EL VECINO QUE ME DABA MORBO SEXUAL
Hola a todos, me llaman José, tengo 22 años, de siempre me han gustado los
chicos, ya con 13 años empecé a tener experiencias homosexuales. Aunque también
he estado con chicas, y me he enamorado de varias, pero prefiero los chicos, y
siempre que veo algún chico que me gusta, imagino lo mucho que disfrutaría con
él, y cuando me pajeo lo hago recordándolo.
Desde hace tiempo, tengo un diario romántico-sexual, donde plasmo mis
experiencias con chicos, y ahora os contaré una de mis experiencias, mientras lo
cuento, me pajearé pausadamente, y quien quiera, que se pajee al leer.
Teniendo 20 años, se hizo realidad uno mis mayores deseos. Por fin iba a tener
la posibilidad, de fraternizar cordialmente con un chico que reunía todas las
características, que a mi me causaban gran morbo. Era algo que me hacía feliz,
más si cabe, por el hecho de que podría tener la posibilidad, de tener el gusto
de hacer sexo con un ejemplar perfecto, para satisfacer aquello que me producía
tanto morbo.
Seguidamente describiré un poco como éramos. Mi vecino tendría como mucho 17
años, algo delgado, pero suficientemente musculoso, media 180, pesaba 65 kg., de
pelo muy corto, de piel blanca, ojos pequeños, labios ligeramente carnosos, y
por sus dimensiones un abultado paquete, sin duda todo indicaba que parecía
estar bien servido. Yo en cambio, era de lo más corriente, delgaducho, estatura
normal, aún más blanco de piel, nada corpulento, media melena, y poco más.
Mi vecino era el típico jovencito que va de machito, le gustaba alardear de
masculinidad, lo cual solía hacer siempre que estaba con chicas, como ya he
mencionado, llevaba el pelo muy corto, de hecho lo tenia bastante rapado, ya que
iba de sking, (cabeza rapada) le gustaba flirtear con las chicas, y para
demostrar lo macho que era, mantenía una aptitud algo homófobica. Tenía la
esperanza de que su aparente homofobia, no fuera tan verdadera, que simplemente
fuese la imagen que quería dar a los demás. De hecho, su forma de ser me daba
mucho morbo, por lo que tener placer sexual con un chico así, para mí era todo
un reto.
Al ser temporada calurosa, solía salir a la balconada en calzoncillos,
normalmente salía a fumar, y mi vecino hacía exactamente lo mismo, por lo que
muchas veces coincidíamos, aunque solo nos saludábamos. Pero un día, él no debía
tener tabaco, así que me pidió un cigarro, lo cual fue genial, yo no dudé ni un
segundo, le di un cigarro, y él empezó a hablarme, por lo que se estableció una
conversación entre los dos. Estuvimos un buen rato hablando, era la forma que
podía propiciar un acercamiento, así que era cuestión de que la conversación
fuera de su interés, para así hacerle sentirse cómodo.
Desde ese día, las conversaciones en las balconadas eran cotidianas, lo cual
hacía que fuéramos adquiriendo una confianza cada vez más intensa, por lo tanto
mis expectativas de conseguir practicar sexo los dos juntos, podía acabar
haciéndose toda una realidad. Cosa que yo deseaba con todas mis ganas, así que
no dudaba en ir introduciendo poco a poco aspectos sexuales en nuestras
charlas, hecho que a él le gustaba, ya que no perdía oportunidad en presumir de
macho. Y lógicamente yo le daba coba, para que se sintiera halagado, y así,
hacer que él estuviera bien hablando conmigo.
Hasta que llego el día en que me propuse avanzar en la situación que estábamos,
por lo cual, con el pretexto de que tenía un problema con el ordenador, le
sugerí que viniera a mi casa, lo que aceptó de inmediato. Así que al cabo de
unos minutos, ya estaba en mi casa mirándome el ordenador, cosa que era lo que
yo buscaba, ahora solo era cuestión de no precipitarse, debía de ir paso a paso,
si quería conseguir lo que me proponía.
