Autosatisfacción en la ducha
Al estar ya en la ducha vi el plug anal que te dejé donde
están los champú y me provoco. El agua estaba fría y tenía que salir a prender
el calentador así que cuando regresé de hacerlo pensé en meter en la ducha algo
de gel lubricante y un consolador.
Así agarré el consolador de madera y le puse la capucha del primer consolador
que te regalé y le calzó al pelo lo que me aseguraba un buen rato de placer. Me
metí en la ducha y mientras me mojaba y me pasaba jabón por el cuerpo el huevo
se me empezaba a poner duro pensado en lo que estaba por hacer. Con la mano
llena de jabón me empecé a tocar el culo suavemente y mientras con la otra mano
me agarraba las bolas y el huevo apretándolos un poco.
Me quité el jabón y dispuse de un poco de KY. Coloqué el gel en dedo índice y
medio de la mano derecha y echándome un poco para atrás empecé a aplicármelo en
mi culo y su entorno, dando círculos suaves, pero a la vez empujando
delicadamente hasta dejar entran la yema de uno de mis dedos. Apliqué un poco
más de lubricante y esta vez me agaché y estando en cuclillas empecé a meter mi
dedo índice en el culo poco a poco, sacándolo y metiéndolo mientras dilataba y
lubricaba el camino a algo mucho más duro y grande que esa pequeña extremidad.
Ya mi huevo lo sentía caliente como mi cuerpo, que entre lo húmedo y caliente
del agua hacía la mezcla perfecta para ser penetrado ahora, por ese estupendo
juguete reinventado que tenía posado sobre las manillas del agua de la ducha.
Tomé nuevamente un poco de gel y empecé a echarle por la cabecita del consolador
y todo su cuerpo. Me agaché nuevamente y tomándolo con mi mano derecha llevé su
punta hasta mi culo para empezar lo que esperaba fuera una buena paja anal. Fui
empujando poco a poco y dándole pequeños movimientos giratorios, muy leves,
mientras empujaba y sacaba para ir dilatándome.
Poco a poco ese tronco, mucho más grueso que mi dedo empezó a penetrarme y mi
cuerpo empezó a electrificarse. Sentía como mi culo se dilataba y las venitas
del consolador rozaban la entrada de mi ano. Al fin con tanta desesperación pude
empezar a meterlo y sacarlo. No aguantaba más el deseo de sentirlo. No dejaba
que saliera ni por un momento, sentía como estaba muy caliente por dentro y
podía sentir lo bien lubricado que estaba. Entraba suavemente por el gel, pero
también se sentía rudo por lo grueso y duro que era. Eran sensaciones
encontradas, suaves y fuertes a la vez.
Poco a poco lo hacía más rápido hasta que por fin lo pude llevar lo más adentro
que se podía, toda la capucha estaba dentro de mi culo, más de 20 cms me estaban
perforando de placer. Mi huevo aunque no estaba duro, se lo podía ver de medio
cuerpo y lubricado. De a poco con mi otra mano, cuando no la usaba para
apoyarme, me lo agarraba y me pajeaba suavemente, no buscaba acabar porque sabía
que si lo hacía enseguida todo el placer que sentía por mi retaguardia sería un
total rechazo. Saqué un poco el consolador y teniendo solo la mitad adentro
empecé a hacerle pequeños movimientos. Lo sacaba apuntando hacia arriba y lo
metía apuntando hacia abajo, eso empezó a masajear mi próstata y fue cuando
empecé a experimentar más placer aún. Ya tenía unos minutos en esa posición y
mis piernas empezaban a buscar descanso. Me puse de pie, pero la sensación no
era la misma, así que me tumbé hacia delante como poniéndome en cuatro, pero me
era muy difícil llegar con mi mano hasta tras de mí, lo que impedía seguir con
los movimientos.
Estaba entre parar o seguir disfrutando de lo que en ese momento empezaba a ser
una muy, pero muy, buena paja anal. Así que decidí salir de la ducha la cual era
pequeña y hasta peligrosa ya para mí. Tomé mi toalla y la tiré en el suelo del
cuarto, a la puerta del baño y me recosté sobre mi lado izquierdo, levantando mi
pierna derecha y apoyándola sobre la esquina de la cama. Así volví a meterlo
nuevamente y esta vez, ya cómodo, con más fuerza, con más rapidez y lo más
profundo que podía. Así estuve un par de minutos cuando recordé los movimientos
que hace poco me habían hecho sentir otras sensaciones, no esperé y los repetí.
El placer era infinito. Sentía de todo. Mi culo quería que le metiera todo lo
que podía, mi interior se sentía más caliente y más húmedo, de por si podía
sentir como ahora no solo era la lubricación del KY si no mi propia lubricación
la que ahora salía y envolvía todo ese juguete de placer. A medida que hacía
esos movimientos y masajeaba mi próstata, podía sentir cómo si la leche venía
desde lo más adentro de mí, lista para salir. De por si, varias veces pensé que
acababa.
Sentía que palpitaba por dentro y acababa por atrás y por delante, cuando vi
salir un poco de semen, no era solo líquido preseminal, era semen y aunque no
sentía lo que siento cuando acabo, veía como un poco de liquido blanco empezaba
a salir. Era extraño, no tenía rechazo a estar siendo penetrado, lo que crea mi
rechazo no es la eyaculación, ahora me daba cuenta que era el orgasmo que la
acompaña, así que esas sensaciones de placer y lo que sentía como acabar venía
de otro lado. Seguí dándome y tratando de ser más cuidadoso en los movimientos.
Lo metía profundo, tocaba suavemente la próstata y la empujaba y sentía otra vez
como venía más leche, aunque no salía, esa era la sensación. Llegar a ese punto
no fue fácil. Varias veces lo hacía y no conseguía esa misma respuesta, pero si
seguí saliendo, aunque muy poco, quizás 4 ó 5 gotas de leche.
Entre la excitación y la sorpresa quise probar algo nuevo y tomé esa leche que
salía y la llevé a mi boca, quería probarla, no se que sentía en ese momento,
pero deseaba sentirla en mi boca. Así que la saboree sin entender cual era su
sabor, en realidad era muy poca y parte había quedado en mi huevo. Así que
empecé a darme más atinadamente para tratar de sacar más aún.
Hice muchos intentos, pero solo uno fue el correcto, el que me brindó esta vez
un pequeño chorro que no desperdicié y tomé con cuidado para probarlo otra vez.
Esta vez pude saborearlo mejor. Una textura pegajosa y un sabor difícil de
describir, no era ácida ni dulce como pensé que podía ser, cuando la saboree y
la tragué pude sentir algo raro en mi paladar, como si había tomado algo
parecido al cloro. No lo se. Pero en el fondo no me pareció tan malo como pensé
que era.
Ya estaba exhausto. Tenía por reloj en el suelo, 20 minutos dándome, sin contar
con lo del baño. Ya no podía más, aunque te juro que no quería parar. Así me lo
fui sacando poco a poco y me fui a bañar. Increíble. Fue una sensación única. Lo
que hice era más de lo que esperaba, pero lo disfruté totalmente.