Buscando diversión
En un par de semanas iba a ser mi cumpleaños, y me había propuesto firmemente no
llegar a mi mayoría de edad sin haber mantenido ningún contacto sexual con otro
chico. Así que un sábado por la mañana me levanté calentísimo y muy decidido, y
me arreglé para dirigirme a un centro comercial de mi ciudad en el que, según me
habían dicho por Internet, se daban cita muchos gays jovencitos con ganas de
pasarlo bien un rato a base de polla o culo...
Con un empalme de caballo desde temprano me decidí a ponerme lo más sexy posible
para intentar pillar algún buen chaval que me espabilase y me quitase las
tonterías de encima a base de raciones de rabo. Como aun hacía bastante calor me
puse una camiseta pegada sin mangas, que dejaban ver unos brazos que el verano
había dejado morenísimos y muy suaves, y de la que se escapaban algunos pelillos
claritos de mis axilas. También me puse unos piratas vaqueros que me quedaban
algo anchos, debido a que en verano había estado apuntado a natación y el culete
se me había puesto más pequeñito y respingón. Como el pantalón me quedaba algo
caído me puse los calzoncillos más morbosos que tenía… uno de esos calvin kline
blancos con una banda roja arriba… Mirándome al espejo sólo pude pensar: “Ufff
si pudiera me follaba a mí mismo”. Así que me arreglé un poco mi media melena,
que aunque ya no era tan rubia como cuando era más niño, aun era bastante
clarita. Odiaba no tener nada de pelo en el pecho, y casi nada en la barba… por
aquel entonces sólo me había salido una buena mata encima de mi blanquita polla,
otro poco más en las axilas y un poco por el culo. Odiaba mis enormes ojos
verdes, porque me hacían parecer un par de años menor, y me habían dado muchos
problemas para entrar en las discotecas con mis colegas, pero sabía que me
ayudarían mucho a la hora de encontrar un chulazo con ganas de marcha. Me
despedí de mi hermano mayor, que era el único que había en mi casa, con la
excusa de que tenía que comprar unos cd’s vírgenes, y así salí a la calle,
aunque el puto viento me daba en plena cara y me despeinaba el flequillo, que
era algo que no podía soportar.
El problema llegó cuando llegué al centro comercial. “¿Y ahora que cojones
hago?”. Así que simplemente hice el recorrido habitual de tiendas de discos, de
ropa… Y no ví ningún tío que mereciera la pena, sólo niñatos amariconados y
viejos salidos que me miraban con cara de pervertidos deseando tocarme.
Habiendo perdido toda la esperanza y media mañana, ya me disponía a volver a
casa, cuando pasé por la puerta de una tienda de ropa en la que nunca entro,
porque es para bakalas y a mí ese estilo de prendas no me va nada… pero por
echar un ojo no iba a perder nada…
Y lo ví. Al tío más bueno y más morboso del mundo. Tenía una camiseta negra de
tirantes por la que se adivinaba saliéndole del pecho la esquina superior de un
tatuaje tribal, y un cadenón de plata de un dedo de grosor. El colega llevaba
zapatillas de skater, y un bañador blanco bastante ancho, notándose que debajo
no llevaba ropa interior, ya que a cada mínimo movimiento su polla se notaba
vibrando. Se le veía otro tatuaje más en el gemelo… otro tribal… y no hay nada
que a mí me de más morbo. Pero lo mejor era la cara: tendría como un año más que
yo, y conservaba una cara de niño pícaro en el cuerpo de un maromazo de barrio.
Tenía los ojos azul eléctrico y los labios mas sensuales del mundo. Sus
facciones eran aun redondeadas, pero el durísimo gesto de su cara las convertían
en la combinación perfecta. Tenía el pelo un poco más largo por detrás, con las
puntas teñidas de amarillo, igual que el flequillo… Todo un machito heterosexual
de barrio.
Me quedé tan embelesado mirándolo que el tío se cosco, y mirándome fijamente me
hizo un gesto con la cara y con el hombro, como preguntándome chulamente si
quería algo. Yo me puse nervioso y me di la vuelta, y cogí la primera prenda que
tenía al alcance de mi mano, todo por disimular.
Ufff… me había puesto cachondísimo, pero tenía miedo de que ese tío tan chulo y
tan chungo me pegara un guantazo por haberlo mirado. Así que decidí salir de la
tienda lo más rápido posible. Empecé a vagar por los pasillos, pero estaba tan
caliente que llegué a la conclusión de que me tendría que hacer un pajote antes
de tirar para casa, y otro al llegar, por supuesto. Así que me metí en los baños
en los que había pensado perder la virginidad, pero solo para cascarmela a la
salud de aquel macho.
