Amor por Internet


Hola. Primero me presento, me llamo Juan, tengo 18 años y soy moreno, mido 1.85, soy delgado, ojos verdes, vamos que la gente dice que soy guapete. Siempre he sabido que me atraían los hombres, pero siempre me he considerado bisexual. De hecho he estado con más mujeres que hombres, y con algunas de ellas me he acostado con resultados muy satisfactorios. Mi historia comienza cuando tenía 15 años, que mis padres me regalaron conexión a Internet por las notas. Desde entonces descubrí las páginas gays con las que muchas veces me masturbaba. También descubrí un chat en el que conectaba con otras personas para mantener "cibersexo" por medio de la webcam. De estas conexiones apenas mantenía el contacto con los hombres que me enseñaban sus atributos. Y tan sólo agregaba a mis contactos a aquellos con los que más había disfrutado, que generalmente eran los más jóvenes y cercanos a mi edad.

Fue pasando el tiempo cuando conecté con un hombre de 28 años al que agregué porque me gustó su tremenda polla, ya que no era precisamente atractivo físicamente aunque tuviera "algo". Nuestras conversaciones aumentaron a lo largo de 6 meses. Este hombre se llamaba Jesús y por casualidad, vivía en mi ciudad. Él siempre me pedía que quedásemos para tomar un café, pero yo por vergüenza siempre le daba largas. Yo jamás había estado con un hombre y tenía cada vez más claro que si quedaba con Jesús era para acostarme con él, quería que fuese el primero. Notaba que era buena persona y cada vez que chateaba con él me sentía muy a gusto pero nunca daba el paso de quedar con él, aunque le dije que quería que fuese el primero.

Un buen día, cuando yo contaba ya con 17 años y ya estaba más formado (me afeitaba habitualmente y me iba saliendo vello por sitios antes insospechados) quedé con mis amigos para una fiesta en la que iba a haber bastante alcohol. Daba la casualidad que mis padres habían viajado fuera de la ciudad ese fin de semana y yo me encontraba solo y sin problemas de hora de llegada. La fiesta fue muy bien, mucha diversión y entre baile y baile, iba bebiéndome más copas. Yo no estaba borracho, pero sí que tenía el punto de alcohol para estar desinhibido. Esto ocurrió cuando fui al baño y me dispuse a mear en los urinarios de pared viéndole la polla al chico que meaba al lado. Este hecho sólo me valió para ponerme caliente y comencé a pensar en Jesús. Pues bien, le mandé un mensaje al móvil para decirle que me viniese a buscar, que quería verle. Me despedí de mis amigos alegando que tenía sueño y me fui rápidamente al lugar donde habíamos quedado. Allí apareció con su coche y al entrar en él, me dio la impresión de que era más guapo que por las fotos. Yo estaba muy cortado y él lo notó, me daba conversación para tranquilizarme.

Por fin llegamos a su casa mientras yo seguía con los efectos secundarios del alcohol. Nos sentamos en su amplio sofá mientras él seguía hablándome y para tranquilizarme se lió un porro de marihuana. Cuando ambos estábamos bajo sus efectos, me tumbé apoyando mi cabeza en su regazo mientras él me la acariciaba. Yo seguía nervioso pero deseando que empezara lo que los dos sabíamos que iba a ocurrir.

Finalmente bajó su cabeza hasta que se unieron nuestras bocas dándome uno de los mejores besos que me han dado con lengua incluida. Esto sirvió para quitarme todos los nervios ya que a continuación le estaba quitando la camiseta que llevaba y le empecé a acariciar su pecho con abundante vello y con efectos de trabajo en el gimnasio. Él hizo lo mismo, aunque yo estaba menos formado, era muy delgado a su lado y sacó a la luz el niño que aún era y que dejaba de ser con el vello incipiente de mi pecho y ombligo.

