EL ÁNGEL CAÍDO III

Se levanta el telón

"El tiempo y el espacio, la realidad y la fantasía se mezclan en un intento de superar, (o ir más allá de) una lógica que se nos muestra como habitual y que consideramos real, que nos ha sido impuesta desde el momento que abandonamos la infancia. El Arte en cualquiera de sus formas, esa magia que nos remueve por dentro mientras creas y también mientras admiras la obra, aporta al ser humano una nueva visión del mundo, y ahora en estos tiempos llenos de nubarrones que amenazan tormentas de guerras, odios y persecuciones, es la ocasión de intentar encontrar en nuestro interior algo que encienda la luna nueva de la noche del mundo"- Bórax-

El Influjo de la Luna

I

  Hola amigos..., mi nombre es Tasio, algunos de vosotros ya me conocéis... Sí, soy el amigo de Antino en el Ángel Caído I y II. He convencido a Bórax para que me deje escribir con él algunas líneas del relato. Bueno la verdad es que en este momento lo  estoy escribiendo yo, lo que pasa es que le tengo aquí, todo el rato detrás mío, diciéndome que ponga este párrafo aquí o que quite esa palabra de allí  y la cambie por esta otra... Yo le hago caso, aunque a veces se crea que me enfado, pero sólo intento mostrar lo que él me ha dicho: todo el interior de mí mismo.

  Bueno, yo soy un chico de 15 años, tengo el pelo muy negro y liso, los ojos verdes, pero de esos que cambia su tonalidad dependiendo de la luz. Mido 1,70m. y estoy más bien tirando a delgado, pero soy ágil y rápido. Mi piel es demasiado blanca, me quemo con el sol y me sale alguna peca en el rostro...¡va!... Bórax dice que escriba que soy muy guapo... y que la belleza sale de mi interior, eso último me gusta. 

  Sé que algunos se preguntan el cómo  pude enamorarme de un hombre como Antino... porque sí... ahora sé... que eso es amor. Yo tenía 14 años, pero en estos momentos sé que lo nuestro era algo más que la admiración que puede sentir un chico hacia un hombre que realmente está lleno de nobles características. Para mí, él representa muchas más cosas... es el padre y hermano mayor que me falta, es mi maestro, es la única persona, sin contar a mi madre, que me ha dado cariño y mucho amor sin pedirme nada a cambio, es mi amigo, al que puedo recurrir cuando hay problemas, y también, lo digo sin vergüenza, es mi peluche con el que puedo dormir tranquilo y practicar todos mis secretos. No sé si podríais imaginar lo que yo siento cuando estoy a su lado en  la cama, sólo puedo deciros que no me falta de nada, que aunque él duerma y no me toque, siempre me siento abrazado... Y cuando noto que él me mira con esos ojos que parecen abarcar el mundo entero... entonces es cuando me deshago, me embeleso y me arrimo a su cuerpo para disfrutar de esa calma, ese sosiego y esa seguridad de saber,  que todo lo que con él hago, bien está, y que los problemas los han inventado otros y nada tienen que ver con nosotros.

  Bórax me recuerda que hoy no estamos aquí para hablar de Antino sino de Roy... Vale.

  Él es distinto a los demás chicos que conozco, es su cuerpo modelado de color bronceado, son sus cabellos castaños cortados a lo pelo pincho y su aro de pirata en el lóbulo de esa oreja que me gustaría besar, los que despiertan en mi interior un fuego que serpentea como una culebra desde el centro de mi cuerpo hasta lo alto de mi cabeza.

  Sus 16 años le dan un aspecto robustito al tiempo que delicado y tímido en sus formas, al contrario que yo, que aún mantengo cierto aspecto infantil y delicado pero irradio... ¿cómo se dice?... ah... eso... que soy más extrovertido y parezco más adulto en mis posturas.

  Recuerdo la primera y única vez con él, no hace mucho, en su casa, en su habitación, los dos en la cama desnudos, cuando yo preferí ser el primero en tocar esa parte de su cuerpo que se le levantó por la tripa hasta casi tocar el ombligo. Me dejaba acariciarle, él quería que mi mano le agarrara aquello que tan bonito sobresalía de todo él y que me miraba a mí, que me apuntaba con ese diminuto ojo-labio al que yo quise besar, y sí, lo besé hasta provocar unas lágrimas que no son lágrimas, sino todo lo contrario, pues la transparencia se convierte en blancura y lo que al parecer es líquido se espesa en una leche que me llena de esa fuerza que no es materia... qué misterios... qué alquimia de los sentidos, dice Bórax.

  Roy también lo quería probar y le dije que se tumbara, que yo me acercaría a él... y me subí por su cuerpo que había comenzado a brillar... sudaba... pero se me hacía lindo el olor y yo resbalaba mejor... el roce de mi cuerpo con el suyo me suavizaba... y de esta forma deslicé mi trasero hasta quedar sentado sobre su pecho... y lo que yo tenía tan tieso... rozó sus labios... y su lengua asomó con timidez y lo lamió una vez... y luego otra. Yo con mi mano se lo acerqué más a la boca para que él me hiciera más cosas... y lo que yo deseaba ocurría... él la abrazó con sus labios... la besó y la escondió de mi vista, me sentí en el interior de su cuerpo... y no pude menos que emitir algún jadeo y comenzar a moverme como si yo me quisiera meter enterito ahí... dentro de su boca de cálida saliva... que envolvía lo que ahora me toco, haciéndolo jugosito y blandiglú... Él me tocaba tan bien... con sus manos... que aplastaba  mis carnes de atrás... al compás de mis movimientos de entrar y salir de esa boca que se había hecho agua, pues entre los pliegues íntimos de mi piel, resbalaban las gotas de la saliva de mi amigo, que me miraba buscando aprobación en mis gestos, que si bien recuerdo sólo me relamía un poco los labios, pues tenía sed de su amor y aunque no dejaba de beber... ¿o él bebía de mí?... sí, además él comenzó a beber de mí, pues esa materia lechosa ya estaba de nuevo en acción, salía con prisas, quería inundar la boca de Roy al que no le importaba saborear esa parte tan mía, eso tan secreto que guardo en mi interior y que se desbordaba allí entre los labios de este chico tan amigo mío... Te quiero mucho...

  -¿Estás bien Tasio?, -dice Bórax.

  -Sí... ahora ya sigue escribiendo tú...¿Te gusta cómo ha quedado?, -pregunta el muchacho mientras se levanta de la silla.

  Bórax toma su puesto y mira al chico con afecto y comprensión.

 -Si quieres ve a la otra habitación y te alivias un poco.

 - No. Me voy a buscar a Roy. Necesito estar de nuevo con él... Tengo que hablar con él... El otro día cuando estuve en su casa y pasó aquello que he contado... No sé, luego nos quedamos los dos muy raros y no pudimos comentar nada, porque enseguida vinieron sus padres y luego al rato me tuve que marchar...tengo que hablar con él...¿no crees Bórax?...

 -Vale, yo me quedo corrigiendo esto un poco. Ya me contarás... además también quiero corregir una pequeña historia que me han contado, tengo unos nuevos amigos muy majos, ya los conocerás...

 -Vale...Ya te llamaré si no me paso antes por aquí... Cuídate.

 -Ok. Disfruta.


