Amor por Internet
Mi nombre es Daniel; tengo 18 años y vivo en México, y ésta es mi historia...
La noche del Lunes 17 de Diciembre del 2001 me encontraba, como cada noche del mes, en una sala de charlas gay tratando de encontrar a esa persona, que sin saber
quién era, buscaba intensamente...
Había entablado ya una amistad con una persona de ahí, pero vivía muy lejos de
mí. Algo cansado, y como era ya pasada la media noche, me disponía a irme a dormir, no sin antes hacer mi último intento y puse en la pantalla la pregunta que trajo a mi vida a la persona que más he amado...
- "¿Alguien de Ciudad Satélite?"
A la cual contestaron con gran apresuro -"¡Yo!"
Al ver esto, decidí quedarme un rato más, esperando no tener ojeras al día siguiente por estarme desvelando tanto, y contesté a su mensaje...
-"Hola, ¿qué edad tienes?"
-"14 años, ¿y tú?"
Mi corazón empezó a palpitar fuerte pues aunque tengo que aceptar que me veo 2 años menor de lo que soy, tuve miedo de que me rechazara por ser mayor que él.
-"17, pero me veo más chico, ¿cómo eres?"
-"Soy delgado, peso 50 Kg., mido 1.65m, ojos verdes, piel blanca, cabello rubio oscuro, nariz respingada y, puedo decir con orgullo, ¡que tengo dientes perfectos!. ¿Tú
cómo eres?"
-"Yo soy moreno claro, mido 1.70, delgado, peso 59kg, tengo cabello negro, corto, lacio, mis cejas son algo pobladas y yo también tengo dientes perfectos..."
La verdad es que... fue algo difícil creer en un principio su descripción,
aunque por dentro sentí casi instantáneamente amor por ese pequeño.
Pasamos así un buen rato, "conociéndonos" más, sabiendo cosas el uno del otro y, cuando me di cuenta, eran ya las 2:00am, pero no podía dejar de platicar con él, la verdad es que me cautivó.
Después de un poco más de tiempo decidí preguntarle dónde vivía más específicamente, con lo cual me llevé la sorpresa de que vivíamos en el mismo fraccionamiento residencial, lo cual me puso aún
más nervioso y a la vez más emocionado, pues sólo vivía a unas cuantas calles de
mí. Él, por su parte, también se sintió muy nervioso y me dijo con gran apremio si estaba tratando de secuestrarlo o de hacerle daño a su familia, cosa que me desconcertó mucho.
Temiendo que ya no quisiera hablar conmigo por creerme una mala persona, traté de calmarlo, diciéndole que por favor confiara en
mí, a lo cual me contestó:
-"Pues si intentas hacerme algo, sólo quiero decirte que mi Papá trabaja en la PGR (Procuraduría General de la República; en México, la dependencia del Gobierno que se encarga de todos los procesos judiciales) y te va a ir muy mal".
Tratando de tranquilizarme, le respondí que mi única intención era la de ser su amigo, que sería un placer para
mí conocerlo y que, por favor, no dejara pasar ésta oportunidad puesto que vivíamos muy cerca.
Aún algo incrédulo me hizo una pregunta:
-"Ok, si vives entonces en éste fraccionamiento, dime qué es la cosa más importante que hay en la calle de Petirrojo..."
Al ver esto no supe si reírme, ponerme aún más nervioso (si eso es posible) o dar por terminada nuestra conversación, pues ya me había cansado de que estuviera dudando de
mí durante toda la noche. Después de pensarlo brevemente, decidí responder su pregunta:
-"Hum... pues lo más importante de esa avenida es el club Berimbau (centro deportivo privado)".
Pasaron un minuto o dos sin respuesta... decidí interrumpir ese silencio con un nuevo mensaje:
-"¿Hola?, ¿sigues ahí?"
Nuevamente el silencio... decepcionado, decidí irme a dormir, mañana sería otro día... cuando:
-"¡Sí!, perdón, fui al baño..."
-"¿Leíste mi respuesta?"
-"Sí, es correcta"
-"¿Entonces?, ¿ya me crees o no?"
