Amor de Adolescentes
Me llamo Enrique y vivo en México en la ciudad de Torreón, Coahuila,
tengo 14 años, soy alto, mido 1.70, soy moreno claro, ojos café claros y
pestañas grandes, cara de aniñado, cabello castaño claro lacio, delgado, hago
de vez en cuando ejercicio por eso estoy algo marcado del abdomen, piernas y
brazos. Yendo al grano... les contaré lo que me pasó hace unos cuantos días
con
un chico de tercero de secundaria, yo estoy en primero a lo que los de tercero
suelen molestar a los de primero, yo era el que me molestaban más,
especialmente un chico que se llama Irving junto con su amigo Héctor. Irving
mide como 1.75, es moreno claro, delgado pero muy marcado, ojos chicos con
unas pestañas rizadas y cabello chino, tiene 14 años, en pocas palabras es un
chico perfecto. Total que cuando yo entré siempre les decían cosas a mis
amigos y amigas, después de dos meses seguí yo pero con otros insultos
más altos de tono.
Una vez que yo estaba acostado en una banca con una amiga escuchando
música, llegó Irving, pero como yo tenía los audífonos en la cabeza no lo vi
ni
lo escuché que llegó, entonces en eso me trata de quitar los audífonos y yo
no
me dejaba, él se subió arriba de mí y Héctor estaba con mi amiga platicando
(ellos eran novios) entonces logré quitarme a Irving, y me fui. Entonces ya a
la salida de la escuela, mi amiga me preguntó:
- Oye, ¿viste cómo se te subió?-.
- Sí, pero déjalo, se las estoy contando.
Total, que eso fue como a finales de Enero. Después, ya para el 14 de febrero,
hubo un intercambio de regalos, tarjetas, chocolates y demás, entonces cuando
inició el intercambio, mis amigos me empezaron a dar cartas, globos, paletas,
al
igual que yo, en eso llegó un chico preguntando por mí en el salón diciendo
que
tenía una carta para mí, me la dio, y la abrí y cuál fue mi sorpresa que en
ella
decía "te amo, te amo, te amo, eres el sol de mis mañanas, te amo como
nunca
he amado a nadie, atte... tu admirador secreto". La cerré y no dije
nada, sólo
quedó una sóla duda, ¿quién era?.
Ya después de que se acabó la fiesta y todo, eran como las 9:pm la fiesta
comenzó
a las 2:00pm, yo ya me iba, pero en mi camino se cruzó Irving diciéndome que a
dónde iba, y le dije que a mi casa, él me insistía y me insistía tanto que
me quedé
"disque" a platicar. Nos sentamos en un pilar, lejos de los edificios,
solos. Yo me
puse nervioso, no sé qué me pasaba, pero algo tenía en mi estomago, sentía
mariposas, estaba tan nervioso al verlo tan cerca de mí, y si algunas veces lo
he tenido cerca es porque siempre me molestaba, pero no fue así.
Una vez platicando, y cambiando de tema en tema, se nos fue las horas hasta
como eso de las 11:00pm y ya no había nadie en la escuela, nadie, sólo los
vigilantes en sus casetas, pero aún ellos estaban lejos de nosotros ya que la
escuela es inmensa, abarca casi 30 cuadras, la mayoría son patios de
atletismo, basketboll, futboll, etc...
En eso el silencio nos abrazó, y me dijo:
- ¿Te gustan los chicos?
Se me hizo muy extraña la pregunta ya que él tenía novia, delante de sus
amigos
hacía bromas de mal gusto sobre los gays, y cosas por el estilo, clásico niño
machista,
a lo que le contesté que no, que cómo me iban a gustar los chicos, claro que
no era
cierto, pero el miedo a que me dijera algo, o a que lo divulgara a toda la
escuela...
pero me dijo:
- No es cierto, dime la verdad, yo sé que te gustan por la forma que me miras.
- No es cierto, no me gustan! ¿cómo te lo demuestro?
- Mmm.... bueno pues...
Yo pensando que todo había pasado, no sé cómo, me toma de la mano y se me
queda viendo, y me dice:
- ¿Sabes?, aunque no me lo digas jamás, yo sé que te gusto.
Me pareció sentir que el tiempo se detuvo un instante al ver que el chico más
guapo de toda la secundaria me agarraba la mano y a la vez dándome un beso
tierno y romántico, ni más ni menos, le seguí el paso, sentía cómo su
lengua
corría sobre la mía, y mi lengua por la suya, era delicioso, pero a la vez
excitante,
duramos mucho tiempo así, hasta que me agarró de la cintura y me acostó en el
pasto verde y brillante por la luz de la luna llena, en medio de un campo de
beisboll,
se quitó la camisa, yo le quité el pantalón, él me quitó la camiseta y yo
los zapatos,
sucesivamente hasta quedar desnudos completamente al compás de la luna, dos
cuerpos bronceados por la misma pasión, cuatros manos sin saber a dónde ir, sólo
dos bocas, sabían lo que querían, combatir el duelo del amor que sentían esos
dos
cuerpos jóvenes de distintos sentimientos, pero sólo uno podía unirlos. Tras
varios
minutos de beso y beso, él me besó el pecho y el abdomen, y yo tenía mis ojos
cerrados sin saber a dónde iba a llegar, le levanté la cabeza y lo besé y era
tanta
excitación la que tenía que me fui hacia debajo de él a chuparle el pene
delicadamente, a pesar de que los dos éramos vírgenes, parecía que éramos
todo un experto en eso, me encantaba succionar ese manjar, era un mete y
saca lentamente y sólo se escuchaba en medio de la nada sus quejidos y sus
palabras dulces:
- Aaaah... mmm... qué bien... aaah, qué dulce eres bebé, por favor no pares!
Seguí y seguí, hasta que él se dio vuelta quedando yo boca arriba y el boca
abajo
cerca de mi pene, él la empezó a chupar, muy tiernamente, pasando su lengua
por
todo el tallo, mi glande iba a explotar, pero él supo cuándo detenerse, me dio
vuelta dejándome boca abajo, sentí un gran placer al sentir que me lamía mi
ano,
mi cuerpo se movía desenfrenadamente, hasta que llegó el momento de
penetrarme, me abrazó, y lo único que me dijo fue:
- Te amo.
Y de un empujón me la metió toda, sentí que me iba a desmayar o morir ahí,
pero no fue así, sólo era un baile de amor, su boca húmeda, delgada y rosada
besaba mi nuca y sus brazos recorriendo mi cintura y cadera. Me dio nuevamente
la vuelta quedando boca arriba sin sacar el pene de mi ano, me agarró de las
piernas
y se movía tan excitante que sólo al ver su cuerpo, mi cuerpo jadeando y
sudando al
ras del calor del clima fue cuando la mezcla de pasión, excitación, ternura,
romanticismo
y amor llegaron sin avisar, y tuve un orgasmo que creía que nunca iba a acabar,
me vine
en mi abdomen, y luego vi a Irving cómo su cuerpo se puso tenso y vi cómo algo
caliente
me recorría de mis genitales hasta la cabeza, sólo vi a mi amante caer sobre mí,
cansado
y exhausto, me abrazó y se durmió como un niño chiquito en mis brazos, sólo
pude
contemplar el cielo negro, las nubes grises y una inmensa Luna Blanca y redonda
que reflejaba mi primer amor.
Mi e-mail es quiquelodium@hotmail.com
por si les interesó el relato,
si quieren que les cuente otros relatos, o si quieren charlar. =)