MI PRIMERA VEZ A LOS 14 AÑOS
Yo vivo en una ciudad balnearia de Argentina y en el verano del año 1993 era un
adolescente. Por aquel entonces tenía la ¿mala costumbre? de ir a los baños del
complejo donde mis padres alquilaban carpas y como todo adolescente me
masturbaba todos los días y hasta dos o tres veces. Los baños se ubicaban de a
tres de un lado y tres del otro lado y yo lo que hacía era subirme sobre la
bacha del inodoro y observar al que estaba sentado del otro lado. Muchas veces
había gente fea, gorda, muy madura para mi edad y lo que es peor habían ido al
baño para hacer sus necesidades, pero más de una vez iban chicos de mi edad para
masturbarse y eso me fascinaba. Nunca me veían porque miraba desde atrás y es
muy raro que las personas se den vuelta, es mucho más probable que miren hacia
arriba a los costados. Luego cuando llegaba el atardecer me iba a duchar y ahí
también hacía de las mías. Solía buscar una ducha donde pudiera ver a un chico
de mi edad mientras se bañaba. Era de mirar con mi cortina muy cerrada, dejando
solo una rendija para espiar.
En una tarde había un chico muy lindo de cabello rubio, junto con su hermanito,
lo miré como sin mirar al llegar a las duchas y él hizo lo mismo, yo cerré mi
cortina como de costumbre dejando solo una pequeña abertura para mirarlo y él
también cerró la suya, pero como su hermano lo llamaba por todo, le pedía
shampoo, jabón, crema de enjuague, etc; él debía asomarse y obviamente yo estaba
más que atento a esa situación, pero nunca permitía que se viera su desnudez y
eso me excitaba mucho, yo quería ver por mi pequeña abertura y él sólo sacaba el
brazo y asomaba la cabeza. En un momento estaba tan caliente que decidí abrir un
poco mi cortina, estábamos colocados justo en diagonal, y mostrarme como si
nada, para que él pudiera ver mi cuerpo y mi pene super erecto. Me ponía de
espaldas dejando ver mis pompis bien blancas y lampiñas y luego giraba mostrando
mi pene.
En un momento él se asoma para alcanzarle algo a su hermano que estaba en la
ducha enfrentada con la mía y me vio por lo cual dejó apenas abierta su cortina
de ducha, yo empecé a mirarlo y él a mí, estaba tan caliente que empecé a
masturbarme mirándolo a los ojos y a tocarme la cola y él empezó a masturbarse,
pero no me permitía mirar y eso me ponía loco, sólo podía ver su brazo
moviéndose y yo quería verlo, entonces me ponía mas zafado, más provocador, pero
el muchacho no accedía a mostrarme su culo y su pene erecto y al cabo de un rato
me cansé, eyaculé, me limpié, salí de la ducha y me fui. Cuando salí de los
vestuarios estaban mi madre y mi hermana esperándome y recriminándome que había
tardado demasiado, generalmente los varones nos duchamos más rápido y son las
mujeres las que tardan y hay que esperarlas, en sus vestuarios siempre hay gran
cantidad de mujeres esperando para ducharse y tardan más que los varones, en
fin me fui a mi casa y me volví a masturbar pensando en ese muchacho, tan lindo
que no me había permitido ver nada y fantaseando con volverlo a ver.
Mis padres alquilaban carpa por toda la temporada por lo cual conocía a cada
chico de mi edad que sus padres también alquilaban carpa por toda la temporada o
por mes y este chaval era de carpa por día. Al día siguiente fui como todos los
mediodías al baño para ver si tenía suerte y podía ver algo interesante al
encerrarme en mi privado, subirme a la mochila del inodoro y ver que no había
nadie del otro lado fue frustrante, cansado de esperar salí y me fui a lavar mis
manos, en eso veo que entra el chaval rubio del día anterior, me hice el tonto
como que no lo vi, ni sabía quién era y me fije en qué baño se había puesto,
acto seguido me fui al que daba de atrás, ya estaba excitado antes de haber
visto nada. Me subí a la mochila del baño y lo vi sentado en el inodoro con su
malla de baño por los pies inclinado como quien está haciendo sus necesidades
fisiológicas, por lo cual le miraba la cola, bella blanca y lampiña como la mía,
en eso se recostó para atrás y comenzó a tocarse el pene, yo estaba a full
porque ahora sin que él lo sepa se lo podía ver, era un pene blanco, hermoso con
poco vello púbico de color rubio.
Mientras él se masturbaba yo lo observaba y hacía lo mismo, en un momento la
tapa de la mochila donde yo estaba parado hizo un ruido fuerte y en vez de
agacharme me quedé firmemente parado, él se dio vuelta miró para arriba y me
vio, casi se muere, se paró de inmediato, yo me bajé de la mochila, salí
rápidamente y me fui del otro lado y el chaval no salía, le golpeé la puerta y
dijo "ocupado" y en ese momento le dije que quizá pueda ayudar y no respondió
nada. Por un lado quería irme atemorizado por la situación, tenía miedo que el
chaval le contara al encargado del baño que yo lo estaba mirando, que me
ubicaran en el balneario, se enteraran mis padres y fuera terrible y por otro
lado pensaba que nadie que se esté masturbando va a decirle al del baño que
mientras me la jalaba un chaval me miraba así que me quedé y volví a golpear su
puerta y nuevamente me dijo ocupado y repliqué "necesitas una mano amiga, soy el
flaco de las duchas de ayer" y no respondió nada. A los pocos segundos abrió la
puerta y entré con él al baño, me dijo susurrando que era peligroso, que por qué
mejor no nos masturbábamos como ayer en las duchas y yo le dije que no sabía si
podríamos coincidir porque dependía del horario en que mi madre decidiera
retirarse de la playa y diciendo eso le bajé el traje de baño le dije que se
sentara y comencé a chuparle el pene con ganas.
Era mi primera vez, y si bien yo vivía caliente en esta oportunidad estaba más
que potenciada mi calentura y él estaba igual, éramos dos adolescentes vírgenes,
sin experiencias, debía parar de chupársela para que no eyaculara, me paraba le
ponía mi culo frente a su cara, lo abría, me lo besaba y otra vez se la chupaba,
una y otra vez hasta que se derramó en mi boca y yo de la excitación me derramé
sin siquiera tocarme.
Una vez terminado el tema nada dijimos, yo salí primero, me sentía mal,
culpable, me había quedado la boca y la garganta como seca, mal por el semen, ya
nada me gustaba de lo que había hecho y me juré no volver a realizar estas
prácticas ni mirar a nadie. Al chico no lo vi más, no sé si volvió o no porque
en los días sucesivos no fui al baño y me negué a ducharme en el balneario. Y
así con el correr de los días se me fue esa sensación de angustia por lo que
había hecho y me lamenté no haber arreglado otro encuentro, en fin tenía sólo 14
años en ese momento y cada vez que hacía algo me sucedía eso de sentirme sucio y
triste por lo que había hecho, juraba no hacerlo más y con el correr del tiempo
volvía a las andadas.
Otro día contaré otra experiencia de aquellos tiempos.