-"Tengo miedo... esto es algo muy bueno para ser verdad... no me gustaría despertar y saber que todo fue un sueño..."
En ese momento me sentí conmovido por ese pequeño que minutos antes se mostraba muy valeroso, defendiéndose a
sí mismo y a su familia, y que ahora sólo era alguien que le temía a una decepción...
Pasó el tiempo y seguimos conversando, tratando de disminuir la tensión que minutos antes nos había rodeado, me confesó que hacía apenas 4 meses que se habían cambiado a este fraccionamiento y algunas otras cosas más; como que tenía una hermana menor y un perro, al cual quería mucho... y grande fue mi sorpresa cuando me dijo que me quería conocer lo antes posible... En
ese instante mi corazón se aceleró y sin darme cuenta mi pene empezó a tener una erección... Recobrando el aire y centrándome, le dije que a
mí también me gustaría conocerlo; le pregunté cuándo podría y me emocioné más cuando leí su respuesta en la pantalla de mi ordenador:
-"Mañana..."
Manos a la obra, acordamos vernos en una clínica veterinaria muy cerca de mi casa, acordamos
qué ropa llevaríamos para reconocernos y hasta acordamos ir a su casa a charlar un rato.
Ahora menos que nunca quería perderlo, lo sentía muy mío.
Transcurrió un rato más... y me preguntó qué me gustaría hacer cuando llegáramos a su casa... mi pene se despertó con esa pregunta, creció hasta sus 16 cm de largo y mi mente voló en el tiempo...
A partir de ese momento, nuestra plática se convirtió en un relato sexual que nos puso a los
dos a pensar en nuestro próximo encuentro.
Era algo tan excitante que decidí masturbarme... imaginando todas las cosas que nos decíamos y después de 10 minutos de erótica conversación, nos venimos y parte de mi semen cayó en el teclado de mi computadora...
Eran las 3:00 AM, en ese momento, exhaustos y deseando que llegara el amanecer, decidimos retirarnos a dormir... cargando energías para el día que nos esperaba...
Pasó la noche, no pude conciliar el sueño y de los nervios me dolía el estómago...
Llegó la mañana, las horas eran eternas... faltaban solamente 30 minutos para conocernos cuando recibí una llamada a mi teléfono celular... era él.
-"¡Hola!, ¿cómo estás?", me preguntó.
-"La verdad es que no pude dormir... me siento muy nervioso, pero ya quiero verte".
-"Yo también quiero verte ya... ¿te parece si adelantamos la cita?"
-"De acuerdo, voy para allá en 5 minutos"
-"Yo salgo ahorita, te mando un beso..."
Sentí cómo un torrente de adrenalina corría por todo mi cuerpo, la excitación de lo desconocido mezclada con el insomnio aceleraban mi corazón, al punto que creí que me daría un infarto... Lamentablemente, conseguí las ojeras de las que tanto me cuidaba. Fueron los 5 minutos más cortos de mi vida... salí de mi casa.
En el camino sentí como si algo me persiguiera, estaba muy nervioso, la poca gente que transitaba esa mañana parecía caminar en cámara lenta...
A lo lejos, pude ver la veterinaria, pero sin verlo a él... Llegué a ella y miré a su interior, vi a dos señoras y a un chavo con una gorra, con un cachorro a sus pies.
Me senté en una banca de espera que estaba afuera de la veterinaria cuando salieron las personas que estaban dentro; primero las
dos señoras, luego el chavo, quien se plantó frente a mí y me dijo:
-"Vámonos..."
Boquiabierto lo miré... era guapísimo... sus ojos eran azules, no verdes, vi que traía ropa distinta a la que acordamos, que su perro era en realidad perra y un cachorro, en vez de un perro adulto.
Tratando de reaccionar, me puse de pie y pude ver que yo era más alto que él por media cabeza, no podía apartar mi vista, caminé como pude, casi tropezando...
Quien creí que era una persona tímida, resultó ser alguien 1000% seguro de sí mismo, mucho
más guapo de lo que creí, diferente de como lo imaginé... durante el camino platicamos de cosas superficiales, me dijo que tenía ascendencia árabe, me dijo que el nombre de su perrita era Muna y otras cosas más...
