
El Lugar donde se desarrolla parte de esta historia son los Jardines del Buen Retiro de Madrid y se menciona especialmente la plaza del Ángel Caído, según he oído, ahora es una zona de ligoteo entre hombres. Esta historia nada tiene que ver con la gente que frecuenta este lugar y por supuesto ni el dueño de un kiosco de bebidas que allí se ubica tiene nada que ver con el kiosco y dueño que yo muestro, los personajes son imaginarios y todo parecido con la realidad es pura coincidencia.
I
Sale de la ducha y con la toalla desempaña el espejo, esto ya es un acto casi ritual, no recuerda desde cuándo lo hace, pero siempre ocurre casi de la misma manera. Primero mira con detenimiento su cuerpo desnudo, observa el desarrollo de un incipiente vello alrededor del pubis, esos rizos de grueso pelo negro se convierten en símbolos de su adultez, de su independencia. Luego los peina o los atusa con sus dedos, piensa que al estimularlos de esta manera crecerán más, él quiere tener ya una buena matita que sobresalga de su bañador, como la de algunos chicos que ve en la piscina con esa carretera de hormiguitas de pelo que se dirigen hacia el ombligo.
Y después de haberse acariciado esa zona siempre ocurre, sus testículos se aprietan junto a su cuerpo y el pene comienza a levantarse... y ya lo de siempre, no puede evitar tocarse, como le enseñó ya hace tiempo Lucas.
Mientras ejercita aquella rítmica caricia no piensa en nada, sólo se mira en el espejo, le gusta verse desnudo, es su cuerpo, sólo le pertenece a él. En la intimidad del baño no tiene que dar cuentas a nadie y puede encerrarse y disfrutar de sí mismo.
Él se calienta la leche en el microondas, lee las instrucciones que su madre le ha escrito. Ella estará en su trabajo, no suele llegar antes de las 11 de la mañana y de inmediato se acuesta. Hoy es sábado y él no tiene que ir al colegio, sólo hacer los recados de su madre y después quién sabe...
Tasio pedalea por la cuesta de Mollano y se decide por echar un vistazo a los comics que se exponen en las casetas de la feria del libro. Hojea uno del Príncipe Valiente... ya casi se ha leído tres páginas hasta que el viejo librero le llama la atención recriminándole. No le importa. Suelta el comic y le mira con desprecio antes de darse la vuelta y volver a montar sobre su bicicleta.
Cruza la puerta del Retiro y pedalea hasta la plaza del Ángel Caído, se sienta en un banco como tantas otras veces. No piensa en nada, sólo mira la estatua. El bello cuerpo desnudo de un hombre alado que parece haber caído desde lo más alto del cielo, bajo el pedestal terroríficas gárgolas rodean la estatua, parece que a modo de defensa. Tasio sabe que es un monumento al diablo, pero la estatua sólo le muestra a un hombre arrojado, expulsado y tal vez humillado, en ocasiones tiene la sensación de que comparte algo con aquella estatua, también le causa cierta compasión, ¿qué habría hecho un ángel tan hermoso para ser expulsado de esa manera?.
Un chico comienza a dar vueltas en su bicicleta alrededor del Ángel Caído y esto distrae la atención de Tasio. Ya lo ha visto otras veces por allí, pero nunca han hablado, parece algo mayor que él, tal vez tenga 15, un año más. Tiene el pelo castaño, le sienta bien el pendiente en la oreja, a Tasio no le deja su madre, le dice que él es tan guapo que parecería una niña y le molesta que le diga eso, él es un macho y no le gusta ser guapo, debería tener una buena cicatriz en la cara, le gustaría estar más musculado y parecer mayor, ahora sólo se le marca el culo respingón, también le molesta que su madre se lo azote bromeando y alabando la hermosura de su trasero, pero en el fondo es de las partes de su cuerpo que más orgulloso está, el resto es delgado con la piel suave como la de una mujer. El chico que da vueltas en la bici está algo más fuerte, Tasio se fija en su culo que se ha levantado del sillín para pedalear con más fuerza, le gusta cómo se le marca a través del short ajustado.
El chico da otra vuelta y derrapa frente a Tasio que se queda mirándole embobado y sorprendido.
- Oye moreno, ¿me dejas probar tu bici?,- le dice moreno porque el pelo negro casi azulado de Tasio llama la atención, es liso cortado a media melena y los ojos verdes de su cara en una piel tan blanca forman espectaculares matices en el rostro, al chico de la bicicleta le recuerda a un muchachito dibujado en un manga.
