Aquellos Maravillosos Años
Los años a los que se hace referencia ocurrieron hará unos 12 años. Estábamos en
2º de EGB, empezando a descubrir el mundo a nuestros 10-12 años. Las mesas de
las clases se distribuían en forma de una U grande estando la mesa del profesor
en la parte superior de la U junto a la pizarra. Siempre se distribuían a los
alumnos de forma alfabética así que las amistades que se iban haciendo pues al
año siguiente seguirán mas o menos próximas en clase, a mi en estos primero años
de escuela siempre me toco al lado de un buen amigo.
A ambos nos gustaba experimentar e ideamos un “juego”: por turnos nos hacíamos
preguntas y si el preguntante consideraba errónea la respuesta ejercía un
“castigo” que consistía en dar por ejemplo 20, el numero podía variar,
golpecitos, pequeños “puñetazos” en la partes del otro.
A ambos nos gustaba y cuando se tenía que recibir el “castigo” no oponíamos
resistencia alguna sino que nos abríamos de piernas para facilitarlo, los
pupitres tenían una lamina de madera por delante de modo que el profesor sólo
podía ver los zapatos y poco más, por otro lado en una clase de esos niveles hay
muchos momentos de alboroto y de sosiego por lo que nadie se percataba de
nuestros juegos.
Al ejercer el castigo se empezaba muy suavemente y según aumentabas el ritmo te
ibas dando cuenta como algo se iba poniendo duro entre las piernas del otro,
contabas los golpes e ibas viendo la cara del otro que era una mezcla entre
disfrute y miedo.
Al recibirlo se tenían sensaciones que nunca antes habías experimentado,
escalofríos y cuando los golpes eran muy repetidos o se recibían 30 o más se
llegaba a una sensación que en aquel entonces no sabías experimentarla de otra
manera, y que ahora la podría calificar como un orgasmo pero evidentemente sin
eyacular, el pene se ponía muy duro, se estremecía y se concluía todo con 4 o 6
palpitaciones del mismo muy extrañas. Nosotros no teníamos ni idea de qué era
eso o lo que dentro de 5-6 años llegaría a ser.
Con relativa frecuencia hacíamos el juego y en torno a 2 o 3 veces a la semana
llegábamos al “orgasmo”, especialmente cuando veníamos al colegio en chándal y
el contacto era mucho mayor
En 3º EGB nos tocaron en clases distintas y sólo jugábamos de vez en cuando en
los recreos con otro niños a cosas más “normales”.
Fueron pasando los años sin volver a repetir ese tipo de contactos hasta que
llegamos a 1º de la ESO y él tuvo que repetir y ya prácticamente nos dejamos de
ver. El colegio tenía 4 pabellones con clases, cada uno con su patio para los
recreos y los cursos de 1 y 2 estaban en pabellones diferente así que no nos
veíamos.
Fueron pasando los años hasta hace poco tiempo cuando un sábado estando de
fiesta con mis amigos fuimos a un bar de copas y le vi, estaba apoyado en una
pared del bar charlando con sus amigos, cuando le estaba mirando de pronto
nuestras miradas se cruzaron, yo creí que también me reconoció, yo disimulé un
poco y fuimos a la barra a pedir, a la vez que mi polla ya totalmente
desarrollada, se empezó a poner dura como nunca antes lo había estado, disimulé
la erección colocándome la polla hacia la izquierda, entre los vaqueros y los
boxers apenas se notaba.
Una vez ya que pedimos le comenté a mis amigos que había visto a un excompañero
del colegio y que iba a hablar con él y fui hacia donde estaba.
La primera impresión fue espectacular, parecía como si no hubiera pasado el
tiempo. Estuvimos un rato comentando qué había sido de nuestras vidas, cuando de
pronto noté cómo empezó a llevarse la mano a su paquete e intentó
disimuladamente acomodar su erección, yo me di cuenta de la maniobra, le miré,
me miró y nos reímos y después dijo “parece que se alegra de verte.....al fin y
al cabo fuiste su “fundador”...jajaja .” yo le miré, me toqué la mía por encima
del pantalón y dije “la mía parece de la misma opinión.....” todo esto era algo
increíble, estábamos otra vez rodeados de gente, con un montón de ruidos y
jugando con nuestras pollas.
Después de que él se fijó bien en mi erección se me acercó y me dijo al oído
“esta vez lo hacemos sin ropa.... que te la quiero tocar......-me
sonreí-....además si no, dejaríamos la ropa un tanto “sucia”......” después de
decir esto se retiró, me miró fijamente mientras se terminaba su copa de un
trago. Yo le dije “qué te parece si vamos al baño?” y me dijo “que cuando le
viera ir que le siguiera con disimulo” , yo volví donde estaban mis amigos.
Al rato le vi ir hacia el baño, me fui deslizando entre la multitud hasta que
estaba justo detrás de él y le empecé a tocar disimuladamente el culo, él se
estremeció y dirigió una de sus manos hacia mi paquete y me dio unos golpecitos.