De reojo podía ver cómo me miraba... de arriba a abajo, una y otra vez... de los nervios y la excitación empecé a tener una erección, pensando en las cosas que habíamos platicado la noche anterior, preguntándome si las haríamos, preguntándome si le agradaba, preguntándome
cuánto faltaba para llegar a su casa...
Mil y una cosas pasaban por mi cabeza... no recordaba cuál era su nombre, el camino hasta su casa pareció de mas de 1000 kilómetros y
él no dejaba de mirarme.
Por fin llegamos a un portón de metal de color verde que no dejaba ver al interior... Él se adelantó para abrirlo, primero entró su perra, después él, al final yo... al cruzar la puerta sabía que esto no tendría vuelta atrás, tratando de distraerme, mientras él luchaba con la cerradura de la puerta principal, acaricié a Muna la cual me mordisqueó en plan de juego...
Se abrió la segunda puerta, él parado ante ella, esperando que yo entrara; me incorporé y caminé hacia él... me cedió el paso y al entrar oí ruidos y pregunté:
-"¿Estás sólo?"...
Asintiendo con la cabeza se dirigió a la cocina... siguiéndolo con la mirada vi
cómo tenía un trasero perfecto y por 3ª. ocasión tuve una erección. Hasta ahora, él no las había notado; vi también en la mesa de la cocina un trozo de Pay y un plato con pasta.
Apagó un televisor, que era quien hacía el ruido, y regresó... me mostró las escaleras y haciendo un ademán, me indicó que subiera...
Él se adelantó, y yendo detrás de él, unos escalones más abajo, pude ver de nueva
cuenta ese perfecto trasero, que semejaba ser media esfera cada nalga...
Ya en la parte de arriba se detuvo y me mostró, a su izquierda, el baño:
-"Entra ahí y ponte cómodo... vuelvo en un segundo"...
Yo no tenía ninguna experiencia, aunque toda mi vida he sabido que soy bisexual, sólo me había besado con algunas chicas de mi escuela.
Temblando entré al baño y me miré en el espejo del lavamanos... en mi cara se reflejaban los nervios... me refresqué con un poco de agua... y me senté en el retrete.
Él subió con 2 toallas limpias en el brazo, en su cara se reflejaban también los nervios y entró, cerrando la puerta y poniéndole el seguro, colgó las toallas y se acercó a
mí... De pie a mi lado me miró y sin decir nada nos besamos por primera vez... subí a las nubes, saboreando nuestros labios y nuestra saliva. Se puso frente a
mí, nos separamos y pude ver como por encima de sus pantalones se marcaba su ya erecto pene, mientras me quitaba la playera...
La excitación hacía que me doliera mi pene porque se estrellaba contra mis pantalones, rogando que lo liberaran de su prisión...
Al ver esto con voz nerviosa me dijo:
-"¿Ya estás paradito?"
Y le contesté con algo de risa:
-"¡Pero si tú también!"
Y puse mi mano encima de la marca que hacía su pene en sus pantalones... me puse de pie para que me quitara los pantalones y cuando lo hizo, a través de mis bóxers, salió, por primera vez, ante sus ojos, mi pene sin circuncisión, que ya estaba duro como una roca. Después de retirármelos, se agachó y se lo llevó a la boca... por primera vez en mi vida sentí
cómo sus labios húmedos y calentitos rodeaban mi pene y chupó fuerte... sentía un gran placer, tanto que jadeé un poco.
Ahora era mi turno de desnudarlo, le quité la playera y dejó al descubierto un torso delgado, blanco con unas tetillas pequeñas de color café y me excité más aún cuando vi que tenía una pequeña línea de vellos que iban de su ombligo hacia abajo.
Sin perder más tiempo, bajé con fuerza sus pantalones, con todo y bóxers y salió su pene sin circuncisión, blanco, con el glande color rosa, un poco menor que el mío pero que pedía a gritos ser chupado... me agaché y lo saboreé, el sabor de su piel combinado con lo salado de su pre-semen, era una delicia...
