El Ángel Caído

Primera parte

El Lugar donde se desarrolla parte de esta historia son los Jardines del Buen Retiro de Madrid y se menciona especialmente la plaza del Ángel Caído, según he oído, ahora es una zona de ligoteo entre hombres. Esta historia nada tiene que ver con la gente que frecuenta este lugar y por supuesto ni el dueño de un kiosco de bebidas que allí se ubica tiene nada que ver con el kiosco y dueño que yo muestro, los personajes son imaginarios y todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

  “...Quien pone reglas al juego se engaña si dice que es jugador... lo que le mueve es el miedo de que se sepa que nunca jugó...” –L. E. Aute-

I

   Sale de la ducha y con la toalla desempaña el espejo, esto ya es un acto casi ritual, no recuerda desde cuándo lo hace, pero siempre ocurre casi de la misma manera. Primero mira con detenimiento su cuerpo desnudo, observa el desarrollo de un incipiente vello alrededor del pubis, esos rizos de grueso pelo negro se convierten en símbolos de su adultez, de su independencia. Luego los peina o los atusa con sus dedos, piensa que al estimularlos de esta manera crecerán más, él quiere tener ya una buena matita que sobresalga de su bañador, como la de algunos chicos que ve en la piscina con esa carretera de hormiguitas de pelo que se dirigen hacia el ombligo.

  Y después de haberse acariciado esa zona siempre ocurre, sus testículos se aprietan junto a su cuerpo y el pene comienza a levantarse... y ya lo de siempre, no puede evitar tocarse, como le enseñó ya hace tiempo Lucas.

   Mientras ejercita aquella rítmica caricia no piensa en nada, sólo se mira en el espejo, le gusta verse desnudo, es su cuerpo, sólo le pertenece a él. En la intimidad del baño no tiene que dar cuentas a nadie y puede encerrarse y disfrutar de sí mismo.

  Él se calienta la leche en el microondas, lee las instrucciones que su madre le ha escrito. Ella estará en su trabajo, no suele llegar antes de las 11 de la mañana y de inmediato se acuesta. Hoy es sábado y él no tiene que ir al colegio, sólo hacer los recados de su madre y después quién sabe...

Tasio pedalea por la cuesta de Mollano y se decide por echar un vistazo a los comics que se exponen en las casetas de la feria del libro. Hojea uno del Príncipe Valiente... ya casi se ha leído tres páginas hasta que el viejo librero le llama la atención recriminándole. No le importa. Suelta el comic y le mira con desprecio antes de darse la vuelta y volver a montar sobre su bicicleta.

Cruza la puerta del Retiro y pedalea hasta la plaza del Ángel Caído, se sienta en un banco como tantas otras veces. No piensa en nada, sólo mira la estatua. El bello cuerpo desnudo de un hombre alado que parece haber caído desde lo más alto del cielo, bajo el pedestal terroríficas gárgolas rodean la estatua, parece que a modo de defensa. Tasio sabe que es un monumento al diablo, pero la estatua sólo le muestra a un hombre arrojado, expulsado y tal vez humillado, en ocasiones tiene la sensación de que comparte algo con aquella estatua, también le causa cierta compasión, ¿qué habría hecho un ángel tan hermoso para ser expulsado de esa manera?.

Un chico comienza a dar vueltas en su bicicleta alrededor del Ángel Caído y esto distrae la atención de Tasio. Ya lo ha visto otras veces por allí, pero nunca han hablado, parece algo mayor que él, tal vez tenga 15, un año más. Tiene el pelo castaño, le sienta bien el pendiente en la oreja, a Tasio no le deja su madre, le dice que él es tan guapo que parecería una niña y le molesta que le diga eso, él es un macho y no le gusta ser guapo, debería tener una buena cicatriz en la cara, le gustaría estar más musculado y parecer mayor, ahora sólo se le marca el culo respingón, también le molesta que su madre se lo azote bromeando y alabando la hermosura de su trasero, pero en el fondo es de las partes de su cuerpo que más orgulloso está, el resto es delgado con la piel suave como la de una mujer. El chico que da vueltas en la bici está algo más fuerte, Tasio se fija en su culo que se ha levantado del sillín para pedalear con más fuerza, le gusta cómo se le marca a través del short ajustado.

El chico da otra vuelta y derrapa frente a Tasio que se queda mirándole embobado y sorprendido.

   - Oye moreno, ¿me dejas probar tu bici?,- le dice moreno porque el pelo negro casi azulado de Tasio llama la atención, es   liso cortado a media melena y los ojos verdes de su cara en una piel tan blanca forman espectaculares matices en el rostro, al chico de la bicicleta le recuerda a un muchachito dibujado en un manga.

   Tasio se la deja, nunca ha hablado con ese chico, pero es como si se conocieran, los dos lo saben, ya se han mirado en otras ocasiones y no saben por qué pero hay cierta complicidad entre ellos.

    - Coge tú la mía... Vamos hacia el lago... ayer no te vi... te lo perdiste... unos skin le dieron una paliza al mimo, son unos cabrones...

    - Me extrañaba no haberlo visto hoy por aquí, ¿le hicieron mucho daño?

    - No mucho, gracias a que llegó el hombre ese que a veces se sienta contigo... ¿es tu padre?.

- No. Mi padre murió.

A Tasio no le gusta hablar de su padre, porque la verdad es que no tiene padre o parece imposible saber quién es y de su madre tampoco le gusta hablar desde hace un año, cuando se enteró de su oficio, trabaja en un club... Tasio no quiere pensar en eso.

