Yo 15, él 26

Pues bien, yo soy Adrián, actualmente tengo 17 años pero mi vida sexual la empecé a los 13 con un primo que se llama Alejandro de mi misma edad. Con mi primo he tenido relaciones sexuales muchas veces y me encanta pero esas historias se las contaré en otra ocasión...

Lo que a continuación les contaré es real y me sucedió cuando yo tenía 15 años.

Yo vivo en la capital de la república mexicana, el Distrito Federal. Transcurría el año 2002, para ese tiempo yo ya había tenido relaciones sexuales sólo 2 veces y como se los he dicho antes había sido con mi primo y ni siquiera habíamos alcanzado la eyaculación, pero bueno ya sabía por dónde se hacía, cómo hacer sexo oral, etc. Es decir, si se presentaba una nueva oportunidad con una nueva persona ya no me espantaría tanto.

El lugar en el que vivía en esa época cuando yo tenía 15 años está al sur de la ciudad, es un terreno muy grande en el que hay 2 casas. En una vivíamos mi mamá, mi hermana, mi hermanastra, mi padrastro y yo, y en la otra vivían los papás de mi padrastro, una de sus hermanas con uno de sus hijos y otros 2 sobrinos de mi padrastro que son hermanos, uno de ellos se llama Martín y cuando yo tenía 15, él tenía 26...

Yo cursaba tercero de secundaria y el colegio quedaba como a 15 minutos de mi casa. Todas las mañanas mi hermanastra que se llama Fernanda me iba a dejar. Yo abría el portón mientras ella sacaba el carro. Cuando el carro estaba afuera yo cerraba el portón, me salía y nos íbamos, pero una de esas mañanas cuando Fernanda ya estaba afuera mientras yo cerraba el portón, salió Martín y empezamos una corta plática:

- ¿Ya te vas a la escuela?

- Sí.

- ¿El viernes te vas a quedar a la fiesta de Fernanda o te vas a ir con tu mami y tu hermana a la boda de tu primo?

- Me voy a quedar porque no me gustan los bodas.

- Bueno pues ya vete porque Fernanda te está esperando afuera.

- Sí, bye.

Yo le hablaba muy bien a Martín, ya que lo conocía desde que tenía 11 años, a veces lo veía llegar con una que otra novia y pues yo me daba cuenta de que él llevaba una vida normal, no platicábamos mucho pero cuando nos encontrábamos en el patio nos saludábamos bien y ya.

Llegó el viernes y Fernanda había organizado una fiesta en la casa porque era el cumpleaños de su mejor amiga. Fernanda y todos sus amigos tenían entre 22 y 27 años. Yo era el único de 15 años, así que me trataba de comportar como "grande" y ese comportamiento consistía en que tomara mucho vodka. La fiesta fue en el patio de la casa. Mi mamá y mi hermana se habían ido a la boda y mi padrastro no iba a llegar (no recuerdo por qué). Así que no me preocupé por nada. La fiesta empezó como a las 10 de la noche y no recuerdo varias cosas pero ya estando muy borracho me senté en una silla y no recuerdo si Martín ya estaba sentado en la silla que estaba junto a la mía o llegó después, pero recuerdo que me dijo:

- ¿Quieres que te presente a una amiga?

Y yo le dije que sí (yo me refería a su verga) y en eso como estaba muy mal y no podía ni sostenerme aunque estaba sentado, puse mi cara en sus piernas como si me estuviera bajando a hacerle sexo oral. Él me quitó y me dijo:

- Bueno pues luego te la presento.

Eso es de lo poco que recuerdo, no sé si le dije más cosas o él a mí pero después de eso Fernanda fue por mí, me llevó a vomitar al baño y me llevó a mi cuarto a dormir.