Cuando me metí en el baño decidí echarme agua en la cara, porque con toda la
excitación estaba empezando a sudar, y si me ponía así a pelármela iba a salir
como un pollo. Me doblé sobre el lavabo y llené mis manos de agua, refrescándome
también la nuca. Cuando me volví a incorporar en el espejo ví al tío de antes,
mirándome fijamente, y buscándome los ojos a través del espejo.
Yo me quedé muerto, y sin saber como reaccionar. Pero el chaval dio el primer
paso. Se metió el dedo por la cintura del pantalón y me hizo un gesto con la
cabeza para que me metiera con él en la minúscula cabina.
Entre con una inexplicable mezcla de excitación, deseo y miedo, y todo mi cuerpo
temblaba como un flan, intentando imaginar lo que se me venía encima.
Cuando pasé el umbral el chico cerró la puerta con cuidado, y yo directamente le
eché mano al paquete, que me estaba volviendo loco.
Pero el tío, violentísimamente, me apartó la mano y me cogió del cuello,
empujándome contra la pared, sacó una navaja pequeña y me la puso en la yugular:
- ¿Qué es lo que quieres, mariconazo? ¿Qué te crees que te la voy a meter por el
culo? Que asco me das, maricón. ¿Qué te has creído que yo soy de los tuyos? ¿Qué
te crees que puedes ir por ahí intentando follarte a los tíos?
- Ehhh… No me hagas daño, yo no he hecho nada. Coge mi dinero, pero no me hagas
daño. Yo pensaba que…
- ¿Qué pensabas? ¿Qué nos íbamos a dar unos besitos en el vater? – en ese
momento el tío me cogió de los huevos, estrujándomelos hasta hacer que las
lágrimas se me saltaran - ¡Cómo des una voz te juro que te hinco la navaja hasta
el fondo!
A mí me dolían tanto los huevos por el apretón que el tío me estaba dando que
sólo podía llorar. Pero a la vez, misteriosamente, estaba empezando a tener una
erección de caballo, por lo morboso de la situación.
- Pues ahora me voy a llevar todo lo que tengas en la cartera… Hombre, ¡Pero si
la maricona se esta empalmando! ¿Qué pasa putito? ¿Qué te excita esto?
- No no, déjame ya en paz… llévate mi dinero…
- Claro que me voy a llevar tu dinero, pero ahora encima, por haberte puesto
cachondo me vas a dar una buena mamada de propina. ¿Qué te parece? ¿Estas de
acuerdo mariconazo?
Yo no supe que contestar, aunque evidentemente la idea me apetecía bastante.
Mira tu por donde iba a conseguir mi objetivo de la mañana, aunque no
precisamente de la manera que yo había planeado.
El chaval me quitó la navaja del cuello, pero me dijo:
- Te juro que como me la muerdas, o como grites pidiendo ayuda te rajo…
- No te preocupes que no la vas a necesitar…
- Así me gusta, espero que te esmeres, porque sino quedo satisfecho te vas a
enterar, mariconazo.
En ese momento yo me agaché, y el se quitó la camiseta de tirantes dejándome ver
el torso más espectacular que había visto en mi vida. Fibradísimo, moreno de
playa, y con un pedazo de tatuaje tribal en uno de los pectorales, rodeándole un
pezón.
Yo no lo pude resistir y me levanté un poco para chupárselo. Primero lamí el
camino de pelillos que isa desde el fondo de su bañador hasta su ombligo, que
era lo único de pelo que tenía en el pecho. Cuando llegué al ombligo metí la
lengua allí, y se lo chupé y lamí, como si estuviera besando sus propios labios.
Seguí por los abdominales hacia arriba, sin un solo vello… morenísimo de playa.
Llegué a la altura de los pezones y le dí una lamida a uno de ellos, el que
estaba rodeado por el tatuaje del tribal. En ee momento yo ya estaba cachondo a
más no poder, y sentí que la polla me iba a estallar.
Temiendo su reacción seguí subiendo hasta llegar a sus clavículas, que también
lamí, e incluso un huesecito del hombro que le sobresalía un poco. El tío se
estaba poniendo cachondo perdido, y se notaba por sus bufidos y sus intentos de
contener pequeños gemiditos. Cuando llegué a la base del cuello me detuvo
violentamente, apartándome:
- ¿Qué haces maricón? ¿Qué te crees que soy tu novio?
