Cambio de Ciudad
Todo empezó cuando sólo tenía 15 años, soy originario de Toluca México, pero a mi padre lo nombraron director de una empresa en Tampico en la costa del Golfo de México, y tuvimos que trasladarnos a esa ciudad, yo estaba molesto porque no quería ir ya que en el grupo con el que me juntaba de la escuela, había unos amigos muy guapos y es que desde los 14 años me empezaron a atraer los chicos, en fin con todo y enojo nos fuimos a Tampico.
Al llegar nos ubicamos en un fraccionamiento muy exclusivo y mi padre nos dijo que nos presentaría a nuestro vecino que era uno de los gerentes de la empresa, un dominicano de nombre Javier, yo no hice mucho caso hasta que fuimos a su casa. Qué tipo! tiene 35 años, pero está bien buenote, qué piernas tan fornidas, y su cuerpo fuerte así como sus apetitosas nalgas me conquistaron, pero estaba casado, mas sin embargo yo fantaseaba con él masturbándome en su honor, pero el acabose fue un día que fuimos a la playa con su familia y otras del fraccionamiento y lo vi en tanga, ¡qué bruto!, ¡qué pedazo de carne se le abultaba debajo del bañador!, yo tuve una erección que afortunadamente pude ocultar, y es que era un adonis, moreno con tipo caribeño de ascendencia negra.
Durante la semana santa mis padres fueron de vacaciones a Toluca, yo no quise ir argumentando tener muchos trabajos de la escuela, pero el verdadero motivo era Javier, cuya esposa e hija se habían ido a Santo Domingo, y estaba yo dispuesto a todo para estar con él. En fin, mis papás se fueron un sábado por la tarde, así que una semana completa tenía de plazo para seducir al dominicano.
El sábado por la noche no sabía qué hacer y había estado espiando su casa y no estaba, y como los amigos que hice en el fraccionamiento se habían ido de vacaciones casi todos, el fraccionamiento estaba casi vacío y se me ocurrió ir a la alberca que está al final del mismo, incluso estaba a muy poca luz, así que me puse mi traje de baño y me puse a nadar. Yo soy un chavito muy delgado pero con nalguitas abultaditas, por eso me gustaba usar los tipo speedo. Bueno, así estuve solo más de 30 minutos disfrutando la alberca para mí solo, cuando de pronto veo venir a Javier y me dice:
- ¡Qué onda, buey! ¿no te fuiste con tus padres?
- No, me quedé a hacer tarea -le dije.
Él se ríe y dice:
- Sí, cómo no, en la alberca, de seguro tienes escondida una chavita por ahí ¿verdad cabrón?
Ambos nos reímos y me dice:
- ¿Por qué no vienes a mi casa? no sé, tomamos algo o jugamos cartas o dominó para matar el tiempo.
Yo gustoso acepté, ya que era mi oportunidad, así que salí de la alberca y vi cómo se agachaba para abrocharse las agujetas del tenis y vi cómo debajo de su short se marcaba su ropa interior tipo bikini, cosa que me prendió más. Después él me vio a mí en bañador, y dijo:
- Oye, estás nalgón para estar flaquito.
Y Ambos nos reímos, y le dije que me iba a bañar y enseguida iba para su casa. Total que rápido me bañé, me puse un bikini blanco y una bermuda, así como una playera sin mangas y me fui a casa de Javier. Cuando me abrió, él vestía ahora un short y una playera entallada con la cual su torso y sus brazos fuertes me excitaron tanto que de inmediato tuve una erección que debido a mi bermuda floja la pude ocultar. Él sacó unas cervezas y empezamos a jugar primero dominó, él se tomó unas tres cervezas y yo dos, luego trajo más, yo fingía tomarlas y las tiraba sin que se diera cuenta, después jugamos cartas y apostamos dinero, pero el muy cabrón era bueno para jugar y a pesar de las 6 cervezas lucía sobrio, no le afectaban, entonces se me ocurrió algo, fingir que andaba un poco ebrio y manosearlo con la esperanza de que me hiciera suyo.
