7 años después

Soy César, de Lima Perú, tengo 22 años, blanco, 1.78mts. Y quiero contarles algo: Disfruté todos los momentos que viví en la escuela secundaria. Estudiaba conmigo Edward, un chico no muy alto, blanco y con una sonrisa impactante, de cuerpo delgado pero muy bien formado. Éramos amigos, nos contábamos todos nuestros secretos y aventuras con las muchachas de la escuela, pero nada le hacía sospechar que sentía algo muy especial hacia él. Aunque en aquel momento sólo me preocupaba por esconder esos sentimientos que por ratos me aturdían. Nos graduamos de la escuela y yo partí a estudiar la universidad hacia otra ciudad del país, sin embargo vivía en mí el recuerdo de aquella sonrisa, de aquel amigo que con una palabra llenaba mis carencias de adolescente. No lo volví a ver desde aquella graduación. Después de 7 años, y ya convertido en un muchacho de 22 años, decidí regresar a aquella ciudad que me albergó durante la escuela. Me impulsaba el deseo de saber qué pasó con Edward, de buscarlo y conversar con él. Un día saliendo de mi casa con rumbo desconocido, pasé por un club repleto de gente y como para evitar cualquier contacto pasé rápidamente. De pronto escuché:

- ¡Marianoooo!

Alguien me estaba llamando, pero aquella voz pude reconocerla inmediatamente... era Edward!!! Había cambiado un poco, se le veía mucho mejor, con el cabello corto y una camiseta que marcaba sus fuertes músculos. Me emocioné mucho, lo abracé y no dejé de mirarlo.

- ¡Qué placer volver a verte! ¿Qué ha sido de tí? -me dijo.

En algunos minutos nos pusimos al tanto de lo que estábamos haciendo, noté un cierto grado de ebriedad en su rostro pero aún se mantenía estable. Me invitó a unos tragos y luego nos alejamos de ese club, como estaba un poco ebrio para manejar (siempre fuimos respetuosos de las reglas), accedí a conducir su coche para llevarlo a su departamento. En el camino no dejó de decirme que le daba mucho gusto volver a verme, intentando abrazarme a cada instante. Luego de 20 minutos llegamos.

- Métete a la ducha para que se te pase la embriaguez, yo te espero aquí! -le dije.

Feliz por lo que había pasado, empecé a revisar cada rincón de su departamento, en su escritorio tenía una foto de la fiesta de graduación y en ella salíamos nosotros con nuestras parejas, pero mi cabeza estaba encerrada en un círculo y una flecha que decía "Espero verte pronto". Después de un rato, Eduward salió del baño cubierto sólo con una pequeña toalla, notándosele su agraciado paquete. Se dirigió hacia el living y me dijo:

- Ven aquí y conversemos!

Los siguientes 20 minutos fueron de pura conversación sobre nuestras vidas, pero no podía despegar la mirada de su paquete, la toalla era tan pequeña que por ratos se le veían los huevos. Mi pensamiento volaba, mi cuerpo estaba a 100ºC...

- Vamos a mi dormitorio, quiero cambiarme de ropa para salir a comer algo. Ayúdame a escoger un buen traje! -me dijo.

Le escogí unos jeans azules y una camiseta negra. Y empezó a cambiarse delante mío, se sacó la toalla y su verga lucía fenomenal, estaba erecta, tendría unos 18cms, era gruesa y tenía un color perfecto, bronceado... como todo su cuerpo. Me hice el disimulado y miré hacia otro lado de la habitacíon, aunque por el espejo miraba su hermoso trasero. Ojeaba siempre disimuladamente. Noté que se acercaba a mí lentamente y de pronto con violencia me agarró de la cintura y me jaló hacia él. Pude sentir su verga palpitando en mi trasero. A pesar de la violencia con la que me agarró, suavemente se acercó a mi oído:

- ¿Crees que no he notado cómo me mirabas cuando traía la toalla puesta? Esa mirada es de deseo! -susurró casi románticamente y me besó el cuello.

Yo estaba frío, inmóvil por la sorpresa, pero sin pensarlo mucho, di media vuelta y me avalancé hacia sus labios, nos besamos durante mucho tiempo... mientras sus manos iban sacándome la ropa lentamente. Nos tiramos en su cama y empecé a besar cada rincón de su apetecible cuerpo hasta llegar a su verga, se la mamé con devoción mientras él gemía como nunca antes había escuchado. Luego, agarró mi cabeza y la retiró de su verga, nos arrodillamos y nos besamos otra vez, ésta vez como locos, con mucha fuerza... me puso en cuatro y empezó a penetrarme, sentía cómo entraba cada centímetro de su verga, me acariciaba dulcemente la espalda... yo no me podía contener, era una mezcla de placer y temor, de excitación y algarabía... Acabó dentro de mí y nos echamos a besarnos nuevamente. Pero me tocaba, ésta vez lo puse boca arriba, abrí sus piernas y las acomodé en mis hombros, vi cómo su culo se preparaba para mí, agarraba las sábanas esperando el momento que lo penetrara, era su primera vez... y lo hice, así lentamente introduje mi paquete y gritó. Lo acomodé bien, de tal manera que podía besarlo... y seguí penetrándolo, ahora con más fuerza.

- Te quiero mucho, Mariano... deseaba esto desde que estábamos en la escuela, pero no queríamos aceptarlo! -me dijo.

Yo sólo le respondía con besos, con caricias. Hasta que pude terminar, eyaculé sobre su estómago y me eché encima de él apretándonos y sobándonos mi semen en nuestros cuerpos. Le di un beso en la frente, y me eché a su costado. Nos mirábamos con cierta frecuencia con nuestras caras llenas de placer... luego de un rato, dijo:

- Todo lo que soñé y lo que quise hacer contigo, se hizo realidad... 7 años después!

Hoy somos los mejores amigos y amantes y nos vemos con regular frecuencia, cada encuentro es mejor que el anterior... Edward es mi primer amor, mi primer amante, mi primer hombre!



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