Nuestra primera pelea nos unió más que nunca


Hola, soy Alejandro, soy el autor del relato titulado "el amor no es fácil de comprender", bueno estoy aquí para contarles una vivencia que tengo de mi relación con Juan Pablo.

Ahora estoy libre de amar plenamente sin restricciones. Les empezaré a narrar lo que me pasó un día Jueves.

Me levanté por la mañana algo cansado y debilitado por un resfriado, en fin, me fui a la Universidad a clases, cuando estaba en clase aburrido y enfermo recordé que había tenido una discusión muy fuerte con Pablo unas noches atrás, por eso no me tenía nada de chiste ir a la escuela. Total, les explicaré el motivo de la discusión con Pablo. Él me fue a buscar a la escuela hace unos días antes de pelearnos, yo estaba trabajando en una investigación que me encargaron, estaba muy ocupado, cuando llegó para acercarse a mí me dijo:

- Vámonos, en este momento quiero pasarla muy bien contigo y tú estás haciendo esta estupidez de tarea.

Seguía hablando, hablando en forma muy prepotente, hasta que le dije:

- ¿Sabes? no todo es el sexo en la vida y yo no estoy a tu disposición al momento que llegues y estés caliente y que me lo pidas y más en la forma en que llegas de tan mal carácter -le dije- vete, estoy con una tarea.

- Vete al diablo! aquí se terminó todo, no pidas ni me ruegues lo que tanto te gusta.

Y en ese momento, enfrente de bastante gente de la Universidad, se agarró su paquete y me dijo:

- Dile adiós, porque ya no lo vas a saborear.

Yo estaba tan enojado y avergonzado por lo que me hizo Pablo y por su forma tan inmadura de actuar que sólo le dije:

- No quiero volver a verte en mi vida, no quiero saber nada de ti!!

Y él se fue enojado y maldiciéndome, yo igual.

Pasaron 3 semanas de mi rompimiento con Pablo y él no me llamaba ni buscaba, ni sabía nada de él, mi orgullo me decía que no lo llamara, que no me rebajara a buscarlo. Eso hice, pero me sentía triste y desolado, sin amor.

Pasaron 4 semanas y nada sabía de él, ya me hacía a la idea de no contar con él, traté de olvidarlo, seguí con mis actividades normales, el trabajo y mis estudios, y me dije a mí mismo 'este tiempo que estoy solo debo de aprovecharlo'.

Pasó un mes y yo empecé a salir, a divertirme con mis amigos, llegaba muy tarde a mi casa, casi siempre que convivía con mis camaradas una de esas noches que llegaba a mi casa adivinen quién estaba en mi puerta esperando que llegara, era Pablo, lucía alegre y radiante.

Cuando llegué a subir las escaleras para arribar a mi hogar él me tomó del brazo para detenerme y me dijo:

- ¿Por qué no me buscaste?

Y me besó a la fuerza. Yo sólo lo empujé y le dije:

- Ya terminamos, no sé por qué estás aquí, vete por favor.

Él se fue.

Esa noche no pude dormir pensando en los buenos momentos de sexo que tuvimos y como yo era feliz a su lado, lo que él y yo teníamos era más que sexo, era amor, y eso me atormentaba.

Pero al día siguiente fui a la Universidad a clases y al salir de clases me lo encontré esperándome. Se acercó a mí y me dijo:

- Perdóname, he sido un imbécil a lo grande, sólo dame la oportunidad de aclarar las cosas.

- Está bien, pero en otra parte, no es ni el lugar ni el tiempo adecuado para discutirlo.

Vi una sonrisa que se le dibujaba en su cara al oír lo que le dije.

Quedamos de acuerdo en mi casa a las 6 PM, a esa hora no había nadie en mi hogar, él llegó puntual, empezamos a conversar, era extremadamente amable en todos los sentidos, me empezó a decir:

- Te necesito, me siento perdido, eres lo mejor que tengo y te estoy perdiendo con mis estupideces.