Tasio se la deja, nunca ha hablado con ese chico, pero es como si se conocieran, los dos lo saben, ya se han mirado en otras ocasiones y no saben por qué pero hay cierta complicidad entre ellos.
- Coge tú la mía... Vamos hacia el lago... ayer no te vi... te lo perdiste... unos skin le dieron una paliza al mimo, son unos cabrones...
- Me extrañaba no haberlo visto hoy por aquí, ¿le hicieron mucho daño?
- No mucho, gracias a que llegó el hombre ese que a veces se sienta contigo... ¿es tu padre?.
- No. Mi padre murió.
A Tasio no le gusta hablar de su padre, porque la verdad es que no tiene padre o parece imposible saber quién es y de su madre tampoco le gusta hablar desde hace un año, cuando se enteró de su oficio, trabaja en un club... Tasio no quiere pensar en eso.
- Bueno... ¿y quién es?.
- Sólo es un amigo, lo conozco de la plaza... ¿y qué hizo... pegó a los skin?.
- El tío debe de saber kung-fu o algo de eso... fue todo muy rápido... los tocó a todos... con el pie ¡A cuatro tíos!... Si los ves correr te partes de risa.
- Nunca me ha dicho que supiera de artes marciales... la verdad es que es un tipo extraño...
- Vaya... ¿y tú cómo te llamas?.
- Tasio.
- Yo soy Roberto pero me llaman Roy.
- ¿Roy?
- Sí Roy. Y dime, ¿de qué hablas con el Kunfu?.
- No sé... de cosas... Su nombre es Antino...
- ¿Antonio?
- No. Antino, es algo griego o romano.
- ... y luego se fue con el mimo, creo que lo llevó a un hospital... yo creo que ese Antino es militar de fuerzas especiales o algo de eso...
- No, él me dijo que su trabajo estaba relacionado con la naturaleza, es como un profesor pero de los guais, creo que puede que sea un científico, quizá arqueólogo...
- Ya... tipo Indiana Jhons...
- No es broma...
- No digo broma, puede existir gente como Indi. Yo tuve un tío que fue marinero mercante y ha tenido aventuras que escritas en un buen guión servirían para hacer una buena película... Es cierto.
- Sí. Te creo.
- ¿Vamos a ver si está Antino en la plaza?
- Estás deseando que te lo presente, ¿verdad?
- No... a mí me da igual, es por pasar el rato y preguntarle por el mimo.
- Vamos, si quieres.
II
A Tasio no le gusta resistirse a las peticiones de Roy, le encanta mirar sus labios mientras habla, son gruesos y con una leve sombra de bigote sobre ellos. Le ha gustado dejarle la bici y seguirle a donde él diga y ahora le va a presentar a Antino que es muy especial para Tasio y la verdad es que esto le cuesta un poco más. Le gustaría que Roy fuera su amigo, pero no sé qué cosa siente, creo que tiene miedo, miedo de que a Antino le guste Roy y entonces le quiera un poco menos a él y ahora que es un héroe se le arrimen muchos chicos y dejaría de ser su amigo exclusivo. Tasio es el único de los chicos de la plaza que tiene un amigo tan mayor, aunque Antino habla con todo el mundo, pero lo que se dice amistad, es sólo con él de entre los más jóvenes, para él esto le da cierta categoría, pero eso son tonterías, no le gusta pensar de esa forma, pero en ocasiones le pasa, menos mal que se da cuenta. Antino le enseñó a darse cuenta, a observarse a sí mismo, de esas son las cosas de las que habla con él. Roy tal vez no lo entendería, que le explique Antino si quiere. Tasio no puede evitar pensar que preferiría que no compartiera sus charlas con Roy, que fuera un secreto entre ellos dos... mejor no pensar... pedalear...
Cuando llegan a la plaza...¡empatados!... dan vueltas alrededor de la estatua, Roy en el sentido de la agujas del reloj y Tasio a la inversa. Cuando se cruzan se sonríen. Ambos ya han echado un vistazo de reconocimiento del lugar y han localizado a Antino hablando con el dueño del kiosco. Sin mediar palabra los dos saben que no es buen momento para acercarse a él. Deciden sentarse en el banco donde siempre se sienta Tasio y a los pocos minutos éste encuentra el momento adecuado para saludar a Antino con la mano.
Antino ha visto a Tasio y le devuelve el saludo manual. Le agrada ver que el chico esté acompañado... siempre tan sólo...
