En el baño de la escuela


Hola, mi nombre es Petronilo, este relato que les voy a contar es 99.9% real, me sucedió cuando tenía trece años.

En esos días mi cuerpo empezaba a cambiar, veía cualquier tipo y me ponía cachondo, llegaba a masturbarme en mi salón, poniéndome un suéter que escondiese mi acto para que nadie me viera.

También notaba que empezaban a salirme esos pelitos alrededor de mi “aparato-cogedor” y me daba comezón. Además de masturbarme en el salón, también me rascaba, es que no aguantaba y hacía mucho calor… en fin.

En esos días estaba un joven llamado Rick, tenía unos 17 años, aquí tengo una breve descripción de él: era de baja estatura, medía unos dos metros, blanco, cabello negro oscuro, ojos azules-verdes-pistacho y unas nalgotas que se le salían por el pantalón. Por cierto, un día cuando hubo un desfile gay, lo vi, estaba maquillado e iba desnudo. Pude apreciar toda su anatomía. Tenía un abdomen bien ejercitado, parecía un lavadero de vecidad. Era un modelo de esos de las revistas y se parecía mucho a un tipo que había visto en un video porno… ay! ese video qué bueno estaba! tanto que lo grabé en un CD para pervertir a mi primo… pero esa es otra historia ;)

Un día, curiosamente y por casualidad del destino, o tal vez porque a la mejor a los dos nos andó urgentemente de ir al baño al mismo tiempo, pasó algo. Él estaba ahí, corriendo por el pasillo, retando el reglamento de la escuela, observaba cómo se sacaba el pene mientras corría, me imagino que sí le andaba mucho del baño. Yo iba embobado, miraba su polla ir arriba y abajo, arriba y abajo, mi cabeza se movía al ritmo de su músculo-perteneciente-al-aparato-sexual-masculino. Y entonces, por idiota, choque salvajemente, perdí un diente porque su puño golpeó mi mandíbula, salí volando y me estrellé en la pared. 

- Disculpa amigo. -me dijo, mientras se volvía a meter su polla.
- ¡¡¡¡¡Noooooooo!!!!! ¡¡¡NO TE LA GUARDES!!!
- ¿Perdón?
- No... nada, que no te disculpes… si eso… eso quise decir.
- Ah, ¿ibas al baño?
- Aja.
- Qué bien, ¿te parece si entramos los dos al baño, apagamos la luz, desencadenamos nuestros bajos instintos y luego escribes un relato de tu experiencia y lo publicas en la web de Teenlover?
- ¡Ah claro, me parece perfecto!

Y mi sueño se había hecho realidad, estaba listo y preparado.

- Estás muy guapo. -me decía, y guiñó su ojo.
- Ay, no es cierto.

Yo soy un chavo bien modesto, cabe señalar. Por cierto ¿no me describí mi hermoso y atlético cuerpo?, no estoy tan mal, pero tampoco tan bien. Últimamente no he ido al gimnasio y ¡¡he subido un kilo!! Me siento como un cerdo, glotón y miserable. Volviendo a mi descripción, les comentaba que no estoy tan mal. Soy de alta estatura, suelo golpearme en la cara con el muro por no bajar mi cabeza en el momento preciso y debido a eso tengo una nariz chata. Tengo un cabello rubio… dorado como el trigo cuando es teñido por el sol… dorado como el oro más puro… dorado como aquellos centenarios mexicanos de tanto valor… dorado como un taco de carne molida… dorado… tan dorado… en fin odio mi cabello, me lo pienso teñir de azul, además tengo unos pies largos, dicen que el que tiene pies largos es porque tiene una polla larga… PERO YO SOY LA EXCEPCIÓN :'( Y ya he intentado de todo, desde el ejercicio sexual hasta brujería, PERO NO ME CRECE :'(

Como sea, creo que me salí un poco del tema en que estaba, ah sí… bueno, soy delgado, tengo unas bonitas nalgas en forma de corazón… y ¡AY YA ME DIO FLOJERA! Sigo con el relato:

Cuando entramos al baño, apagó la luz… caminé despacio y después sentí su cuerpo fornido, comencé a acariciarlo de pies a cabeza, besaba su pecho, sus piernas… aún con la ropa puesta… me acerqué a su cara y me le quedé un rato viendo ¡AY NO! ¡ME EQUIVOQUE DE TIPO!

Rick prendió la luz y me encontró abrazando al conserje, yo lo solté. El intendente salió deprisa, traía una revista porno en su mano.

Después Rick apagó de nuevo la luz. El ambiente era totalmente cachondo… y un poco apestoso, nos debimos haber topado antes del receso...

Rick me empezó a besar, su lengua saboreaba cada rincón de mi boca, tenía una gran lengua y muy larga… la metió tan dentro mi boca que me hizo toser y vomitar encima de él.

- No hay problema, ya estoy acostumbrado.

Me enjuagué la boca, y después seguimos besándonos, su saliva se escurría por mi barbilla. Yo estaba desesperado, lo único que hacía era besarme, ya quería un poquito más de acción y al parecer Rick me leyó la mente. Comenzó a bajar y se hincó, me empezó a desabrochar el pantalón.

- ¿No usas ropa interior? -me preguntó.
- No, es más rápido en situaciones como esta… ahora sigue con lo que estabas, que me estoy enfriando

Y comenzó a besar mi penecito. Un gran placer rodeaba mi ser, era indescriptible. Era más delicioso que el pay de naranja de mi tía, más caliente que la sopa que comeré después de la escuela… OH! si supiera la palabra precisa para describir esta sensación… Después de este acto sexual, busqué en el diccionario y no encontré ninguna, así que dejemos este último párrafo como una reticencia.

- OH! Rick, trátame como una puta, como una mujer. -le dije.
- ¿En serio? -me preguntó con voz gangosa (yo creo que era porque tenía mi penecito en su boca)
- Sí, hazlo ya.

Y dejó de mamarla, se incorporó y me golpeó muy fuerte la cabeza. Me tomó del cabello y empezó a zangolotearme, como un pavo que va a ser sacrificado o una gallina que sería caldo al día siguiente, me aventó al piso bruscamente y comenzó a patearme con mucha fuerza. Después sentí que bajaba mis pantalones y comenzó a meter su mano en mi culito virgen. Grité y lloré… ¡¡PERO DE ALEGRÍA!! ¡¡POR FIN DEJÉ DE SER VIRGEN!! Aunque me dolía, el placer apaga el sufrimiento.

- ¿Querías que te tratara como a una mujer?, pues ahí está. ¿Sabes? Yo no me llevo muy bien con las mujeres ¡LAS ODIO!

Se fue, y me dejo ahí… tirado en el piso… con los pantalones abajo… mi cara sentía el piso húmedo… ojalá no sea orina… qué asco. Me levanté con trabajos. Tenía un ojo morado, un diente menos, un dolor espantoso en el culo.

Cuando entré de nuevo al salón de clases, todos se me quedaron viendo y reinó un profundo silencio. Me fui a mi lugar y los miré. Después, grité:

¡¡¡¿QUE NUNCA HAN TENIDO UNA EXPERIENCIA SEXUAL EN EL BAÑO O QUÉ?!!!



Fin.



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