II

  Las noches de verano en Madrid son luces y risas que parpadean, algo eléctrico que no para de crecer y cambiar, la brisa que recibe el cuerpo de Tasio por la velocidad de su ciclomotor...sí... ya tiene una moto... alivia un poco ese calor que invita al alterne y a lo noctámbulo... Se la compró su madre en su último cumpleaños. En casa las cosas van un poco mejor, sobre todo económicamente, pero Tasio no sabe todavía, aunque algo intuye, sobre este repentino cambio ocurrido hace no mucho tiempo... Una persona anónima que cree ser el padre de Tasio ingresa todos los meses un giro en la cuenta bancaria de su madre ... Ella se ríe de alegría y de la estupidez de algunos hombres, pues ella sabe que el papá de Tasio ya murió y en circunstancias poco claras... A pesar de esto, la mujer no deja de trabajarse esas noches de los madriles empapadas de alcohol, drogas y almas perdidas que buscan refugio entre los brazos de mujeres, transexuales y chicos de la vida de muy distintas nacionalidades y credos. Pero todos rezan lo mismo... ¡Dios mío, que aparezca un buen cliente, que sea rico y guapo y que yo pueda gritar: ¡Se acabó la miseria!!... Y Tasio después de conducir por Montera atraviesa con su moto por la calle Preciados a pesar de ser peatonal... Es un trozo pequeño...Nadie se dará cuenta... Hay que echarle cara a la vida, que ya no soy un niño y esto es "El Foro" y el que no corre vuela... Tasio no puede evitar comportarse como un adolescente que es, en la montaña rusa de sus hormonas... Y si escucha un silbato de un guardia municipal... entonces es el momento de acelerar... Los semáforos son para los coches y el casco para llevarlo enroscado en el brazo... Deprisa...deprisa... Qué arriesgado resulta a veces el largo aprendizaje de la vida.

*

  Ya está junto al portal de su amigo y allí mismo encadena su moto a una farola. La madre de Roy le  invita a subir con su voz agradable que se escucha a través del portero automático.

   Ésta madre de Roy endulza su cara al ver al muchacho amigo de su hijo, que con su físico, su sonrisa y su buena educación, aprendida no se sabe dónde, enternece las almas de hombres y mujeres, de grandes y chicos... Será su forma de ser, su inquietud por la vida, su falta de miedo, su sensualidad y su cariñoso desparpajo al hablar, lo que hace que la mujer le abra las puertas de la habitación de su Roy, que está pilotando un avión en un simulador de su computador.

  -¡Hola!... Entra Tasio... Mamá, por favor cierra la puerta cuando salgas...

  -¿No queréis que os prepare una limonada?.

  -Carmen, por mí no lo haga, que yo acabo de cenar y ahora no me apetece...,-Tasio casi siempre miente en eso del comer, no recuerda desde cuándo tiene esa costumbre, él sólo come cuando tiene hambre y bebe cuando tiene sed, creo que miente  por no preocupar más a la gente, que parecen compadecerse de él por no haber pegado aún el estirón y estar así de delgadito y aniñado.

  -Mamaaá... Muchas gracias..., ahora no nos apetece nada...

  -Yaa... sólo los jueguecitos del ordenador... Estáis toda la juventud enviciada con eso... Anda Tasio cógele y llévatele a dar una vuelta por ahí..., -termina diciendo la madre de Roy mientras se marcha cerrando las puertas de la habitación. 

  -Hecha el pestillo tío... ¿Quieres jugar?...,- dice Roy, que mantiene el juego en pausa.

  -Ahora no me apetece, -dice Tasio sentándose sobre la cama después de correr el cerrojo.

  -Vale, apagaré esto por el momento, dejaré el vicio para más tarde... ¿De dónde vienes?... Son las nueve, no me esperaba que pasaras por mi casa a estas horas...

  -De casa de un amigo... Como hoy es sábado... no te importará...?...

  -No, qué va, al contrario, ya estaba harto de jugar a esto...-mientras habla, Roy mira a su amigo sentado en su cama, cada día que pasa le gusta más... -¿Vienes de casa de Antino?.

  -No, de un amigo de él, bueno de los dos, lo conocimos por Internet... Antino ahora está de viaje.

  Se está produciendo un minuto o dos de silencio.

  -¿Quieres que hagamos algo como lo del otro día?, -dice Roy con cara de que no estaría mal hacerlo si se aburren.

  -¿Te apetece?.

  -A mí ya se me está poniendo dura...

  -Sí... Qué calentita se te ha puesto... Espera... yo te lo bajo..., -dice Tasio... y tira del pantalón corto y los calzoncillos hacia abajo, mostrándonos la desnudez de Roy.

  Tasio se agacha y besa la punta de la hermosa virilidad de su amigo y despacio se levanta y se queda frente a él pidiendo con su mirada que le deje besar sus labios... de donde salen las palabras... de donde espera una aprobación.

  Roy no dice nada, sólo se arrima más a él... lo abraza... lo estrecha... y con sus manos tira de sus ropas hasta abajo... Y son sus genitales los que primero se besan rozándose entre sí para tensarse y sentir la dureza de la penetrante fuerza de la sexualidad. Y después los labios se juntan, se miman con timidez... para luego dejar despertarse a las lenguas más locuaces y aventureras... que platican lujurias con sus roces bañados de sabor a fresa y menta de los chicles.

  Estar así, tan juntos el uno del otro, es olvidar el concepto del tiempo... y dejarse llevar por el viento de las agitadas respiraciones... y los suspiros junto al palpitar de los corazones... que desean estar más aún  a flor de piel... y por eso se quitan las camisetas... y unen sus torsos que caen y ruedan sobre la cama... Los cuerpos se mueven como si una polla quisiera follar a la otra, con esa fricción de dos palos tiesos y cuatro duras pelotas que bailan dentro de los pellejos prietos de sus sensibles escrotos que se enloquecen de ganas... Y la boca de Tasio ahora también besa otras partes de ese rostro tan querido y la oreja del pendiente para así tener un sueño cumplido... y los ojos que se cierran, y otra vez los labios que se abren, y la nariz, la mejilla... y vamos más abajo, a la tetilla erecta... Todo lo besa y lo acaricia con la lengua, y Roy se deja, le gusta el juego... él se está quieto... se deja querer por Tasio que masturba por igual todo el alma y el cuerpo entero.

  La madre de Roy golpea la puerta. Todo se para.

  -Chicos... Si no vais a salir a dar una vuelta... ¿Os pongo un plato para cenar?... Tú Tasio puedes comer de la tarta que he preparado, aunque hayas cenado te gustará...

 Los muchachos se miran a los ojos, Tasio mueve la cabeza diciendo que no.

  -Mamá...Vamos a salir... nos vamos en cinco minutos..., -dice Roy mirando hacia la puerta.

  -Vale...como queráis...Tu padre y yo ya vamos a cenar.

  Esperan unos minutos mientras escuchan la retirada de los pasos que se alejan al otro lado.

  -Vámonos Tasio... aquí en casa es imposible...

  -En mi casa no podemos, mi madre ha quedado con alguien allí...Si quieres vamos a casa del amigo este que te dije.. 

  Por la mente de Roy circula algún pensamiento de sospecha ¿o será temor al desconocido mundo que a veces parece rodear a su amigo?.

  -Como quieras...¿Y qué podemos hacer allí?.

  -Pues lo mismo que aquí...

