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A veces pareciera que el destino tiene todo preparado, debo reconocer que soy quizás el más creyente del destino.  Siempre he creído que hay alguien que nos maneja y que las coincidencias no son tales, quizás ni siquiera existen.
 

Era un día de invierno, no recuerdo el mes, ni menos el día.  Pero si recuerdo que hacia bastante frió, y que debía ir al centro a hacer los depósitos de la empresa donde trabajo, en la cual me desempeño como contador. 
 

Al caminar distraídamente por el centro escucho mi nombre, era él,  un ex compañero de curso con el cual había tenido una leve relación cuando estábamos en el colegio, esto ya casi 10 años.  Estaba vestido de guardia, por su uniforme me percate que trabajaba para la municipalidad.  Al acercarme al él me puse nervioso, no sabia que decir, hace años que no nos veíamos, “talvez ya no era gay” fue el primer pensamiento negativo que se me vino a la cabeza (si es que alguien puede dejar de ser gay), fue una conversación leve, en las cuales haces aquellas preguntas que en verdad no te importan, pero sabes que es cortes hacerlas, tales como ¿como estas?, ¿que has hecho?, etc.  Cuando en verdad la pregunta que mi cobarde boca no se atrevió a pronunciar era “¿te gustaría volver a tener algo conmigo?”.  Fue una conversación corta, después de todo ambos estábamos trabajando, sin embargo me atreví a pedirle el celular, y fue cuando pensé “si me llamo fue por algo”.
 

            Un minuto a lo más fue lo que duro ese encuentro, sin embargo mi mente no pensó nada más que en ello durante todo el día.  Al día siguiente, después de varias veces cuestionarme, decidí llamarlo, le pregunte si quería que saliéramos el fin de semana, quizás a ver una película en el cine, el sábado que viene.
 

            Al llegar ambos al cine me percate con desilusión que no había ninguna película interesante, lo cual mas tarde me daría cuenta que era una buena señal.
 

            Al entrar prácticamente no había nadie, y nosotros nos sentamos en la última fila, la cual estaba desierta.  Al sentarnos, note que subió el posa baso, “Talvez para poder tocarme” pensé.  Fue cuando sentí como su mano se acercaba a mi pierna, y sin darme cuenta ya estaba abriendo el cierre de mi pantalón.  En forma de respuesta pase mi mano por su trasero, el se acomodo para que pudiera meter mi dedo dentro de su culo, mientras el me hacia la paja.  Era lejos lo mas excitante que había viviendo.  Cada vez movía más adentro mi dedo dentro de su ano y cada vez con más gana me tocaba mi gorda y gran verga.  Finalmente decidí sacar mi mano de su culo, no porque me hubiese aburrido, si no porque quería saber que cuanto había crecido su verga en los últimos diez años.  Y créanme fue bastante, tenia el mismo tamaño que la mía.  No quisiera presumir, pero si hay una parte de mi cuerpo que amo, esa es mi verga, ya que la encuentro “perfecta”, y encontrar otra igual es realmente excitante.  Al terminar la película fuimos los ultimo en salir, al parecer nadie se percato de lo pasaba en la ultima fila. 
 

            Dimos una vuelta por el Mall y se me ocurrió preguntar si estaba saliendo con alguien, para mi desilusión la respuesta fue “Si”.  Pero no era con un hombre sino con una mujer. 
 

            Habíamos quedado un día de vernos después que saliera del trabajo, pero como salí mas tarde de lo normal no pudo ser el encuentro.  Baje al centro a tomar locomoción y en el camino vi lo que no quería ver.  Estaba sentado en la plaza con su pareja.  Nunca pensé que ver algo como esto me afectaría tanto, y trate de pasar rápidamente para que creyera que no los había visto.  Sin embargo para mi sorpresa, escuche mi nombre, él me estaba llamando.  Me presento a su pareja (Que por cierto era bastante fea y gorda), y me pidió que le dijera a su novia que había estado con él el día sábado, ya que al parecer no le había creído.  No pude decir lo contrario ya que era verdad, estuvimos juntos el sábado.  Me sentí mal, sucio, aunque el me parecía mas sucio.  No fui capaz de mirar a su pareja a la cara, y fue cuando me cuestione como nunca me había cuestionado en la vida.  “Esto es lo que quiero, estar con alguien a escondidas, alguien que no es capaz de darse cuenta que es Gay, y le hace daño a otra persona y yo soy cómplice”. 
 

            Varios meses pasaron desde ese encuentro, las veces que lo vi después de eso fueron muy escasas y siempre en la calle, donde un frió “Hola” era toda la conversación.
 

            Era verano, cuando un día viernes en la noche sonó mi celular, era raro, casi nadie me llama y menos a esa hora.  Estaba medio dormido ya cuando la pantalla del celular indicaba que él me estaba llamando.  En un principio pensé en no contestar, sin embargo a los segundos cambie de opción.  Me dijo que la municipalidad lo había enviado de guardia durante toda la noche a un colegio que se estaba construyendo a dos cuadras de mi casa, y que quería que nos juntáramos.  En un principio pensé en no ir, pero nuevamente cambie de opinión y llegue al colegio, donde me esperaba él en la puerta. 
 

            Estaba tan lindo como la ultima vez que lo vi, y con el uniforme de guardia que lo hacia ver muy sexy.  Entramos en una sala vacía donde tenia acceso, y nos sentamos en dos sillas que habían hay.  Al igual que en el cine comenzó a tocarme la pierna, yo le baje el cierre del pantalón y me metí su verga a mi boca, era sabor muy distinto al que recordaba cuando ambos éramos escolares.  Luego el hizo lo mismo, me la chupo y muy rico, jamás nadie lo había hecho así.  Después de chupármela se bajo el pantalón por completo, fue cuando aproveche el momento para meterle mi gorda verga por su enorme culo.  Ho, si, estaba tan estrecho, se notaba que hace tiempo no se lo metían y  su cara era de gozo.  Por un momento se me paso por la mente una estúpida pregunta “¿Con su novia lo pasara así de bien?”, era una pregunta estupida ya que por su cara de gozo, la respuesta era evidentemente “no”.  Luego cambiamos el me lo metió a mi, y sentí como su gorda verga atravesaba mi culo, se sentía como algo vivo se movía adentro de mi.  “Cosas como estas debería hacer todos los días”, pensé.  Después de varios minutos en diferentes posiciones, volví a metérselo, sin embargo ocurrió algo que nuevamente me hizo reafirmar mi teoría de que el destino existe.  Cuando se lo estaba metiendo de lo mejor, sonó su celular, era su novia.  Para mi asombro el contesto, y yo en forma de venganza con más fuerza se lo metí, mas de algún gemido salio de su boca, ya que era una penetración diferente a lo que habíamos estado haciendo, era una penetración con rabia.  Se podría decir que fue un momento tragicómico, imagínense un hombre hablando con su novia, mientras tiene a otro hombre atrás rompiéndole el culo, a vergazos.
 

            Varios meses después de este ultimo encuentro lo volví a ver, justo en el mismo lugar donde lo vi por primera vez con su novia, allí estaban los dos, besándose y riéndose a carcajadas.  Pero esta vez me sentí diferente, limpio y orgulloso de mi mismo, ya no me sentía cómplice ni culpable  de un engaño, y lo más increíble es que ni siquiera sentí celos.  Y digan lo que digan para mi no existen los bisexuales, ya que ellos solo son gays disfrazados de hombres, quizás por ello el complejo de ser guardia.
 

            Esta historia es verídica.

 

David 22 Chile

Pmestizo@gmail.com