Después de eso, abrió la llave de la regadera, lo admiré por primera vez desnudo, erecto, joven y hermoso... cuando volteó nos dimos un beso mientras nos masturbábamos con la mano derecha.
Me preguntó si me podía penetrar, a lo cual me sentí algo indispuesto, pero al ver su cara accedí, con temor de que me lastimara, puesto que él tampoco tenía experiencia... Me reclinó en el lavamanos y tomando un poco de jabón líquido para manos como lubricante sentí su glande en mi ano y después, con un empujón, sentí
cómo entró... sentí dolor y contraje mis músculos... lo sentí invadirme y unos segundos después lo sacó...
Me incorporé y lo miré a los ojos, en su cara se reflejaba una enorme excitación, nos besamos y le dije que ahora era mi turno. Tomando mi antigua posición, se reclinó en el lavamanos y yo lubriqué mi pene con el jabón que él había tomado. Parado detrás de él, separé sus enormes nalgas, dándome acceso a un ano algo velludo, y me puse en posición...
Al momento de empujar hacia dentro sentí como si mi pene fuera aplastado por dos grandes esferas, estaba tan apretado ahí dentro... después de empujar 2 o 3 veces, lo saqué y él, reincorporándose, me miró y sentí como sus penetrantes ojos azules se clavaban en
mí... lo besé y nos dirigimos a la regadera...
El agua estaba caliente, él ajustó la temperatura y tomándome del brazo, me puso bajo el chorro de agua y me besó, ahora nuestros cuerpos estaban fundidos en uno, el tiempo parecía haberse detenido y sabía que nuestra relación sería magnífica...
Lo separé de mis labios y me miré, de nuevo, reflejado en esa mirada felina envuelta en una preciosa cara de niño...
él me dijo que quería hacer un 69, nos tiramos en el piso y de nueva cuenta, saboreé ese miembro suyo que me hacía volar hasta las nubes, sintiendo
cómo él succionaba muy fuerte, como alimentándose de mí... Después de un minuto o dos, él se incorporó, yo intenté hacer lo mismo, pero me detuvo.
Ahí, tirado en el piso, con el agua cayendo sobre mi pecho, le dije que me fascinaría lamer su ano, se puso en cuclillas frente a mi cara y dejó al descubierto un orificio pequeño, totalmente cerrado, algo velludo pero de un sabor delicioso. Después, sentí
cómo él se sentaba en mi pene, sentí de nueva cuenta cómo se abría paso a través de su ano virgen, al verlo deleitarse, subiendo y bajando mientras su pene estaba totalmente erecto, sentí que mi pene se llenaba de semen, no quería
venirme tan pronto, así que prácticamente cargándolo, lo quité de encima de
mí. Poniéndome de pie, retardé mi eyaculación mientras lo besaba y acariciaba todo su cuerpo y como un bebé se colgó de
mí... yo acariciaba sus nalgas, su ano, jugando con él, mientras él suspiraba en mi oído...
Bajamos de nueva cuenta al piso... y ahora él se esmeró en hacerme la mejor mamada de mi vida, mientras succionaba mi pene, como un niño comiendo una paleta, me insertó uno de sus dedos en mi ano y ahora era su turno de penetrarme, me puso de rodillas y bajó mi espalda al piso... sentí de nueva cuenta,
cómo puso su glande en mi entrada y lentamente empujó hacia dentro, esperó un momento antes de empezar a empujar... sentí
cómo sus bolas pegaban contra mis muslos, mientras me masturbaba con la mano derecha...
Él sintió que se iba a venir, así que me lo sacó rápidamente... me levanté, y lo recosté en el piso, lejos del agua que caía, apoyó un poco su cabeza en la pared, y así, boca arriba,
levanté sus piernas a mis hombros y me puse en posición, empecé a empujar, y una vez más, me encontraba dentro de él, cerró sus ojos azules y se dispuso a disfrutar... sentí que mi pene iba a explotar, pues llegó el momento de venirme, así que bombeé
más fuerte, lo besé y mi pene se contrajo miles de veces, para sacar mi semen dentro de su cuerpo... me retiré y le dije que ahora era su turno de venirse... así que metí su pene en mi boca y chupé lo
más fuerte que pude, pronto él se vino en mi boca, su semen era una delicia...
