, y al final de la peli creo que es así, pues no les importa morirse ya con tal de tener un orgasmo todavía mayor…

Pues cuando vi al tragasables con la espada dentro y empalmado bestial, pues pensé en eso y empecé a recordar ideas y me empecé a emparanoiar y yo creo que hasta tuve fiebre una noche pensando escenas que no puedo describir…

Cuando me puse a quedar con él, yo tartamudeando, decidí hacerlo desnudo, en un descanso de ésos, yo que sé, pues para que me viera la polla, supongo, para que decidiera así si sí o si no. Yo soy chapero y sé lo que digo. Él sabría lo que se podía hacer con mi polla y su garganta. El chapero chapeado, supongo, o algo así…

Y decidíó enseguida, decidió sin mirarme para nada la polla, lo juro, que estaba a media asta. Y quedamos. Y fui a su casa, que es como un loft que parece hecho para follar, no sé… Y aunque yo quería hablar y pasar un rato, no había manera porque él sólo contestaba maquinalmente y yo pensaba este tío no quiere más que tragar y tragar…

Se desnudó despacio dejando toda su ropa muy ordenada, se sentó sobre sus talones y empezó a mirarme muy fijamente sin mover un músculo. Yo trataba de hablar mientras me desnudaba, pero su mirada no me dejaba y yo veía que nos estábamos empalmando a la vez, sin hacer nada, sólo pensando lo que íbamos a hacer y yo feliz de tenerla toda depilada.

Cuando me acerqué a él subió la cara, cerró los ojos, pero no abrió la boca. Eran unos labios bonitos. ¿Por qué no besar unos labios bonitos, como todo el mundo? Lo hice con la polla. Besé sus labios con la polla, bastante rato, y él gimió. Se me ocurrió que gemía porque después no podría y entonces ya me puse loco. Le toqué los labios con la punta de los dedos para que abriera y se la metí ya, no muy despacio, no con mucho cuidado…

No sé cuánto tiempo tuve la polla en su garganta. A mí me pareció mucho. Lo demás son recuerdos. Recuerdo sus lágrimas.

Recuerdo que algo siempre tiraba de mi polla. Recuerdo que no podía ver si él estaba empalmado y me imaginaba que sí.

Recuerdo que yo controlaba totalmente la situación, porque mi polla «estaba mejor que en cualquier otro sitio» y yo siempre «me corro cuando quiero». Recuerdo que en un momento llegué a cogerle el cabello largo con la mano derecha y empecé a tirar de él sin cuidado. Recuerdo que, cuando me corrí, me corrí mucho y él se quedó como paralizado… y luego enseguida le besé, le besé largo, y se me ocurrió decirle una cosa, y se la dije:

-Por favor, la próxima vez no te lo tragues hasta que nos besemos.

¿Vale?

Sonrió.

***