- No puedo olvidar lo bueno que tuvimos, pero no sé qué pensar acerca de ti, un día eres excelente en todo conmigo y a los otros días eres un estúpido de mierda, te he aguantado tus celos, tus frustraciones, y tu obsesión acerca del sexo, que quieres cogerme todo el día y noche, si por ti fuera no trabajaría ni estudiaría por tal de complacerte en la cama y que me quedara contigo fornicando.

Él se quedó serio, y yo le dije:

- Todo lo que te digo es cierto y me harta estar de vuelta en esta situación otra vez contigo, en este momento que estoy solo me siento a gusto e independiente de hacer lo que a mí más me gusta y no quiero cambiar eso.

- Entonces ¿no me darás la oportunidad de cambiar, Alex?, en este tiempo que no te tuve me di cuenta que debía cambiar contigo y eso haré, pero dame una oportunidad más, dámela, no sabes cómo te quiero, quiero demostrártelo.

- Está bien, vamos a comenzar de cero.

Estábamos felices, volvió mi color y el de él y fue algo espontáneo, empezamos a besarnos salvajemente, sin nada de qué preocuparnos, sólo gozar el momento. Él me lamía tiernamente mi oreja, me besaba mis ojos, boca, nariz, todo. Yo estaba a 1000, quería todo, él me rompió mi camiseta y mi ropa y me cargó, y yo lo abrazaba y me llevaba a mi recámara para hacer el amor.

Estaba invadido de amor, cachondez, lo quería todo. Me valía si mi familia llegaba en cualquier momento, todo lo tiré al igual que la ropa de Pablito, sólo quería gozar, yo empecé por besar y lamer desde sus pies hasta su carnosos labios, yo estaba dispuesto a dejar todo atrás, quería sólo complacer mis bajos instintos, nos seguimos besando salvajemente y él empezó a meter un dedo en mi hoyito, eso me gustaba bastante, él lo seguía haciendo frenéticamente.

Mientras nos besábamos se me antojó darle una buena mamada a su gran pene que tanto me gustaba saborear, eso hice y jugaba con sus bolas. Él gozaba al límite, me detuve sólo para lubricarme mi hoyito y ponerle lubricante a su pene. Mientras lo hacía lo masturbaba y yo gozaba de lo lindo.

Por fin tenía su pene en donde lo quería, adentro de mí, y muy adentro, eso me daba escalofríos y placer de tan sólo tenerlo dentro de mí. Él y yo sólo nos mirábamos intensamente mientras me la metía y sacaba de golpe, eso me gustaba. Nos besamos tiernamente y me dijo al oído:

- Entrégate más a mí.

Yo lo hacía sin importar nada, y para mí el sexo se convirtió en algo que puede ser puro e íntimo de una pareja que se ama. Hasta llegar a ser algo sucio rico, o sea, coger sin tapujos ni miedos, experimentar todo por tal de llegar al orgasmo.

Así llegamos a estar teniendo sexo frenéticamente hasta que llegó mi familia, y me tocaban el claxon para que ayudara a bajar las compras, algo que me puso furioso pero no hice caso, me valía madres todo, seguí besándolo y me vine en su vientre y él adentro de mí, y así nos quedamos un rato.

Cerré mi cuarto con seguro y nos fuimos a bañar juntos, nos abrazamos y besábamos y nos enjabonamos nuestros cuerpos, salimos de la ducha a vestirnos.

Aclaro que en mi casa cada quien tiene su propio baño en su cuarto.

Salimos felices después de esas 2 excelentes horas que nos dimos de placer. Proseguí a presentarlo a mi familia como un gran amigo mío.


Algún comentario que gusten en hacerme a mi correo electrónico:
guapo015 @ hotmail.com

No olviden votar por mi relato, OK. Gracias.






 

 

 

 

 

 

 

 © Teenlover.net