Yo empecé a hablar de sexo, le dije que yo nunca había tenido sexo, ni novia, y que nunca había besado a alguien, a lo que Javier me dijo:
- ¿Cómo es posible que ni novia tengas?, estás carita, y aunque estás flaco, tienes nalguita, que es lo que le gusta a las viejas.
Yo le respondí que no sabía a qué se debía, y entonces inicié mi táctica y le pregunté:
- Javier, ¿te la han mamado?
El respondió:
- Sí, claro, y no sabes qué rico se siente, lo único es que no me he venido en la boca de ninguna vieja, no les gusta el semen, es más, mi fantasía es venirme en la boca de alguien que me la esté chupando. Oye, estás borracho, ¿verdad cabrón?
Yo, fingiéndome como si estuviera un poco pasado de copas, le dije:
- Javier, ¿no te gustaría que te la mamaran?
Él rió y me dijo:
- Sí, estás ebrio, buey, pero claro que sí, ¿a quién no le gustaría?.
Yo, armándome de valor, le agarré el paquete al mismo tiempo y le dije:
- Pues tú dirás... -mientras le masajeaba la verga.
Él, como sorprendido, dijo:
- No, Daniel, estas son puterías...
Y quiso quitarme la mano, pero yo sentí su verga ya dura y le dije:
- ¿Ves? se te paró. Sólo déjame mamártela y haré lo que quieras.
Javier me aventó y dijo:
- Mejor vete a tu casa.
Yo, con miedo, me fui y llegué a mi casa pensando mil cosas, como que le iba a contar a mis padres, y de repente tocan en la puerta y es Javier, sólo nos vemos, él se me acerca y dice:
- Oye, ¿era en serio que me la ibas a mamar?
Yo le dije que era cierto, que es más, fingí estar borracho. Javier se puso serio y dijo:
- El manoseo que le diste a mi verga me dejó caliente, y necesito saciar mis instintos. ¿Todavía estás dispuesto a mamármela y dejar que me corra en tu boca?
- Puedes hacer conmigo lo que quieras.
Yo le agarré su verga y empezaba a bajarle su short, cuando me levantó y tomó con sus fuertes manos mi rostro y acercó mi boca a la suya y nuestros labios se rozaron suave y rápidamente como especie de provocación, y acto seguido nos comenzamos a besar como locos, me metía la lengua, no sé si porque era mi primer beso profundo pero lo correspondía, eso era digno de una escena porno gay, la forma en que nos besamos. Me manoseaba mis nalgas y decía:
- Me encantan tus nalguitas, qué sabrosas están, chiquillo, te voy a coger!
Yo también le manoseaba su trasero, el mismo cachondeo hizo que quedáramos ambos en bikini y así caímos al suelo, él encima de mí, sentía un poco de miedo, pero yo me lo había buscado. En ese momento me dio miedo y quería zafarme de sus brazos pero su cuerpo fuerte y sus ardientes caricias me hicieron ceder de nuevo, Javier subió y su verga quedó a la altura de mi boca y dijo:
- Quiero que me la chupes y correrme en tu boca.
Yo le dije que se pusiera de pie, cosa que hizo, y cuando ya estuvo parado me hinqué a sus pies y comencé mi labor.
Primero olí todo ese delicioso aroma a macho que da el líquido preseminal, luego con su bikini blanco todavía puesto me restregué la cara en su verga, luego como lo vi en una película porno, con los dientes bajé su bikini y subí lamiendo una de sus piernas hasta llegar al tesoro más anhelado por mí y lo lamí como desesperado, mientras mi amante empezaba a gemir, luego mi boca lo fue envolviendo, y esos 21 cm no me cabían pero yo hacía el intento de comérmelo todo, no me importaba si me ahogaba puesto que era lo que más deseaba en ese momento. Javier me ayudó a que poco a poco ese tesoro me penetrara por completo y mi boca perdía deliciosamente su virginidad, lo hacía con un suave mete y saca, mientras yo le manoseaba sus nalgas, y Javier me decía cosas como:
- Así, putito, ten toda mi verga, pronto te daré la lechita, mi niño putito.
