Beto y sus tíos
Bueno, pues ya me estoy animando más a escribir y contar lo
que me ha pasado en mi despertar a la sexualidad. Esto que les voy a contar me
pasó con mi tío José (25 años), primo de mi papá (ya me había sucedido algo
sexual con el hermano de mi papá, que ya lo relaté en otra ocasión). Bueno pues
creo que en ese entonces ya casi cumplía los 14 años, porque fue poco después de
que me pasó con mi tío, el hermano de mi papá.
Pues esto empezó a pasar en un viaje familiar al campo, íbamos varios primos y
tíos. Mi tío José era muy cariñoso con todos sus sobrinos, y nos abrazaba mucho
y en general nos trataba muy bien. Como íbamos muy cansados caminando en el
campo todos, nos paramos en un árbol para descansar, y se acostó junto a un
árbol y me dijo que yo me recostara en sus piernas, imagino yo, que sin ninguna
mala intención, pues iban mi papá y más primos. Pues puse mi cabeza en su muslo
y cuando volteaba a verlo me quedaba su verga muy cerca de mi cara y eso me
excitaba mucho, se veía que bajo el pantalón tenía algo muy grande, y después de
lo que me acababa de pasar con mi otro tío, pues yo estaba como muy caliente por
todo lo que tuviera que ver con una verga, jeje.
Pues ahí quedé con muchas ganas de conocer la verga de mi tío José y tocarla o
probarla. Ese día en la noche dormiríamos en una casa de campo de la familia y
había un cuarto especial para los hombres y yo me encargué de que me tocara
dormir junto a mi tío José, y así fue. Ya después de que se durmió traté de
tocarlo y poco a poco me acercaba más a él. Como mi tío había tomado con los
demás tíos, yo sabía que no despertaría fácil. Estuve sobando su verga por
encima de su pantalón y noté cómo se ponía dura y efectivamente se sentía que la
tenía más grande que mi otro tío. No sucedió mucho esa noche, pues sólo fue
tocarlo y sentir que la tenía muy dura, pero él no hizo ningún movimiento, yo me
quedé con ganas de masturbarme, pero no me animé pues en la misma cama estaba un
primo mío a mi otro lado.
La tercera ocasión que me pasó algo con mi tío José no fue muy agradable, porque
esa ocasión fue cuando dormimos solos en el mismo cuarto de un rancho y esa
ocasión estando dormidos no sólo me limité a tocársela por encima del pantalón,
sino que lo desabroché y se la saqué por el bóxer y efectivamente la tenía más
gruesa que la de mi tío Marcos y yo estaba muy excitado de poder tocar una verga
más, y de esas dimensiones, aunque no muy larga, sí muy ancha.
En esas estaba cuando me decidí a jalársela despacio, pues ya estaba muy parada
e inclusive estaba poquito mojadita de la punta, pues no me duró mucho el gusto,
porque en esas estaba cuando siento que me agarra de la mano y me dice:
- ¿Qué estás haciendo, Beto?
Yo me quedé mudo y no supe ni qué decir, pues me puso un regañadón que mejor ni
me quiero acordar, me dijo que estaba muy mal lo que estaba haciendo y que al
día siguiente les diría a mis padres, para que me regañaran. Yo sólo le dije que
por favor no les dijera nada y así fue, no les dijo nada, y yo me sentía muy mal
cuando me tocaba verlo y trataba de evitar estar cerca de él o verlo a los ojos.
Pues así pasaron unos días y una ocasión que yo estaba dormido y en mi casa,
estaban tomando cervezas varios tíos con mi papá, y mi tío José se iba a quedar
a dormir, pues yo sólo recuerdo que llegó a mi cuarto y se acostó conmigo y de
una forma muy brusca me movió y me empezó a quitar mi piyama y él con la verga
afuera me decía:
- ¿Eso es lo que querías el otro día, verdad? Pues agárramela y se te va a
quitar la tentación.