  -¿Con tu amigo?.

  -No tonto... él nos deja una habitación...

  -¿Él es gay?.

  Roy es la primera vez que pronuncia esa palabra identificándola de alguna manera con su relación con Tasio, y al hacerlo parece descubrir algo sobre sí mismo.

  -¿Bórax gay?... Sí, claro, seguro... aunque él dice estar en contra de las clasificaciones...dice que a él le gusta todo lo que está vivo. Ya le conocerás...


III

  ¿Será un pervertido?, ¿Será una secta?, ¿Será un pirata? ¿Será un traficante de los que Tasio conoce?... ¿o tal vez un hombre sencillo o un complicado filósofo como Antino, o un poeta vagabundo sacado de las historias que él cuenta...? ¿Quién será? ¿Cómo será?... Son las preguntas que se formula la mente de Roy mientras llegan hasta aquel barrio, hasta ese polígono industrial, tan deshabitado un sábado al anochecer y con esa luna llena que remonta la irregular línea del cielo de la ciudad.

  Se bajan de la moto y Tasio empuja la puerta y entran en el interior de la nave. Roy mete la moto dentro, mientras Tasio enciende una luz que ilumina  un local en parte diáfano, con unas escaleras al fondo que suben hasta una edificación que pudiera haber servido de oficinas, en algún momento de la historia de ese lugar lleno de extrañas esculturas, de arcilla unas, y otras de piedra, o mezcladas con metales retorcidos de formas sensuales y simbólicas. Parece que esto es el taller de un escultor. Debajo de las escaleras y del pequeño edificio interior también hay un gimnasio con pesas y espalderas de madera en las paredes y un tatami que casi abarca toda la superficie del suelo.

  Un silencioso perro pastor alemán se ha parado frente a ellos. Cuando reconoce a Tasio comienza a mover su rabo de pura alegría y se abalanza sobre él a modo de saludo juguetón. Comienzan a andar hacia la escalera. Arriba todo está a oscuras, Tasio enciende la luz.

  -¡Bórax!..., -nadie responde a la voz de Tasio.

 Pasan a otra habitación y  tampoco hay nadie... sólo el PC encendido con un laberinto en el salva pantallas. Tasio mueve el ratón. Ahora se puede ver un documento html con una imagen de un sello y un texto debajo. Tasio pasa el puntero sobre la imagen y Roy se sienta a su lado y comienzan a leer.

 

El muchacho anciano

“...pusiste el sello de lo eterno en muchos instantes efímeros.” -Rabindranath Tagore-

 

A

  Cuento con la edad de 88 años de experiencias vividas desde la primavera de 1914, poco antes de que asesinaran al archiduque de Austria en Sarajevo, ciudad que me vio nacer en ese año en que comenzaban a  agitarse los destinos de Europa. Pero antes de que la primera Gran Guerra hiciera explosión, mi familia emigró a un tranquilo pueblo de la Suiza al que yo llamo Entrelagos y desde allí recuerdo mi primera infancia rodeado de los Alpes mientras navegaba en mi barquita por el lago Brienz o por el Thun.

  Mi padre se hizo propietario de una imprenta, para lo que invirtió todo su dinero de una forma aventurera que resulto fructífera y rememoro aquellos tiempos de relajada prosperidad como una infancia inocente y feliz.

  En 1928 las cosas comenzaron a cambiar para mí. Por primera vez vi una película cinematográfica, La Caja de Pandora. Me deleité con la luz sobre el lienzo blanco y esa magia me invitó a creer que la realidad supera a la fantasía. En aquel cinema también lo vi a él por vez primera, cuando prendieron las luces de la sala, y ya me llamó la atención su porte aristocrático al tiempo que provocador. Yo era, mejor dicho, soy, un muchachito de aspecto latino entre aquel público germánico, resaltando con mi diferencia y  sabía que para algunos de ellos yo resultaba bellamente exótico, moreno y ojos con resplandor, a esa edad tan tierno, imagínenme. Pues igual debía pasarle a aquel caballero, que resaltaba de entre los demás por su elegancia y su extranjería de no se sabe dónde. Incluso a veces creo que ese hombre parecería extranjero en cualquier lugar del mundo incluso en su propia patria, por que su aspecto y su moda de otro lugar, siempre le destaca como distinto y en su frente parece haber una marca, como un signo invisible que dice es un errante.

  Días después lo encontré en el embarcadero y se acercó hasta un metro de mí y me miró a través de sus lentes oscuras y después oí  su voz embaucadora y sensual.

 

  -Junge bitte!

  -¿Sí, señor? - le contesté  en español, que es el idioma de mi madre, normalmente yo siempre hablaba en alemán, excepto en casa con mi familia, pero creo que en aquel momento quise impresionar y distinguirme ante ese hombre que me resultaba atrayente y misterioso.

  -Me alegro de que hables español, así podré yo practicar tu lengua,-dijo, y no creo que le hiciera falta practicar pues la hablaba a la perfección con un ligero acento del este de Europa, tal vez checo pensé, aunque más tarde descubrí que procedía de los Cárpatos. –Busco a un barquero que me cobre un buen precio por pasearme por el lago. Pero no sé... tal vez tú seas demasiado joven para remar...

  -En ocasiones remo con dos pasajeros, mi madre y mi padre, no creo que sea usted más pesado que ellos.

  -Bien, entonces toma esta moneda, creo que es generoso mi pago y así me aseguro de que hagas un buen trabajo.

  -Danke... Muchas gracias Señor... Suba con cuidado por favor.

 

  Me mandó remar hasta una orilla de cañizos donde solían anidar los patos y desde allí un poco ocultos como si fuéramos cazadores apostados, el hombre comenzó a admirar a las aves con unos prismáticos que sacó de un bolsillo interior de su abrigo. Y después me los ofreció para que yo también pudiera observar al mirlo que trinaba entre los árboles.

 

  -¿Quieres ganarte otra moneda?.

  -¿Qué tengo que hacer?.

  -Será mejor que me presente. Mi nombre es Adam Drágantium... -dijo ofreciéndome su mano enguantada.

  -Alex Bóralamb, -le dije mientras estrechaba el frío cuero.

  -Soy Doctor en medicina, pero me dedico principalmente a la investigación, tengo mi laboratorio en Dusseldorf, pero he venido a esta tierra en busca de un ingrediente que me faltaba para llevar a buen fin mi experimento, pero creo que no tendré tiempo, ni paciencia para regresar y acabarlo todo en mi laboratorio...

  -¿Cuál es el ingrediente?... Perdone mi atrevimiento Doctor, es porque siento curiosidad y tal vez yo le pueda ayudar.

  -Ese ingrediente ya lo tengo, pero agradezco tu ofrecimiento. Es una pequeña planta alpina que crece en la ladera del Jungfrau. En realidad me encuentro en Interlaken descansando antes de mi regreso a Alemania. Pero estoy pensando que teniendo ya aquí todos los ingredientes, podría comenzar mi experimento en la casa que tengo alquilada al otro lado del lago Thun. Y se me ocurre que podrías ser mi ayudante..., nuestro trato sería sólo por unos días y cada uno de los cuales recibirás tres monedas como esta... que te anticipo si estás de acuerdo en acudir mañana a las nueve a mi casa.

  -No creo que mi padre ponga objeción, si el trabajo no dura más de cuatro días, pues tendré que regresar a la escuela en cuanto acaben los festejos.

