Mi amigo y yo

Hola, mi nombre es Manuel, les voy a contar una de mis experiencias más agradables y excitantes que he tenido. Yo soy alto (1,87) delgado, de piel moreno claro, pelo castaño, ojos cafés y un miembro de 20 cm. Esta historia ocurrió cuando yo tenía 15 años e iniciaba un ciclo escolar en una nueva escuela, la cual se caracteriza por tener grupos donde la mayoría son mujeres. Mi grupo no era la excepción, ya que éramos 7 hombres y 33 mujeres. El primer día de clases sólo asistimos los que éramos de nuevo ingreso, llegué y me encontré con que sólo éramos 14 hombres en la generación, estuve checándolos de uno en uno y ninguno me llamó mucho la atención, no quiero decir que estuvieran mal, sino que no eran nada fuera de lo común.

Los días pasaron y poco a poco me fue llamando la atención un chavo que se llamaba Santiago, iba en mi salón, tenía 15 años, era bajo de estatura (yo le sacaba como una cabeza de distancia y él era el más bajito de la generación), tenía el pelo negro y lo que más me gustaban eran sus ojos, sus cejas y su boca, era super cachondo, pero él consiguió novia muy rápido y con eso se me quitó de la cabeza cualquier idea sobre él.

Pasaron las semanas y él era un amigo más, estaba en el equipo de fútbol de la escuela y siempre que tenían partido yo iba con mis amigas a animarlos, aunque lo único que me gustaba era verlo corriendo con su uniforme y el ir al terminar el partido a los vestidores para ver su abdomen que estaba super marcado, al igual que sus brazos, eso me ponía a mil. Nuestra relación como amigos era muy simple, si nos veíamos nos saludábamos y cruzábamos dos o tres palabras en todo el día. En la clase de catequesis separaban a los grupos y los mezclaban con los de otros grados, a mí por suerte me había tocado en el mismo salón que Santiago y todas las clases consistían en ver una película y analizarla, hasta que un día el maestro nos dejó de tarea hacer un vídeo corto que tuviera una enseñanza, así que yo quedé en su equipo y decidimos que el vídeo lo grabaríamos en la casa de Santiago. Desde ese día Santiago cada vez que me veía me recordaba lo de su casa, lo cual por momentos me pareció raro ya que no estaba acostumbrado a hablar con él tantas veces.

El día que fui a su casa, su papá pasó por nosotros (éramos 5) a la escuela y nos llevó a su casa, ahí estuvimos viendo la televisión, yo estaba acostado en un sillón y de pronto vi que se acercaba Santiago, así que me senté para hacerle un lugar a él en el sillón. Estuvimos viendo la televisión una hora y después bajamos a comer. Después fuimos al despacho de su casa y ahí estuvimos los 5 hablando sobre ideas para el vídeo, ellos empezaron a preguntar a qué hora se tenían que ir y Santiago les indicó que como a las 7:30, ya que tenía un compromiso a las 8:00. Yo me preocupé, ya que yo había dicho en mi casa que pasaran por mí a las 10:00, porque mis papás habían salido a una comida en otra ciudad y a esa hora iban a regresar, asi que fui con Santiago y le expliqué, a lo que él sólo respondió: 

- Tú no te preocupes.

Eran como las 6:30 de la tarde y nos encontrábamos en la calle grabando el vídeo cuando una camioneta salió de la cochera de la casa de Santiago, se frenó a un lado de nosotros y pude ver que eran sus papás y sus dos hermanos, los cuales se despidieron de nosotros y se fueron, lo cual se me hizo raro ya que Santiago me había dicho que su compromiso era a las 8:00. Cuando terminamos el vídeo eran como las 7:15 y empezaron a llegar por los demás integrantes del equipo hasta que quedamos solamente Santiago y yo, así que fui a la sala y le pregunté que dónde tenía un directorio telefónico, a lo que él me dijo:

- ¿Para qué lo quieres?
- Para llamar un taxi, tu compromiso era a las ocho ¿no?

Se me quedó viendo fijamente un momento y me respondió:

- Sí, pero no te tienes que ir.

Yo me quedé ahí parado un momento, pensando lo que estaba diciendo, así que él se paró del sillón y fue caminando hacia mí poco a poco, sin perderme de vista, llegó, dio una vuelta alrededor de mí y me abrazó por el abdomen, diciéndome en un tono muy silencioso y caliente:

- Mi compromiso es contigo.

Yo me quedé sin habla, lo que había soñado se estaba volviendo realidad, tenía su mano abrazando fuertemente mi abdomen, sentía cada uno de sus dedos a la hora que me lo acariciaba, después de unos minutos se posó frente de mí diciendo:

- ¿Y bien?

