Esta Historia es pura fantasia:
Me dirigía a mi lugar secreto en
medio del bosque de delante
de mi casa de montaña. La mayor
parte de mis tardes las pasaba allí.
Cuando llegué a mi lugar, estiré
la toalla, me quité la camiseta para
quedarme con el pecho desnudo, dejé
el lector de CD's al suelo y me
puse encima de la toalla, mirando a la
espesa cortina de hojas y de ramas
que no me dejaban ver el cielo.
Al cabo de 5 minutos llegó un chico.
Este chico era rubio, con ojos
marrones, alto, con camiseta de tirantes
y con unos pantalones cortos muy
ajustados y se sentó al lado.
- ¡Hola!, ¿Molesto?
- No, solo que me has asustado. Ya que
no esperaba a nadie.
- Ya lo veo. ¿Hace mucho que vienes
aquí?
- Sí. Aquí he pasado los
mejores momentos de mi vida. Aquí he traído a
muchos novio... digo... a muchas novias.
- ¡Ya!, mira, te diré la
verdad. Hace años que te llevo observando y como
que no has traído muchas "novias"
aquí, si no "novios".
- Bueno, si... ¿y porque me espías?
- Es que desde hará dos o tres
años hiciste un gran cambio y desde ese día
me enamoré de ti y como soy tímido
no me atrevido a decirte nada.
- Pues no tienes que ser tan tímido.
Claro que te puedes llevar muchas
decepciones, pero a cambio recibirás
muchas alegrías. Por cierto me llamo
Johnny.
- Vale, voy a hacerte caso. Y me llamo
Jesús.
En un movimiento rápido se me sentó
encima mío y nos empezamos
a besar rápidamente, como si fuera
el ultimo beso de toda nuestra vida.
Se bajo de encima mío y nos continuamos
besando.
Mientras nos besábamos, sus manos
recorrían todo mi pecho, mientras que yo
le quitaba su camiseta para pellizcarle
los pezones. Al cabo de poco nos
levantamos y empecé a besarle por
el cuello, por su pecho, lamiendo y
mordisqueando sus pezones, sus abdominales
y mientras bajaba más le iba
desabrochando el pantalón. Cuando
le bajé el pantalón le empecé a lamer su
calzoncillo para excitarle más
su polla. Cuando ya tenia la parte de delante
del calzoncillo muy mamada se lo quité
y empecé a lamer con la punta de mi
lengua el glande de su polla. Cada vez
lamía más polla. La lamía como si la
estuviera limpiando. Hasta que el ya no
podía aguantar más y me dijo que se
la chupara ya. Entonces empecé
a chuparsela lentamente mientras se la
pajeaba.
Cuando paré de chuparsela, se agachó,
me quitó el pantalón y el calzoncillo
y empezó a lamerme el agujero.
Mientras yo gemía de placer, me las apañaba
para coger una llave que tenia en el bolsillo
de mi pantalón que estaba al lado
mío, para abrir como un pequeño
cofre que sé hacia pasar por una piedra
donde tenia: revistas, cintas, CD's porno,
y muchas clases de condones.
Siempre antes de la cita elegía
que condón coger, pero en este momento tan
placentero cogí uno cualquiera
y se lo di a Jesús. Entre la saliva que tenia mi
culo y entre el lubricante del condón,
no le costó mucho a la súper-polla de
Jesús entrar por mi apetitoso y
caliente agujero.
Yo no podía parar de gemir, pocas
personas me habían enculado antes, y no
entiendo porque, ya que recibes un placer
increíble. Hubo un rato que estaba
de cara a él, pero luego me dijo
que me pusiera de cuatro patas. Así que lo
hice. Y a cada dos o tres enculadas me
daba una palmada a cada nalga del
culo. Nunca había recibido tanto
placer en una misma tarde.
Cada vez iba más deprisa, ahora
me metía la polla toda entera hasta los
huevos y el muy jodedor para clavármela
más se cogía a mis hombros y
todo su cuerpo lo tenia en mi espalda.
Mientras me enculaba me la pajeaba.
El momento en que me corrí fue
cuando sentí toda la leche de Jesús atravesando
mis entrañas y en ese momento fue
cuando me corrí. Nos quedamos los dos
desnudos estirados en la toalla hablando
sobre lo bien que nos lo pasaremos
hasta el final de las vacaciones.
CONTINUARÁ...
Para cualquier comentario
envía un e-mail a Johnny_vil18@hotmail.com.
Lo estaré esperando
con impaciencia. Si te gusta escribir historias porno
ya sean inventadas o no,
podríamos hacer una entre los dos. Tú empiezas
la historia, me la envías
y yo la continúo y te la mando y luego tú la continúas...