  -Tal vez dure mucho menos, quizá mañana si todo sale bien lo habremos terminado, de cualquier forma te pagaré el salario de cuatro días, pero prefiero que nuestra relación profesional la mantengamos en secreto. Pues mi experimento es de suma importancia y sé que otros colegas intentan descubrir la sustancia... Como comprenderás no me puedo permitir el perder la patente por una indiscreción... Piensa que demasiado me arriesgo ya al confiar en ti con mi propuesta.

  -Bueno... En realidad no tiene por qué enterarse nadie... De acuerdo, yo le ayudaré...

  *

Por la noche sólo pensaba en dos cosas. ¿Qué me compraría con el dinero que iba a ganar? Y lo emocionante que sería trabajar para ese misterioso científico. Yo sabía que hacía mal ocultando a mis padres mi cita de mañana y esa parte ilegal de todo este asunto hacía aún más emocionantes mis sueños de aventuras.

 Me levanté casi de madrugada para abordar mi barca atracada en el embarcadero del Brienz y atravesar el pueblo por el canal hasta el lago Thun y desde allí hasta la casa del Doctor Drágantium.

  En el sótano tenía habilitado lo que me pareció un pequeño taller de alquimia. Sobre una mesa un alambique, probetas y retortas y también me pude fijar en un tubo de goma  de caucho, enroscado a una probeta por una punta y por la otra terminaba adaptada a un caucho más fino con forma de globo desinflado y un orificio más ancho en su extremo. Él me dijo que eso era para recoger la semilla, otro de los ingredientes primordiales.

  Estuvimos durante dos horas preparando un destilado obtenido de la esencia de las plantas pulverizadas, cuyo nombre no me quiso decir y al final obtuvimos unos diminutos cristales de un azul casi fluorescente. Dijo que la primera parte había sido un éxito y que debíamos celebrarlo. Subió por las escaleras hasta la planta de arriba.

  No tardó en regresar con una jarra de limonada y sirvió dos vasos. Brindamos mirándonos a los ojos como es costumbre por esta tierra y él sin beber un sólo trago no me perdió de vista mientras yo saboreaba el refrescante líquido que me ofreció. En menos de tres minutos el mundo comenzó a difuminarse ante mis ojos, la voz del doctor la oía lejana y su rostro lo veía ensancharse y estirarse hasta marearme y perder el conocimiento.

  Desperté atado a una silla y desnudo, sólo un pequeño trapo me cubría los genitales, me sentí triste e indefenso. Le vi a él frente a mí, acercando a mis labios un vaso de agua que rechacé a pesar de la sequedad de mi boca.

  -Puedes beber tranquilamente, sólo es agua.

  Volví a confiar en él, lo decía con aquel tono hipnótico que no me podía negar a obedecer.  Bebí del agua que me supo un poco amarga, pero en vez de escupirla, la tragué toda para aplacar mi sed, pero algo me decía en mi interior que me había vuelto a engañar, pues vi que en la probeta faltaban algunos de los cristales que resultaron de la destilación.

  -Ahora debemos esperar treinta minutos. No te preocupes, no te causaré ningún daño... Estás atado, porque no puedo dejar factores al azar en este descubrimiento...

  Durante esa media hora que para mí fue muy larga, Drágantium estuvo recogiendo y empaquetando algunas cosas y de vez en cuando se paraba a mirarme a mí e inmediatamente su reloj de cadena.

 Al fin  pasaron los minutos y yo empecé a temblar de miedo ante la incertidumbre que me aguardaba.

  -Tranquilízate... Has de estar relajado... Parece que hace calor aquí, ¿verdad?. Estás sudando. Deberíamos quitarte este trapo de aquí... No... Tranquilo, no sientas vergüenza ante mí... Yo soy el Doctor, recuerda... Yo ya conozco de sobra el cuerpo de un muchacho como tú. ¿Ves?, ya tienes vello en el pubis, eso significa que seguramente ya eres todo un hombrecito. Si te portas bien y haces lo que te digo te soltaré la mano derecha...¿De acuerdo?.

  Respondí afirmativamente con un movimiento de mi cabeza. Mi raptor soltó una de las correas que sujetaban la movilidad de mi mano.

  -Bien, Alex. Ahora tienes que pensar en algo que te guste o en alguien... ¿Hay alguna moza por ahí?... No, ¿verdad?, pero sí tal vez algún mocito... Yo lo sé, puedes tener confianza en mí... Es normal a tu edad que quieras mucho a un amigo... Si quieres puedes acariciarte pensando en él... Eso es, así... Imagínate que es él... el que te toca.... ¡Bien!... ...¡Muchacho, qué grande se te ha puesto!... Ahora vamos a ponerle el globito... Eso es... Jovencito, la tienes muy suave, es preciosa, es una pena que a mí no me llamen la atención los muchachos... Yo estoy consagrado a la ciencia, hijo mío.

  El hombre me puso aquel preservativo en mi pene y vertió una ínfima porción de los cristales solubles en la probeta que volvió a ajustar en el extremo del tubo.

  -Estupendo... ahora continúa acariciándote con la mano... No es la primera vez que lo haces ¿verdad?.

  -No...

  - Entonces ya sabes... continúa hasta que venga el placer.

 Dada mi juventud, no me costó imaginarme junto a mi compañero de pupitre, muchacho con el que yo soñaba en mis íntimos tocamientos hasta que el placer me embargó y derramé el espeso líquido que deseaba aquel brujo sin escrúpulos. Pude ver cómo resbalaba por el tubo impregnado de alguna sustancia que hacía que mi semen se precipitara hasta la probeta. Me obligó a extraer todos los restos que quedaran dentro de mí. Y cuando creyó que era suficiente, desenroscó la probeta que contenía aquella mezcla y se alejó de mí, olvidándome como si fuera un conejillo de indias.

  Después me quedé asombrado de lo que él hacía en aquel rincón de la estancia, dándome la espalda, ocultando su vergüenza. Adam Drágantium estaba bebiéndose el contenido de la probeta como si aquello fuera la medicina que salvaría su vida. Me llené de un sentimiento de rabia por haberme robado de esa forma aquello que yo escondía en el interior de mi cuerpo amordazado.

  Cuando regresó hasta donde yo estaba le noté más atractivo y lleno de vitalidad. Estaba eufórico.

  -No sé qué será de ti, mi querido Alex Bóralamb, en El Libro no hay ninguna referencia al destino del crisol. Puede que vivas eternamente como a mí me espera o que mueras por el exceso del Magno Cristal en tu cuerpo. De cualquier forma serás libre cuando yo me haya ido... y en la mesa dejo las doce monedas que bien te ganaste.

  Y esas fueron las ultimas palabras que oí del hombre que me encerró en este cuerpo de muchacho para el resto de mi probable vida inmortal.

