Un baño caliente en la piscina


Había luna llena esa noche, se podía ver en mi jardín sin necesidad de encender luz alguna, decidí darme un baño, la blanca luna iluminaba toda la piscina, me quité la ropa y me lancé al agua, hice unos cuantos largos, hasta que mi cuerpo me pedía unos segundos de descanso, me apoyé en uno de los extremos; aquella noche todo lo que hiciese me sentaba bien, se podía pensar, relajarse, salir de la rutina del trabajo era una sensación que no muchas veces podía experimentar por falta de tiempo... tras unos minutos de puro embobamiento oí un ruido tras los arbustos, pregunté por quién estaba por allí, pero unos instantes después se escucharon también ruidos desde el pequeño palmeral que había en el otro extremo del jardín... empecé a sudar, un escalofrío me paralizó unos segundos mientras veía que detrás de los arbustos y del palmeral, casi a la misma vez, salían dos hombres, dos chicos de unos 20 años, de cuerpos atléticos, parecían los chicos de mis fantasías sexuales, un estilo a los Vigilantes de la Playa ¿Lo serían? Ya era tarde para pensar, mi “aparato” ya estaba a cien, los chicos se desnudaban, podía ver sus abdominales, sus piernas, se quitaron la ropa interior, yo ya estaba pajeándome, creía estar en medio de un rodaje de una peli X, pero no, eran mis vecinos, aquella pareja algo extraña, que alguna que otra noche veía que me observaban mientras yo me duchaba, mientras me desvestía al llegar del trabajo, al salir al jardín; uno de ellos, me dijo que se llamaba Marco, bueno yo le puse Marc, pude deducir que era italiano, se tiró de cabeza buceando hasta topar con mi excitado “aparato”, empezó a chupármela, ¡que sensación!. Podía sentir su lengua acariciando mi polla, el otro chico, Alex me dijo que se llamaba, se metió en la piscina bajando los escalones, cuando me quise dar cuenta lo tenía detrás de mí pasando sus suaves manos por mi pecho, clavaba su pecho contra mi espalda, podía sentir el vello que cubría su trabajado pectoral, Marc salió a coger aire, ahí aproveché para besar sus carnosos labios, algo me dijo en italiano que no recuerdo qué era, tan sólo sé que me gustó... Alex aprovechando que estaba besando a Marc, introdujo su alargada polla en mi culete, me llevaron al otro extremo de la piscina, donde el agua sólo llega hasta las rodillas, Marc se sentó en el borde de la piscina, mientras yo se la chupaba Alex metía y sacaba su polla cada vez más rápido, casi no podía combinar mis gemidos con la mamada que le estaba haciendo al italiano, ahora querían cambiar de papeles, mientras yo seguía en la misma postura, Marc empezó a penetrarme, su pene era distinto, algo más pequeño que el de Alex, pero algo tenía el cabrón que me hacía gritar aún más, ¡qué gusto!, jamás, hasta ese momento, había experimentado una sensación como aquella, el pene de Alex me llegaba a la garganta, quería penetrarme mi boca, mi lengua le hizo un gran trabajo al morenazo de él, la pasaba suavemente por su glande, chupaba su frenillo, con mis labios succioné una y otra vez su glande mientras él gemía de placer, Marc empezó a azotarme... Alex se corría, quería correrse en mi boca, me cogió de los pelos y me metió su acalorada verga en mi boca, mientras le acaricié sus huevos, empezó a gritar cada vez más alto, el líquido ocupaba toda mi boca, me besó, compartimos aquel suave líquido, se fue a mi polla y empezó a pajearme, me la puso muy dura porque pasó parte de aquel líquido por mi verga, mientras vi que algo le decía al italiano casi susurrando, sentí que Marc dejaba de penetrarme y se ponía delante de mí, poniéndome el preservativo, me pidió que le penetrase, Alex acariciaba mi trasero mientras penetraba a aquel cuerpazo, mientras éste se pajeaba, sentía que me corría... no me dio tiempo a reaccionar, mi semen quedaba en el preservativo, mientras, aun ya casi sin fuerzas, penetraba a Marc, cada vez más despacio, qué placer... él también se corría... daba gusto oírle hablar italiano, nos pidió que nos sentásemos en los escalones, lo hicimos mientras le veíamos pajearse, le chupábamos sus testículos, su envidiosa verga... una palabras italianas nos avisaban de que se corría, casi nos bañó a los dos, una leche muy calentita esparcida cubría nuestras caras... los tres caímos derrotados en los escalones, y sin fuerzas para llegar a las duchas nos dimos otro relajante baño, eso sí, éste sin sexo, pero muy excitante, al menos para mí, sentir que tenía a dos hombres que eran mi tipo al 100%, me colocaba una y otra vez.

¿Aceptarían otro trío mis guapetes vecinos?


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