Pero además que me lo decía de una forma muy ruda y con un aliento a borracho,
yo me asusté mucho y empecé a llorar y a decirle que no me hiciera nada, por
favor, y él seguía queriéndome quitar los calzones y con la verga muy parada,
pues así estuvo insistiendo un rato y yo lloraba pues me asusté mucho. Después
de un rato me dijo:
- Ya duérmete, no te voy a hacer nada.
Y así fue, ya no me molestó y se durmió. Pero ahí no termina la historia, más
bien comienza, pues pasaron los días o semanas y lo que había pasado me ponía a
pensar que aún seguía yo con las ganas de tocársela o chupársela, pero lo que no
me había gustado fue la forma como me trató esa noche. Pero después de eso, mi
tío me siguió tratando con cariño y como si nada hubiera pasado.
Pues una vez que fuimos a Pto. Vallarta con muchos familiares, un día me estaba
bañando yo en la alberca y mis papás querían ir al pueblo de compras con los
demás y yo no quería ir, así que mi papá dijo que si yo me quería quedar no
había problema pues estaba mi tío José en el cuarto dormido, y que si se me
ofrecía algo estaba él ahí. Recuerden que yo aún no cumplía los 14 años. Pues se
fueron todos y mi tío se quedó dormido en el cuarto del hotel, eran como las 6
de la tarde. Y yo me empecé a calentar pensando en mi tío, así que subí al
cuarto a darme un baño y al entrar al cuarto mi tío despertó (había estado
tomando antes de dormir) y me preguntó la hora y que dónde estaban los demás, le
dije que se habían ido “todos” al pueblo y que sólo me quede yo.
Cuando salí de la regadera con la toalla alrededor de mi cintura, él seguía en
su cama y me dijo:
- Ven Beto, acuéstate aquí conmigo.
Y así lo hice, puso su brazo alrededor de mi cuello y me empezó a platicar, pero
yo notaba que me acariciaba mucho el cuello y parte de mi pecho. Así estuvimos
un rato y de repente me toma de la mano y me la pone sobre sus shorts y su
verga, y la tenía durísima, y me dice:
- ¿Hoy no me la quieres tocar?
Pero de muy buena forma, inclusive se oía medio cariñoso, y le dije que no
sabía, y me dijo que lo disculpara por cómo me había tratado el otro día, pero
que desde que se dio cuenta que yo se la había agarrado una vez, se quedó con
muchas ganas, y que si el otro día me trató mal fue porque estaba borracho. Yo
no decía nada, pero tampoco quitaba mi mano de su verga, entonces se desabrochó
el short y me dice que meta la mano, y yo, ya muy caliente y con más confianza,
lo empecé a tocar por debajo de sus shorts, pero aún tenía puestos sus boxers, y
así estuvimos un rato, y él acariciándome por donde podía, y me dijo que si
quería que se quitara los boxers. Yo dije que estaba bien, si él quería. Se los
quitó y quedó completamente desnudo, y vaya que se veía bien, tenía muy bonito
cuerpo y con la verga parada se veía aún mejor.
Se volvió a acostar a mi lado y me preguntó que si yo no quería quitarme también
la toalla que tenía en la cintura, y le dije que me daba pena, y me dijo:
- No te preocupes, estamos en confianza, y te aseguro que no les voy a decir
nada a tus papás.
Y diciendo esto, se acercó a mí y me quitó la toalla, y pudo ver que yo también
la tenía paradísima, y me dijo:
- Mira que ya te empezaron a salir pelitos ¿verdad? y la tienes muy parada!
Y diciendo esto me toca la verga y también los huevitos “que tenía muy
pequeños”. Y me dice que me acueste boca arriba, que me iba a hacer algo que me
iba a gustar. Pues yo me quedé completamente desnudo y viendo al techo, y él
empezó a pasarme su verga desde los pies, hasta la cara, muy despacito, y me
preguntaba que si me gustaba. Yo no podía decir que no, pues mi erección me
delataba y dije que sí, que se sentía rico.
