Baño de mar a media noche


Me llamo Ivan, tengo 16 años y soy de Chile, de la ciudad de "Antofagasta", desde muy pequeñito sentí gran atracción por mis compañeritos de escuela, y con algunos jugábamos a tocarnos, etc. El año 2002 empecé el curso con gran entusiasmo, mis amigos de secundaria estaban guapísimos, me encantaban, pero sabía que eran heteros, así que me resigné. Siempre buscaba alguna manera para rozar algún paquete de un compañero, menos mal que nadie se dio cuenta. Al segundo día del iniciado año escolar, la pasábamos muy bien, hasta que llegó un comapñero nuevo a nuestra aula, se llamaba "Mauricio", era exquisito, tenía un uerpo marcado, se veía menor que los demas, su pelo era negro, y sus ojos verdes, dios mio!!! me derretía sólo al verlo, mi verga se ponía a mil cuando apenas lo tocaba, se sentó a mi lado, conversamos de temas muy variados, hasta que le dije como arrastrando las palabras "tienes novia?" ...inesperadamente él puso cara de asco y dijo "no!!", eso fue bastante sospechoso. En fin, para resumirles la historia, queridos lectores cachondos jaja, terminó el año escolar, y como todos sabemos, generalmente los cursos van de viaje, etc, nostros fuimos a la playa por una semana. Cada uno dormiría con un comapñero o compañera, yo le ofrecí a Mauricio dormir conmigo, él me había agarrado bastante cariño. Jugamos todo el día, nos bañamos en la playa, teníamos nuestras carpas frente a esta, y yo con un cigarrillo me ponía a ver a mis compañeros, sus vergas se les notaban por debajo del short, sus cuerpos contorneados estaban exquisitos, esas gotas de agua recorriendo sus cuerpos, mmmm, qué rico, a mí se me paraba la penca, y no hallaba dónde meterme. En una de esas llega Mauricito, y me dice: 

- Ejaleee, ¿por qué la tienes parada? 

Yo me sonrojé, y me reí. Ya era de noche, todos hicimos una fogata frente a la playa y mientras cantábamos, tomábamos pisco, o vino, cerveza, etc., los tragos se me subieron un poco a la cabeza, Mauricito estaba sobrio, así que cuando llegó la hora de dormir, nos metimos a la carpa, él se quitó la polera, quedó sólo en boxer's, y yo, aprovechando el momento, lo abracé por detrás, él no se movió, el sólo sentir su culito parado, redondito, en mi verga, me hizo excitarme, y mi pichula se paraba más y más, hasta que él da vuelta y me dice: 

- Te amo. 

Al sólo escuchar esa palabra, me lancé y le di el mejor beso de mi vida, YO TAMBIÉN AMABA A ESE CHIQUILLO. Con mis manos recorrí su abdomen, llegué a su boxer, meti la mano por debajo de este, y le toqué su polla, dura, exquisita, le empecé a hacer la paja mientras le besaba su cuello, sus pectorales, uy qué ricoo!!! Mauricio me dijo a la oreja:

- Ivan, hazme tuyo, métemelo pleaseee!! 

Lo puse en cuatro patas, me unté saliva en la verga y en su hoyito, se lo metí suavemente mientras pasaba mi lengua por su cuello, en su oreja... lo hacíamos sigilosamente, para que nadie se diera cuenta, nuestras manos se encontraron, nos besamos apasionadamente, hasta que me dice: 

- Vamos a bañarnos al mar. 

Abrimos la carpa, salimos desnudos con unas toallas, tomados de la mano, sin importarnos que alguien nos viera, para nuestra suerte nadie nos vio... sólo las estrellas, era más menos medianoche, nuestras miradas se cruzaron, nos tomamos de las manos y nos metimos al mar, nos besamos, él me chupó la verga, nos abrazamos, las estrellas nos desearon felicidad, empezaba nuestro romance secreto, el baño en el mar fue nuestro comenzar, en la arena dibujamos corazones, y tirados en estos frotábamos nuestros cuerpos mojados por el agua salada, a plena noche, el sonido de las olas opacaba nuestros gemidos, éramos felices. 

Todo siguió así durante la semana, nadie se despertaba y nosotros, felices a media noche corriendo desnudos en la playa, con la iluminación de la Luna, besándonos, lamiéndonos, con besos jubilosos, y con nuestras manos que eran rápidas y suaves... en la arena nuestros cuerpos quedaban marcados, él me lo metía suavemente, me hacía suyo, su pico era delicioso, yo se lo chupaba, y con el sabor a sal, del agua marina, era absolutamente exquisito.

Después, al haber llegado cada uno a nuestras casas, nos juntamos con Mauricio una semana después en la plaza de nuestra población, él me informó llorando que tenía que dejar la ciudad ya que su madre se encontraba enferma, se mudarían a la capital. A mí, el corazón se me rompió en mil pedazos, sus miradas me decían todo, nos besamos delante de toda la gente, nos abrazamos... y se fue.

Mauricio: mi niñito, cuídese mucho, te amo, y cada vez que recuerdo nuestra estadía en la playa, me pongo a llorar, te amo demasiado, y espero algún día... volver a verte. Adiós.


maverick_proute@hotmail.com





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