Después sacó su verga de mi boca y me dijo que me acostara, y Javier ya en la cama puso su verga en mi boca y me la metió de golpe y empezó una sabrosa embestida cual si mi boca fuera vagina, eso me ahogaba pero no me importaba ser cogido de esa manera por el hombre que más deseaba. No tardó mucho y tuvo una corrida bestial, ¡qué cantidad de semen arrojó!, me tragué la mayoría, y otra me escurría por las comisuras de mis labios, él me vio y me comió a besos queriendo saborear su semen, y dijo:
- ¡Qué bruto!, es el mejor orgasmo que he tenido, y eso que sólo fue una mamada pinche, niño putito, y todavía falta que te parche, buey.
Posteriormente tomó mi verga de 18 cm. y la mamó suavemente, yo me retorcía, era mi primera mamada y obvio sin experiencia me corrí pronto en su boca.
Luego Javier me puso boca abajo y me dijo:
- Soy un experto come vaginas, espero que tu culito y tus sabrosas nalgas estén más ricas que las vaginas.
Y con sus manos separó mis abultadas nalgas y comenzó a comerme el culo, y eso fue el acabose para mí, sentir su lengua en mi rajita hacía que enloqueciera de placer, tanto que le dije:
- Métemela ya, papito, por favor, hazme tuyo!
Pero Javier no hacía caso y se comía mi culo sin piedad, cosa que me ponía más cachondo y deseoso de sentir su pene dentro de mí y decirle cosas como:
- Ya, por favor, te lo suplico, métemela toda, quiero ser tuyo!
Pero Javier hacía caso omiso y seguía comiéndose mi culo, ¡qué bruto!, tenía mi ano super dilatado y lleno de saliva debido a que su boca lo poseía. Finalmente casi me vuelvo a correr, pero de pronto sentí todo su cuerpo encima y su verga en mi raya y al oído me dice:
- Te llegó la hora pinche niñito puto, vas a saber lo que es una buena verga, cabroncito.
Y así, yo acostado boca abajo en la cama y él encima de mí, comenzó a cogerme, no tuvo piedad de mí, sus folladas eran fuertes, yo gemía del dolor, su gruesa verga de 21 cm. se deslizaba por las paredes de mi culo, Javier no tenía compasión de mí, parecía una fiera en brama, tal vez se le olvidó que yo sólo tenía 15 años contra los 35 que él tiene, pero mi dolor se fue volviendo placentero, y yo empezaba a culear y él seguía embistiéndome como un toro en celo, ambos sudando y gozando de la calentura que teníamos. Luego me la sacó y me puso boca arriba y me dio un beso como queriéndome devorar con su boca, nuestras lenguas jugueteaban y finalmente llegó a mis pezones, los chupó y lamió al igual que mi abdomen, y dijo:
- Mi niño putito, ya fuiste mío!
- Javier, fóllame otra vez, papito, dame tu verga, la quiero toda dentro de mí!
Entonces se hincó en la cama y puso mis piernas en sus hombros y me la sumió de golpe, esa penetrada me puso en la gloria! qué rico se sentía al ser cogido de esa manera!
Javier cumplía mi sueño, perder mi virginidad con un hombre con experiencia, no gay, pero al fin con
experiencia. Él siguió embistiéndome, mi ano succionaba ese gran pene hasta que sentí que se iba a venir, Javier me la sacó y yo me abalancé sobre ella y se la chupé hasta que nuevamente se corrió en mi boca, vaya, que era un semental. Al final me dijo:
- Niño putito, realmente eres cachondo, han sido los mejores orgasmos de mi vida.
Y nos acostamos besándonos, y desde esa noche hemos sido amantes, claro sin que nadie sepa, ya que sería delito porque soy menor que él, pero a mí me gusta que me coja y mamársela, nunca lo he hecho contra mi voluntad, lo hago por placer y me gustan los mayores. También posteriormente me enredé con un profesor de mi escuela de 30 años y con un amigo de mi edad, pero sin duda el mejor es Javier, aparte del cuerpazo que tiene.
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