 

B

  En el verano de 1942 llegaban noticias de la intensa ofensiva del ejercito nazi en Leningrado. A pesar de la neutralidad Suiza, para mí fue una época triste y plagada de agentes secretos de la GESTAPO, que no dejaban de preguntar e indagar sobre cualquier rumor político o de cualquier clase, que ellos creyeran pudiera contener valiosa información para su gobierno. Y además todos mis amigos se habían hecho adultos y yo seguía con un cuerpo casi de niño, sin apenas desarrollar musculatura, con los ojos igual de puros y brillantes, con la piel igual de tersa y lampiña, pero para mi mente ya habían pasado 28 años. A partir de los 17 ya me fue imposible tratar de aparentar más edad con trucos y disfraces de la que podía mostrar mi cuerpo y empecé a esconderme para que no me señalaran como el hijo de los Bóralamb, el chico que no crecía. Yo jamás conté por aquel entonces el secreto de mi maldición, en principio por vergüenza e incredulidad, y más tarde llegó a ser algo tan íntimo y dentro de mí que pensaba que nadie debía saberlo. Sí, mis padres me llevaron a algunos médicos que me diagnosticaron una extraña enfermedad a la que llamaron el Síndrome Físico de Peter Pan y terminaron recomendando mi ingreso en una clínica de Berlín donde me podrían ayudar, pero nos negamos dada la situación política y de guerra que había en el país vecino y en el resto del mundo. Así que hasta aquel verano del cuarenta y dos permanecí apartado del mundo y dedicado a los libros y el estudio de la naturaleza.

  El periodo estival era lo que más me animaba, poder ir a sitios donde no me conocieran y aunque no podía hacer las cosas de los adultos, por el interés que yo tenía por pasar desapercibido, pero me juntaba con los muchachos adolescentes y les enseñaba cosas y enseguida tenía buenos amigos, dado lo peculiar que resultaba mi astucia y mi inteligencia ya desarrollada y cultivada.

  Aquel verano fuimos a Lugano, que me encantaba por poder escuchar el italiano, más latino, más musical, más parecido al idioma con el que pienso, allí me parecía todo más cálido y mediterráneo, aunque todavía quedara lejos el mar que deseaba conocer influenciado por la cultura de mis orígenes. Y en el lago Lugano me impresionaba saber que en la otra orilla estaba Italia, que para mí era otro mundo que yo anhelaba explorar y tendría tiempo, mucho tiempo...

  ... Ma quando penso all`avenir della mia libertà perduta, quisiera besarla y luego morir y ya dejar de existir, abandonando este cuerpo inmutable, este capullito de seda que no me permite terminar de nacer, ni empezar a morir...

  Pero entonces pensaba de otra manera, yo quería empezar a vivir, conocer todos los lugares que leía en los libros, yo me sentía aún un joven de 28 años, que acababa de tomar una decisión, con ganas de experimentar la vida de una vez por todas. Buscaba el amor, la pasión, los cuerpos adolescentes como el mío. Poder rozarme con ellos y sentir sus pieles cambiantes llenas de vida y en las escalinatas de una iglesia lo vi. Era un muchacho moreno de aspecto italiano, era bello, muy bello, de unas 14 primaveras o tal vez aparentara un poco más que yo. Me senté junto a él y le hablé en italiano.

  -Escucha chico... ¿Tú no sabes de alguien que me alquilara una barca?.

  -Hoy es tu día de suerte, mi hermano tiene una barca... pero es grande, no creo que te la alquilara a ti... sin ir él de patrón...

  -Puede acompañarme él... y tú si quieres...

  -¿En serio?... ¿Y a dónde quieres ir?.

  -A Italia.

  -No se puede ir a Italia, ¿O es que no sabes que hay una guerra?.

  -Me da igual, no soporto por más tiempo seguir en Suiza encerrado.

  -Pero si no estás encerrado... Qué cosas más raras dices... ¿Te riñeron tus padres?.

  -No... Olvídalo... ¿Cuál es tu nombre?.

  -Giuseppe.

  -Yo soy Alex.

  Nos dimos la mano.

  -¿Y tú que haces aquí?... ¿Esperas a alguien que salga de la iglesia?, -le pregunté.

  -No... He venido a confesarme... Pero no tengo muchas ganas de entrar...

  -¿Vamos a dar un paseo?... Más tarde te confesarás, así tendrás más cosas divertidas que contarle al párroco...

 A Giuseppe le hizo gracia mi ocurrencia, recuerdo cómo se reía y me golpeaba con el puño cerrado en mi hombro al modo de los compinches.

  Paseamos por las calles y me empezó a contar de cómo su hermano y él estaban refugiados allí en Lugano, en la casa de sus tíos. Eran huérfanos de madre y su padre era un partisano italiano del que desconocían su paradero actual, yo por mi parte le conté algo sobre mis orígenes, mezcla de tantas sangres europeas, y le hablé de mis ansias de viajes, Italia, Francia, España y luego la Argentina o el Brasil o tal vez México. Y charlábamos y caminábamos  por las callejuelas sin rumbo. Era como si estuviéramos de  taberna en taberna, pero  sin beber y sin alternar. Lo nuestro eran rincones donde orinar, vallas por las que escalar, helados que saborear, sitios que investigar y  todas esas cosas que hacían los muchachos de entonces .

  Su gorra, su viejo pulóver a rayas, sus pantalones anchos, sus zapatos desgastados y un cuerpo desnudo en  el interior, eso es lo que yo miraba, cuando nos sentamos en las escaleras de ese callejón oscuro y le contemplé los ojos y vi el brillo de la vida pidiéndome que me acercara a ella. Y le besé, no me pude contener. Fue un beso casto y corto en sus labios húmedos. Él se sonrojó.

  -¿Por qué has hecho eso?.

  -No lo sé. Porque me gustas.

  -Pero yo no soy una chica...

  -Ya lo sé. Pero es igual... los rusos por ejemplo, se besan en la boca, también entre hombres... para saludarse...

  -Me ha dado una sensación muy rara...

  -¿Sí?

  -Como un cosquilleo en el estómago...

  -¿En el estómago?... ¿Y más abajo no?

 Giuseppe sonrió un poco pícaro y miró su pantalón.

  -Sí... también más abajo, -decía tocándose entre las piernas. –Sabes, Alex, yo tengo un agujerito en el bolsillo de mi pantalón, así me toco cuando quiero.

  -Es una buena idea, -decía yo mientras me rascaba una parte de mí que crecía sin control. -¿Me dejas ver cómo es ese agujero?.

  -Mira en el bolsillo derecho, pero tendrás que meter la mano...

 Introduje mi mano en su bolsillo y pronto encontré el orificio descosido del que me hablaba y mi mano se topó con aquello que se le había puesto duro y lo agarré y comencé a acariciarlo.

  -Así lo haces, ¿verdad?.

  -Sí. Tú lo haces muy bien... ¿Te gusta tocarme ahí?.

  -Sí, me gusta, no te molesta, ¿verdad?.

  -Espera... Si quieres vamos al embarcadero, mi hermano tiene allí un cobertizo donde guarda aparejos...

 Saqué mi mano de aquel bolsillo no con mucho gusto, pero quedaba la promesa de que algo mejor nos podría ocurrir.

  Caminábamos deprisa y ambos con las manos ocultas en el interior de nuestros respectivos pantalones.

  Y allí dentro en una semi penumbra nos quedamos desnudos. Solo era por ver como éramos, por compararnos. Y uno a otro nos tocábamos en los sitios que mas nos gustaban, en los lugares ocultos... y yo, ya que era adulto de pensamiento, lo mezcle con ese enamoramiento que a algunos nos caracteriza y además con la sabiduría de la anatomía del placer aprendido en los libros y en mis años de manipulaciones solitarias en la intimidad de mi soledad. Para Giuseppe recibir todo eso de mi, fue una experiencia inolvidable que simplemente le enseño dos cosas: amor y sexo. Sin mas juicios, sin mas palabras.

