PRIDE

Autor: Chapero16

Fecha original: 8 de julio de 2007

Estuvimos en el Pride, claro. Mejor dicho, estuve, porque enseguida me perdí. Me fui a pata hasta Alcalá a ver las carrozas, porque yo sabía que en todo el puto día iban a llegar a donde estábamos y así fue, pero me perdí de los que íbamos. Más o menos lo de siempre, bueno, algunas cosas no, en Alcalá había un pavo operado que estaba superbuenísima, iba desnuda total, con tacones y estrellitas, todo el body bronceado sin rayitas y toda la peña haciéndose cantidad de fotos con él… lo de las fotos y las camaritas una pasada de lo peor. Parece que todo el mundo va allí a retratar y no hacen otra cosa, o sea, ni ven ni nada, todo el puto rato con el ojo en la camarita y lo sacan todo, pero es que todo. Y la verdad es que hay muy poco que sacar, porque para ver un tío bueno, lo que se dice bueno, hay que andar cientos de metros y a lo mejor te encuentras alguno, pero a lo mejor no. Luego todas las musculocas, a cientos, todas iguales, que parece que van al mismo gimnasio y se fostian con las mismas máquinas. A mí no me gusta eso. Y luego las flojas cantidad de flojas, las flojas llamo yo a esos tíos tan delgados, rapados, que parecen como plumas y se les notan siempre todos los huesos. Me hizo gracia la carroza de los osos, bueno, lo demás todo igual y luego empezó el calor y ya empecé a volver y se puso crudo y me tomé tres o cuatro cafés por el camino porque no había dormido nada y me caía. Estuve toda la noche follando con un pesado que no me dejó en paz. Me ofreció mucho por quedarse, que nunca lo hago, y le dejé y luego me arrepentí mil veces, porque cuando ya no te queda nada lo que haces es el tonto, pero estuvo toda la puta noche moviéndome y tocándome y besándome por todo el body y chupándomela y desde el principio diciéndome que no me corriera, el cabrón, pero él si que se corrió varias veces, y es que tenía más hambre que yo qué sé y yo a eso digo que sí, que vale, pero luego me corro cuando me da la gana, solo faltaba, y lo hice dos veces, dos, bien espaciaditas, juas, juas, pero la verdad es que todo fue agotador, no merece la pena por mucha pasta que sea…

Bueno, pues cuando llegamos a LA GUÍA ya me quedé allí. De los que estaban bailando fuera había uno, en el pedestal de la izquierda que luego se pasó al de la derecha, vestido de indio, que me puso a cien y ya me quedé allí toda la puta tarde, o sea. No sé lo que era, el tío estaba bueno, macho, moreno, era sudaca –yo esto lo digo siempre sin nada peyorativoy tampoco se salía de lo normal, no sé, pero yo creo que eran dos cosas: cómo se movía, o sea cómo movía el culo, exactamente y casi solo el culo, y el disfraz de indio –luego debajo llevaba un tanga rojo y cuando se subía la faldita el cabrón se veía que tampoco tenía una polla enorme, o sea, pero yo a cien-. Además estaba descalzo total que eso a mí es lo que más me pone y tenía los pies de puta madre y las patas también, pero sin exagerar, pero sobre todo el culo, el culo que lo movía como no he visto yo. No era yo solo porque cantidad de peña se paraba allí y ya no se iba y claro, se preparó el mogollón y los de LA GUÍA entusiasmados de que todo el mundo se parara allí, porque además la música era buena y se oía bien. Pues allí estábamos cuando en eso vimos llegar un coche del SAMUR a porrazos, que no podían avanzar nada y así mucho rato, hasta que por fin se bajaron tres con los aperos y fueron a alguien que estaba en el suelo. La peña se empezó a amontonar. Era un viejo, que le había dado un ataque. Parecía un hombre total, pero luego, cuando le quitaron cosas, vi que tenía sujetador y eso, le salían unas tetas en medio de aquel tronco todo de grasa. Era una tía, una lesbiana que estaba sola porque no había nadie con ella aparte de los del SAMUR. Le había dado un ataque al corazón, pero no estaba muerta, porque respiraba y yo ya mirando a los dos lados por igual, a la del ataque y al pavo del pedestal, que cada vez me ponía más. Había tanta gente que no me podía acercar más a él, aparte de que pensé que de más cerca iba a verlo peor y si me iba de allí iba a dejar de ver a la del ataque y no quería, no sé por qué, dejar de ver aquello. Entonces empecé a hacerle señas al pavo, yo creo que con la intención de quedar con él para después, pero eso era dificilísimo, claro, o por lo menos para que se fijara en mí y entonces, si yo le gustaba, él haría algo… La primera vez que me vio lo tomó como un saludo y levantó las zarpas y tal y luego, cuando le hice más señas bastante claras, yo creo que lo pilló enseguida y me empezó a decir que sí con la cabeza y luego con los puños, haciendo un rollo y yo me di cuenta de que me estaba empalmando nada más que me dijo que sí, siempre me pasan esas bobadas, ya dije, pero luego miraba a la vieja y se me bajaba, no sé, aquello, todo aquello, era un poco absurdo y un poco estúpido y terminé yéndome, pensando en volver, por el tío del pedestal, porque la cantidad de peña agobiaba ya bajando toda y porque la vieja se iba a morir allí, cada vez estaba más morada, y aquello me iba a dar un rollo malo y era mejor no verlo, aunque yo quería verlo…

En un cofee me encontré al Chincheta, el Chincheta es un pavo que mide un poco más de metro y medio, no sé, y que tiene una polla de las que caben dos manos y, además, gorda, eso lo sabe toda la peña, y tiene muy buen cuerpo, aunque sea bajo. Es puto, vale, pero él sólo mete, de meterle a él nada y por eso no le va nada bien en el negocio. Basta que te especialices para que la peña vaya al revés, que me lo digan a mí. Pues al principio me alegré de verle, no creas, pero enseguida se puso pegajoso, que venga a pasarme el bracito por el hombro, que venga a ponerme la zarpa en el muslo, estaba caliente el cabrón y llegamos al morreo, porque yo le dejé. No sé cómo se me escaparon todos éstos cuando hablé de los colegas, bueno, es que puse de los que me acordé entonces y además no iba a ponerlos a todos, porque no acababa, pero éste, el Chincheta, sí lo podía haber puesto, porque tiene su history, aunque yo tampoco lo conozco mucho. El caso es que a los trece o así robó algo, no me acuerdo el qué y lo llevaron a un reformatorio de esos de curas y allí se lo follaron todos, o sea, no todos los curas sino los curas y los del refor y de allí salió ya puto y eso y desde entonces nadie le mete, pero él le mete a todo el mundo… no sé, es lo que cuentan, porque a mí nada de esto me lo ha contado él, la verdá, también de mí cuentan algunas cosas que flipas. Pues a lo que iba, después del morreo ya me dijo sin más que si íbamos a follar, que él vivía cerca y vive en un piso con otros tres chaperos y yo eso ya me lo sé y le dije que no, que lo sentía mucho, que quedábamos otro día, vale, porque un fulano me había dado una noche perra total y yo pensando en el pavo de LA GUÍA, o mejor, en el culo del pavo con el musicón, pero ya me dio el bajón total, a pesar de tanto café y decidí que me iba. Nos despedimos el Chincheta y yo con otro morreo, le puse la zarpa en el pollón y vi que la tenía total, ésa es de las que duelen, aunque a mí no me la ha metido nunca y ya me fui de cabeza al metro, porque en autobús ni pensar, y el metro estaba asqueroso, lo que se dice asqueroso…

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