Uno de 15 y tres de 13
La historia que a continuación relataré es totalmente verídica. Sucedió hace 4
años, cuando estaba por terminar la escuela secundaria. En ese momento de mi
vida no me había dado cuenta que era homosexual, de hecho había intentado un par
de veces, sin éxito, que una compañera de clase fuera mi novia. Mi nombre es
Gabriel, yo era un jovencito alto y delgado, de tez clara y con cara de niño,
extrovertido y sociable.
En la escuela conocí a muchas personas, y unos de mis mejores amigos iban 2
grados abajo, en primero. Los conocí porque vivíamos cerca y nos íbamos juntos
al colegio; nuestros padres se turnaban semana con semana para recogernos y
entregarnos en nuestras casas. Uno de ellos, Gerardo, era bajo, con una sonrisa
encantadora y ojos verdes; era bastante atrevido. Otro se llamaba Pepe, y aunque
había nacido pelirrojo, el color de su cabello se había oscurecido con el sol;
era delgado y con cuerpo atlético, le gustaba nadar y andar en patineta. El
último se llamaba Javier, las chicas de la escuela morían por él… de cabello
rubio y un poco largo, ojos azules, piel blanca y pecas. Los tres tenían 13
años.
Íbamos juntos al cine y nos gustaba hacer cosas poco comunes, como masturbarnos
mientras veíamos la película. Siempre nos sentábamos en las butacas de adelante
para que nadie nos viera y nos quitábamos la playera.
Cuando íbamos rumbo a nuestras casas, después de un largo día de escuela, me
sentaba junto a Gerardo, quien a veces apoyaba su cabeza en mi hombro para
dormir. Aunque me gustaban las chicas, ese sentimiento de tenerlo tan cerca de
mí era, por razones inexplicables, excitante.
Un buen día decidimos hacer un campamento en la casa de Pepe, era enorme y tenía
un área de salón destinada sólo a fiestas o reuniones sociales, ahí
acamparíamos. A las 10 de la noche nos despedimos de sus padres, quienes
partieron a dormir en el acto. Después, nos dispusimos emocionados a comprar
algunas cervezas en una vinatería cercana. Sería una gran noche, pensábamos… y
así fue.
Bebimos mucho… todos habíamos tomado la misma cantidad de cervezas, yo estaba
totalmente embriagado, siendo que era el mayor; supongo que nunca se habían
alcoholizado tanto en toda su vida. Estábamos tirados en el pasto, unos sobre
otros. Saqué mi cámara digital y dije:
- Oigan, hay que tomar las fotos del recuerdo.
A lo que ellos respondieron afirmativamente. Entonces comenzamos a tomarnos
fotos entre nosotros y Gerardo exclamó:
- ¿Y si hacemos un calendario?
- ¿Calendario?- replicó Javier.
- Sí, como los que hacen las modelos, mi papá tiene uno en su taller.- comentó
Gerardo.
Por dentro, algo me decía que esa era una buena idea, y la apoyé.
- Sí, un calendario; como si fuéramos a venderlo a las chavas que nos gustan.-
dije.
- ¡Para que vean de lo que se pierden!- respondió Pepe y se llevó un dedo a la
boca, lamiéndolo sensualmente mientras preguntaba: "¿Así está bien?"
Fue entonces cuando Gerardo se quitó la camiseta y obligó a Javier a quitarse la
suya. Posaron en un sofá y tomé la primera foto. Aún recuerdo exactamente el
momento en mi cabeza. Luego Pepe fue un paso más allá y se quedó en "boxers",
eran azules con pequeños osos. Se inclinó hacia delante como si fuera a recoger
algo del piso y me permitió tomarle una foto fabulosa de su trasero. Yo continué
en mi rol de fotógrafo, aún con ropa; y una enorme erección en mi pantalón que
no podía explicar.
Luego, los tres se acomodaron en un sillón… y en ropa interior comenzaron a
posar eróticamente para mi cámara, no lo podía creer… tres chicos de trece años
posaban semi-desnudos para mí, su amigo, apenas dos años mayor que ellos.
