Una buena mamada
Todo lo que más me ha gustado hacer en esta vida de gay, ha sido mamar vergas,
eso sí que está super bien. Un día me encontré, no sé si para bien o para
mal, hice amistad con un chavo que tenía 17 ya casi 18, pero nunca había
tenido ninguna experiencia, sólo masturbació. Yo ya había cumplido 15 y ya
estaba por terminar los estudios de la secundaria. Fue en una fiesta que nunca
se me va a olvidar, primero fuimos a la misa, luego a la casa donde nos
encontramos y comimos y esas cosas, pero contrataron a un señor para que fuera
a tomar el video, su ayudante era un chavo moreno con cuerpo ni de hombre ni de
niño, bien delgadito, como de 28 pulgadas, sin grasa, largo el cabrón, como de
175 cms de alto, tenía un chingo de pelos en lo brazos y cuando lo tuve delante
tenía un chingo de pelos por todos lados, la pregunta sería, ¿por dónde no
tiene pelos?, su cara con rasgos finos, sus ojos grandes y cafés, su boca ni
grande ni chica, su pelo rizado, sus manos grandes pero no toscas, cuando lo
tuve sin ropa, su vientre -como me gusta- musculoso, y sus nalgas bien
paradas, su verga larga como de 16 cm o más, sin pellejo que la tapara, y la
cabeza ni grande ni chica, y muy rosada, no roja. Una prueba es que todavía no
la usaba, es decir, era UNA VERGA VIRGEN. Cuando anduvo tomando fotos con su
patrón, pues ni en cuenta, pero como a todos, por tomar mucho refresco o
cerveza, pues vas al baño a orinar, entonces tuve la oportunidad de verlo, traía
puesto un pantalón de esos que necesitas bajarlo hasta el suelo y quedarte sin
nada, él no se dio cuenta que lo miraba, UNA VERGA DE SUEÑO, orinó un
chingo de líquido, y luego no sé qué pasó por su mente que se puso super
dura, y comenzó a hacerse una paja, y yo parado en la puerta VIENDO ESA VISIÓN
DE SUEÑO, por más de dos minutos no hice ruido, mi sangre se inundó de
hormonas y me puse de caliente como nunca, entonces pensé "Si éste guey
se da cuenta que lo miro, se hará un gran lío". Entonces me salí, volví
a entrar cantando una de esas canciones que se oían en el sonido. Ess guey no
sabía dónde esconder su enorme verga grandota. Le dije:
- Grandota! lástima que no me la pueda comer...
Me metí en uno de esos lugares que hay para sentarse a sacar lo que traes en
los intestinos, pasaron unos minutos y de repente se abrió la puerta (que
adrede dejé sin pasador). Era él, y me dijo:
- ¿Te gusta mi verga?
- Sí guey, la verdad, me gusta. Métete y pon el seguro...
Lo que este guey hizo. Le puse mi mano sobre su verga, estaba muy dura y muy
caliente, de un jalón le bajé el pantalón y su truza, ahí estaba su verga,
grande, limpia, rosada, divina, y sin pensarlo me la metí en la boca y se la
empecé a chupar:
- Así, guey, así guey!.- decía él mientras se la comía.
Seguí hasta que sus espermas se dispararon, espesos, blancos, con sabor ácido,
pero muy rico. Mi boca se llenó porque eran muchos, muchos. Ya se iba a sacar
su verga de mi boca, cuando con mi mano lo detuve:
- Espera, ahora me masturbo yo!
Su verga se quedó dentro de mi boca, y con suavidad me hice una paja, fue algo
rico, grité de placer:
- Así me gustan las vergas, ricas y jugosas.
Terminamos y cada quién se fue. Yo me enjuagué la boca, pero antes de salir
del baño, me puso la mano en medio de mis nalgas y me dijo:
- Cuando quieras te la clavo, aquí está mi teléfono.
Me dio un papel en donde estaba escrito un número telefónico. Por supuesto que
le marqué y tuvimos varios encuentros, de lujo.
Adrián
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