Después de eso pasaron como 15 días en los que no vi a Martín que por cierto no les he dicho cómo era. Pues bien, él mide como 1.80m, es moreno (como bronceado), cabello y ojos negros, de cuerpo muy fuerte, no sé cómo explicarlo. Tiene unos brazos fortísimos y el cuello lo tiene muy ancho, también las piernas, pero no es gordo, y tiene un pene grande como de 18cm y muy ancho, realmente muy ancho...

Yo no me acordaba de lo que había pasado el día de la fiesta hasta que después de los 15 días en los que no vi a Martín un día de regreso de la escuela mientras cruzaba el patio para llegar a la puerta de mi casa salió Martín de la otra casa y me saludó:

- Hola! ¿qué haces?

- Llegando de la escuela ¿que no ves? -le respondí.

- ¿Y cómo has estado?

- Bien, normal ¿por qué?

- ¿Entonces qué? ¿quieres que te presente a una amiga? -me dijo él con una sonrisa en los labios.

En ese momento vinieron a mí las escenas de la fiesta de cuando estábamos en las sillas. Hasta ese momento yo no había recordado nada, así que le respondí que no, y él me dijo:

- ¿Ya no te acuerdas de todo lo que me dijiste en la fiesta de Fernanda?

- No.

- Ah pues es normal porque estabas muy borracho. ¿Y quién está en tu casa?

- No sé, no me has dejado entrar todavía.

- Bueno pues ya entra, luego nos vemos.

- Sí, adiós.

Toda esa tarde estuve pensando en él, me masturbé pensando en que me la metía por el culo y yo gritaba de dolor y placer, me encantaba la idea de tener su cuerpo tan grande junto al mío. Yo en esa época era muy delgadito, pesaba 49kg, lampiño, de piel blanca, cabello negro, un culo bonito y paradito (que aún conservo). Él yo creo que pesaría como unos 80kg.

A la mañana siguiente cuando salimos Fernanda y yo ya para irnos al colegio, estaba Martín en el patio y me dijo que nos acompañaría poniendo de pretexto que quería ir a desayunar con Fernanda después de dejarme. Yo iba en el asiento de enfrente y al llegar al colegio Martín se bajaba y me abría la puerta (creo que era su método de conquista o algo así). En el camino hablábamos más Fernanda y yo, Martín iba callado o se reía de nosotros, yo ya sabía que él quería algo conmigo...

Así pasó toda la semana en que Martín todas las mañanas acompañaba a Fernanda a dejarme al colegio. A la semana siguiente un martes cuando yo regresaba del colegio Martín ya me esperaba en el patio y me dijo:

- No hay nadie en tu casa.

- ¿Cómo sabes? -le contesté.

- Porque vi cuando todos se fueron.

- Ah.

- ¿Vas a comer?

- Sí.

- ¿Te puedo acompañar?

Le dije que sí, aunque me puse muy nervioso. Ya estando en la casa entramos a la cocina, me senté en un banco y empecé a comer en la barra. Él no comió, me dijo que ya había comido, que sólo me acompañaría. En ese momento se paró detrás de mí, muy junto. Su verga quedó a la altura de mi espalda (yo estaba sentado), se acercó más y pude sentir que tenía la verga muy dura. Me excité muchísimo pero fueron más mis nervios y fingí que no pasaba nada. Yo sólo comía aunque de los nervios no podía ni pasar la comida.

Terminé de comer lo más rápido que pude y me levanté diciéndole que iba a mi recámara, que tenía que cambiarme porque traía el uniforme del colegio. Él me dijo que me acompañaba, yo realmente me puse muy nervioso, salí de la cocina, subí las escaleras corriendo pero Martín corrió detrás de mí, me agarró del brazo muy fuerte y me dijo:

- Tú quieres esto tanto o más que yo, así que no te hagas el pendejo.

Yo me espanté y me senté en mi cama y le dije:

- No sé a qué te refieres.

