Amor por Internet (II)
¡Hola!, ¿me recuerdan? Soy Daniel, escribí para ésta página mi relato “Amor por Internet” y quisiera comentarles lo que me ha pasado durante este tiempo.
Si lo leyeron, sabrán que me quedé hundido en una depresión bastante dura. Muchos de ustedes me escribieron mandándome palabras de aliento, mucha gente se identificó al 100% con el relato; otros me escribieron para regañarme y algunos hasta me ofrecieron algo más, en serio se los agradezco; es bueno saber que no era el único que había pasado por algo así.
Ya habían pasado 4 meses, y han pasado algunos meses más; ya no espero recibir su llamada, ya que sucedió algo que fue un parte aguas en el desarrollo de esa historia...
En las primeras semanas de Mayo aproximadamente, me dirigía con mi hermano a la plaza comercial que está cerca de mi casa, caminábamos un poco delante de donde está la veterinaria donde ocurrió todo. Algo dentro de mí sabía que algo iba a pasar, pero no sabía qué era; algunos automóviles entraban al fraccionamiento, pasaban a nuestro lado, pero ninguno me era familiar.
Era un día soleado, hacía mucho calor... íbamos conversando mi hermano y yo de cosas que nos habían sucedido en la escuela, cuando de pronto un carro blanco pasó a mi lado, y al voltear a ver a sus ocupantes me llevé un susto terrible... como conductor iba una señora rubia, pero de copiloto venía Mauricio, se veía guapísimo, estaba bebiendo de una botella de agua; cuando él me reconoció fue algo muy raro, ya que nos quedamos los dos petrificados, viéndonos mutuamente a los ojos. Yo me detuve. No supe qué hacer. Estoy seguro que se me fue el color del rostro, mi hermano me preguntó:
- ¿Te pasa algo?...
- No... no... nada...
- ¿Quien era el del carro blanco?
- ... No sé.
No supe qué contestarle, no podía decirle la verdad. Continuamos andando. Mis piernas empezaron a temblar, me era difícil caminar. No podía creerlo... ¡era él!, respiraba muy rápido... en 2 segundos recordé todo lo que había pasado, yo estaba resignado a no volverle a ver, pero cuando me vi de nueva cuenta reflejado en el azul profundo de sus ojos resurgió mi desesperación por volverle a tener, por estar a su lado, ¡tenía que contactarlo de alguna manera!...
Hicimos las compras que necesitamos; regresamos a la casa... recuerdo estar sentado a la orilla de mi cama, pensando... su mirada... no había sido normal...
¡Yo juré no volverlo a buscar, no escribirle, no llamarle, nada!, decidí esperar algunos días. Fueron tan duros como los primeros... no sucedió nada, para no variar. Yo no quería volver a entrar a una sala de chat, pero sabía que era posible encontrármelo ahí... me armé de valor, me conecté a Internet... escribí la dirección... nickname... ¿debo utilizar el que siempre uso? ¿cuál será?... no recuerdo cuál fue pero sé que era uno diferente. ¿En qué sala estará?, seguí mis corazonadas... ¿Quién de todos será?...
No sé explicar cómo, pero hubo un nickname que me llamó la atención; después de lo que había vivido con él, ya tenía una noción de qué tipo de persona era... ¿Cómo lo abordaba?...
- Hola, ¿eres de satélite?
- Sí.
- ¿Cuántos años tienes?
- 14.
- ¿Por dónde más o menos vives?
- Atrás de la Universidad del Valle de México, ¿y tú?
¡BINGO! Era él... pero me puse muy nervioso... ¿qué le decía?
- Yo vivo en Jardines de Satélite... -un fraccionamiento diferente al nuestro, pero muy cercano).
- Ah... Ok. ¿Cómo eres?.
Estoy seguro que él presentía algo... después de darle mi descripción, muy general, por supuesto, me preguntó:
- ¿Eres Daniel?
¡Shit!... ¡no puede ser!, ahora estaba temblando sin control... me había reconocido... ¡pero yo podía mentirle!, era el momento perfecto para saber qué pensaba de mí, qué había pasado...
- ¿Cómo eres tú? -le pregunté antes de contestarle...
Ya me esperaba su respuesta, ojos azules, delgado, etc... y así fue, mientras escribía él su respuesta yo planeaba cómo hacerle para saber qué había pasado.
- Por cierto, ¿quién es Daniel?
- No me mientas, estoy seguro que eres tú...
- No lo soy, pero si no me crees, me retiro.
- No, está bien, ¿cómo te llamas?.
- Luis. -ese es mi primer nombre, pero él nunca lo supo- ¿Y tú?
- Carlos. -me confesó que nunca le gustó su nombre, así que se lo cambiaba cuando podía.
Seguimos conversando y no pasó mucho tiempo para que me pidiera que nos conociéramos, que quería algo serio con alguien, etc... No le contesté nunca sí o no; pero conforme hablábamos más, empezó a dejarme ver que lo único que le interesaba era el tener sexo, eso me decepcionó mucho, pero a la vez me trajo varios sentimientos; me daba lástima ver lo que realmente era... sobre todo a lo que se exponía, el caso es que ahora más que nunca quería saber si en verdad había pasado “algo” entre nosotros o simplemente fue la necesidad de satisfacer un deseo...
- Oye, y ese Daniel, ¿era tu novio?
- No, para nada, él es el que quería conmigo, pero yo nunca hubiera andado con él.
- ¿Por que?
- Es el tipo más nefasto del mundo, ni me caía bien... -dejaré a juicio del lector decidir quién es la persona nefasta en esta historia.
- Pues, ¿qué te hizo para que pienses eso?
- Nada, es sólo que no quiero saber más de él.
Eso me destrozó por última vez el corazón, pero definitivamente le doy gracias ya que me quitó la venda que había cargado durante tanto tiempo... Así que realicé mi último movimiento:
- Oye, ¿eres virgen? -le pregunté.
- Sí.
Después de eso, no me dieron más ganas de seguir hablando con él, le dije que me tenía que ir, pero me pidió que concertáramos una cita, y... ¿adivinen dónde me pidió que nos viéramos?... claro. Obviamente no asistí.
No he vuelto a saber nada de él. Debo aceptar que aun con todo lo sucedido, fueron algo difíciles los dos días después, me dolió que me nombrara “nefasto”, pero para mi fortuna han sucedido más cosas...
Hay que señalar que nunca he creído en el dicho “Un clavo saca a otro clavo”, pero por azares del destino ha llegado a mi vida alguien que me llena totalmente, en todos los sentidos... todo empezó siendo una amistad que creció a pasos agigantados, con muchos altibajos, muchas trabas en el camino... pero valió la pena luchar tanto, nada es sencillo y mucho menos el amor.
¿Qué como es físicamente?... más alto que yo, blanco, delgado, ojos color miel, pelo rubio, nariz respingada, piernas muy fuertes, practica el ciclismo de montaña desde hace 3 años, debo aceptar que es muy voluble, algo indeciso, pero aun así, es alguien 100% seguro de sí mismo, y eso lo proyecta. Simplemente es él.
Hasta la fecha no ha habido nada entre nosotros, sólo algunas caricias... alguna vez intentó besarme... sólo sentí su respiración en mi mejilla mientras me tomaba de la nuca, fue maravilloso, vamos a un ritmo lento, sin apresurarnos a nada.
Creo que ahora sí creo en el “amor por Internet”... (risas).