Una vez ya solucionado el problema del ordenata, él me propuso entrar en
internet para ver paginas de pornografía, lo cual para mí era perfecto, puesto
que era la manera de encaminar mi propósito de llegar a hacer sexo con él. Por
lo que no tardé en hacer lo que me dijo, aunque lógicamente oriente la situación
de manera que las pollas estuviesen bien presentes, ya que a pesar de mirar webs
heterosexuales, priorizaba en la existencia de pollas, ya fuesen mamadas o
penetraciones, tanto en fotos, como en relatos, como también en videos. E
incluso a veces, como el que no quiere la cosa, le colaba alguna pagina de
bisexuales, donde aparecían más de un chico con alguna chica, por su puesto,
solía haber algún tío chupándole la polla a otro.
Como es normal, estábamos sentados prácticamente justos, ya que así lo tendría
lo suficiente cerca como para facilitar la situación que yo buscaba. Y
naturalmente, era la mejor forma para ver como iba reaccionando a medidas de que
ponía diferentes cosas pornográficas. Lo cual no tardó en quedar claro, puesto
que se sobaba el paquete cada vez con más afán, sin duda se estaba poniendo
cachondo, y por supuesto, todo eso a mí también me ponía muy caliente. Pero aún
con todo, quería ser precavido, así que yo tardé un rato en sobarme el paquete,
por lo que seguí el plan de que él se pusiera a mil, hablándoles de cosas de
sexo, cómo que le gustaba hacer a él, con qué edad se había estrenado, si había
participado en algún trío u orgía, e incluso si se había pajeado en grupo con
otros chicos. Todo esto le iba aumentando la calentura, prueba de ello, su
paquete cada vez estaba más abultado, y se lo sobaba con mayor ímpetu, por lo
que de forma natural le dije, "parece que estás un poco cachondo", y él
sonriendo mientras seguía sobándose, respondió afirmativamente, lo cual a mí
también me producía grandes ganas de ir a más, así que con una de las manos
empecé a sobarme ligeramente el paquete.
Mientras continuábamos mirando paginas pornos, nos íbamos poniendo más
calientes, por lo que todo parecía que iba como yo pretendía, y eso era genial,
ya que podría tener sexo con él, lo que deseaba frenéticamente, y diría que para
él, teniendo en cuanta algún comentario que había hecho, la cosa podía ser algo
parecida, puesto que nunca había tenido sexo con otro chico. Por supuesto, ese
aspecto, aún si cabe a mí me satisfacía más, puesto que iba a ser el primer
chico que tendría el placer de practicar sexo con él.
Al rato él se sacó la polla para tocársela ya sin que se interpusiera la ropa
que llevaba, y joder, verle la polla me puso super caliente, por lo que
incrementé el sobo que daba a mi paquete. Y no tardé en decirle que estaría más
cómodo si se bajaba los pantalones, y para que viera que todo era normal, yo
empecé a acomodarme para desabrocharme el pantalón, lo cual hizo que él de
inmediato se bajase los pantalones. Por supuesto estaba en la gloria, y no era
para menos, por fin veía en toda su dimensión la polla y huevos de mi deseado
vecino, lo que hizo que yo rápidamente también me bajase el pantalón. Con lo
cual, los dos ya estábamos sobándonos nuestros paquetes ya completamente sin
ropa de abajo, que además propició que instantes después, también nos quitásemos
la ropa que cubría la parte de arriba, con lo que finalmente, ya estábamos los
dos totalmente desnudos, la cosa me permitía ver todas las partes de su bello
cuerpo, lo que era fabuloso para mis tan ansiadas pretensiones, de gozar de una
experiencia tan morbosa.