Fui bajando mi cabeza hasta su entrepierna y le mordí la polla que se intuía enorme. Le abrí la cremallera de los vaqueros y repetí lo de antes pero sobre los calzones. Le miré la cara y era de gran satisfacción. Por fin saqué su polla que estaba en plena erección, su tamaño era parecido al de mi polla (17cm) pero su grosor era mucho mayor. Me llamó la atención que tenía toda la zona depilada. Finalmente la toqué, era la primera vez que tocaba una polla que no fuese la mía, y mi satisfacción era enorme. La besé y abrí la boca introduciéndome el glande. No sé si él estaba disfrutando, pero yo me quedé absorto en mi labor, me estaba encantando comérsela y en ese momento no había nada más para mí que su aparato. Al cabo de un rato él me paró, me parece que se iba a correr y no quería que fuese tan pronto. Me dijo que fuésemos a su habitación, y al llegar allí vi la amplia cama de matrimonio que tenía. Antes de tumbarnos me besó y me fue quitando los pantalones y calzones comenzando a hacerme la mejor mamada de mi vida. Me tumbó en la cama y me comenzó a chupar la polla, los huevos, las ingles y... el ano. Esto último me estaba proporcionando un placer que jamás había sentido.

Me preguntó si quería que me la metiese. Le miré su polla tan grande y me la imaginé dentro de mi culo. Tras meditarlo unos instantes le dije que sí. Sacó un condón de su mesilla de noche y un lubricante especial para sexo anal. Le puse el condón entre lamidas a una polla que pronto se encontraría en mis entrañas. Él echó lubricante sobre su miembro y en mi ano. Después dirigió la punta de su pene hacia mi agujero y yo la apreté un poco con mis manos. Me preguntó en ese momento si estaba seguro, a lo que respondí afirmando con la cabeza y con cierto miedo al dolor.

En ese momento apretó fuertemente introduciendo tan sólo la punta. El dolor era indescriptible, ya que apenas había acostumbrado mi culo a tal grosor. Le pedí, con una lágrima en el ojo que lo dejase, cosa que hizo rápidamente. Al sacarla sentí alivio y vacío a la vez. Al cabo de un minuto le pedí que lo volviese a intentar. Se tumbó encima de mí y colocó mis piernas sobre sus hombros. Volvió a meter la punta y aunque el dolor era fuerte aún, no tenía comparación con la primera vez. Más tranquilo le pedí que la metiese entera. Al hacerlo una sensación pequeña de placer compensó el dolor que iba desapareciendo. Noté que sus testículos chocaban contra mis nalgas, lo que me agradó mucho. Se quedó unos minutos en esta posición para que me acostumbrase mientras me besaba con delicadeza y me decía que esperase, que me acabaría gustando. Le hice caso y respondí a sus tiernos besos olvidándome de que tenía ese trozo de carne en mi interior. Al poco tiempo comenzó el mete y saca y mi placer absoluto al que me abandoné mientras Jesús me pajeaba. Al cabo de un tiempo le pedí que cambiásemos de postura. Se tumbó boca arriba y yo me senté sobre su polla que actuaba de eje en los saltos que empecé a dar. Cabalgué sobre su polla mientras la mía chocaba contra su abdomen cada vez que bajaba. Finalmente me pidió cambiar él de postura. Me tumbó boca abajo con las piernas abiertas y se tumbó follándome fuertemente. Esta postura me encantó.

Me dijo que estaba a punto, por lo que sacó su polla y le quité el preservativo. Empecé a pajearle rápidamente y se corrió con abundante leche sobre mi pecho. A continuación me pajeó velozmente y yo también me corrí al instante sobre su pecho. Fue uno de mis orgasmos más grandes en el que mi pene expulsó la mayor cantidad de leche que jamás he visto. Después de esto le limpié bien el pecho con mi lengua y él hizo lo mismo. Al cabo de un rato, nos quedamos dormidos abrazados.

Me desperté tan temprano que aún no había amanecido. Jesús estaba dormido de espaldas a mí. Alargué mi mano y le empecé a tocar su polla que estaba en semi-erección. Al poco tiempo reaccionó y se dio la vuelta besándome como saludo matutino. Él hizo lo mismo con mi polla, en este caso en erección completa. Me junté mucho a Jesús de modo que nuestros miembros se tocaban. Cogí con mi mano las dos juntas y las masturbé sin separarlas. Después nos la chupamos mutuamente un rato hasta que nos acabamos corriendo el uno sobre el otro de nuevo. Nos limpiamos con unas toallitas para bebés que tenía en su mesilla y nos vestimos. Le pedí que me llevara a casa, cosa que hizo encantado. Nos dimos un buen beso de despedida y quedamos en repetir.

Mi primera experiencia homosexual fue inolvidable y, desde entonces, nos hemos visto un par de veces y también hemos repetido sexo mediante la web cam.

Espero que os haya gustado a todos mi primera experiencia. Un abrazo.




 

 

 

 

 

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