- Déjame besarte…
- Y una poco mierda, pervertido. ¿Quieres comer? Pues come sobaco.
El tío me cogió de la parte de atrás de la cabeza y me la empujó contra su
axila. Y ese fue el momento más excitante para mí hasta ese momento. Me refregó
el sobaco por toda la cara, llenándome de su sudor (porque en aquel váter ya
empezaba a haber una temperatura altísima) e impregnándome de su olor. Él creía
que me estaba humillando, pero para mí no había nada más excitante en el mundo.
Tenía poco vello, y no demasiado oscuro, y un olor a macho perfecto: entre sudor
y desodorante del fuerte. Mientras el me empujaba la cara contra su axila, yo
casi sin poder respirar, sacaba la lengua, intentando chupársela todo lo que me
dejaba.
Llegó un momento en el que se cansó del jueguecito, y me dijo:
- Venga, joder, cómeme la polla, que me has puesto a mil, maricón de mierda.
Como aun me tenía cogido del cuello, y como yo no opuse nada de resistencia, no
le fue nada difícil volver a hacer que me agachase. Me llevé una gratísima
sorpresa cuando vi que tenía un pedazo de tienda de campaña levantada… pero lo
que me gustó aun más fue que en la parte exterior del bulto de la polla, torcida
hacia la izquierda, se notaba un inequívoco cerco de líquido preseminal. Él se
dio cuenta y dijo:
- Joder, putito, como me has puesto… Te vas a enterar.
Empezó a refregarme el paquete en la cara, y por fín me soltó del pelo para
dejarme libertad de movimiento. Por fín yo me hice con la situación y empecé a
bajarle lentísimamente el bañador. La linea de pelos del ombligo se iba
ensanchando cada vez más, sus huesos de la cadera estaban super marcados, y
tenía desde lo que le cubría la gomilla del bañador hacia abajo estaba
completamente blanco, ya que se notaba que siempre había tomado el sol con el
bañador puesto. La blanquísima piel de las caderas me puso cachondísimo, pero
aún me quedaba otra sorpresa: más abajo del hueso de la cadera tenía un tatuaje
de una letra china… que morbo dios… Yo le pregunté:
- ¿Que significa? – y mientras empecé a pasear mi lengua sobre ella.
- Que me comas la polla, maricón. Eso significa.
Así que no le hice esperar más, y empecé a lamerle los pelos de arriba de la
polla, que eran marrón oscuro, y no tenía demasiados. Seguí bajando el bañador,
y apareció la base de su blanquísimo rabo. Le di una lamida, y como no podía
aguantar más, le bajé el resto del bajador de golpe, hasta los tobillos.
Ante mi apareció una polla enorme, con el tronco blanquísimo y el capullo rosa
oscuro, torcida un pelín hacia la izquierda, y absolutamente rezumante de
líquido preseminal, que le cubría todo el glande y parte del tronco. Además
despedía el típico olor a macho joven y cachondo, que fue lo que más caliente me
puso de todo. El semental me dijo:
- Deja de mirarla… ¿no prefieres comértela?
En ese momento me sujeto del mentón y empezó a restregarme todo lo largo de la
polla por la cara, los ojos, la frente… Dejándome todo perdido del liquidillo.
ME la pasó también por los labios, y yo los abrí, pero aún no se me coló dentro;
siguió con la guarrada de pasármela por la cara, y es que se notaba que al chico
le gustaba hacerlo todo lenta y morbosamente. Yo no podía más así que me quité
la camiseta para que no se manchase, y cogí la polla con la mano, y me la metí
directamente en la boca. Primero lamí a conciencia el glande, y poco a poco me
la fui metiendo más hasta que sólo quedaban un par de dedos por entrarme. Con
una mano me sujetaba en la taza del vater, y con la otra le sobaba los huevos,
blancos, enormes y colgantes, y con muy poquito vello.
El tío se empezó a poner a mil y empezó un mete y saca que me volvía loco, ya
que mientras lo hacía su respiración estaba agitadísima, y eso me excitaba
mucho. En un momento dado me la saqué de la boca, y a pesar de un gruñido suyo,
rápidamente empecé a lamerle los huevos, que olían muchísimo a sudor y macho.
Intenté seguir más allá de los huevos, por el perineo, pero al tío no le pareció
bien, y me volvió a coger del pelo para metérmela de un golpe seco por la boca.