Tomó mi mano y la puso sobre su pantalón en donde sentí otra vez su verga calentísima y muy dura. A mí me empezó a temblar hasta la cara, nunca me había sucedido, tenía mucho miedo. Él me gritó y me dijo:

- Agárramela!!! ya sé que te gusto, me lo dijiste el día de la fiesta, yo no sé por qué te sigues haciendo el estúpido, ni siquiera las viejas se resisten tanto, eres un pinche maricón de mierda!!!

Obviamente a mí me dio más miedo, pero también me dio pena, así que se la empecé a agarrar por arriba del pantalón, me levanté de la cama y traté de alcanzar sus labios con los míos pero él se hizo para atrás y me dijo:

- ¿Quieres que te bese?

Yo le dije que sí, pero él me dijo que eso no le gustaba, así que ahora además de estar nervioso y apenado me sentía como una ramera. Se acostó en la cama y me dijo:

- Mámamela...

Cada segundo que pasaba yo me ponia más nervioso, o sea, ya sabía lo que era meterse un pene a la boca pero no un pene de un hombre sino un pene de un niño, el de mi primo cuando teníamos 13 años. Así que sólo me le quedé viendo y me dijo:

- Mira escuincle, súbete a la cama, híncate a la altura de mi pene y empieza a mamar si no quieres que le diga a tu mamá que eres un pinche puto y que de seguro ya le abriste las piernas a todos tus compañeros en la escuela.

Yo sabía que eso no era cierto pero lo vi muy enojado, yo creo que él realmente pensaba que yo ya lo había hecho muchas veces y sólo lo estaba haciendo perder su tiempo. Así que me subí a la cama, me hinqué a un lado de él y traté de desabrochar su pantalón pero no pude, así que lo hizo él y se empezó a bajar los pantalones con todo y calzones, al ver su pene me excité mucho ya que es enorme, más oscuro que su piel, con muchos vellos y unos testículos enormes. Me lo metí en la boca como ya alguna vez lo había hecho con el de mi primo, sólo que esta vez me dieron ganas de vomitar, realmente no sabía cómo hacerlo, creo que Martín se dio cuenta, así que me agarró del cabello con su mano izquierda haciéndome para arriba y para abajo mientras que su mano derecha la metió por debajo de mi pantalón y me empezó a tocar el culo. Yo sentí muy rico y él me preguntó:

- ¿Quieres que te penetre?

Yo me saqué su pene de la boca y le dije que sí.

- ¿Tienes condones? -me preguntó.

Yo sólo pensé "ah pues este hijo de puta realmente piensa que me la vivo cogiendo o qué" y le dije que no tenía condones.

- Bueno pues ahorita vemos, mientras síguemela mamando pero hazlo muy rico.

Yo seguí mamándole la verga pero yo creo que no lo hacía muy bien porque enseguida me quitó y me dijo:

- Ahora sí, putito, te la voy a meter!

Y se levantó de la cama. Cuando estuvo parado fue cuando realmente pude ver lo grande que era su pene y yo sólo pensé que todo eso iba a estar dentro de mí en cuestión de segundos.

Me paré yo también de la cama y él me puso de espaldas a él, yo todavía tenía mi pantalón puesto y empezó a frotar su verga contra mi culo, lo hacía muy fuerte, tanto que me dolía a pesar de no tenerla adentro, y yo sólo gritaba y me sentía muy caliente. Me bajó el pantalón y me quité los zapatos, sólo me quedé con la playera. Él me ordenó que subiera una pierna a la cama...

Ahí estaba yo de espaldas a él con una rodilla arriba de la cama, mi otro pie apoyado en el suelo, recargado sobre mis brazos con el pene super caliente y además de todo temblando pero eso sí con el culo bien parado, y Martín detrás de mí apuntando con su verga hacia mi culo. Él se escupió en la mano y me untó su saliva en el culo pero no con delicadeza sino frotando muy duro como picándome con las llemas de los dedos. Después se escupió en el pene y me puso la cabeza de su verga en la entrada de mi culo, volvió a escupir y avanzó un poco, yo sólo gritaba pero no le pedí que la sacara, volvió a escupirse y me la dejó entrar toda.