El hecho de que ya estuviéramos completamente desnudos, dio pie a que los dos
hiciéramos comentarios sobre la situación en la que estábamos inmersos, por
supuesto dichos comentarios propiciaban a calentar más el ambiente de pleno
estado de excitación sexual. Y de pronto él me desafío a que le tocase la polla,
pero yo no quería equivocarme, así que le dije, "es que te cansas de tocártela
tú mismo", y antes de que dijese algo le dije, "te gustaría saber qué se siente
si otro chico te toca la polla?", tras ese comentario mío, él dijo, "no me
importaría que en estos momentos que estoy tan caliente tú me tocases la polla",
y seguidamente puse mi mano sobre su pierna mientras le decía, " en serio que
estás tan caliente que te gustaría que te tocase la polla?", ante mi comentario,
él sin decir nada, cogió la mano que yo le puse sobre su pierna, y la dirigió
hasta su polla para que se la sobase. Como es natural, yo no opuse resistencia,
si no al contrario, por lo que empecé a sobar aquella magnifica polla que tanto
ansiaba, el hacer eso para mí ya era fantástico, y además abría la posibilidad
de llegar a hacer algo más, lo cual yo deseaba profundamente.
Al sobarle la polla, me percaté de que se le iba poniendo cada vez más dura, con
lo cual era evidente que le gustaba, eso me ponía cachondo, por lo que con la
otra mano me sobaba la polla con más ganas. Y él se dio cuenta de que me
satisfacía lo que estaba pasando, así que me dijo en tono de machito, "parece
gustarte mi polla", y antes de que yo dijese algo, él prosiguió diciéndome, "te
gustaría chuparla?", tras decir eso se sonrío maliciosamente. Seguidamente, sin
decir yo nada, me amorré a su polla y empecé a chupársela con total devoción.
Por fin ya tenía su polla en mi boca, eso era estupendo para mí, la polla que
tanto deseaba, ya era absolutamente mía, y qué gozada de polla, sin duda cumplía
las expectativas que me había imaginado.
Como pretendía hacerle una mamada inolvidable, quería que se corriera de
auténtico gusto, por lo que se la chupaba a conciencia, y entre tanto para
aumentarle el placer, con una mano le sobaba los huevos. Como es normal se lo
estaba pasando muy bien, y por supuesto, yo era verdaderamente feliz con la
situación, mi sueño estaba haciéndose realidad. Hacía lo que tanto deseaba, ese
joven heterosexual que iba de machito, me estaba dando un fabuloso placer, ya
que los dos gozábamos de la apasionada mamada que hacía.
Mientras se la chupaba, él no cesaba de decirme morbosas groserías como,
"chúpamela toda, así me gusta mamón, sigue chupando hasta atragantarte de polla,
te voy a llenar la boca de leche, la chupas como mi novia, seguro que las putas
la chupan como tú", y seguía diciendo frase de macho follador. Todo eso me daba
gran morbo, por lo que disfrutaba encantado con la mamada, lo tenía todo mi
vecino, así que era un momento espléndido para mí, y buscaba que fuese igual de
bueno para él, ya que si los dos estábamos a gusto, no se podía pedir más. Por
suerte todo iba fantástico, los dos gozábamos de placer.
Mientras le chupaba la polla gustosamente, y le sobaba sus geniales huevos con
cariño apasionado, no tardó en estirarme un poco del pelo, o darme algunos
manotazos, eso me gustaba, me sentía dominado por mi joven machito heterosexual,
y más por todas las frases calientes que me dedicaba con tono de amo. Sin duda
él me trataba como si fuera su esclavo sexual, y yo además mostrando una aptitud
de obediente sumiso, lo cual plasmaba a la perfección el acto sexual que yo
tantas veces había imaginado.
Además, yo continuaba sobándome el paquete, teniendo la polla bien dura, e
incluso algo dolorida por la excitación del placer que estaba gozando
apasionadamente con él. Eso hacía que en algunos momentos interrumpiese la
frenética mamada que le estaba haciendo, para halagar sus preciosos genitales
con frases calientes como, "me encanta tu polla, tus huevos son majestuosamente
inmensos, quiero comerte el culo, deseo que te corras en mi boca," y otras
tantas similares. Lo cual a él le hacía sentirse muy complacido, ya que como
macho que se consideraba, mis palabras le subían el ego de masculinidad y de
follador.