- Pobrecito..., -dice Hilario, el dueño del kiosco. Todos conocen a la madre de Tasio, sus problemas con las drogas y todo lo demás...
- Tasio es buena gente, y muy inteligente, debería irle bien en la vida, -interviene Antino ante los suspiros del viejo.
- Lo tiene difícil...-continua Hilario-... el ambiente en que te crías determina en gran parte nuestros destinos, hay quien nace con un pan debajo del brazo y otros ... ya ves... Ahora es demasiado joven para lidiar todos los toros que ya le están embistiendo... Es una pena... Anda todo el día callejeando y su madre... ya ves... yo creo que hasta se lleva los clientes a casa... y así, claro, no hay un ejemplo válido para el muchacho.
- Tienes parte de razón, y la culpa de eso la tenemos todos, no sólo la madre, la sociedad debería de ser más abierta y con más sensibilidad hacia lo que les ocurre a nuestros vecinos, y eso debemos comenzar a hacerlo a nivel individual, cada uno de nosotros tiene que observar sólo a una corta distancia y tener ganas de ayudar a alguien aunque sea con unos “buenos días” dichos con la mejor intención del mundo......cada vez se habla menos entre desconocidos en las paradas de autobús, parece como si faltara amor, aunque suene cursi decirlo... La gente busca contactos a través de Internet pero cada vez les cuesta más relacionarse en su entorno real. Y respecto a Tasio ya te dije que es inteligente y creo que aún no está contaminado por el virus de la insolidaridad... Y además no dejes a un lado el factor suerte, ya que te gusta la tauromaquia sabrás que la suerte no es más que la cuidada premeditación de todos los detalles... Dale la suerte al chaval y en vez de echarlos cuando se sientan en el interior a ver el fútbol en la tele, enróllate después un poco con ellos, cuéntales cosas de tu vida o de los toros o lo que te de la gana... ellos ya tomaran lo que les sirva...
- Tú siempre tienes respuestas para todo el mundo... anda anda, vete a dar la charla a los chicos que yo ahora tengo cosas que hacer... acuérdate, mañana toca partida de ajedrez, no te me vallas muy lejos...
Roy es un atractivo muchacho lleno de lozanía, imaginación y ganas de aventura, clase social media.
Tasio, de belleza resplandeciente, su vida es una aventura día a día, en ocasiones se torna peligrosa, la sociedad también le ha marcado con un estigma clasista, le ha sido impuesto nacer entre el hampa-proletariado.
Antino, atractivo filósofo de los que están siempre de viaje en exóticas culturas, escritor, clase media-alta.
Se excusa y marcha a toda velocidad.
Primero a la tienda, suerte de que aún no la habían cerrado, ya eran pasadas las dos de la tarde. Cien pedaladas más y estaría en casa de Lucas.
- Me entretuve.
- Toma, son diez gramos, dile a tu madre que no la corte más, así está bien... y al precio que va puede sacar una tajadita, además de lo que ella se ponga. ¿Y tú qué, eh?... Tú si que podrías ya estar ganando una pasta, qué cuerpecito tienes, cada día estás más rico, chaval...
- ¡No me toques que me tengo que ir, joder! - dice Tasio amarrándose sus partes para evitar el manoseo de Lucas.
- No te pongas así, que sabes que yo siempre me he portado bien contigo.
- Ya, Lucas, es que ahora tengo un poco de prisa, mi madre ya estará a punto de levantarse.
- No tardaremos, venga te doy tres talegos, sólo nos hacemos unas pajas.
- Tengo que irme.
- Mira niño no me jodas que le corto el grifo a tu madre... y sabes que como no la lleves esto tus problemas se multiplicarán por cuatro, -dice Lucas amenazante agitando la bolsita de droga ante las narices de Tasio.
- Dame las tres mil pelas.
- Ven que yo te quito la ropa, -le dice Lucas.
Tasio le agarra la polla, quiere acabar rápido con este asunto.
- No. Ya te he dicho mil veces que eso no lo hago.
- Vale vale... no te pares... Arrímate más a mí que me gusta tocarte los huevecillos..
- Ahh...
Lucas también sabe cómo tocar a Tasio... no puede evitar sentir que le gusta cómo le acaricia.
Tasio suelta el miembro del hombre y deja que sea primero el hombre quien le masturbe a él... se deja llevar... los labios del hombre le besan por todo el cuerpo... la mano del hombre le da mucho placer... A Tasio ya le viene.
