Mi primera Polla

Antes de empezar les contaré que soy un chico de 28 años que vive en Tenerife y que esta historia que os voy a contar fue de la manera que descubrí cómo disfrutar con otro chico. En esta historia se supone que yo me llamo José y la otra persona Luis. De esta manera tanto mi personalidad como la de mi amigo quedan a buen recaudo. Todo comenzó cuando mis padres tuvieron que mudarse por motivos de trabajo a otro lugar y me quedé solo en casa. Luis era y es amigo de la familia desde hace mucho tiempo. A él se le nota un poco su inclinación sexual pero aun así era y es muy respetado por el entorno social. Todos los días al ir y venir del trabajo siempre nos saludábamos como 
conocidos hasta que un día se acercó y me dijo qué bien lo habíamos pasado juntos los dos el fin de semana anterior.

- ¿Cómo? -Le increpé sin haber entendido bien lo que decía.
- Que hasta te corriste en mi boca. ¿No te acuerdas?

Imagínese el lector que se encuentre por la calle una persona y le dice que el otro día se había corrido en su boca... Fuerte, ¿no?.

- No, Luis, no puede ser, además, el fin de semana pasado me quedé en casa y no estuve en...
- Pues juro que eras tú, ya te digo, es que si no hubieras sido tú no me hubiese ido contigo... o con él.
- Que no puede ser, Luis, te equivocas.
- Sí, José, sí hasta tengo una foto de los dos que nos hicieron...

Imagínese ahora el lector cuál sería mi asombro.....

- La tengo en casa, ven y te la enseño para que veas...

Accedía más por curiosidad que por otra cosa. En fin, llegamos a su casa y se metió en una habitación a buscar en unas cajas mientras yo seguía explicándole que era imposible lo que me decía.

- José, estoy completamente seguro. A ver, vamos a hacer una cosa. Dime lo que tú te imaginas que llevo debajo de los pantalones...
- Pues no sé... será un slip, o nada. (Pues yo casi nunca llevo nada).
- Ahora sé que tú no eras, puesto que tendrías que saber que siempre llevo una braguita tipo tanga. Mira...

Y sin darme tiempo a reaccionar, se quitó la camiseta y se sacó de la manera más rápida que yo he visto los vaqueros quedándose sólo con una braga tanga donde apenas le cabía su gran paquete.

- Pero... -exclamé.
- ¿No estoy bien? -preguntó al tiempo que se daba una vuelta para que pudiese contemplar todo su cuerpo. 

Mi vista se fijó en su gran polla (mayor que la mía) y en sus nalgas. Él se dio cuenta que yo no reaccionaba, así que viendo cómo mi polla aumentaba de tamaño, bajó el pantalón, se acercó quitándose el tanga, me bajó la cremallera y metió mi polla en su boca comenzando a hacerme una de las mejores mamadas que me han hecho. Me quité como pude la camiseta y él me quitó los pantalones. Nos encontrábamos los dos completamente desnudos. Por fin pude contemplar su grande y gorda polla. Era gorda y completamente tiesa. Mientras él seguía con la mamada al tiempo que jugaba con sus dedos alrededor de mi ano.

- Ven, vamos a la habitación -me dijo.

Le seguí como hipnotizado, creo que aún no había reaccionado a lo que me estaba pasando. Se subió a la cama y se puso a cuatro patas ofreciéndome un culo totalmente depilado y tentador. No me lo pensé, me sitúe detrás de él y apoyando mi polla en su culo comencé a apretar. Me di cuenta que algo fallaba, así que fui al baño en busca de gel de baño. Unté mi polla y con un dedo fui abriendo su culo. Cuando pensé que estaba a punto volví a la carga con mi polla y esta vez sí entró, hasta el fondo, y si me descuido entran hasta los cojones. Luis no paraba de gemir como una putita y cuando comencé un mete saca frenético no paraba de gritar...

- Sí, así, cabrón, fóllame, rómpeme el culo, cabrón, hazme tuyo...

Joder, la excitación que tenía era asombrosa. Yo que siempre había deseado probar un culo de una chica no solamente me estaba follando un culo de un tío sino que además el tío gozaba más que cualquier otra chica con la que he estado.

Llegó un momento en que mi corrida era inminente y no sabía si correrme dentro o no.

- Luis, me voy a correr, vas a hacer que me corra, puta, que tienes un culo como un coño... que me corro...
- Sí, lléname el culo con tu leche, quiero que me inundes con tu leche, cabrón....

Pues ya me lo había dejado claro, así que después de unas fuertes embestidas no aguanté más y me corrí como nunca en su culo. Cada vez que lanzaba un chorro de semen notaba cómo él empujaba su culo hacia mí y gemía como si le fuera la vida en ello.

Al final salí de él desplomándonos los dos sobre la cama. Pero me fijé en que su polla aún permanecía tiesa. Así que no me lo pensé, cogí el gel, me unté el culo bien metiéndome yo mismo un par de dedos y en vez de untar su polla con el gel lo que hice fue metermela en la boca. Chupé como pude, no sé si lo hice bien o mal, pero cuando vi que ya estaba bien ensalivada me senté encima de él y apunté su capullo al centro de mi ano. Cuando la noté presionando en mi culo no pude resistir más y me senté sobre ella, abriéndose camino en mi interior y llevándose toda mi virginidad trasera, entró como un torpedo pero el grito que pegué cuando noté cómo me distendía el ano fue terrible... pero una vez que sentí todo su calor y poder dentro de mí, todo fue diferente.

Luis se quedó de piedra al comprobar que a mí también me iba la marcha y no perdió oportunidad. Me colocó a cuatro patas y volvió a penetrarme esta vez sin dolor. Cuando me la sacó sentí como si me faltara algo. Comenzó un mete saca suave sacándola hasta fuera y jugando con su capullo a la entrada de mi ano y de vez en cuando me la metía hasta el fondo sintiendo yo cómo sus pelitos me hacían cosquillas en mis nalgas.

Joder, me di cuenta que esta vez era yo la putita que pedía más y más polla a mi macho. Pero lo mejor fue cuando Luis sé corrió. Parecía que no iba a terminar, sentía cómo sus chorros de semen caliente invadían mis entrañas y eso hacía que moviera mi culo como buscando más placer.

Sólo sé que cuando él me la sacó de mi abierto y estrenado culo su leche me resbalaba por los muslos. Pero lo asombroso es que su polla no se bajaba sino que seguía erecta, así que me dijo que me tumbara boca abajo en la cama y así lo hize. Él se colocó sobre mí y sentía su polla sobre mis nalgas. Lo que hice fue abrir un poco las piernas para que lo tuviese más fácil y vaya si lo tuvo. Enseguida noté su capullo a las puertas de mi ano. Entró un poco al tiempo que con su boca me besaba el cuello, zona que tengo muy sensible. Así siguió hasta que noté otra vez todo su polla en mi culo hasta que Luis no pudo más y esta vez se corrió sobre mi espalda.

Ahí termino la relación de ese día, sólo que él no se creía que yo fuera virgen hasta ese momento, pero como yo le dije, yo tampoco me creo lo de la foto de la fiesta conmigo...

Bueno, esto pasó hace cinco años... Después cada uno ha seguido su vida con sus parejas... Hoy que tengo vacaciones lo he telefoneado y hemos quedado... para celebrar el quinto aniversario de aquello.

Sin más, un saludo para Luis, al que le dedico este relato, así como para todos aquellos que disfrutan del sexo sin hacer daño ni mal a nadie.

Agradezco comentarios y cualquier cosa que quieras contarme...

luis_tfe_30@hotmail.com

  

 


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