   Es la única vez que estuve con un muchacho tan joven, después hubo muchos hombres de todas las edades, pero cuando estuve con Giuseppe recupere mi adolescencia perdida en años de ocultamiento, pero eso si, esos años me hicieron ver que mi soledad intrínseca no solo es una maldición, también es una fuente de poder.

****************

IV

 Se escucha ruido abajo y el perro desaparece. Tasio y Roy deciden salir de la habitación del ordenador. Y pronto se encuentran con Bórax y tres muchachos mas. Uno es Miguel, alto de unos 17 años con el pelo castaño, el otro, Tiko de unos 15, moreno, parece Chileno o Argentino y otro mas pequeño de unos 14, su nombre es Richy, rubio y ojos azules muy tristes. Bórax ha hecho las presentaciones y se despide alegando tener que salir. 

  -...Aah Tasio!... estos chicos se quedaran a dormir esta noche...vosotros también, si queréis...Buscaros la vida por ahí, solo tengo una cama pero podéis dormir en el tatami de abajo...Otra cosa cuando tengas  un momento lees un archivo que hay en la carpeta que ya sabes... se llama monte_azul.html...Ya me contaras...

  - Vale... Antes de que llegarais he leído el Muchacho Anciano...

  -Ah si... ese no se si incluirlo en el Ángel Caído...

  -Yo creo que ya esta incluido...Tu dijiste que todo lo que yo viera y lo que tu sintieras...

  -Pues se incluye... No hay problema. Hasta luego chavales, -termina diciendo Bórax mientras baja por la escalera.

  Los demás han estado callados escuchando esa breve conversación sin saber muy bien de lo que allí  se hablaba. Roy se encarga de poner música, Tasio le dice que ponga lo que quiera, que no tenga vergüenza, que aquí puede estar como en su casa.

  Se escucha una canción del siglo pasado el My Sharona de The Nack. Tasio se va al cuarto del ordenador y deja a los otros mientras mira como Roy y Miguel revuelven los cds y comienzan a hablar de música.

  Tasio mueve el ratón y en el archivo que sigue abierto busca de nuevo la imagen del sello y la otra que está oculta y que le recuerda a algo que parece haber visto u oído en algún lugar. Cierra el archivo y busca...

El Monte Azul

  El

  Ángel vuela

  atravesando nubes

  ........de tormenta............

"Me tachan de traidor cuando trato de la derrota del silencio El silencio es oro, pero yo escogí la cadencia
Una ola, un ciclón, ¿qué dicen los meteorólogos?
Quien siembra vientos, cosecha ritmos."

MC Solaar, rapero francés (1969-)

  Richy

  El grave rumor del tren, ese bruum continuado de la electricidad,  y también ese chirriar de las ruedas a su paso por la curva de ese barrio marginal, separado por  la vía de los campos de cardos que se extienden hasta donde ya no hay ciudad, hasta ese horizonte marcado por una sierra que desde allí se ve azul y blanco en sus picos. Este ruido decía, es muy habitual que se cuele dentro de la ventana de la habitación de Richy y se mezcle con la música y los versos callejeros de un rap neoyorquino que habla de alguna putada de la vida de la calle.

  -¡¡Ricardo!!... ¡Estas sordo!... ¡No te voy a volver a llamar!... ¡Como tenga que ir a buscarte te saco de los pelos!!!.

  Es la voz y los pensamientos de su padre, desde que cerraron la fabrica al hombre le a cambiado su humor y hace ya tanto que la cerraron... es por la economía de la casa, él solo tiene un escaso subsidio de desempleo, sino fuera por su mujer, que se deja la piel fregando las escaleras de otros vecindarios, aun andarían peor... Y eso agria aun mas su carácter de macho español...su mujer ingresa en la familia mas euros que él...que mierda de vida y además hay que mantener al zángano ese, que ni siquiera es de mi sangre...puto bastardo... si por lo menos diera un palo al agua... pero a este le doblego yo como sea...

  -¡Bájate a por mis cervezas ostias!... Tu madre parece que no tiene tiempo para mis cosas... Mira que la dije que nunca están frías...¡¡¿Que coños miras?!!.

  -Dame dinero...

  -Que lo apunten. Pídeselas a Luis, no hay problema...

  -Pero el dueño dijo delante de Luis y mía que no me volvería a fiar... hasta que no pagues la cuenta del mes pasado...

  -¿Tu eres sordo? o gilipollas... No me cuentes tus problemas... ya te he dicho que se las pidas a Luis...

  -Pero papá tienes que comprender...

  El rostro imberbe de Richy a tomado un color rojizo y no es de vergüenza... es por el golpe con puño cerrado que acaba de recibir de su padrastro... No le tenia que haber contestado, siempre le pasa lo mismo... tenia que haber obedecido sin mas...no se debe contestar al padre... Richy no llora, sus ojos azules ya hace tiempo que se volvieron fríos como un iceberg lejano  y duros...no aparta la vista de los ojos del padre...parece que insultan...

  Otro golpe... esta vez le da en sus labios delicados y propensos a sangrar. Richy sabe que tiene que dejar de mirarle, agachar la cabeza...con eso bastara... pero él se ha endurecido...él cree que tiene razón...no es justo...Y en estos pensamientos el padre enciende un cigarrillo. Richy mira la rojiza pavesa que humea y esto le hace agachar la cabeza...no sabe muy bien por qué, tal vez un antiguo recuerdo... Coge la bolsa y sale de la vivienda.

 

Miguel

  A sus 17 años está lleno de una fuerza que le cambia por dentro y le insta a modificar lo que le rodea, es ese ímpetu de la juventud, que con sus ideas va progresando esta nuestra humanidad adolescente llena de injusticias que no debemos justificar, sino remediar. Para Miguel sentir la vida así como la siente, es tirarse el primero al agua fría de la piscina donde se colaron anoche, es pintar un graffiti en el vacío muro de ladrillo propiedad del ferrocarril, como hace ahora, embriagado por el arte mientras su amigo Tiko vigila. Es expresar lo que siente para que todo el mundo lo sepa.

  Mientras pinta aquel mural, que según el croquis representará una masa de hombres arrodillados que idolatran el símbolo del dólar, piensa en su madre muerta ya hace un año de leucemia y en su padre, que sólo vive para el trabajo...también está hipnotizado por el dólar... Mandó a su hija pequeña a vivir con los abuelos... y Miguel, aunque vive con él, cada vez se siente más lejos, la vida le reclama hacia otros lugares...

  ...El aire envuelto de ruido de un convoy de pasajeros, que pasa a su lado jaleando al viento su melena castaña, le ha despertado del ensueño creativo de su arte que entre tantos colores ha de mezclarse...

 

Tiko

  Tiko creo que tiene 15, un año más que Richy el vecino de arriba, el chico delgadito del cuarto piso sin ascensor, ese chico triste y guapito, el rubio que siempre está lleno de cardenales que manchan esa piel tan suave. Tiko vive en el primero, no desde hace mucho, sus padres son una especie de estos nuevos hippies  medio vegetarianos y un poquito aburguesados gracias a un negocio de bio-alimentación o algo de eso, que tiene conexiones con internet y que parece que comienza a funcionar, pues estos padres ya han pensado en irse a vivir a un chalet de las afueras... con su jardín... y más adelante tendrá piscina y luego ya veremos..., pero mientras, han de estar aquí, en esta barriada obrera de la ciudad, en alquiler, hasta que les entreguen las llaves de un sueño que al parecer se va a realizar.