Descansa apenas treinta segundos y se sube encima del cuerpo desnudo de Lucas. Ahora sí que le va masturbar a conciencia.
Lucas sólo mira con los brazos abiertos el bello cuerpo del muchacho que está sobre él... es una criatura celestial...
Su madre aún está en la cama. Entra en la habitación.
- No levantes la persiana... ¿Has traído eso?... Bien... Déjalo encima de la mesilla.... ¿Has comido?.
- Ya comí algo donde Lucas, -miente Tasio, pues lo único que quiere es marcharse rápido para comprobar si Antino y Roy continúan estando en el Retiro.
- Aaay Lucas... La verdad es que nos está ayudando muchísimo... Anda marcha donde quieras que aún no he pegado ojo y tengo que trabajar esta noche...
IV
Pedaleando desde la calle Huertas, al paseo del Prado, Neptuno, la cuesta Mollano y ya en el Buen Retiro la plaza del Ángel Caído... No están... Pedaleo lento, melancólico, hacia el Lago, allí puede comprar auque sean unos altramuces, su estómago le pide comida, o un bocadillo de calamares en el kiosco, tiene dinero... sí, mejor en el kiosco del Lago.... Pedaleando rápido... A toda velocidad....
Están sentados sobre un banco de una zona muy sombreada.
- Bueno yo ya me tengo que ir, son casi las cuatro y en mi casa hoy comemos sobre las tres... -dice Roy.
- Vete chaval, no quiero que tengas problemas por mi culpa...
- No, si no pasa nada Antino.... Hasta luego Tasio...
- No.
- Vamos donde Hilario que tiene un menú del día muy rico rico... Te invito.
- Tengo dinero, te puedo invitar yo a ti.
- Guárdatelo para otro día. Te he invitado yo primero.
- No estoy tan flaco... mira.
Tasio le sonríe mientras deja que la camiseta vuelva a ocultar su cuerpo y continúa pedaleando... ¿le ha gustado?... tal vez debiera mostrarse más cariñoso cuando estén a solas... ¿le gustará de la misma forma que él le gusta a Lucas?... debería probar.
V
Después de comer Tasio se siente feliz. Le gustaría vivir siempre con su amigo, acompañarle a largos viajes a la India o el Nepal, sería su compañero de aventuras, jamás se separarían... incluso dormirían juntos y si Antino quisiera...
- No sé. Me quedaré por aquí.
- ¿Por qué no te vas a casa un rato?, ya tendrás tiempo de salir más tarde.
- No. Ahora está mi madre durmiendo y no aguanta un ruido. ¿Puedo ir contigo a tu casa?, - el chico lo a soltado por fin, ha creído ver la oportunidad.
Pero qué cosas piensa Antino, ya es una persona adulta para saber lo que desea realmente... Antino sabe lo que desea, pero piensa que es más prudente contenerse.
- Tú no has hecho nada. Soy yo, no sé qué me pasa... yo... yo estoy muy a gusto cuando estoy contigo...
Una pareja de ancianos pasa a su lado, piensan que es un padre consolando a su hijo.
Han dejado la bicicleta en el garaje, Antino no vive muy lejos del Retiro, es el edificio que está justo por encima de los invernaderos del Jardín Botánico. Es una casa de lujo, no como el pequeño apartamento de la calle Huertas.
- Sabes, me gustaría que fueras camionero, así yo podría ir contigo de ayudante.
- Pienso que es mejor que estudies una carrera, así también te podrías venir conmigo de ayudante.
- Pero para eso, suponiendo que pueda estudiar, todavía queda mucho... no sé... de ayudante de camionero creo que podría serlo ya mismo, tengo un vecino que va con su padre en el camión y es más o menos de mi edad...
- Sólo tienes 14, Tasio, piensa en estudiar, seguramente así luego tu vida será un poco menos difícil.
- Tú tienes 27 o 28 y mira todo lo que tienes, ¿empezaste muy joven a buscarte la vida? ¿o tu familia tenía dinero?.
- Tengo 38 y mi padre era un obrero especializado que a base de echar horas pudo pagarme los estudios...
- Creí que eras más joven, la verdad no parece que tengas casi 40 años... Yo no creo que mi madre pueda pagarme estudios, a ella poco le importa si he ido o no al colegio.
- Va, déjalo... no me gusta que hables así de tu madre...