- Bueno... ¿y quién es?.

- Sólo es un amigo, lo conozco de la plaza... ¿y qué hizo... pegó a los skin?.

- El tío debe de saber kung-fu o algo de eso... fue todo muy rápido... los tocó a todos... con el pie ¡A cuatro tíos!... Si los ves correr te partes de risa.

- Nunca me ha dicho que supiera de artes marciales... la verdad es que es un tipo extraño...

- Vaya... ¿y tú cómo te llamas?.

- Tasio.

- Yo soy Roberto pero me llaman Roy.

- ¿Roy?

- Sí Roy. Y dime, ¿de qué hablas con el Kunfu?.

- No sé... de cosas... Su nombre es Antino...

- ¿Antonio?

- No. Antino, es algo griego o romano.

  Tasio toma la delantera en la carrera, un esprint antes de llegar a las escaleras del Mirador de los Leones. Suben las escaleras bajados de las bicicletas. Tasio aprovecha para mirar a Roy más detenidamente. Le resulta muy agradable estar con él, parece un buen compañero, como Antino. Se sientan sobre la refrescante piedra a la sombra de un león.  Son de bronce y con todo detalle, parecen defender un imaginario puerto de mar.

- ... y luego se fue con el mimo, creo que lo llevó a un hospital... yo creo que ese Antino es militar de fuerzas especiales o algo de eso...

- No, él me dijo que su trabajo estaba relacionado con la naturaleza, es como un profesor pero de los guais, creo que puede que sea un científico, quizá arqueólogo...

- Ya... tipo Indiana Jhons...

- No es broma...

- No digo broma, puede existir gente como Indi. Yo tuve un tío que fue marinero mercante y ha tenido aventuras que escritas en un buen guión servirían para hacer una buena película... Es cierto.

- Sí. Te creo.

- ¿Vamos a ver si está Antino en la plaza?

- Estás deseando que te lo presente, ¿verdad?

- No... a mí me da igual, es por pasar el rato y preguntarle por el mimo.

- Vamos, si quieres.

 

II

A Tasio no le gusta resistirse a las peticiones de Roy, le encanta mirar sus labios mientras habla, son gruesos y con una leve sombra de bigote sobre ellos. Le ha  gustado dejarle la bici y seguirle a donde él diga y ahora le va a presentar a Antino que es muy especial para Tasio y la verdad es que esto le cuesta un poco más. Le gustaría que Roy fuera su amigo, pero no sé qué cosa siente, creo que tiene miedo, miedo de que a Antino le guste Roy y entonces le quiera un poco menos a él y ahora que es un héroe se le arrimen muchos chicos y dejaría de ser su amigo exclusivo. Tasio es el único de los chicos de la plaza que tiene un amigo tan mayor, aunque Antino habla con todo el mundo, pero lo que se dice amistad, es sólo con él de entre los más jóvenes, para él esto le da cierta categoría, pero eso son tonterías, no le gusta pensar de esa forma, pero en ocasiones le pasa, menos mal que se da cuenta. Antino le enseñó a darse cuenta, a observarse a sí mismo, de esas son las cosas de las que habla con él. Roy tal vez no lo entendería, que le explique Antino si quiere. Tasio no puede evitar pensar que preferiría que no compartiera sus charlas con Roy, que fuera un secreto entre ellos dos... mejor no pensar... pedalear...

  - ¡¡Te hecho una carrera!!

  Silban los radios a toda  velocidad, el aire cálido de principios de verano acaricia los cuerpos de los muchachos risueños y sudorosos que se afanan por alcanzar la meta esquivando ancianos y frenando a escasos metros de niños pequeños o adelantando con orgullo a los hombres y mujeres que practican futing por el paseo.

Cuando llegan a la plaza...¡empatados!... dan vueltas alrededor de la estatua, Roy en el sentido de la agujas del reloj y Tasio a la inversa. Cuando se cruzan se sonríen. Ambos ya han echado un vistazo de reconocimiento del lugar y han localizado a Antino hablando con el dueño del kiosco. Sin mediar palabra los dos saben que no es buen momento para acercarse a él. Deciden sentarse en el banco donde siempre se sienta Tasio y a los pocos minutos éste encuentra el momento adecuado para saludar a Antino con la mano.

  Antino ha visto a Tasio y le devuelve el saludo manual. Le agrada ver que el chico esté acompañado... siempre tan sólo...

- Pobrecito..., -dice Hilario, el dueño del kiosco. Todos conocen a la madre de Tasio, sus problemas con las drogas y todo lo demás...

- Tasio es buena gente, y muy inteligente, debería irle bien en la vida, -interviene Antino ante los suspiros del viejo.

- Lo tiene difícil...-continua Hilario-... el ambiente en que te crías determina en gran parte nuestros destinos, hay quien nace con un pan debajo del brazo y otros ... ya ves... Ahora es demasiado joven para lidiar todos los toros que ya le están embistiendo...  Es una pena...  Anda todo el día callejeando y su madre... ya ves... yo creo que hasta se lleva los clientes a casa... y así, claro, no hay un ejemplo válido para el muchacho.