Una vez estando toda adentro no se esperó a que yo me acostumbrara al dolor como había leído en algunos relatos sino que la sacó y de un sólo golpe la volvió a meter. Yo sentía cómo sus huevos chocaban con mis nalguitas y cómo enseguida empezó a sudar, sentía su pelvis muy caliente rozando con mis nalgas, estaba muy caliente su cuerpo. Me agarró por las caderas y me la metía y sacaba. La sacaba lento pero la metía rápido y hasta el fondo yo gritaba fortísimo y él sólo se reía y me decía:

- ¡Qué rico culo tienes!, ahorita te voy a dejar bien abierto, chingas a tu madre, ¡qué rico estás! no mames ¿es tu primera vez ¿verdad?

Yo no paraba de gritar y sólo pensaba que quería cambiar de posición pero él estaba feliz y seguía diciendo:

- ¡Qué rico, me encanta! tómala toda putito pinche maricón, no que no te dejabas, deberías de ver tu cara, los ojos los tienes en blanco, grita más fuerte cabrón, grita!!!!!

Me agarró de los hombros y me empujaba hacia él hasta que empezó a apoyar sus brazos en mi espalda y yo ya no pude apoyarme en mis brazos, quedé acostado boca abajo, él se subió en mí y ahora todo el tiempo su verga estaba adentro de mí. Me empezó a susurrar cosas al oído, me decía que lo tenía que obedecer en todo y que lo íbamos a hacer todos los días después de que yo llegara de la escuela. En ese momento empezó a vaciarse dentro de mí, fue el momento más doloroso de todos, pude sentir cómo su verga se hinchó dentro de mí y empezó a expulsar todo su semen.

Me dolió mucho cuando terminó de ayacular, la sacó muy rápido. Me dolió al momento en que la sacó pero sentí un alivio. Se salió de la recámara y fue al baño, yo seguía acostado boca abajo, sentía que no podía moverme, pasé mi mano derecha por mi culo y me dolía mucho, me ardía, y en mi mano había sangre, me espanté pero había leído que era normal.

En ese momento comprendí que lo que había hecho hasta el momento con mi primo no había sido nada. Me senté en la cama y entró Martín a la recámara.

- ¿Te gustó? -me pregunto.

Yo me quedé callado, así que se acercó y me gritó:

- Te pregunté que si te gustó!!!!!!

Yo me quedé callado y él me dijo:

- Mira cómo estoy sudando, mira cómo me dejaste...

Bajó la mirada a su pene y todavía la traía parada, así que me dijo:

- Acuéstate boca abajo, quiero ver tus nalguitas.

Me acosté y otra vez se subió en mí, me la metió y lo volvimos a hacer, esta vez yo lo disfrutaba aunque me dolía todavía mucho, él me la metía muy rico y me gustaba sentir su pelvis caliente chocar con mis nalguitas. Esta vez al eyacular sacó su pene y lo hizo sobre mi espalda, agarró mi pantalón que estaba en el suelo y me limpió. Me dijo que me parara y que me cambiara, me puse otro pantalón y me dijo que ya se iba, que luego nos veíamos...

Cuando se fue me sentí muy mal, me metí a bañar y sólo sentí asco. Después lo recordaba y me calentaba mucho. Lo repetimos una vez más como a los 15 días. Actualmente ya no vivimos cerca, me cambié de casa pero a veces aún lo veo porque trabaja con mi padrastro y a veces viene a dejarle papeles. Él quiere repetirlo, siempre me lo pide, pero me da mucha hueva hacerlo con él, así que prefiero recordarlo como mi primera vez.

Si les gustó el relato díganmelo para escribir más, tengo muchas vivencias...

Atte. Adrián
fangoria_17 @ hotmail.com


            

 

 

 

 

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