Como es normal las momentáneas interrupciones iban de perlas, para alargar al
máximo, lo bien que nos lo pasábamos gozando de la situación tan placentera que
disfrutábamos. Y en los momentos que interrumpía la mamada, para brindarle
frases cachondas, aprovechaba para pajearme unos segundos, y así seguir bien
excitado para pasarlo en grande con mi amante vecino. Tras un buen rato
mamándosela con mucho gusto, empezó a correrse dentro de mi boca entre espasmos
de placer y gemidos de gusto, eran impresionantes la cantidad de chorros de
leche con que me estaba obsequiando placenteramente. Los primeros trallazos de
su abundante semen salieron con gran fuerza de su polla, e instantes después, ya
con la polla fuera de mi boca, siguió lanzando trallazos de leche sobre mi cara,
lo que me fascinaba mucho. Me encantaba notar como toda mi cara estaba empapada
con su caliente semen, en esos instantes en que mi cara quedo tan humedecida,
por la corrida de placer de mi gran amante, yo me sentía genialmente contento,
puesto que él estaba bien satisfecho de gusto.
Cuando ya prácticamente de su polla solo salían finos hilitos de semen, comenzó
a frotarla en mi cara, cosa que me gustaba mucho, así como me la metía en la
boca momentáneamente en algunos instantes, para que le limpiase los restos de
leche, y una vez su polla empezaba a dejar de estar dura, para ponérsela en
estado morcillón, momento en que comenzó a darme ligeros golpes de polla en la
cara, la cual estaba totalmente impregnada de leche. Cuando me estaba golpeando
la cara con su polla morcillona, me decía todo tipo de calientes groserías
sexuales, lo que me gustaba mucho, ya que además con esa aptitud, pretendía
dejar claro que él era quien mandaba.
Al rato, cuando jugueteaba con la polla por mi cara, a él de nuevo se le puso
dura. Con lo que de repente, zarandeándome a su antojo, me puso en la posición
idónea para penetrarme, puesto que me hizo ponerme a cuatro patas, como si
pretendiese dar la sensación de obligarme a ser follado, y más aún por el hecho
que lo hizo mientras me decía todo tipo de palabras de sexo dominador de macho,
estirándome ligeramente del pelo, dándome algún que otro azote, eso sí, en
ningún caso causando dolor, ya que sólo era parte de la juerga sexual que
teníamos. Ni que decir tiene que eso satisfacía las pretensiones morbosa, que yo
buscaba en él, por lo que yo también estaba en plena excitación sexual, teniendo
la polla completamente tiesa.
Con tal de que la penetración fuera satisfactoria, inicialmente frotaba la
polla en las proximidades del agujero de mi culo, con intención de ir
introduciendo la polla poco a poco, ya que así el culo se iría dilatando para
una buena follada. Yo entre tanto me sobaba la polla y huevos con una de las
manos, mientras que con la otra estiraba la nalga del culo, para así ayudar a mi
vecino amante, en la follada con la que los dos íbamos a gozar de gran placer.
Una vez tenía la polla metida en mi ansioso culo, inicio las investidas con un
mete y saca apoteósico, ya no solo por la enculada en sí, puesto que la follada
iba acompañada de una morbosa aptitud sexual estupenda, por el hecho de que me
seguía estirando del pelo, dándome azotes, y dedicándome todo tipo de frases
calentitas. Con lo que me puso muy cachondo, por lo que tenía la polla
bien morcillona, así que me empecé a pajear pausadamente, cosa que hizo que no
tardase en ponérseme algo dura la polla. Tal como iba la juerga de sexo que
teníamos, quedaba claro que los dos estábamos gozando del agradable placer
sexual.
Evidenciando que el placer era inmensamente fantástico, ya que la enculada que
me estaba dando era auténticamente muy gustosa. Con investidas salvajes, que me
hacían estar en la gloria, notando el agradable golpeo de sus magníficos huevos
en mi culo, lo cual me gustaba mucho, y todo lo que me decía en tono de hombre
macho dominante. Todo eso me excitaba cantidad, con lo que por unos momentos de
cierto desenfreno, intensificaba un poco la paja que me estaba haciendo, aunque
en ningún caso me la cascaba con intención de correrme de inmediato, ya que
pretendía alargar al máximo lo mucho que gozaba.
