Esto sucedio el año pasado cuando tenia 30 años cuando mis
tios por vacaciones en Asia iban a ausentarse 3 semanas, y me encargaron
que cuidara a mi primo Daniel de 16 años, él a su vez invito
a su mejor amigo Dario de 17 años a quedarse en la casa tambien
en las 3 semanas, yo siempre habia fantaseado con hombres, pero nunca habia
tenido una relacion con uno, a pesar de que en mi ciudad con solo tomar
un coche y recorrerla podrias encontrar alguien con quien pasarlo bien.
Cuando llegó Dario lo vi y senti cosquilleos, pero pensé
"es sólo un chiquillo", por lo que me ocupé de otra cosa.
Pasaron 2 semanas, todo iba pasando tranquilo, los tres nos llevabamos
bien, pero un viernes por la noche Daniel mi primo se sintió enfermo,
se fue a su cuarto a descansar, yo le iba a llevar las medicinas, pero
Dario me dijo "yo se las llevo" y fue por ellas y se las llevó.
Al poco rato bajó y ambos mirabamos la TV, Dario estaba junto a
mi, cuando ese muchachito de 17 años hizo algo que no esperaba,
su mano estaba encima de mi short acariciando mi pene, era la primera vez
que me hacian esto, lo unico que hice fue meter su mano debajo de mi short
y él empezó a manosear mi verga cuando sonó el timbre
de la puerta, ambos nos asustamos, yo me fui a la cocina, mientras Dario
fue a ver quien era.
Era un vecino que traia un correo, Darío cerró la puerta
y vino a la cocina, yo recargado en la barra lo aguardaba nervioso, él
me dice con voz nerviosa que lo disculpe que no sabe por qué lo
hizo, "sabes, no me disgustó" le comenté, me miró
y me dijo, "hasta mañana Jerry", yo lo tomé de la mano lo
jalé hacia mí y lo abracé por detrás y manoseandole
los pezones le decia "eres un pequeño diablillo, me has provocado",
lo volteé hacia mi, yo todavia recargado en la barra le di el primer
beso, despacio, y le digo "sabes, es la primera vez que beso a un hombre",
Dario me dice: "yo nunca habia besado a nadie, ni hombre, ni mujer", y
nuevamente lo volvi a besar lenta pero apasionadamente, mi lengua penetraba
en su boca, su sabor ya era mio, por mas de 15 minutos nos devoramos con
succionantes besos profundos, mis manos manoseaban sus nalgas y sus manos
encima de mis hombros, me volteé y lo senté en la barra y
mis labios descendieron a su cuello lamiendolo lentamente y haciendolo
gemir, luego me dirigí a sus pezones, y los chupé como desesperado,
su aroma de adolescente me enloquecia, con la lengua recorrí su
abdómen duro y suave, le bajé su short y su boxer negro,
saltó una verga de unos 17 cm., y a pesar de no haber mamado nunca
una, habia visto muchas peliculas gay y tenía la idea, asi que la
introduje toda en mi boca, despacio se la lamí y mamé despacio
un rato, despues subí recorriendo centimero a centimetro su cuerpo,
y nos dimos más besos, vaya boquita la del chico, luego lo cargué
y lo llevé a la recámara que estaba junto a la cocina, me
senté en un sofá cama y dirigi su cabeza con mis manos a
mi pecho, me chupó de manera inexperta los pezones, asi como mi
abdómen, cuando me quitó el short y vio mis 21 Cm. de miembro
lo lamió y luego despacito me la fue mamando, hasta que topaba con
mis huevos, practicamente se la tragó una y otra vez, yo sólo
gemía por el enorme placer que me proporcionaba ese chiquillo, para
él era enorme caramelo, el sentir sus labios deslizandose de la
cabeza y por todo el tronco de mi filete, no me aguanté más
y estallé en su boca, lo levanté y él con rezagos
de mi semen lo besé, luego ya demasiado excitado me meti su verga
en mi boca y se la chupé una y otra vez devorandola hasta que finalmente
se vino y pude probar se leche, luego al oido le dije "quieres que te penetre
Dario?", y dijo que si, yo me senté y lo coloqué de frente
a mi y lo hice que se sentara despacio en mi verga hasta que entró.
Él casi lloraba del dolor pero de pronto empezó a apretar,
eso me hacia sentir mucho placer, se la metia una y otra vez hasta que
inundé su ano de leche y nos besamos, despues culminamos con un
69 de antologia.
Posteriormente salí con ese muchacho, hasta que ya no lo busque,
hoy debe tener 18 años, y yo decidi tener sexo sólo con mujeres,
aunque nunca olvidaré las mamadas de Darío, sobre todo cuando
mi pene estallaba de placer inundando su garganta.
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