El mejor amigo de mi hermano II

Como recordarán en mi anterior relato, me dijo que nos veríamos mas tarde, 
eran como las 7 de la tarde y estaba oscuro, fui a su casa a buscarlo, algo 
inusual, no era mi amigo sino de mi hermano y su padre era mi profesor de 
física, así que era normal que yo fuera a su casa pero no a buscarlo a él, 
con algo de miedo por lo que pasó en casa y ya que fue su primera vez, igual 
toqué su puerta y pensaba qué excusa darle a los padres porque lo buscaba a 
él, pero salió él con una toalla rodeando su cintura y algo empapado, me vio 
y me dijo que me esperaba, ya terminaba, que lo esperara en su habitación.
Cuando apareció venía secándose su hermoso cabello dorado y no traía nada 
abajo, desnudo con sus hermosas pelotas al aire y ese falo exquisito que le 
colgaba en medio y algo más duro de lo normal ya que venía con algunas 
intenciones de seguir el juego que teníamos en mente, me dio un beso en la 
mejilla y me dijo que jamás lo había hecho con un hombre y que yo lo ponía a 
mil, para ese entonces ya me había sacado mi pija afuera y me la agarraba con 
fuerza, cuando yo tomé la suya, él ya estaba a mil y nos dimos un beso que 
para ser la primera vez que besaba a un hombre, pensé que tenía un gran 
futuro, ya que esa lengua jugaba en mi garganta haciéndome suspirar hasta 
lo más profundo.

Me desnudó prácticamente arrancando la ropa de mí y me pidió que le enseñara 
más. Se imaginan lo primero que hice? le chupé la pija, tanto que gritaba con esos 
gritos ahogados de pasión y lujuria que sólo un virgen puede tener, gritaba como 
loco, me ponía a mil, estaba al rojo vivo, parecía que iba a explotar a cada instante 
y se la chupaba con más fuerza y cuando notaba que él estaba por terminar me 
frenaba y él se desesperaba, quería meterme el pene más adentro y yo no lo dejaba, 
lo volvía agarrar, lo succionaba a tal punto que cuando acabó no podía contener la 
leche de ese endemoniado falo en mi boca, corría por las comisuras de mis labios 
leche como nunca vi, ya que era su segundo polvo que se echaba en su vida, era 
tanta leche, sabrosa, espesa, dulce y salada a la vez, la mejor de todas, la de un 
virgen de 16 años, no alcancé a limpiarme toda la leche que corría por mi cara 
que ya él estaba lamiendo mis mejillas tratando de saborearla también, y a la 
vez jugaba con mis huevos que parecían que iban a explotar también, me 
preguntó si él podía y que cómo tenía que hacerlo y yo le dije que probara, 
así lo hizo (se me pone dura de solo recordar lo que hizo) empezó solito y me 
tuve que tumbar en la cama porque mis piernas no respondían, no porque lo 
hiciera muy bien sino por la idea de semejante adonis en mis manos. Me dio 
vuelta para probar a chupar un culo, me hizo doblar la espalda y mi ano quedó 
al aire, empezó a morderme por los costados primero y a rodear mi ano con la 
lengua, para ese instante yo ya me estaba desesperando y ni les cuento cuando 
sentí esa lengua tibia e inexperta jugar en mi culo, no podía respirar, me corría 
sólo sin tocarme, el liquido que lubrica mi pija corría por mis huevos que él 
jugueteaba con sus tibias manos, me chupaba, me masturbaba, me apretaba los 
huevos, esa desesperación por hacer de todo y no saber qué más hacer, le dije 
"me corro, me voy, no puedo más" y me dio vuelta, los primeros chorros mancharon 
su espectacular cara, los siguientes los tragó como un ternero en su primera chupada 
de teta, la felicidad de ese rostro angelical no la vi antes. Obvio que le ayudé a 
limpiar su cara, cuando terminé me dijo "querés más?" y tomó mi mano y la acercó 
a su pene de 17 cm (al principio pensé que eran más, lo juro) estaba duro como una 
roca, "no tenés paz!" le dije. "Ok, qué más querés hacer?", y él me dijo "tú eres mi 
maestro" y yo le dije "sólo tu compañero, no soy maestro", genial entonces, "quiero 
más" dijo, y me empezó a besar de nuevo y con sus manos me agarraba el culo, yo 
aproveché para jugar con el de él, y cada vez que le introducía el dedo algo lubricado 
con la saliva de los dos, le arrancaba un nuevo suspiro, y mi pene? mi pene estaba a 
mil otra vez, estaba morado, el glande parecía un tulipán a punto de reventar, y él 
aprendía rápido ya que empezó a meterme los dedos en mi ano, cuando ya había 
logrado meterme tres dedos (guaaaaaaauuu qué calentura, me metió TRES DEDOS) 
él sólo me dio vuelta, estábamos de pie y me volvió a empujar la cintura y quedé 
casi en cuatro patas y se ensalivó  el pene y me lo mandó a guardar, el grito que 
pegué no sé si fue de placer o de dolor pero no quería que la sacara de allí, yo no 
tenía mucha experiencia como pasivo pero con él no me importaba. Empezó a 
bombear como loco y yo no sabía de dónde agarrarme, me masturbaba, me 
pellizcaba las tetillas, me mordía el cuello, le pedí que bombera más despacio 
y me preguntó por qué, le dije que quería que durara una eternidad y me dijo que 
no teníamos mucho tiempo ya que estaban por llegar los padres (qué lío si nos 
pillaban así) le dije si le faltaba mucho pero me dijo lo mismo, que prefería 
bombear despacio y le dije que cambiáramos de posición,  me dijo "como?", 
nos colocamos en la cama, y le dije "patitas al hombro", "cómo es eso?" dijo él, 
le expliqué y enseguida estuvo dispuesto, me enculó de nuevo, qué pedazo 
hermoso, sentía que me taladraba el alma y más me gustaba, parecía que me 
metían un fierro ardiendo, no quería ni que me tocara el pene porque me venia 
enseguida; de esa manera, no sé como pero se las ingenió para que a cada 
arremetida que me hacía me chupara la pija, y ya no pude más, le dije que me 
venia y me dijo "JUNTOS!", me llenó el orto de leche hirviendo y le acabé en 
la boca otra vez, qué placer más grande el de sentirse satisfecho por los dos lados, 
y no terminábamos nunca, salía y salía leche, me corría leche por entre su pene y 
mi ano, y su boca no dejaba de succionar, nunca vi algo igual, una persona que le 
gustara tanto mi leche, y que me gustara la de él, cuando ya no salía más nada se 
desplomó encima en un gran beso, y sentimos un coche parar. Él dijo "mis padres!", 
nos vestimos y nos pusimos a jugar video-juegos, cuando los padres entraron me 
saludaron como siempre, y no preguntaron nada. Cuando estaba por salir la madre 
de mi amigo preguntó si tenía el auto en casa, le dije que sí, "por qué? necesita algo?", 
"sí" me dijo si podía llevar al hijo hasta la casa de unas tías, que se habían olvidado 
unas cosas y eso quedaba a unos 40 minutos de casa, que ellos pagaban la nafta. 
Se imaginarán mi respuesta? ... "Sí, no hay problemas" y para allá fuimos, pero lo 
que pasó se los cuento la próxima...

Si quieren escribirme, soy argentino y estoy viviendo en Oregón y mi email 
es: traficoregon@hotmail.com