- Tienes parte de razón, y la culpa de eso la tenemos todos, no sólo la madre, la sociedad debería de ser más abierta y con más sensibilidad hacia lo que les ocurre a nuestros vecinos, y eso debemos comenzar a hacerlo a nivel individual, cada uno de nosotros tiene que observar sólo a una corta distancia y tener ganas de ayudar a alguien aunque sea con unos “buenos días” dichos con la mejor intención del mundo......cada vez se habla menos entre desconocidos en las paradas de autobús, parece como si faltara amor, aunque suene cursi decirlo... La gente busca contactos a través de Internet pero cada vez les cuesta más relacionarse en su entorno real. Y respecto a Tasio ya te dije que es inteligente y creo que aún no está contaminado por el virus de la insolidaridad... Y además no dejes a un lado el factor suerte, ya que te gusta la tauromaquia sabrás que la suerte no es más que la cuidada premeditación de todos los detalles... Dale la suerte al chaval y en vez de echarlos cuando se sientan en el interior a ver el fútbol en la tele, enróllate después un poco con ellos, cuéntales cosas de tu vida o de los toros o lo que te de la gana... ellos ya tomaran lo que les sirva...

- Tú siempre tienes respuestas para todo el mundo... anda anda, vete a dar la charla a los chicos que yo ahora tengo cosas que hacer... acuérdate, mañana toca partida de ajedrez, no te me vallas muy lejos...

  El viejo Hilario le manda con Tasio, si supiera lo que está empezando a sentir por ese muchacho le mandaría más lejos... Pero qué digo, si sólo es cariño... Le conoce desde hace un mes... aunque cada vez le ve más a menudo... Le quiere, sí. ¿Acaso es malo el amor?. Es tan hermoso, ¿cómo podría la vida maltratarle?. Pero Antino sabe que la Naturaleza también muestra su lado cruel y esto le hace sentir más amor por el muchacho. La Naturaleza es sabia, ha dado belleza a Tasio para que Antino le ame y le proteja.

  Roy, Tasio y Antino.

Roy es un atractivo muchacho lleno de lozanía, imaginación y ganas de aventura, clase social media.

Tasio, de belleza resplandeciente, su vida es una aventura día a día, en ocasiones se torna peligrosa, la sociedad también le ha marcado con un estigma clasista, le ha sido impuesto nacer entre el hampa-proletariado.

Antino, atractivo filósofo de los que están siempre de viaje en exóticas culturas, escritor, clase media-alta.

  La conversación se basó en los hechos ocurridos el día anterior:

  “El mimo, es un joven actor que se gana la vida haciendo de estatua, es capaz de permanecer durante mucho tiempo sin moverse, subido en lo alto de una caja de fruta cubierta de terciopelos, muestra al público el arte de su inmovilidad. El maquillaje y las ropas tintadas de purpurina ocultan a un veinteañero que también ha sido desheredado por esta sociedad. Algunos turistas se fotografían junto a él, los padres y madres también se acercan con sus hijos para que admiren la estatua viviente. Siempre le arrojan alguna moneda a los pies de su pedestal. Aquel día además le arrojaron piedras y una impactó sobre su cabeza haciendo que perdiera el equilibrio y cayera. El joven se levanta con valentía y se enfrenta a los agresores cegado por la humillación recibida. Son cuatro cabezas rapadas, jóvenes desarraigados convencidos por el miedo, la desilusión y la ultraderecha. Como manada de lobos rabiosos atacan a su presa despiadadamente, sin compasión, hipnotizados por una orgiástica violencia de patadas, risas, puñetazos, consignas fascistas, cadenazos... Un hombre ha visto lo que está ocurriendo y sus ideas, sus compromisos con la humanidad, no le permiten ignorar ese cruel evento... El miedo no es más que una falta de fe en sí mismo... Esas palabras las recuerda de una anciana, Mae do Santos, que conoció en la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil, a través de ella fue convertido en discípulo de un maestro de capoeira, que es una danza-lucha de origen bantú... El hombre comienza a bailar frente a los brutos que en ese instante deciden ignorar a su víctima para prestar atención a ese que suponen... ¿otro actor?... Los signos de interrogación parecen rodear sus cerebros rapados... Instantes después es abatido el primero, el que porta la dolorosa cadena, el que más daños ha causado al mimo. El pie de Antino ha impactado dos veces en el espacio de dos segundos sobre el energúmeno rostro del rapado, que en un intento de defensa, lanza su arma de eslabones de hierro contra el ágil luchador, que esquiva el golpe con una artística pirueta circense, seguida de varias patadas certeras contra los otros tres contrincantes, que han caído al suelo uno tras otro. Inmediatamente arrebata la cadena al que yace aturdido en el suelo y ya no le es necesario hacer más, por que los contrarios emprenden la huída lanzando sus maldiciones...¡¡hijoputa maricón te vamos a matar!!... Lo que vino después casi fue más complicado, conseguir atención medica para el herido, declaraciones etc..”

  Tasio y Roy le hacen muchas preguntas sobre aquella lucha capoeira y así pasa el tiempo entre comentarios de lo ocurrido ayer o del carnaval yoruba de Salvador de Bahía, de lo divertido a lo mágico y de la magia africana a un cuento sufí y de este modo unas cosas llevan a otras hasta que Tasio recuerda que no ha hecho los encargos de su madre.

Se excusa y marcha a toda velocidad.

 

  III

Primero a la tienda, suerte de que aún no la habían cerrado, ya eran pasadas las dos de la tarde. Cien pedaladas más y  estaría en casa de Lucas.