Cuando ya me tenía colocado en posición para seguir penetrándome, no tardó en
meterme la polla por el culo, metiéndome la polla de forma que pudiese facilitar
una buena penetración del culo, y para facilitar la follada, me cogió las
piernas para abrírmelas al máximo, lo que permitía que las embestidas fuesen
siendo cada vez con mayor ritmo, el cual pronto fue frenético, más cuando ya no
era necesario que sujetara mis piernas, que en entonces las tenía sobre sus
hombros, además al verle la cara de placer que tenía al follarme, y todo
aquello que me continuaba diciendo con un tono de hétero varonil dominador. Yo
entre tanto seguía meneándome la polla, en un principio de forma pausada, pero
tal como iba aumentando el ritmo de la penetración, la paja que me hacía también
era de mayor intensidad, aunque sin llegar a un ritmo ni mucho menos
desenfrenado, incluso en algunos momentos cesando de forma momentánea el pajote,
para así prolongar en lo posible el placer.
Tras un buen rato enculándome, llegó el instante en que se volvió a correr de
gusto, llenándome el culo de leche entre espasmos y gemidos de placer, con una
cara que reflejaba claramente el inmenso gustazo de la corrida. Lo cual me
resulto muy agradable, satisfaciendo el gran morbo que él me producía, cosa que
hizo que las ganas de correrme fueran incontrolables, ya que tenía la polla al
límite.
Una vez que dejó de eyacular, me sacié con su polla impregnada de leche,
frotándola nuevamente en mi cara con gran gusto, entonces yo intensifiqué el
pajote que me estaba haciendo, a la vez que él me decía un sinfín de gustosas
groserías placenteras, a las que me tenía acostumbrado, puesto que en todo
momento mantenía una actitud de macho, lo cual propiciaba la situación en el que
llegó el gustoso instante en el que me corrí de placer. Fue una gran corrida,
saqué tal cantidad de leche que era obvio lo muy satisfecho que estaba, por
haber tenido la suerte de practicar sexo con mi amante vecino, el gran macho
joven dominante de la situación. El cual iba totalmente de heterosexual, con
aptitud de gran varonil, y además según me dijo, nunca antes otro chico había
tenido sexo con él, lo que significaba que había conseguido aquello que tanto
morbo me daba, y todo eso para mí era fantástico.
Tras corrernos los dos, una vez iba pasando el clímax placentero, le acariciaba
cariñosamente, mientras le abrazaba ligeramente. Diciéndonos el uno al otro, lo
mucho que nos gustaba lo que estaba pasando. Y me decía con voz dominante, "tú
eres mío, tú me darás placer siempre que la tenga dura, te petaré el culo cuando
me apetezca, me la chuparás tantas veces como te lo diga," y muchas otras cosas
parecidas. Naturalmente, eso era lo que yo esperaba de él, ya que satisfacía mi
gran morbo.
Instantes más tarde, nos fuimos al baño para refrescarnos y a la vez limpiar los
restos de semen que teníamos por nuestros cuerpos. Estando bajo el agua, le
acariciaba mientras permanecía abrazado a él. Fue en ese preciso momento cuando
nos propusimos mantener una relación sexual por tiempo indefinido, y así
convertirnos en vecinos y amantes.
Con lo cual surgió la amistad entre nosotros, por lo que normalmente, cada
semana montábamos dos o tres encuentros profundamente placenteros, que en
ocasiones duraban la noche entera, para disfrutar de manera ilimitada el placer
de gozar. Era estupendo practicar sexo con un jovencito heterosexual que iba de
macho.
Como quería que él se sintiera amo de la situación, yo accedía a todo lo que
proponía, con lo cual, no sólo había sexo a solas con él, sino que a veces él se
las ingeniaba para montar otro tipo de fiestas sexuales, ya fuesen sólo chicos,
o chicos y chicas. En las cuales, lógicamente yo era su sumiso servidor sexual,
de igual manera que lo era cuando estábamos los dos solos disfrutando del gusto
de hacer sexo placentero.
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