El baño era bastante amplio, tenía dos lavabos, tres urinarios y servicios con
puertas completas. Nada más llegar nos lavamos las manos sin decirnos nada, sólo
nos dedicábamos miradas a través del espejo. Encendimos la luz del servicio,
entramos y cerramos la puerta. Le pregunte “cómo lo hacemos?” él respondió “nos
la sacamos el uno al otro?” le dije que “perfecto” y a continuación él se
abalanzó sobre mi bragueta y me la bajó rápidamente, yo le desabroché los
botones de su pantalón y acto seguido nos quedamos los dos en calzoncillos uno
enfrente del otro, mirándonos los bultos. Yo tomé la iniciativa y empecé
acariciar su polla por encima del calzoncillo, él me metió la mano directamente
en mis calzoncillos, agarró mi polla y huevos y los sacó de un golpe, quedando
los huevos colgando por encima de la goma elástica del calzoncillo, la polla la
tenía apuntando hacia él con el capullo completamente rojo y todo lleno de
líquido preseminal y dijo “buuf....... parece que sí que ha crecido
adecuadamente... mira a ver la mía, andaaa” yo entonces le metí la mano en sus
calzoncillos y se la saqué junto a sus huevos de la misma manera que él lo había
hecho, su polla estaba completamente llena de líquido preseminal y tanto o más
dura que la mía.
La escena era espectacular, por primera vez nos veíamos las pollas, las mismas
que hará 10 años las hacíamos llegar hasta “orgasmos” y hacíamos estremecer al
otro, pero estaba claro que esta ocasión iba a ser la culminación.
Yo era la primera vez que tocaba una polla que no fuera la mía y también que
alguien que no fuera yo me la tocaba, la sensaciones que siguieron fueron tan
difíciles de explicar como las de los orgasmos que nos provocábamos hará una
década.
Yo me pasé la lengua por mi mano y luego suavemente le fui lubricando toda su
polla para hacerle una paja en condiciones que nunca olvidaría, él me siguió los
pasos y empezó a lubricar la mía y en cuestión de segundos estábamos haciéndonos
una masturbación mutua de ensueño.
Yo se la iba haciendo muy lentamente, él me decía que fuera más rápido y yo le
decía que tranquilo, que no había prisa. Él por el contrario empezó a imprimir
un ritmo frenético, con una mano me estaba reventando la polla y con la otra me
acariciaba los huevos. Yo con la mano que tenía libre me metí en la boa el dedo
índice para lubricarlo especialmente y empecé a recorrer su V invertida y
tocándole suavemente su frenillo para su disfrute. Pasado un rato le empecé a
apretar el capullo con los dedos índice y pulgar para aumentar sus sensaciones.
Paralelamente a todo esto la otra mano la mantenía agarrando firmemente la base
de su pene.
Por otro lado él seguía haciéndome una paja fortísima, a un ritmo de subida y
bajada frenético, yo pensaba que en alguna de las bajadas me rompía el frenillo.
Yo ya estaba a puntito de correrme y le dije que relajase un poco, que molaría
más corrernos juntos para ver quién llegaba más lejos con cada “perdigonazo” de
semen. Me puse manos a la obra y empecé acelerar el ritmo de la paja que le
estaba haciendo, él mientras tanto hacía unos movimientos muy lentos en mi
polla, a poco que los aumentara empezaría mi cuerpo a tener un orgasmo como
nunca antes lo había tenido.
Me dijo que ya estaba a punto así que empezó otra vez a pajearme fuertemente,
justo antes de rebasar el punto en el que sí dejas de pajearte y te corres sin
remedio tomamos cada uno el control de nuestras pollas para dirigir la corrida y
evitar que nos manchemos uno al otro.
Tomé el control y en seguida empecé a tener un orgasmo espectacular de unos 6
segundos, mi primer perdigonazo fue a parar directamente a la pared de enfrente,
los dos siguientes a la tapa del bater y el resto, unos 6 o 8 espasmos más,
directamente al bater. Fue la mayor corrida que he tenido hasta el día de hoy,
cuando estaba en plena expulsión de los perdigonazos notaba cómo detrás venía
otro sin apenas pasar tiempo de uno a otro, algo espectacular que nunca antes
había experimentado.
Su corrida fue si cabe más espectacular, lanzó contra la pared 2, contra la tapa
del bater 4 y luego unos 5 directamente al bater. Claramente mi “método” de
pajearme más lentamente, lo del frenillo tuvo más efectividad.
Después echamos ambos una meada de esas “post-paja” muy reconfortante, todavía
con las pollas con cierto volumen. Limpiamos un poco el baño y volvimos
rápidamente hacia fuera para que no se preocuparan nuestros amigos.
Nos intercambiamos móviles y cuentas de correo con la intención de no dejar
pasar otras 10 años para volver a vernos y pensando que el tiempo no nos había
hecho olvidar sino al contrario había aumentado los recuerdos y anhelos de
Aquellos Maravillosos Años.
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