Alejandro, el portero
Hola ¿cómo están?, mi nombre es Ariel, tengo 19 años y vivo en la ciudad de Buenos Aires. Trabajo y estudio y quiero compartir con ustedes una hermosa realidad que me sucedió en junio del año pasado es decir en el 2005.
Soy único hijo y único sobrino, tengo una linda familia, y vivimos en la zona de
Palermo, un bonito lugar de Buenos Aires, soy de tez muy blanca, mido 1.70 hago
mucho gym para mantener la figura y soy muy lampiño. Todo comenzó cuando mis
tios me anuncian que se irían a un viaje por el termino de tres meses y querían
que yo me quede al cuidado del departamento donde viven. Estuve totalmente de
acuerdo al igual que mis padres, de esta manera ellos prepararon todo lo
necesario.
De más está decirles que viven hace más de 30 años en el lugar, por ende somos
conocidos y muy particularmente del portero del edificio, un hombre servicial
que siempre esta atento para dar una mano. Su nombre es Alejandro, tiene 56
años, es paraguayo, de buena estatura y de un físico envidiable, es robusto, con
buenos músculos y siempre me llamó la atención lo peludo que es, en fin creo que
están entendiendo que es de este señor de quien quiero contarles.
Él me conoce desde muy chico y me vio crecer, siempre me llamó y me llama bebe y
su trato para conmigo siempre es como un padre. Así fue que a fines de mayo le
comentamos junto con mi tía de que yo me quedaría en su casa y que me ayudara en
todo lo que fuera necesario, "qué hermosa sorpresa" nos comentó, "va a ser un
placer ayudarte, bebe, en lo que necesites".
También debo decirles que desde siempre me gustaron los hombres y que Alejandro
en particular, cada vez que lo veía me calentaba con sólo mirarlo, ni se dan una
idea cuando me daba un beso.
La partida de mis tíos fue el 2 de junio, cuando regresé del aeropuerto ahí me
estaba esperando para preguntarme cómo había ido todo, y de paso para darme su
número de celular, "quiero que estés en contacto siempre, cualquier cosa que te
pase me llamas, o le decís a Mirta" (su esposa), "sabes cómo te queremos" y
poniéndome su mano en la cintura me acompañó hasta el ascensor, me corrió un
escalofrío total, la mano de Alejandro apretó como nunca, me llamó la atención,
antes de subir me atrajo hacia él y sin querer rocé su bulto, fueron segundos
que valieron oro, me guiñó el ojo, me besó y subí.
Esa noche no me podía dormir, me sentía con ganas de estar con él, de hablarle,
quería tenerlo en la cama conmigo, no sé a qué hora me dormí.
Al día siguiente, cuando iba a salir para mi trabajo me estaba esperando, "me
quedé esperando tu llamado anoche" me dijo, "estuviste bien?, no te faltó
nada?", su preocupación era constante, "no Ale, todo bien" y poniéndole una mano
en su cara lo besé y me fui, sentía la mirada de él pegada en mi espalda. Cuando
llegué a la esquina me di vuelta, su mano se levantó y me tiró un beso.
No pude más y a la media mañana lo llamé al celular, "te estaba esperando" me
dijo, "cómo estás?, a que hora regresas hoy?, tenés facultad?", me preguntó todo
y yo sumiso le conté todo lo que tenía que hacer y que llegaría a eso de las
20.30, nos mandamos besos y corté.
Cuando llegué pudimos hablar muy poco ya que estaba ocupado, sólo le pregunté
por su esposa que estaba un poco delicada de salud, todo bien sigue con sus
calmantes y sus pastillas para dormir, le di un beso y subí.
Me bañé y como el ambiente estaba muy lindo sólo me dejé una tanga roja y una
remera encima, al entrar en la cocina enciendo la luz y se produjo un corte
total en la casa, el departamento está en un piso 7 o sea que la luz de la calle
alumbraba pero inmediatamente lo llamé. Tardó unos minutos en tocar la puerta,
"que pasó bebe, estás bien?, dónde se produjo el desperfecto?", "aquí en la
cocina" y tomándolo de la mano fuimos juntos, él no se había dado cuenta de mi
poca ropa y que estaba descalzo, cuando se da cuenta me dice "qué haces
descalzo?, subí a mis zapatos, puede darte un golpe la corriente si hay algún
desperfecto" y tomándome de la cintura quedé encima de sus pies, qué bulto Dios,
quedé justo en el medio, no me quería mover, sentía su respiración en la nuca,
sus manos fuertes me tenían, fuimos despacio hasta la otra sala, yo no quería
bajarme, con el roce el bulto se puso más duro y lindo, yo apoyaba mi culo a
full y él no dijo nada.
"Ponete algo de ropa y vamos a casa, esto hay que verlo de día, hoy dormís con
nosotros, no te podés quedar solo" y llamó a su esposa para decirle que íbamos.
Su departamento es cómodo y estaba libre la habitación que era de sus hijas,
Mirta se levantó de la cama cuando llegamos, me dijo que me pusiera cómodo, "querés
comer algo?, Alejandro tiene la comida en la cocina, compártanla" y mientras nos
dirigíamos a la habitación donde yo dormiría, él se fue a bañar, me dio las
sábanas y me contaba de su enfermedad, "sabes que por la medicación duermo mucho
y muy profundo?, te pido disculpas por no quedarme levantada" me decía, y en eso
sentimos la voz de él que pedía una toalla, y allá fui, abrí la puerta y
entré, qué macho Dios, fue tal su sorpresa que no supo qué hacer. Salí y lo
esperé en la cocina.
Cuando entró sólo tenía un boxer, su cuerpo es hermoso, sus pelos, sus músculos,
no dijimos nada, Alejandro me levantó con fuerza, en un segundo su boca comió la
mía, me puso sobre la mesada de la cocina. Parecíamos dos animales, tardó nada
en dejarme totalmente desnudo, su verga salió del boxer dura y erecta, no podía
creer lo que veía, era demasiado para mí, disfruté de su sabor, la chupé como
loco, le quité el boxer y el macho fue todo mío. Se sentó en una silla y me
dominó a su manera, sus manos fuertes me guiaban, el televisor hablaba y Mirta
dormía. Sus dedos buscaron mi culo, los metió, me lubricó y me senté, era
demasiado grande, me costó un poco pero una vez adentro hizo maravillas, el
vaivén, la calentura, los besos, su boca que me decía de todo en mi oído,
hicieron que Alejandro me llenara el culo con su semen más rápido de lo que yo
supuse.
"La noche recién empieza" me dijo "y tengo tres meses para cogerte cómo y cuando
quiera bebe, ahora sos mío y no te vas a arrepentir". Sin sacarla me volvió a
coger encima de la mesada, sin hacer ruido nos fuimos al dormitorio, mi culo
quedó lleno como nunca, Alejandro me cogió toda la noche. Así fue el comienzo de
esos tres meses, el departamento de mis tíos fue testigo de tardes, mañanas,
noches de sexo en todos lados, el dominio que éste macho tiene sobre mí es
espectacular, me hace lo que quiere cuando quiere, me protege, me mima, me hace
jugar con sus nietas, me llena en los lugares mas locos.
Al regresar mis tíos, lo nuestro siguió y aún hoy sigue, tenemos un buen lugar
de encuentro y por sobretodo tengo un macho vigoroso que me recoge y al que hago
feliz como su hembrita.
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