ESTRELLITAS

Chapero16

Fecha original: 9 de febrero de 2006

Anoche.

Me dijo que me acercara con él a la ventana, porque las estrellas estaban cayendo ahora de aquella manera, o algo así. Yo le dije que si íbamos a estar una hora así, en la ventana… Entonces empezó a contarme como la juventud se le había escapado de las manos -eso decía él- desde que un día había soñado con uno como yo. Y desde entonces lo estaba buscando en chicos como yo.

-¿Al del sueño?

-Sí. Al del sueño.

-¿Pero era puto?

-No.

No era muy fácil de entender la cosa. A mí no me gusta que me llamen para no follar, pero si él no quiere follar, pues no se folla. Todavía si pasa cuando estamos desnudos, pues bueno, yo sé muy bien cómo salir de ahí y acabamos follando fijo, pero vestidos y en una ventana, cayendo estrellas que yo no acababa de ver, eso no me lo sé…

Muchos parecen profesores, muchos de los que me llaman, por las gafas que llevan, por cómo hablan y por cómo mueven las manos cuando hablan, parecen los profes míos que yo tuve y a mí al principio de esto me costaba metérsela porque me daba como un respeto, no sé, me quedaba más tranquilo cuando me follaban porque me parecía que era lo suyo, lo natural, que me follaran ellos a mí… luego ya me di cuenta enseguida de que eso era una tontería, de que en el sexo nadie es nadie y ellos precisamente, muchos, lo que quieren ahí, lo que buscan, es dejar de ser lo que son.

Por lo visto, éste quería contarme cómo perdió la juventud. ¿Y por qué a mí? Para eso son los psiquiatras, lo que pasa es que la peña no puede follarse a los psiquiatras y lo que mola debe ser, mientras te follan o les follas, hacer la psiquiatría. Pero éste no, éste no me follaba. A mí no me gusta, ya dije, irme sin probarlo. Los que no están en esto no lo saben, pero un 30% de las veces, por lo menos, salta la chispa. Con tíos que ni te imaginas, con pollas que no te lo crees, con gente que no parece para nada… pues eso, que surge un enganche acojonante y detrás unos orgasmos de esos por los que merece la pena todo…

O sea, él seguía hablando todo el rato, yo ya empezaba a rayarme y lo que hice fue empezar a desnudarme sin rajar palabra.

-¿Qué haces? No hace falta.

-Sí. Tengo calor. ¿Tú no?

Se puso un poco pálido y siguió rajando. Yo me quedé en bolas totales. En estos casos, siempre, mi polla como que lo ve venir y por si tal, se queda como a media asta y queda como muy bien, mejor que cuando se me dispara entera, que es un cortazo y a mí me da mucha rabia, ya dije… pues me senté en una mesa que había al lado de la ventana y subí una pata y me puse a jugar con el pie. Él ya no miraba a las estrellitas, me miraba sólo a mí. Y seguía rajando. Entonces hice lo que hago pocas veces, empecé a acariciarme a mí mismo, no la polla, la polla ni tocarla, sino un muslo, el pecho, las tetillas, el pie…

Él enseguida empezó a tocar. Primero me puso la mano en un muslo -es lo primero que hacen siempre- y estuvo un rato sin moverla. Yo respiré hondo dos veces, para que siguiera, se animó y ya empezó a tocarme entero, con las dos manos y tiró a besarme el cuello -la boca no- y de ahí para abajo. Me mordió las tetillas y dije Uh! Y siguió bajando… cuando su cabeza estaba cerca, mi polla se disparó. Es así. Y él ya se quedó allí y empezó a chupar. Estaba incómodo y se arrodilló. Yo me tumbé un poco hacia atrás en la mesa apoyándome en los dos brazos. Las mamadas no han vuelto a ser las mismas desde lo del TRAGASABLES, ya ves. Esta no fue larga, porque yo me corrí enseguida. Me relajé y me dejé ir, simplemente porque sabía que íbamos a seguir. En estos casos yo siempre aviso:

-Me voy.

Y entonces él, si quiere, se retira. Este no se quitó. Se la comió toda, que fue bastante, y casi se ahoga. Lo demás fue todo de lo más normal. O sea, me llevó a la cama de la manita, se desnudó, me comió el culo durante x minutos y se puso como loco, me quiso follar de espaldas, pero yo me di la vuelta y me folló de frente, ni bien ni mal, me comió los pies, se corrió fuera con mucho esperpento y al final -yo estaba cargado otra vez- me la tocó un poco con la boca y me corrí yo por libre…

No volvimos a hablar de las estrellas, ni de su juventud, ni del tiempo… ***