Mientras les tomaba las fotos gritaba "Marzo", "Abril", "Mayo"… para no perder
la intención del "Calendario".
Por iniciativa de Javier, se quitaron la ropa interior y quedaron desnudos. Aún
recuerdo ese momento y fantaseo sobre él, cuatro años después, la memoria sigue
vigente y me excita tanto como aquel día.
- Pepe, haz como si me besaras- dijo Gerardo.
- Sí, pero quiero que Javier finja que me está cogiendo por detrás- respondió
Pepe mientras se ponía en cuatro patas y mostraba sus nalgas.
En ese momento, Pepe, Javier y Gerardo tenían erecciones, igual que yo… al
parecer, lo que había comenzado como un simple juego había logrado ponernos a
cien.
Tomé la foto y Javier me dijo:
- ¿Sólo vas a observar?, ¿Porqué no vienes al sillón con nosotros?
Tragué saliva y me senté en medio de ellos, los tenía cerca, podía olerlos y
sentir su piel… era el mejor momento de mi vida.
De pronto Gerardo comenzó a bajar el cierre de mi pantalón y Pepe a levantarme
la playera, estaba en el cielo. Sin pensarlo Javier me besó y pude sentir su
lengua dentro de mí, mientras me estremecía porque Gerardo había comenzado a
mamar mi verga. Un gemido de placer salió de mi boca, estaba consciente a pesar
del alcohol, y disfrutando de tres buenos amigos que habían decidido regalarme
la mejor noche de mi vida.
Pepe también inició a mamar mi verga y Javier continuó besándome hasta que
Gerardo decidió penetrarlo. La cara de ambos quedará grabada por siempre en mi
memoria, fue su primera vez; en el rostro de Gerardo pude ver lujuria y sorpresa
mezcladas con placer, y Javier, por su parte, cerraba los ojos y abría la boca
entre gemidos; le dolía, pero también lo disfrutaba.
El éxtasis del momento era supremo, los cuatro emitíamos jadeos y frotábamos
nuestros cuerpos. De pronto sentí surgir de mi pene un abundante torrente de
semen, Pepe lo tenía en la cara y lo lamía tímidamente con su lengua. Me miró a
los ojos y bajando un poco la cabeza, a manera de súplica me dijo:
- Cógeme Gabriel, quiero disfrutar como lo hace Javier.
Tras besarlo apasionadamente, lamer su pecho y morder sus pequeños pezones, me
dispuse a lubricar su ano con mi saliva para poderlo penetrar. Cuando estuve
dentro empecé a embestirlo con fuerza y él tocaba mis nalgas, levantando
ocasionalmente la cabeza mientras abría su boca y respiraba agitadamente. Su
cuerpo de nadador era perfecto; mientras seguía penetrándolo acariciaba sus
pezones y sus costillas, bajaba y subía mis manos por su torso. Junto a nosotros
Gerardo y Javier habían intercambiado posiciones, Javier disfrutaba del sexo
como un poseso… sus ojos se perdían en el espacio, mientras movía su cadera
velozmente, como si le quedaran sólo unos minutos de vida; eyaculó adentro de
Gerardo, y lo mismo hice con Pepe.
4 amigos…4 jovencitos experimentando con el sexo gay y disfrutándolo. Ese día
penetré a todos y no sé cómo logré expulsar semen en todas las ocasiones, el
placer era indescriptible. Al final decidimos bañarnos juntos e irnos a dormir…
pero la historia continuó en la tienda de campaña.
Al día siguiente todo fue normal entre nosotros, de hecho nunca hablamos del
tema, no sé si ellos también sean homosexuales como yo. Pero me quedan los
recuerdos, y las fotos, "El Calendario" que aún guardo bajo llave en un cajón y
a veces saco para masturbarme.
Por favor, si les gustó la historia, o quisieran saber qué sucedió en la casa de
campaña, escríbanme a jg_gs18@hotmail.com. Con gusto responderé cada uno de sus
mensajes.
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