  Lucas es un camello y le tiene que dar lo de su madre. Tasio está acostumbrado a estas cosas, lo ha visto desde pequeño... El polvo marrón o blanco deshaciéndose en una cuchara con unas gotas de limón, las jeringuillas, los bombeos de sangre... A Tasio ya le han utilizado en varias ocasiones para transportar pequeñas cantidades. Pero Tasio nunca ha probado la heroína, le prometió a su madre que no lo haría y aunque no se lo hubiera prometido no le llamaba mucho la atención ponerse tan mareado como ellos para luego terminar vomitando en cualquier parte.

  - Pasa chaval, llegas un poco tarde, estaba a punto de echarme la siesta...

   - Me entretuve.

   - Toma, son diez gramos, dile a tu madre que no la corte más, así está bien... y al precio que va puede sacar una tajadita, además de lo que ella se ponga. ¿Y tú qué, eh?... Tú si que podrías ya estar ganando una pasta, qué cuerpecito tienes, cada día estás más rico, chaval...

- ¡No me toques que me tengo que ir, joder! - dice Tasio amarrándose sus partes para evitar el manoseo de Lucas.

- No te pongas así, que sabes que yo siempre me he portado bien contigo.

- Ya, Lucas, es que ahora tengo un poco de prisa, mi madre ya estará a punto de levantarse.

- No tardaremos, venga te doy tres talegos, sólo nos hacemos unas pajas.

- Tengo que irme.

- Mira niño no me jodas que le corto el grifo a tu madre... y sabes que como no la lleves esto tus problemas se multiplicarán por cuatro, -dice Lucas amenazante agitando la bolsita de droga ante las narices de Tasio.

- Dame las tres mil pelas.

  Se meten en una alcoba y Tasio se queda mirando un rato mientras Lucas se desnuda.

- Ven que yo te quito la ropa, -le dice Lucas.

  Le quita primero la camiseta  y las zapatillas deportivas, después le baja el pantalón de chándal y hace que se acueste junto a él todavía en calzoncillos. El hombre está desnudo, tiene mucha barriga y el pene no es muy grande en comparación de su corpachón.

Tasio le agarra la polla, quiere acabar rápido con este asunto.

  -Chúpamela un poco...andaa...

  - No. Ya te he dicho mil veces que eso no lo hago.

  - Vale vale... no te pares... Arrímate más a mí que me gusta tocarte los huevecillos..

  Lucas le baja un poco los calzoncillos de algodón azul, lo justo para poder acariciar todas las secretas partes del chico que se muestra afanoso en la labor de ordeñar esta verga deseosa de las caricias de una delicada mano. Tasio conoce bien lo que se trae entre manos, sabe cómo manejarla para que todo acabe pronto. Lucas es la única persona con la que ha mantenido relaciones de este tipo... Al principio Tasio confiaba más en Lucas, creía que era su amigo. Desde que conoce a Antino se ha dado cuenta de muchas cosas... Lucas es un avaricioso... no piensa más que en la droga, el dinero y el sexo... Tasio piensa que ya le ha engañado muchas veces, en muchas de las cosas que le cuenta...

- Ahh...

Lucas también sabe cómo tocar a Tasio... no puede evitar sentir que le gusta cómo le acaricia.

Tasio suelta el miembro del hombre y deja que sea primero el hombre quien le masturbe a él... se deja llevar... los labios del hombre le besan por todo el cuerpo... la mano del hombre le da mucho placer... A Tasio ya le viene.

Descansa apenas treinta segundos y se sube encima del cuerpo desnudo de Lucas. Ahora sí que le va masturbar a conciencia.

Lucas sólo mira con los brazos abiertos el bello cuerpo del muchacho que está sobre él... es una criatura celestial...

  Tasio se lava un poco... el cerdo de Lucas le ha pringado de leche... Se viste veloz y sale de la casa sin despedirse.

 

Su madre aún está en la cama. Entra en la habitación.

- No levantes la persiana... ¿Has traído eso?... Bien... Déjalo encima de la mesilla.... ¿Has comido?.

- Ya comí algo donde Lucas, -miente Tasio, pues lo único que quiere es marcharse rápido para comprobar si Antino y Roy continúan estando en el Retiro.

- Aaay Lucas... La verdad es que nos está ayudando muchísimo... Anda marcha donde quieras que aún no he pegado ojo y tengo que trabajar esta noche...

   

 

IV

Pedaleando desde la calle Huertas, al paseo del Prado, Neptuno, la cuesta Mollano y ya en el Buen Retiro la plaza del Ángel Caído... No están... Pedaleo lento, melancólico, hacia el Lago, allí puede comprar auque sean unos altramuces, su   estómago le pide comida, o un bocadillo de calamares en el kiosco, tiene dinero... sí, mejor en el kiosco del Lago.... Pedaleando rápido... A toda velocidad....

  ...Esas dos siluetas que ha visto entre la frondosidad del bosque en el lado izquierdo del Paseo... derrape... vuelta atrás... Por el camino de tierra... Están allí...

Están sentados sobre un banco de una zona muy sombreada.

 - ¡Tasio!, -le grita Antino.

 - Bueno yo ya me tengo que ir, son casi las cuatro y en mi casa hoy comemos sobre las tres... -dice Roy.

 - Vete chaval, no quiero que tengas problemas por mi culpa...

- No, si no pasa nada Antino.... Hasta luego Tasio...

  A Roy le ha notado nervioso... ¿por qué no estaban en la plaza? ¿por qué fueron a un lugar tan discreto?... no puede ser... no creo que ellos hagan esas cosas... se acaban de conocer... No pienses en eso, Antino te lo puede notar...

  - ¿Y tú  ya has comido?.

 - No.