- Es la verdad... Tú no sabes lo que pasa en mi casa... la única forma de la que yo puedo pagarme unos estudios es poniendo el culo por donde el café Gijón...
- Yo no quiero que hagas eso...
- Es broma...
Atusa los negros cabellos y el chico agradecido como un gatito acomoda más su cabeza... más cerca de la fuente de calor... su mejilla ya está en contacto con aquello tan grande que imagina ver tras las ropas del hombre.
La mano de Antino ha quedado ahora sobre el pecho de Tasio, ni siquiera él sabe cuándo se ha posado sobre aquel cuerpo que reclama caricias.
...Es una escena que a pesar de su carácter voluptuoso está llena de ternura e inocencia...
- Será mejor...
- Me puedes bajar tú el calzoncillo...
- Sí... yo te lo bajo...
- Sí. Pon la que más te guste.
- ¿Quieres que nos tumbemos en la cama, mejor?.
- Claro... puedes tocarla...
- Sí, Tasio... yo te quiero mucho...
- Yo también a ti... Sabes... eres el mejor amigo que tengo...
VII
-Tasio... estás despierto?...
- Eh... Sí... -dice frotándose los ojos.
- Son casi las nueve y media... creo que deberías ducharte y presentarte ya por tu casa...
- Antinooó... en mi casa voy a estar sólo, mi madre ya estará a punto de marcharse, si tú tienes que hacer cosas y quieres que me marche lo haré, pero no creas que voy a ir a mi casa... que allí no tengo nada que hacer...
- Escucha tigre, no tengo nada más importante que hacer que estar aquí contigo... pero no sé, tú tendrás que cambiarte de ropa por ejemplo, eso que has dejado en el salón está ya con más polvo que cera bendita.
- Déjame alguna ropa tuya...
- Te va a quedar muy grande...
- Es igual, y si no, me quedo desnudo.
- No. Si estás desnudo yo estaré todo el rato empalmado.
- ¡Joer¡... ya lo veo... Si te apetece te...
- No, Tasio, ahora no. Tenemos que hablar un poco en serio sobre lo que hemos hecho. Yo no quiero hacerte daño...
- Tú no me has hecho ningún daño.
- Olvídalo... Venga a la ducha, te dejaré un vaquero corto que me está muy estrecho...
- Tú te duchas conmigo, así ahorramos agua ¿vale?.
- Sí, venga, que te voy a restregar con el cepillo de raíces...
Tasio es el primero en entrar bajo el agua, mientras orina su amigo.
Salen de la ducha, él se pone un albornoz y continúa secando a Tasio, con suavidad, sin raspar, haciendo que la toalla absorba las gotas de agua, casi como lo haría una madre con su niño.
- Sí... es igual.
...Ahora recibe unos pantalones que también vuelan... Se los ajusta con el cinturón, pues si no estos sí que se bajarían... Después le da una camiseta, esta no importa que quede grande, así cubren de alguna forma los defectos del pantalón.
Antino se queda mirándole... Está precioso... Por último, le da unos calcetines blancos.
Están en el salón. Tasio está muy interesado en las explicaciones que le da Antino sobre los objetos de distintos países que se exponen por toda la casa... Máscaras africanas, quipus peruanos, marionetas tailandesas, una espada tuareg y multitud de extraños instrumentos rituales de culturas tan distantes como Grecia y el Japón. La mayor parte son antiguos y de gran valor arqueológico. A tasio le llama la atención en especial, un pequeño amuleto, en el que estaba grabado un ser con cabeza de gallo y cuerpo de hombre con piernas que son onduladas serpientes, en una mano sujeta un escudo y en la otra algo parecido a un látigo de varias colas, también lleva grabada algunas letras griegas.
- Esto es un amuleto gnóstico, que para mí representa el eterno encuentro de los contrarios, en este caso Abraxas, este es su nombre, es dios y diablo al mismo tiempo... El arriba y abajo, el día y la noche, la oscuridad y la luz, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte... Esto es como el mundo amigo Tasio. Aunque hay antiguas leyendas que hablan de que este maniqueísmo se pueda trascender...
- ¿Maniqueísmo?.
- Sí, Mani fue un teólogo-filósofo que hablaba de esta dualidad... compuso una serie de pinturas en las que explicaba sus creencias con los dibujos, quizá sea el primer comic ...
Podéis mandarme vuestras preferencias sobre el desarrollo de esta novela, así será un poco interactivo, yo acataré lo que prefiera la mayoría. Podemos orientarnos en base a estas preguntas: