ESTAMOS RODANDO (II)

– De videos. El ‘fluffer’ y otros. Chapero16

Fecha original: 12 de octubre de 2005

Como digo, en la nave había mucha gente repartida en grupos, cada uno a lo suyo. Sólo había unos cuantos técnicos, de

iluminación serían, que iban de un grupo a otro haciendo pruebas de luz con un split, o como se llame.

Como yo ya vi que allí íbamos a echar las horas y que íbamos a tardar en empezar lo que fuera -que yo no sabía lo que era, no creas que te dicen lo que es- pues me fui por los grupos a ver de qué iba a aquello.

A ver. Yo, en aquellos momentos estaba vestido y era de los pocos, de los muy pocos que estaba vestido allí y por eso me miraban y por eso me quité la camiseta y el pantalón y me quedé en boxers. No es que los demás estuvieran todo el mundo en bolas todo el rato, a ver si me explico, porque en estos sitios lo normal es que cuando uno no tiene la cámara encima se tape los huevos, lo mismo que en las fotos, porque tampoco apetece estar por ahí todo el rato con la guardia baja, digo yo.

A mi derecha estaban rodando a una pareja de rubios como de dieciocho o veinte, muy parecidos ellos, delgados y con buenas pollas, que se compenetraban muy bien y lo que hacían era recorrerse todo el cuerpo muy lentamente, besarse mucho y acariciarse despacio. Los que rodaban interrumpían a menudo y a ellos no parecía importarles, pero no se soltaban cuando se paraba ni dejaban de darse boca, no se sabía si para no enfriarse o porque querían hacerlo, más bien sería lo primero, porque es muy raro, no se crea, que rodando o posando alguien esté realmente interesado. Me parece que esto hay que explicarlo un poco.

Cuando estás posando, estás actuando, no estás follando aunque estés follando. La gente se piensa que los actores porno se lo pasan total follando y rodando, que están todos excitadísimos y que encima les pagan. No sólo eso es casi imposible sino que, además, estaría muy mal visto. Es casi imposible porque cuando estás rodeado de gente y de focos tienes que concentrarte muy mucho en tu pareja, claro, de manera que estés excitado y se note, pero que no te pases un pelo para que no vayáis ninguno de los dos demasiado deprisa, ni hagas nada que no tengas que hacer porque eso está pero que pésimo. Por ejemplo, si se te ocurre correrte fuera de programa pasas la misma vergüenza que si te corres en cualquier otro sitio y la gente eso no lo sabe.

Más a la derecha había un grupo de más gente con penetraciones. Debía ser algo bastante especializado, porque en una cama bastante grande muy adornada había un chico mayor, como de más de veinticinco, con pinta de muy macho y una polla bastante espectacular, rodeado de seis chavales bastante más jóvenes todos de rasgos suaves y blandos. La cosa iba de que el macho los estaba subiendo a la cama de dos en dos y los penetraba sin contemplaciones y sin aspavientos, o sea que eran ellos, los pasivos, los que hacían todos los aspavientos.

El funcionamiento era trabajoso porque los que quedaban fuera de la cámara tenían que mantener el culo en condiciones para cuando les tocara entrar, ya que se la iba a meter directamente. Luego, cada vez que los dos de la toma eran enculados, había que parar, porque evidentemente el chico se podía pasar y descansaban, el chico sentándose en la cama y tratando de que no se le bajara la polla.

A mi lado había un chaval rubio, muy delgado, con un taparrabos muy curioso que estaba… tocándose!!! y mirando fijamente la escena, demasiado fijamente, me pareció. Nada más parar de rodar salió escopetado, se arrodilló delante del macho y empezó a chupársela con avaricia, poniendo sus manos en los muslos morenos del otro. Oí a mi lado una voz: «¿Te gusta el fluffer?» Y ya me expliqué… el chaval rubio estaba de verdad excitado y su trabajo era excitar al otro para que no perdiera el tono. El otro se lo agradecía un poco acariciándole la cabeza, pero por lo demás era como una estatua… no sé, me dio como un poco de pena, porque sabía que estaba muy mal pagado y porque enseguida volvieron a filmar y tuvo que retirarse, agarrándose la polla parada y volviendo a mirar muy fijamente, esperando…

Me acordé de los caballos que en las cuadras llaman, no recuerdo el nombre, ¿receladores?, que sólo los utilizan para calentar a las yeguas y que encima suelen ser los que se llevan las primeras coces. Justo antes de que vayan a montar los retiran y sacan al semental y les cuesta un huevo arrancarlos del picadero. Dicen que algunos acaban locos…

-Es la hostia el cabrón del fluffer, ¿viste?. Está compuesto…

Bueno, yo no sé si el que estaba a mi lado iba a acabar loco, pero, además de tener una cara de vicio que no era normal, tenía unas ganas de entrar otra vez que se moría.

-Hola, ¿cómo te llamas?

-Rober

Ni una palabra más y sin mirarme. No se perdía ni un fotograma. Aunque yo creo que era por lo menos dos años mayor que yo, le pasé un brazo por el hombro y le di un besito en la mejilla, un besito de playa, no se crea… bueno, conseguí que me mirara un poco para decirme:

-¿Tú estás libre ahora?

-Uy, que va. Ni siquiera he empezado todavía. Lo siento…

-Uf!

Voy a explicarlo como es, venga. Lo que estaba empezando a ponerme no era la escena que estaban rodando. Lo que me ponía era el calentón que llevaba el maricón del fluffer y que se lo quería hacer conmigo…

***