- Vamos donde Hilario que tiene un menú del día muy rico rico... Te invito.

- Tengo dinero, te puedo invitar yo a ti.

- Guárdatelo para otro día. Te he invitado yo primero.

  Tasio pedalea lento al ritmo de los pasos de su amigo. Antino le acaricia la cabellera, al chico no le gusta que esto se lo haga nadie, pero si lo hace Antino..., de lo que le entran ganas es de que le abrace, que lo estreche fuerte entre sus brazos... Le gustaría llorar junto a él, no sabe por qué... le gustaría dejarse acunar como un niño chico.

  - Creo que tú eres de poco comer, vas a tener que venir conmigo más a menudo donde Hilario... No me gustaría que te quedaras muy flacucho... Tienes que comer a tus horas...

- No estoy tan flaco... mira.

  El muchacho se levanta la camiseta mostrando así todo su torso lleno de esplendor adolescente. A Antino parece darle un respingo en la punta de un lugar entre sus piernas.

  - Estás muy bien, tigre.

 Tasio le sonríe mientras deja que la camiseta vuelva a ocultar su cuerpo y continúa pedaleando... ¿le ha gustado?... tal vez debiera mostrarse más cariñoso cuando estén a solas... ¿le gustará de la misma forma que él le gusta a Lucas?... debería probar.

   

V

Después de comer Tasio se siente feliz. Le gustaría vivir siempre con su amigo, acompañarle a largos viajes a la India o el Nepal, sería su compañero de aventuras, jamás se separarían... incluso dormirían juntos y si Antino quisiera...

 - Estupenda comida... Creo que voy a marchar a casa a reposar, hace mucho calor para andar en la calle a estas horas. ¿Tú qué vas a hacer?.

- No sé. Me quedaré por aquí.

- ¿Por qué no te vas a casa un rato?, ya tendrás tiempo de salir más tarde.

- No. Ahora está mi madre durmiendo y no aguanta un ruido. ¿Puedo ir contigo a tu casa?, - el chico lo a soltado por fin, ha creído ver la oportunidad.

  Antino mira a su alrededor, no es que se avergüence de llevar a un chico a su casa, pero la gente podría pensar... quizá no debería, él vive sólo... qué importancia tiene... Tasio es la persona del mundo con quien mejor se encuentra y qué de malo podrían hacer en su casa... Sí, a él le gusta el chico, le gusta mucho, ha aparecido en sus sueños. Los sueños siempre son muy raros... La mayor parte de las relaciones que ha tenido en su vida son heterosexuales... sólo en dos ocasiones con un compañero de universidad disfrutó del amor entre varones... un sueño no significa nada... ¿o sí?

Pero qué cosas piensa Antino, ya es una persona adulta para saber lo que desea realmente... Antino sabe lo que desea, pero piensa que es más prudente contenerse.

  - Tasio, no sé si está bien que vinieras conmigo a casa. No soy familia tuya y la verdad es que apenas me conoces...

  No ha terminado de decir las excusas cuando el muchacho se levanta y se dirige hacia la bicicleta con la intención de marcharse sin despedirse como suele hacer con Lucas.

  Antino le alcanza.

  - Espera. No te enfades por favor.

  En la cara del chico hay una lágrima a punto de brotar. No es fácil ver llorar a Tasio, pero ahora se ha sentido rechazado por su único amigo y no puede evitar sentirse muy triste. Antes le hubiera gustado llorar de amor y ahora está apunto de llorar por pura tristeza.

  - Vamos paseando hacia allí y te explico.... Me gustaría mucho que vinieras a mi casa... no sabes cuanto. Así que vamos... No... no te preocupes, es que yo también me caliento la cabeza con cosas... Los seres humanos complicamos tanto las cosas, no sé por qué pero siempre llenamos nuestro camino de obstáculos. Perdóname.

- Tú no has hecho nada. Soy yo, no sé qué me pasa... yo... yo estoy muy a gusto cuando estoy contigo...

  Sus ojos se han puesto vidriosos y alguna que otra lágrima resbala por su mejilla. Antino le hecha el brazo por encima de los hombros y cumple el sueño de Tasio de llorar de amor sobre aquel pecho.

Una pareja de ancianos pasa a su lado, piensan que es un padre consolando a su hijo.

 

  VI

Han dejado la bicicleta en el garaje, Antino no vive muy lejos del Retiro, es el edificio que está justo por encima de los invernaderos del  Jardín Botánico. Es una casa de lujo, no como el pequeño apartamento de la calle Huertas.

  - Dile al portero que soy tu sobrino, -dice Tasio, y Antino se queda sorprendido al comprobar que el muchacho entiende las sospechas que pueden levantar. ¿y por qué tanta sospecha?. Fácil, la belleza de este muchacho es espectacular, llama la atención por donde va, mujeres y hombres le miran, cualquiera podría rendirse a sus pies por muy arraigada que tenga la moralidad en uso, cualquiera podría romper las reglas del juego y perderse en placeres y amores prohibidos o sentir como una intromisión en sus más ocultas pasiones y responder con violento rechazo hacia cualquier exteriorización de lo que ellos consideran pecado.

  La casa está llena de objetos que le maravillan, parece haber una representación de las tribus indígenas del mundo. Nunca ha visto tantos libros juntos en una casa. Un buen aparato de música, televisión de muchas pulgadas, su amigo parece ser bastante rico... pero Tasio no le quiere por eso y no quiere que piense que busca dinero o algo así.

- Sabes, me gustaría que fueras camionero, así yo podría ir contigo de ayudante.

- Pienso que es mejor que estudies una carrera, así también te podrías venir conmigo de ayudante.

- Pero para eso, suponiendo que pueda estudiar, todavía queda mucho... no sé... de ayudante de camionero creo que podría serlo ya mismo, tengo un vecino que va con su padre en el camión y es más o menos de mi edad...

- Sólo tienes 14, Tasio, piensa en estudiar, seguramente así luego tu vida será un poco menos difícil.

- Tú tienes 27 o 28 y mira todo lo que tienes, ¿empezaste muy joven a buscarte la vida? ¿o tu familia tenía dinero?.

- Tengo 38 y mi padre era un obrero especializado que a base de echar horas pudo pagarme los estudios...

- Creí que eras más joven, la verdad no parece que tengas casi 40 años... Yo no creo que mi madre pueda pagarme estudios, a ella poco le importa si he ido o no al colegio.

- Va, déjalo... no me gusta que hables así de tu madre...

- Es la verdad... Tú no sabes lo que pasa en mi casa... la única forma de la que yo puedo pagarme unos estudios es poniendo el culo por donde el café Gijón...

- Yo no quiero que hagas eso...

- Es broma...

  Silencio. Pasa un Ángel.

  Tasio piensa en el hombre que está junto a él sentado en el mismo tresillo de cuero. Ciertamente es un hombre muy atractivo, podría decirse que es guapo, no aparenta su edad, su físico es de alguna forma intemporal, como los rostros de algunas estatuas que reflejan una literal mediana edad, sólo los ojos de profundidad hierática que parecen haber visto y sufrido muchas cosas denotan antigüedad que no vejez. Tiene un cuerpo atlético, Tasio sabe cómo los chicos y las chicas lo admiran cuando corre por el paseo, o incluso cuando juega al ajedrez y para pensar apoya su cabeza griega sobre el puño cerrado de su mano. Tasio es feliz de que ese hombre sea su amigo.

  Antino en este momento le ama como nunca lo había sentido antes, ya se ha jurado a sí mismo que le pagará los estudios, de forma anónima o como sea. Estaría así años enteros, en silencio, sólo mirándole, no le tocaría, no haría ni un sólo gesto que pudiera dañarle... pero por otro lado este amor es completo, no sólo es platónico, físicamente también actúa sobre su cuerpo y tenerlo tan cerca y a solas en su casa provoca una erección casi permanente muy difícil de controlar.

  Tasio se arrima más a su amigo, apoya la cabeza sobre su brazo, es como una invitación al cariño. Antino le pasa el brazo por los hombros. Antino a pesar de su experiencia, de su edad, a pesar de todo está paralizado... y excitado... no se puede mover... no sabe qué decir... pero es feliz.

  A Tasio le agrada mucho que le haya puesto el brazo encima, se acurruca más en el pecho de su amigo... piensa que con él sí que disfrutaría las cosas que hace con Lucas... haría lo que le pidiera... y aunque no se lo pidiera lo haría... Le gustaría que fuera ahora... A Tasio se le ha puesto muy dura, le aprisionan sus calzoncillos azul clarito, en el pantalón de chándal hay una tienda de campaña que parece palpitar. Está mimoso pero teme que a su amigo no le gusten estos juegos. No sabe qué hacer, sólo se estrecha un poco más sobre el cuerpo de su amado.

  A Antino la camiseta larga, más allá de la cintura, disimula un poco la enorme representación carnal de su amor, pero no puede evitar ver en el regazo del muchacho, ese signo evidente de que bajo el pantalón, bajo la ropa interior, hay algo que pide libertad, deseo, roce, suavidad y satisfacción.

  El chico deja caer la cabeza sobre el muslo de su amigo a modo de almohada y estira las piernas sobre el sofá, su nuca a quedado muy cerca de la zona de más alta temperatura del hombre. Cierra los ojos. Y Antino los abre aun más, pues la postura del muchacho muestra ahora con descaro el bulto de su entrepierna.

Atusa los negros cabellos y el chico agradecido como un gatito acomoda más su cabeza... más cerca de la fuente de calor... su mejilla ya está en contacto con aquello tan grande que imagina ver tras las ropas del hombre.

La mano de Antino ha quedado ahora sobre el pecho de Tasio, ni siquiera él sabe cuándo se ha posado sobre aquel cuerpo que reclama caricias.

  Tasio ya no piensa en nada, ha agarrado aquella mano y la arrastra por su torso hasta que llega allí, más abajo, la deja posarse sobre sus genitales, para que así la mano continúe ella sola...

  Antino toca aquello con toda la suavidad y el cariño que le es posible. Con delicadeza empuña el pene adolescente que se marca tras la ropa. Lo masturba muy lentamente.

...Es una escena que a pesar de su carácter voluptuoso está llena de ternura e inocencia...

  - ¿Me bajo la ropa?,-dice Tasio abriendo los ojos verdes.

- Será mejor...

  Tasio tira del pantalón hacia abajo dejándolo a la altura de las rodillas, no se baja el calzoncillo, piensa que tal vez le guste, igual que a Lucas, manosearle antes en ropa interior.

  Antino vuelve a agarrar aquella pollita que ahora se transparenta a través de la fina tela del slip y continúa aplicando el suave masaje...

  - ¿Ya estás más cómodo?... ¿Quieres que lo haga así con el calzoncillo puesto?,-dice Antino ingenuamente, pues es inexperto en esto de hacer pajas a los muchachos.

- Me puedes bajar tú el calzoncillo...

- Sí... yo te lo bajo...

  Con dos dedos sujeta la goma y tira de ella hacia abajo, el chico le ayuda levantando un poco el culito de su asiento... ahora se puede ver todo... Los genitales de ese chiquillo son hermosos como el resto de su cuerpo, su tamaño es proporcional con lo demás. Recto, sin circuncidar, estirado y pegado al pubis de poco vello, los testículos sonrosados, sin un sólo pelo, parecen un par de nueces de piel de melocotón...

  Es agradable tocarlo... subir y bajar la piel... descubrir y volver a ocultar el capullo de un tono más rojizo... En la punta sobre el diminuto labio brota una perla ambarina y viscosa dispuesta a lubricar el excitado miembro del muchacho.

  En una de las bajadas de la mano, cuando el meñique de Antino roza las bolas que bailan sobre los muslos, la picha escupe un latigazo de semen hacia el cielo raso...y continúa saliendo más al ritmo de espasmos incontrolables... la mano del hombre se llena del templado jugo blancuzco... No la suelta aún... Tasio ha puesto la mano sobre la suya, sólo quiere parar el movimiento, el placer ya roza lo insoportable, nunca había eyaculado tanta leche... pero todavía no quiere dejar que suelte su pajarito que cansado se afloja.

  Tasio se incorpora sobre el sofá, está buscando algo con lo que pudieran limpiarse. Antino le alcanza unos pañuelos de papel que hay sobre la mesa y él mismo se limpia con otro. También mira como el chico desnudo de cintura para abajo limpia las gotas que cayeron por su cuerpo, después le ve quitarse las zapatillas deportivas y deshacerse de la ropa que se acumula en los tobillos. 

  Se ha levantado. Antino puede ver el mejor plano de sus hermosas nalgas redondeadas. A mitad de su camino se da la vuelta. Le mira y se rasca distraído levantando un poco la camiseta... se le puede ver el ombligo...

  - ¿Puedo poner música?.

- Sí. Pon la que más te guste.

  Suenan unos trinos de pájaros que terminan mezclados con una melodía de pop... Simple Red... Es el disco que ya estaba puesto en el lector. Tasio vuelve al tresillo.

  Tasio se quita la camiseta.

  - Hace calor...¿no tienes calor?.

  Antino se quita la camiseta.

  Ahora es Tasio el que mira. Antino ya está descalzo, sólo se levanta para quitarse el resto de la ropa. Tiene una potente erección casi dolorosa de haber estado aprisionada durante los eventos anteriores. El cuerpo es como el del Ángel, fibroso y los músculos estilizados más que gruesos, tiene poco vello, un poco en piernas y brazos, nada en el torso y una estética mata alrededor de unos espléndidos genitales que incluso en erección no desentonan con el resto del cuerpo bronceado.

  - ¡Halaa!. ¡Vaya polla que tienes!, -dice el chico, y se mira la suya que se ha vuelto a poner tiesa a modo de comparación.

- ¿Quieres que nos tumbemos en la cama, mejor?.

  Tasio se levanta y toma la mano que le ofrece Antino. Le lleva hasta la alcoba. Allí se tumban sobre una cama de grandes dimensiones. El hombre da un beso en la frente del muchacho y sin darse cuenta le roza con su pene el cuerpo blanco y lampiño.

  - ¿Puedo tocártela?, -dice Tasio mirándole con los ojos grandes, verdes, brillantes.

- Claro... puedes tocarla...

  El muchacho empuña el musculoso mástil que parece tener vida propia, con la mano izquierda le sopesa los testículos y así con ambas manos comienza a masturbarle.

 - ¿Te gusta?.

- Sí, Tasio... yo te quiero mucho...

 - Yo también a ti... Sabes... eres el mejor amigo que tengo...

  El chico ahora descansa la cabeza en el pecho del hombre, su pierna esta enredada en la pierna de él... su sexo está pegado a la cadera de él y su mano derecha continúa con el rítmico movimiento de sube y baja.

  La felicidad del hombre está a punto de alcanzar la gloria, quisiera detener el tiempo y que estuvieran así durante eones... Pero ni el más experto vividor sería capaz de aguantar la dicha que proporciona el bello Tasio más de dos minutos sin derramarse... sin dejarse llevar por las mieles de aquel placer tan intenso...

  El denso liquido que brota es muy abundante y parece que no va a parar de regar los cuerpos de los amantes. Salpica la cara de luna del muchacho, algunas gotas resbalan hasta alojarse en su ombligo, otras están sobre el torso del hombre y Tasio sin escrúpulos las extiende para que el aire las seque.

  No se limpian, no hacen nada, sólo están abrazados el uno al otro, están pringados de semen y sudor y parecen disfrutar de la amalgama de los efluvios de los cuerpos... tanto, que juntos, entrelazados como un sólo ser, viajan al reino de los sueños, a la ciudad de Morfeo, donde no hay reglas y están permitidos todos los juegos.

 

  VII

-Tasio... estás despierto?...

- Eh... Sí... -dice frotándose los ojos.

- Son casi las nueve y media... creo que deberías ducharte y presentarte ya por tu casa...

- Antinooó... en mi casa voy a estar sólo, mi madre ya estará a punto de marcharse, si tú tienes que hacer cosas y quieres que me marche lo haré, pero no creas que voy a ir a mi casa... que allí no tengo nada que hacer...

- Escucha tigre, no tengo nada más importante que hacer que estar aquí contigo... pero no sé, tú tendrás que cambiarte de ropa por ejemplo, eso que has dejado en el salón está ya con más polvo que cera bendita.

- Déjame alguna ropa tuya...

- Te va a quedar muy grande...

- Es igual, y si no, me quedo desnudo.

- No. Si estás desnudo yo estaré todo el rato empalmado.

- ¡Joer¡... ya lo veo... Si te apetece te...

- No, Tasio, ahora no. Tenemos que hablar un poco en serio sobre lo que hemos hecho. Yo no quiero hacerte daño...

- Tú no me has hecho ningún daño.

- Olvídalo... Venga a la ducha, te dejaré un vaquero corto que me está muy estrecho...

  Tasio se alza un poco y besa a su amigo en una mejilla.

- Tú te duchas conmigo, así ahorramos agua ¿vale?.

 - Sí, venga, que te voy a restregar con el cepillo de raíces...

  Tasio se levanta como un resorte hacia la puerta del baño que hay en la habitación. A Antino le da tiempo a darle un azote juguetón en el bonito trasero. Le persigue hasta el baño entre juegos y risas.

  ...El sonido del orín de Tasio chapoteando en el inodoro... Mientras Antino coloca la ducha, prepara toallas, comprueba que el agua este a una temperatura ideal...

Tasio es el primero en entrar bajo el agua, mientras orina su amigo.

  El hombre ha vertido jabón liquido sobre una esponja y lava a conciencia el cuerpo del chico. No parece haber intereses sexuales en aquella labor, a no ser porque vemos cómo a Antino se le ha vuelto a poner dura, sobre todo cuando ha tenido que lavar los rincones íntimos del muchacho, que a su vez son excitados sin intención. El chico sonríe cuando pasa la esponja entre sus nalgas y le lava bajo los testículos apartando con la mano el pene tiesecito. Luego se lava él y para que ambos se aclaren manipula el mando para que el agua salga más fría.

  - ¡Guauuuuu!...¡  Está muy fría!, -grita Tasio.

  Antino se ríe a carcajadas y cuando ve que no queda jabón sobre sus cuerpos cierra el agua. Coge la toalla grande que dejó a su alcance y envuelve a su chico.

Salen de la ducha, él se pone un albornoz y continúa secando a Tasio, con suavidad, sin raspar, haciendo que la toalla absorba las gotas de agua, casi como lo haría una madre con su niño.

 

  Tasio está sentado en el borde de la cama envuelto en su toalla mientras Antino revuelve el armario... Le enseña un slip de los más pequeños que ha encontrado.

  - ¿Te gustan estos?.

 - Sí... es igual.

  Se los lanza y el chico los agarra al vuelo. Se levanta y se los pone. Le están un poco grandes pero la goma es bastante nueva y se sujetan a la cintura sin caerse.

...Ahora recibe unos pantalones que también vuelan... Se los ajusta con el cinturón, pues si no estos sí que se bajarían... Después le da una camiseta, esta no importa que quede grande, así cubren de alguna forma los defectos del pantalón.

Antino se queda mirándole... Está precioso... Por último, le da unos calcetines blancos.

  Él también se ha puesto ropa limpia... pantalones cortos y camiseta... Ahora está en pie peinando los negros cabellos de Tasio que con el teléfono en la mano está encargando una pizza.

 

 

  VIII

Están en el salón. Tasio está muy interesado en las explicaciones que le da Antino sobre los objetos de distintos países que se exponen por toda la casa... Máscaras africanas, quipus peruanos, marionetas tailandesas, una espada tuareg y multitud de extraños instrumentos rituales de culturas tan distantes como Grecia y el Japón. La mayor parte son antiguos y de gran valor arqueológico. A tasio le llama la atención en especial, un pequeño amuleto, en el que estaba grabado un ser con cabeza de gallo y cuerpo de hombre con piernas que son onduladas serpientes, en una mano sujeta un escudo y en la otra algo parecido a un látigo de varias colas, también lleva grabada algunas letras griegas.

- Esto es un amuleto gnóstico, que para mí representa el eterno encuentro de los contrarios, en este caso Abraxas, este es su nombre, es dios y diablo al mismo tiempo... El arriba y abajo, el día y la noche, la oscuridad y la luz, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte... Esto es como el mundo amigo Tasio. Aunque hay antiguas leyendas que hablan de que este maniqueísmo se pueda trascender...

- ¿Maniqueísmo?.

- Sí, Mani fue un teólogo-filósofo que hablaba de esta dualidad... compuso una serie de pinturas en las que explicaba sus creencias con los dibujos, quizá sea el primer comic ...

  Se escucha el timbre de la puerta.

  Parece que la pizza ha interrumpido la charla, los dos están hambrientos.

  Antino está abriendo la puerta... detrás hay un joven con el pelo rapado... no lleva ninguna caja en las manos... lo que empuña es una pistola star de 9mm parabelum...

 

¿CONTINUARÁ?

Podéis mandarme vuestras preferencias sobre el desarrollo de esta novela, así será un poco interactivo, yo acataré lo que prefiera la mayoría. Podemos orientarnos en base a estas preguntas:

  a) ¿Morirá Antino de un disparo y Tasio continuará sus aventuras cada vez más arriesgadas, tal vez junto a Roy u otros personajes?.

  b) ¿O sobrevivirá e incluso dará muerte al cabeza rapada, provocándoles esto tantos problemas que tengan que huir del país hacia lejanas y exóticas aventuras?

  borax@teenlover.zzn.com