Esta vez, debido a la violencia, me dio una pequeña arcada, e incluso empecé a
toser, pero el tío no me la saco.
Cuando me tranquilicé decidí bajarme los pantalones, como pude, y empezar a
cascármela, porque no podía más de excitación.
El tío ya me tenía apoyado contra la pared, follándome la boca como si fuese el
coño de una tía, con los ojos cerrados y a una gran velocidad, poniendo la cara
de más mala leche del mundo. Y yo tenía una mano pringada de liquido preseminal
pelándomela, y la otra acariciándole los huevos.
El tío había empezado a sudar y se estaba poniendo rojo, ya que me estaba
follando de lo lindo. Y como ya estaba algo cansado me dijo:
- ¿Tu que vas por la vida de muñeca hinchable? Ahora voy a descansar yo y te vas
a mover tu.
Y diciendo esto abrió la taza del vater y se sentó con las piernas abiertas,
colocándome yo entre ellas. Su polla estaba rígida y brillante, y sus huevos
colgaban hacia dentro del vater.
Me cogió de la cabeza y me la volvió a meter. Yo notaba que estaba apunto de
correrse, así que empecé a pelársela con la mano, comiéndole los huevos
salvajemente.
Como yo le chupaba los huevos y el tio con la espalda apoyada en la pared y los
ojos cerrados, se fue resbalando poco a poco así que mi boca además de los
huevos ya tenía al alcance el perineo, y se lo empecé a lamer como un animal,
como si me fuese la vida en ello, mientras le pelaba su rezumante polla que
estaba al rojo vivo ya.
Seguí lamiendo, y llegué al principio del ojete. Su culo tenía pelos, y olía
fuertemente a eso, a culo.
Se lo empecé a lamer, y de la excitación me empecé a correr como nunca antes,
echando varios trallazos contra el suelo y la taza del vater. Como el tio no me
decía nada y estaba apunto de correrse, yo me envalentoné, y le acerqué un dedo
al ano, empezando a acariciárselo, y comenzando a meter la llema del dedo.
En ese momento el tío saltó como un animal, y me pegó un sonoro bofetón con la
palma de la mano abierta, diciéndome con la cara pegada a la mía:
- Ni se te ocurra, hijo de puta.
Lejos de ofenderme eso me excitó aún mas, y me volví a meter el pollón en la
boca. Él me empujó el rabo hasta el fondo de la garganta, y empezó a hacer unos
ruidos de fuerza, muy guturales, yo supe que se iba a correr. No quería que se
corriese dentro de la boca, prefería que se corriesen la cara y después
tragármelo.
Así que me la saqué y la seguí cascando y apretando lo más fuerte que pude. Al
fin el suspiró y me echó un trallazó que me callo entre la nariz y un ojo. El
resto de los calientes chorros me cayeron por la cara, hasta que me la volvió a
meter en la boca, para que se la limpiara.
Cuando su polla se empezó a poner flácida me la saco, y con sus dedos empezó a
recoger su propio semen y a metérmelo en la boca. Yo aprovechaba y le lamía las
yemas de los dedos, e incluso simulándole en uno de ellos una felación. Con la
cara encendida, y una satisfecha sonrisa, me pasó un rollo de papel higiénico, y
me dijo:
- Te has portado genial, maricón. Límpiate, que nos vamos. Por haber sido tan
bueno vas a tener premio doble.
Yo no sabía a que se refería, y me empecé a limpiar los restos de la cara. Él,
aun desnudo y sentado en la taza del vater, cogió el movil y buscó un numero en
la agenda.
Estaba tan cerca de su cara que pude escuchar toda la conversación:
- Dime, primo
- Josele, coge el dinero que conseguimos ayer y compra todo el costo que puedas.
- ¿Qué dices? ¿No ibamos a cogernos una puta con esas pelas?
- No te preocupes, que la puta nos va a salir gratis… Voy para el barrio, ahora
nos vemos que te vas a llevar una sorpresa.
En ese momento me dijo:
- Venga, vístete, que hoy vas a disfrutar como nunca.
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Eyyyyy! ¿Qué os ha parecido? Nada mal para ser mi primer relato, ¿verdad? Espero
que os haya puesto cachondísimos, y que os hayais corrido como bestias al
leerlo.
Espero que me animeis a seguir escribiendo.
Además cambio fotos de tíos de este estilo, como el que me folló la boca en el
baño del centro comercial, que son los que más me gustan…
Espero vuestras comentarios y fotos en: ragazzo_spagnolo/hotmail.com
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