Yo lo abracé, tocándole su trasero (el cual es el mejor que he visto hasta el momento), lo cargué un poco para que sus labios quedaran a la altura de los míos y lo besé lentamente, sintiendo sus deliciosos labios tocándose con los míos al mismo tiempo que nuestras lenguas se revolvían en un torbellino de pasión. Sin despegarnos ni un centímetro, lo llevé hacia su habitación y ahí lo dejé en la cama, me paré y me empecé a desvestir hasta quedar en mis boxers (para los que no saben es ropa interior parecida a un bañador), después de desvestirme, me dio una pequeña sonrisa y me hizo una seña para que me acercara junto a él, así lo hice, empecé a quitarle primero los zapatos y sus calcetines, después subí y le quité su playera para dejar al descubierto su abdomen macado y sus pezones que estaban paraditos, empecé de nuevo a besarlo, pero esta vez bajé por su cuello hasta llegar al pezón derecho, el cual succioné con cuidado para después pasar al otro, seguí bajando y besé su abdomen, su ombligo y llegué a lo que era el inicio de sus pantalones, tenía un poco de vello ahí, le desabroché el botón del pantalón y poco a poco fui bajando su cremallera, besando y lamiendo centímetro a centímetro su paquete sobre su ropa interior. A diferencia de mí, él traía un boxer pero ajustado color blanco, seguí bajando sus pantalones besándole las piernas hasta que lo dejé solamente en ropa interior, empecé a darle un pequeño masaje al paquete que tenía bajo el boxer, sentía cómo crecía poco a poco, no resistí más y empecé a besarle el paquete, podía percibir el olor de un miembro virgen, él gemía y decía que quería más, así que le bajé poco a poco el boxer hasta ver su miembro en todo su esplendor, tenía como unos 14 cm de largo, era la típica verga de adolescente, tenía unos huevos bien moldeados con vello púbico (no mucho), empecé a besárselo de arriba a abajo, llegando hasta los testículos y jugando con ellos con mi lengua, él me dijo que ya no aguantaba, así que me metí todo su falo en la boca, estaba riquísimo, lo chupaba de arriba a abajo, primero lentamente pero después empezó a mover su cintura arriba y abajo cada vez más rápido hasta que sentí que su pene se ponía muy duro y empezaba a sacar chorros de semen, yo gustosamente me lo tragué todo, lo limpié hasta la última gota, subí de nuevo y le di un beso, después me acosté a su lado, pero él me dijo que apenas estábamos empezando, rápidamente se incorporó y empezó a masturbar mi pene que todavía estaba bajo mi boxer, me fue bajando el boxer poco a poco y se metió más de la mitad de mi verga en la boca, yo dejé escapar un gemido de placer, mamaba riquísimo para ser su primera vez, yo le acariciaba su trasero y le separaba los glúteos dándole un masaje, hasta que le metí un dedo, él levantó la cabeza de placer y siguió mamándomela. Después de un rato sacó mi pene de su boca y se paró, fue hacia un cajón y de ahí sacó un condón, viéndome fijamente de nuevo me dijo que si quería, y yo le dije que sí, así que se acercó hacia mí y poco a poco me fue poniendo el condón, cuando acabó de ponérmelo se paró y yo lo seguí, se acostó boca arriba y puso sus piernas sobre mis hombros, yo estaba de rodillas bajo la cama, empecé poco a poco a metérsela, le veía la cara y me excitaba más, su verga estaba de nuevo a mil, empecé a acelerar el ritmo y me dijo que quería probar mi leche, seguí penetrándole y sentí que me venía, así que saqué mi pene, le quité el condón y empecé a expulsar semen a chorros, me moría de placer, él abrió la boca y yo apunté hacia ella, para rematar, vi que él estaba con una erección muy tentadora, así que le hice de nuevo una mamada, no tardó mucho en correrse de nuevo, fue delicioso, nos quedamos los dos acostados, acariciándonos todo nuestro cuerpo y platicando sobre sexo, cuando vi el reloj, eran las 9:30, así que le propuse hacernos una paja y masturbarnos mutuamente a lo cual él aceptó con una gran sonrisa, los dos entrelazamos nuestras piernas y empezamos a masturbarnos con una mano y con la otra nos acariciábamos, al mismo tiempo que nos besábamos lentamente, hasta que nos corrimos casi al mismo tiempo, quedamos llenos de semen, nos dimos un largo abrazo y de pronto escuché el sonido del timbre, así que me vestí rápidamente dándole un beso de despedida y me fui, fue de lo mejor que he tenido.

Espero que te haya gustado esta historia (de seguro te has de haber hecho una paja), si quieres saber qué pasó después con Santiago y mis otras experiencias, escríbeme a: 

am_qro01@hotmail.com