Noté que su cara cambió, de un intenso orgasmo, a una especie de preocupación... se puso de pie y se lavó el pelo... mientras yo lo admiraba desnudo, por última vez en ese día. Salió de la ducha y se apresuró a secarse y bajó a su cuarto, mientras tanto yo me secaba y peinaba, al terminar bajé también,
él estaba vistiéndose y sacó de su cajón la playera que había acordado llevar, y me dijo:
-"No me la puse, porque me quedó la duda de si eras un secuestrador o algo así!"
Yo solamente me reí. Él tomó el teléfono y marcó a una de sus amigas... hablaron de una cita que tenían y una parte en francés... eso me intrigó. Colgó e inmediatamente después sonó el teléfono, checó el numero en la pantalla y me dijo:
-"¡Es mi novia!"...
No supe qué pensar... debo de aceptar que sentí un poco de celos, y solamente me quedé escuchando su conversación... al colgar me dijo que su novia iba en camino a su casa, que llegaría en 10 minutos, y que lo perdonara, pero que me tenía que ir...
Me quedé frío... sabía que algo estaba mal... todo lo que había pasado era extraño, las llamadas... su cara... sin embargo no pude reaccionar y le dije que no había problema... me acompañó a la entrada principal y le dije:
-"Me dio gusto haberte conocido"
Intenté besarlo pero alejó la cara... solamente me dijo:
-"Te llamo al rato"
Todavía más preocupado salí de su casa, y sin voltear atrás, caminé rumbo a mi casa. Durante el
trayecto parecía "zombie", tenía la mirada perdida en la nada, sabía que pasaría algo malo... sin saber
cómo, llegué a la reja de mi casa... y vibró mi teléfono celular... era él. Me apresuré a contestarle, lo saludé y me dijo:
-"Oye... sé que te vas a enojar... pero te tengo que decir algo"
Su voz parecía preocupada, como si hubiera sufrido una desilusión...
-"Todo lo que hicimos, la verdad, no me gustó... me siento culpable y confundido... espero y me entiendas"
Me quedé helado... algo dentro de mí se derrumbó, sentía un hueco en la garganta y la llamada se cortó... como pude entré a mi casa y lo único que pude hacer fue encender mi computadora y ponerme los audífonos, subí el volumen mientras "escuchaba" el disco de Linkin Park.
Mi teléfono celular estaba a un lado del "mouse" y sentí cómo vibró, miré la pantalla y vi que era su numero... le contesté y le dije que la llamada se había cortado, acto seguido me respondió:
-"No te preocupes... pero debo seguir... júrame algo..."
-"Dime..."
-"Prométeme que no te vas a enojar..."
-"No, no lo haré..."
-"Ok, mira... no quiero que me busques, que me llames o que me escribas... es sólo que... ahorita no estoy pasando por mi mejor momento, estoy muy deprimido y no quiero que mis papás se den cuenta. Pero no te preocupes, sé que se me va a pasar, y
yo te buscaré..."
Los ojos se me llenaron de lágrimas, me sentí más confundido que nunca... el nudo de mi garganta me asfixiaba y lo único que pude contestarle fue:
-"Está bien..."
No quería decirle "Adiós"... no quería colgar... pero así fue. Subí a mi recámara, y después de cerrar la puerta, me tiré a la cama... el tiempo pasó muy lento... y me quedé viendo la nada.
Recuerdo que no pude comer ese día, ni otros días después.
Sólo pensaba qué había hecho mal...
Sólo pensaba en sus ojos azules...
Sólo sabía que me habían roto el corazón...
Han pasado ya 4 meses y aún no puedo sacarme su olor de la cabeza... han pasado ya 4 meses y aún sigo esperando su llamada...
Y aunque fueron solamente algunas horas lo que estuve con él, sé que han sido las mejores de mi vida.
Esta historia es verídica, y está dedicada a todas esas personas, que como yo, hemos buscado el amor por Internet.
Si te identificaste con mi historia, me gustaría que me escribieras a:
daniel_wiccan@hotmail.com