  Tiko es hijo de madre chilena y de padre español y tiene esa gracia latinoamericana mezclada con el carácter abierto de un madrileño y en su rostro y cuerpo se refleja la belleza del mestizaje de las culturas y de las pieles de tantos orígenes humanos. Es un chico sano, sensible y encantador, pero muy inquieto, la casa se le hace pequeña e incluso el barrio, y por eso se junta con Miguel, que es más mayor y apenas descansa de aventura tras aventura... con él siempre hay algo más interesante que hacer... o si no, mirar cómo utiliza el spray... además está fuerte y atractivo... desde que va con Miguel el idiota de Borja  ya no le amedrenta con sus bromas racistas...

   Ahora Tiko ha visto a Richy, el vecino del cuarto, que cruza por el descampado de los hambrientos...así es como llaman a aquel lugar... lleva una bolsa con botellas vacías y se dirige hacia ellos.

 

El encuentro

  -Hola tíos... Está quedando de puta madre...

  -Hola Richy... ¿Qué te ha pasado en el labio?... lo tienes todo hinchado.

 Y Miguel se vuelve a mirar eso que dice Tiko. Y comprueba que aquel muchacho tan guapo, tiene efectivamente una contusión en el labio superior.

  -¿Qué te ha pasado chaval?.

  -Nada... que al bajar las escaleras me he caído.

  -Pues sube a tu casa y cúrate...

  -No. Tengo que ir a un recado... Oye, me podéis dejar 5 euros... Es que he perdido algo de dinero...con la ostia que me he dado....

  -Yo no te conozco...¿Por qué te iba dejar 5 euros?...,-Miguel le habla así, porque ha notado que mentía, ha visto su nerviosa tristeza.

  -Es mi vecino... Es un tío legal..., -interviene Tiko.

  -¿Tú tienes algo Tiko?..., -dice Richy mirándole abiertamente a los ojos.-...Mañana te lo devuelvo...

  -Espera...,- dice Miguel, y hace un gesto con su mano para que Tiko no intente rebuscarse en los bolsillos. -...Yo te dejo la pasta... Pero dime la verdad... ¿Te has peleado? ¿Alguien te ha quitado el dinero?.

  Richy se gira y regresa por su camino hablándoles ya sin mirarles y con la melancolía embargándole el alma.

  -Ya lo conseguiré por ahí...

  Miguel nota ese desamparo.

  -¡Hey!.. .¡Espera tío!... Tiko recoge las cosas, que esto lo terminamos mañana...¡ Toma!... ¡Te dejo la pasta... me importa un huevo saber...!

  Miguel le alcanza y le pone una mano en el hombro y Richy le mira.

  -Ven que tengo alcohol... te desinfectare la herida.

  Richy se prenda de esos ojos sinceros y se deja llevar por ese ofrecimiento amistoso.

   *

  Miguel cura con cuidado el labio hinchado. Realmente no es que sea muy importante la herida física, pero sus cuidados resultan muy efectivos para apaciguar los sentimientos de odio hacia el mundo que siente el muchacho maltratado. Y para Miguel significa poder ejercer de protector, de defensor, cosa que no le dejan con quien realmente le gustaría, su hermana, su padre abatido por la vida que tan poco se deja querer y no quiere... Por eso entre los dos chicos se ha creado un sentimiento de mutuo acuerdo, silencioso pero firmado con la mirada.

  Después de casi una hora de hablar y conocerse un poco más, marchan los tres juntos hasta la bodega y allí se encuentran a quien menos esperaban, el padrastro de Richy.

  -Ahora vienes... Ya podía estar yo en casa esperándote..., -le está diciendo entre pausas para beber. -...Qué maricón estás hecho...pareces la nenaza de tus amigos... Aunque yo creo que tú no vales ni para tomar por el culo... Y no me mires así que te meto una ostia que te reviento la cara....

   Richy deja las botellas encima de la barra y se da la vuelta dispuesto a salir del local. El hombre ya medio borracho y agresivo sujeta a su hijo por el brazo.

  -¡¿Pero dónde te crees que vas hijoputa?!...

  Hay poca gente en  la taberna, sólo Luis que es el camarero, otros dos viejos clientes jugadores de dominó,  los tres muchachos y el padre que no suelta el brazo que agarra con fuerza produciendo dolor en Richy que de un fuerte tirón se zafa y echa a correr hacia la calle.

  -Eres un cerdo, -dice Miguel mirando al agresor a los ojos.

  El hombre levanta el brazo para golpearle y Miguel más rápido le empuja haciéndole perder el equilibrio, momento que aprovecha para largarse de allí acompañado de Tiko.

  En la calle corren para alcanzar a Richy que se dirige hacia el descampado de los hambrientos. Los otros dos muchachos le siguen como a unos cien metros de distancia y pueden ver cómo salta el muro que los separa de la vía.

  Tiko y Miguel escalan el muro y al otro lado se encuentran con Richy que está sentado sobre una viga abandonada. Los otros dos muchachos se sientan a su lado. El tren pasa con su viento, con su ruido y tocando el silbato para avisar de su peligro. Están un rato en silencio, nadie dice nada, sólo tristeza e impotencia ante la hostilidad de las circunstancias de la vida.

  Richy devuelve los cinco euros a Miguel.

  -Vamos a dar una vuelta, -dice Miguel levantándose y los otros le siguen y cruzan la vía y saltan el otro muro que da a los campos de permanente barbecho plagados de cardos, espigas y rojas amapolas que pintan ensueños en el paisaje estival. 

  Pasean entre el ruido de las chicharras y su camino sin trazar parece dirigirles hasta aquellas montañas azules que se ven en lontananza, lejanas, inciertas, entre brumas de calima y el vibrar del fuego del Sol.

  *

  Ahora, al anochecer se despiden de Tiko que es el primero en marchar. Están sentados en un banco frente al portal y se quedan solos Richy y Miguel.

  -Yo no voy a subir a mi casa, -dice Richy.

  -¿Y dónde vas a dormir?.

  -No lo sé, pero yo no vuelvo a mi casa nunca más.

  -Joder, qué mierda... No creo que mi padre te dejara dormir en mi casa, es bastante borde... pero la verdad no tanto como el tuyo...

  -Ese cabrón no es mi padre... Cuando mi madre se casó con él yo ya tenía dos años. Él no es mi puto padre.

  Y en esto que ven a Tiko salir corriendo del portal hacia ellos.

  -¡Yo me piro tíos!... Menuda se ha liado en mi casa...¡Venga vamos que va a salir mi padre!..., -dice Tiko muy sofocado y con los ojos de haber llorado.

  -¡¡¿Pero qué pasa hoy, se ha vuelto loco el mundo?!!..., -dice Miguel levantándose y los tres se marchan deprisa del lugar.

  *

  Los muchachos han saltado la alambrada del polideportivo y se han colado en el recinto de la piscina. Ahora están sentados sobre el césped, frente al agua.