Así estuvo pasándomela por todo mi cuerpo, a veces la ponía junto a la mía, y
jugaba como si fueran dos espadas (la mía una espadita en comparación con la de
él, jeje). Después me la puso una vez más en mi cara pero esta vez la pasaba por
mi boca, y yo me moría de ganas de chupársela, hasta que me dijo:
- Abre la boca un poquito.
Y yo inmediatamente la abrí y la metía y sacaba muy despacito, muy rico que
sentía yo, es más, hubo momentos en que creí que me saldrían los mecos sin
tocarme, como me había pasado con mi otro tío. Pues así estábamos y también me
decía que sacara la lengua y le chupara los huevos, yo estaba muy muy muy
excitado y él de vez en cuando me agarraba mi verga y me le daba jaloncitos.
Pasó un rato y me dijo que me volteara boca abajo, que me la iba a poner por la
espalda y así lo hice, lo primero que me dijo fue:
- ¡Qué bonitas nalguitas tienes, Beto!
Y me las empezó a acariciar, mucho rato, mi respiración estaba cada vez más
acelerada y él lo notaba y me decía, sólo confirmando:
- Te está gustando, ¿verdad?
Yo ni abría la boca, sólo movía la cabeza en señal que sí, nunca se acordó que
me dijo que me la iba a poner en la espala, porque ya que me había agarrado las
nalgas muchísimo rato, y en ocasiones yo sentía que se masturbaba mientras me
las estaba agarrando (yo no veía nada, sólo veía la almohada y la cabecera de la
cama). Entonces quitó sus manos y se acostó sobre mí y lo que puso sobre mis
nalgas fue su verga y me agarró de los hombros y me apretaba contra él, y yo
sentía su verga entre mis nalgas, y me dio miedo pensar que me la quisiera
meter, sólo sentí que se incorporó y escuché como que se escupía en su verga y
también me puso saliva en mi ano, y esta vez no se acostó sobre mí, esta vez me
empezó a meter un dedo en mi culo, y me quise quitar, pero me detuvo de la
espalda con su otra mano, y me dijo:
- Tranquilo, es sólo un dedo y no te va a doler.
Y tenía razón, no me dolía, y me estaba gustando, y metía cada vez más su dedo
un mi culo, y volví a sentir que se masturbaba mientras me estaba metiendo el
dedo. Luego me dijo:
- ¿Verdad que se siente rico y no te duele?
Yo sólo dije:
- Sí, está rico.
Pues yo seguía muy caliente y me estaba gustando mucho lo que me estaba
haciendo. Después de un rato me sacó el dedo y me puso más saliva y se volvió a
colocar encima mío y ahora lo que me apuntó fue su verga, y yo recordando lo que
me había dolido cuando mi otro tío “intentó” metérmela, pensé en decirle que no
me la fuera a meter, pero este tío ni preguntó, y sólo sentí que de una me metió
media verga, y la verdad fue un dolor que simplemente no puedo describir, fue
muy muy doloroso, pero ni me pude mover, porque al momento de que me la metió
quedó completamente encima mío y no me pude mover. Sólo le dije que me dolía
muchísimo, que me la sacara, por favor. Él sólo me dijo:
- Esperate tantito, no te muevas.
Y se quedó encima mío con media verga clavada en mi culito, así estuvimos un
rato y el dolor fue bajando un poco, y luego me la sacaba un poco y la volvía a
meter, y en verdad cada vez era menos el dolor y el hecho de pensar que tenía
esa vergota dentro de mí me excitaba mucho. En un momento, yo fui el que levanté
un poco mis nalgas, como para que entrara un poco más, y me dijo mi tío:
- ¿Ya la puedo meter más?
