Aventuras en la Piscina

Jamás pensé que ir a natación daba tanto juego, y eso
que he pertenecido al Club durante dos años y jamás 
me había encontrado con lo que me ocurrió aquel día.

Estoy hablando del pasado mes de febrero. Yo estaba 
de exámenes en la uni y no tenía clases, así que un
viernes por la mañana, para relajarme un rato, se me
ocurrió ir a la piscina cubierta del Pabellón a hacer
algo de ejercicio. Al ser una mañana bastante fría,
apenas había gente nadando, aunque de todas 
maneras por las mañanas no suele ir casi nadie.
Recuerdo que el vestuario estaba completamente
desierto, y tan sólo me encontraba yo. Pensé : "Voy 
a tener toda la piscina para mí solo, cómo mola". 
Pero cuando salí del vestuario, me di cuenta que en el
agua había algunas señoras. Y pensé: "Qué poco le
gusta nadar a los tíos". El caso es que me incorporé a
la calle que está junto a los ventanales porque es la
única en la que por la mañana da el sol y se está muy
bien. Y descubrí que en esa calle había otro chaval
como yo, de unos 20 años, que estaba haciendo unos
ejercicios de respiración en el otro extremo. Terminé
de hacer mis calentamientos y me zambullí en aquella
refrescante y cristalina agua, y comencé a nadar un
poco de braza, que es mi estilo favorito.

Durante los primeros minutos en que permanecí en el
agua, me crucé varias veces con aquel chaval. Nuestras
miradas se cruzaron también en varias ocasiones y pude
notar cómo él me miraba intensamente, como si me
conociese de algo e intentase recordar de qué. Yo, 
que soy bastante cortado, también le miraba, pero
inmediatamente después seguía mi camino sin pararme 
y sin mirar a atrás. Pero el tiempo fue transcurriendo y
nuestros cruces de mirada eran cada vez más descarados,
y yo me estaba empezando a poner un tanto impaciente. 
Quería hablarle, decirle algo, provocar que los dos 
empezásemos a hablar y nos conociésemos,
pero no conseguía romper el hielo.

Llegó un momento en que los dos nadábamos el uno
detrás del otro, y al llegar al final de la calle yo permanecía 
apoyado en la corchera,  haciendo tiempo para que él llegara. 
Cuando se estaba aproximando, yo me sumergía en el agua 
para ver su cuerpo a través de las gafas anti-cloro. Eso me 
ponía a 100, sobre todo verle el paquete mojado a través del 
bañador. Él se dio cuenta e hizo una pequeña sonrisa, pero 
no dijo nada. 

Se puso frente a mí, apoyado en la otra corchera, y comenzó 
a sumergirse también en el agua. Yo estaba nervioso y no me 
atrevía a meterme bajo el agua mientras él estaba sumergido, 
así que cuando él subió a flote entonces me sumergí yo. El tío 
estaba cachondísimo y como sabía que yo le estaba mirando el 
paquete desde el fondo de la piscina, comenzó a meterse la 
mano por el bañador y a meneársela. Dios, cómo me estaba
poniendo. De un momento a otro iba a alargar la mano a
coger aquel delicioso regalo, pero no me atreví, así que 
salí de nuevo a flote, tomé aire y empecé a nadar de 
nuevo, aunque la imagen que acababa de ver no 
se me borraba de la cabeza.

Cuando llegué al otro extremo de la calle, decidí salir del 
agua, coger mi toalla y meterme corriendo en el vestuario. 
No podía soportar estar allí junto al chaval aquel sin 
atreverme a decir nada, así que pensé que lo mejor era 
largarme y no pensar más en aquello. Me metí en la ducha 
y empecé a enjabonarme. Pude escuchar la puerta del 
vestuario, y me imaginé que sería alguien que venía de 
fuera para bañarse en la piscina. 

Escuché cómo abría su mochila y caminaba hacia las
duchas. Me limpié el jabón de los ojos y levanté la
mirada. ¡Joder! ¡¡¡Era el chaval que estaba nadando en
mi calle !!! Me puse super nervioso porque sabía que
no me atrevería a decirle nada. Se metió en la ducha
que había junto a la mía, se quitó el bañador y empezó
a enjabonarse. Yo aproveché que él tenía los ojos
cerrados y la cara llena de jabón para "echar un
vistazo" por encima del murito que separa cada 
ducha. Su polla estaba gorda como una morcilla. 
Con una mano se enjabonaba la cabeza y con la 
otra no dejaba de acariciar su pene. No pude 
resistirlo más y le dije :"¡Buena pieza!", y él me 
dijo: "¿te gusta?". Entonces le contesté que me 
molaba mucho. 

Inmediatamente salió de su ducha y se metió en la mía.
Mi corazón iba a 100 y por mi cabeza pasaban mil ideas
a velocidad de vértigo. Vino directamente a por mi bañador, 
me lo sacó rápidamente y comenzó a manosearme los huevos. 
Mi polla estaba como nunca, lista para lo que hiciese falta. 
Después de preguntarnos nuestros nombres comenzamos a 
abrazarnos y a besarnos bajo el agua de la ducha que no 
cesaba de caer. Nuestros cuerpos, aún enjabonados, estaban 
super suaves. El roce de su polla con la mía provocaba en mí 
un placer intenso que quisiera conservar toda la vida. Su 
miembro erecto era delicioso en mi boca y sus labios 
carnosos eran un placer para mi paladar. Cómo pude 
disfrutar aquella mañana. Cuántas sensaciones, cuánto 
placer compartido con aquel chico en la ducha de la piscina. 
Estuvimos más de 10 minutos pegados el uno al otro, 
abrazándonos fuertemente, comiéndonos nuestros labios,
restregándonos mutuamente nuestras pollas por delante
y por detrás, emitiendo un pequeño gemido de placer
cuando por fin casi nos corrimos a la vez. Su semen
salió disparado hacia mis manos, que lo recogieron
generosamente, y, según él me había pedido, yo me
corrí en su pecho al tiempo que no dejábamos de
morrearnos y disfrutar de nuestros sexos. Fue un
momento apoteósico que pasó rápidamente, pero que los 
dos, bajo el agua de aquella ducha, en aquel vestuario
vacío, pudimos saborear y gozar intensamente. 

Allí estábamos los, con nuestros cuerpos jabonosos y
resbaladizos, cubiertos ahora de semen, calientes
(casi hirviendo), sin dejar de cogernos los huevos,
sin parar de manosear nuestras enormes pollas, sin
poder dejar de besarnos por todo el cuerpo, con
nuestras piernas entreabiertas, rozándose
constantemente, abrazados fuertemente el 
uno al otro, casi enroscados a presión.

Menos mal que durante todo ese tiempo no entró nadie
al vestuario. Lo pasé genial, y actualmente Alex (como
se llama este chaval) es mi mejor colega. Y por supuesto, 
ahora siempre vamos juntos a natación!!!