  -Bueno...cuéntanos...qué te ha pasado a ti, -dice Miguel mirando a Tiko, que parece aún más abatido que Richy. Se le ve totalmente hundido, desencajado, sin esperanzas...

  -Mi padre ha visto algo que yo tenía en el computador...

  -¿El qué?... ¿Fotos?..., -pregunta Miguel.

  -Sí... son porno...

  -Bueno Tiko... tu padre se habrá enfadado, pero seguro que se le pasa... eso no es tan importante... ya verás...

  -No. No lo entiendes... Son de hombres... de chicos... no sé por qué os lo digo... vosotros también me vais a repudiar por esto... A mí me gustan los hombres...

  Ahora sí que hay un silencio de verdad, rotundo y fastidioso, un silencio que no puede durar, porque es un silencio que mata, y Miguel, que comparte el sentir de Tiko y sus gustos que siempre ha ocultado, además ve la valentía del muchacho al confesárselo a ellos y él tiene que hablar, romper ese silencio, confesar él también.

  -A mí también me gustan los hombres... Bueno, no todos... Algunos... Tranquilo, yo soy como tú...

  Más silencios, y ahora es Richy el que piensa, el que recuerda sus fantasías...

  -A mí también me gustan algunos chicos, y las chicas también... yo debo ser bisexual... Tú me gustas Tiko, estás muy bien...Y tú también Miguel... eres muy bueno... Los cabrones son los que no dejan de jodernos diciéndonos que su forma de ser es la buena y que nosotros somos una puta mierda...

 Miguel ha escuchado las palabras de Richy y lo mira un poco con la boca abierta, pues ha visto en ese chico tan joven las chispas de la inteligencia, la tolerancia y la comprensión, no es que lo piense con estas palabras pero son las que mejor describen este sentir.

  -¿Sabéis lo que os digo?... que yo me voy a tirar a la piscina... el guarda ya habrá hecho la ronda, seguro que está en la caseta con su litrona, -dice Miguel que comienza a quitarse la ropa.

  Se queda en calzoncillos y por el momento no se atreve a quitárselos, otras veces se ha bañado desnudo delante de Tiko y de otros chicos, pero con la conversación que acaban de tener, siente un poco de vergüenza o algo así, supongo que lo mismo que le puede pasar a un heterosexual delante de unas chicas.

  Los otros dos chicos también comienzan a desvestirse. 

 Ya están los tres tan sólo cubiertos por los breves slips. Se miran y Tiko se ríe, parece que ya se encuentra mejor.

  -¿Qué pasa? ¿que hoy nos vamos a mojar los gayumbos?, -dice Tiko mirando a Miguel.

  -Yo no, -contesta Miguel al tiempo que se despoja de la prenda y nos muestra sus genitales hermosos y serenos en un cuerpo espigado y atractivo. 

  Tiko también se despoja de todo, su desnudez es deliciosamente atrayente, de formas redondeadas y el pene muy proporcional al tamaño de su cuerpo. Y Richy les imita y nos enseña su colgajo ya bastante desarrollado, los otros chicos le miran, pues parece que la tiene más grande que Tiko, es casi como la de Miguel y eso que es bastante más bajito, así que sus genitales resaltan en aquel cuerpo menudo de una forma espléndida.

  Miguel se tira al agua de cabeza y le siguen sus amigos. Nadan, bucean, se hacen ahogadillas, pelean y juegan, se rozan, se empalman, se acarician, se separan, se vuelven a juntar... Es un va y ven de cuerpos mojados al tiempo que llenos de calenturas...

  Tiko acorrala en una esquina de la piscina a Miguel, que intenta no reírse para no tragar agua.

  -¡Te pille!, -le dice amarrándole el pene tieso.

  -Tiko, si empiezas tendrás que acabar..., -le dice sin quitar la sonrisa de sus labios.

  -Ya tenía yo ganas de tocártela así...

  -Pues vamos fuera y me haces una paja...

  Y en esto que llega Richy y buceando se mete entre los dos.

  -Y a este también, -dice Tiko cogiendo con la otra mano la pija de Richy que se queda muy quieto disfrutando de esa caricia.

  Miguel se alza y se sienta en el borde de la piscina, Richy le imita y se acomoda a su lado. Sus pichas están tiesas mirando al cielo estrellado. Tiko se queda en el agua y entiende lo que tiene que hacer...volver a agarrar las atrayentes pollas de aquellos cuerpos chorreantes de agua. Les masturba afanosamente hasta que Miguel es el primero en tensar sus músculos para después lanzar con fuerza a la piscina la gotas de semen. Tiko ahora puede prestar más atención a la polla de su amigo Richy y acariciarla con más cuidado toqueteando "sin querer"  los testículos apretados y delicados que parecen moverse en el momento de la eyaculación que salpica en la cara de Tiko.

  -Perdona..., -dice Richy.

  -No importa, ahora me lavo... estoy en el agua..., -le dice Tiko mientras limpia con sus dedos unas gotas blancuzcas que resbalan por su mejilla.

  Miguel está tumbado sobre el césped, Tiko sale del agua y se tumba a su lado, Richy también se sienta para dejar a Tiko en el medio.

  -¿Quién me la hace a mí?, -pregunta el muchacho que está muy excitado por haber estado tocando a sus amigos.

  Las manos de ambos se dirigen hacia aquel pene tieso, Miguel y Richy se miran.

  -Bueno hazlo tú y yo le toco por los huevos ¿vale?..., -dice Richy encantado con estos juegos.  

  Miguel se acomoda y comienza el agradable masaje, Richy juguetón pasa su mano por otros rincones y salientes de las carnes frescas del hermoso Tiko que se agita entre todas estas muestras de cariño carnal por el que le están haciendo disfrutar... y gime... y se tensa... y se corre a la vista de sus queridos amigos.

  Después como si lo pasado hubiera sido una embriaguez, vuelven a pensar en los problemas, cada uno en los suyos y se dan cuenta de que de alguna forma, estos problemas les han unido... ¿Qué hacer?...

  Miguel tiene una idea y un amigo que les puede ayudar. De su mochila saca un teléfono móvil y se aleja un poco de sus amigos mientras mantiene una conversación.

  Ha estado hablando durante tres o cuatro minutos y regresa junto a sus amigos.

  -Hoy tenemos que dormir donde sea, pero mañana tendremos sitio. Un amigo que conozco de internet vive en una nave industrial y allí tiene mucho sitio, nos podríamos quedar por unos días.

********************

V

  Tasio ha comprendido mientras lee, que los chicos a los que se refiere el Monte Azul, son esos tres nuevos amigos a los que está escuchando hablar con Roy. Apaga el sistema y se une al grupo que le espera tras la puerta.

  Se queda un momento observándoles. Roy parece que ha hecho buenas migas con Miguel, charlan amigablemente, mirándose a los ojos, sonriendo en las respuestas. Richy y Tiko comparten la lectura de un comic de Corto Maltés: Bajo el Signo de Capricornio. Tasio los mira con dulzura, le resulta encantadora la imagen de los dos muchachos sentados en el suelo, con sus cuerpos pegados... y casi también sus mejillas se rozan... y se intuye que las carnes empiezan a hablar su lenguaje.

-Se baja el telón-

Continuaré... pero no sé cuándo... si os gusta espero que pronto tenga tiempo para seguir, no para terminarlo, pues no tengo prisa por llegar al final.

Bórax