Y le dije que sí. Me agarró fuerte de los hombros y ahora sí sentí que me la
metió hasta el fondo y la dejó ahí un rato, mientras me chupaba el cuello y
sentía su respiración muy agitada. Luego sentí que casi la sacaba por completo y
una vez más la metió completamente muy rápido. En ese momento sentí que me vine
muchísimo, sobre el colchón.
Él empezó a meterla y sacarla ya con más ritmo y fuerza y sólo sentí que me
apretó los hombros y me la metió muchisisisismo y sentí cómo se venía dentro de
mí y pude sentir como calentito dentro de mi culo. Se quedó así un rato sobre
mí, con su verga aún metida en mi culo, y luego que pasó un rato me la sacó
despacito y me dijo:
- ¿Verdad que sí te gustó?
Yo sólo dije que sí, pero que me dolía, y me dijo:
- Ándale, vamos a bañarnos antes de que regresen tus papás.
Y fuimos juntos a la regadera, y me toqué atrás y noté que me había salido un
poco de sangre. Nos metimos a bañar juntos y al verlo enjabonándose, se me
volvió a parar y lo notó y me dijo que si quería que él me enjabonara, le dije
que sí y me empezó a enjabonar por todos lados, y a él también se le paró otra
vez, y así duramos mucho rato en la regadera, yo sin hacer nada, él era el que
se encargaba de pasarme las manos por todo mi cuerpo, aunque en especial me
agarraba las nalgas.
Luego me dijo que me hincara y que se la chupara un poquito, pues eso hice, él
se recargó en una pared de la regadera y le caía el agua en la espalda y yo
hincado con su verga en mi boca, aunque me costaba trabajo metérmela mucho en la
boca porque la tiene muy ancha. Entonces me dijo:
- Mientras me la chupas, tú jálatela.
Y eso hice, me la empecé a jalar así hincado como estaba y chupándosela lo mejor
que podía. En eso él se la agarró y me dijo:
- Chúpame los huevos, Beto.
Y se los empecé a chupar y yo seguía jalándomela, y él se empezó a masturbar
solo, mientras yo le chupaba los huevos, y recuerdo que sentí que de repente él
se masturbaba más rápido y los huevos como que se le subieron, y empezó a
venirse sobre mi cara, varios chorros le salieron de leche que terminaron en mi
pelo y mi cara, eso fue lo que más me gustó, pues después de que se vino en mi
cara, con su verga me los embarraba por toda mi cara, inclusive me volvió a
meter la verga en la boca llena de mecos, y yo se los chupaba y la volvía a
sacar y me la volvía a pasar por la cara y otra vez a mi boca. Yo creo que la
tercera vez que hizo eso, yo ya no aguantaba y me la empecé a jalar más rápido y
me vine una vez más, me salieron más mecos que en una jalada regular y eso que
unos minutos antes ya me había venido en la cama.
Mis mecos le cayeron algunos en sus pies, y el cabrón me dijo:
- Ya probaste mis mecos, ahora prueba los tuyos.
Y subió el pie y me lo metió un poquito en la boca y pude probar mis propios
mecos, pero me levanté y ya no quise que me pusiera sus pies en mi cara. Me
volví a enjabonar y me salí de la regadera.
Después de un rato yo andaba caminando con mi tío José en la playa, y el cabrón
de mi tío todavía diciéndome que yo no debería hacer “eso”, que yo estaba muy
guapo y que debería fijarme en las niñas de mi edad. Pero que como me quería
mucho, él nunca les diría nada a mis papás. Y yo que estaba muy inocente
entonces todavía se lo agradecí, jeje.
La verdad, no me puedo quejar, me gustó mucho todo lo que me hizo y me siguió
haciendo por mucho tiempo después.
Así fue como tuve mi segunda aventura y esta vez sí perdí la virginidad, con mi
segundo tío.
Si te interesa leer la primera con mi otro tío, búscala aquí, que ya la
publicaron, “la primera lección me la dio mi tío”. Puedes buscarlas por autor “BETO”.
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Saludos
Beto
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