Un Capitán Caliente
El relato que les contare hoy me sucedió hace algunos meses, algunos de ustedes ya me conocen porque he escrito algunos relatos eróticos – porno y mi mayor afición fuera de los hombres es la fotografía.
Desde
hace algunos meses tenemos un nuevo superior, su nombre es Alexander, él es
capitán de las fuerzas militares en mi base, es un hombre de 28 años de edad,
bastante alto y acuerpado y sobre todo bastante apuesto, muchas mujeres van los
días de visita exclusivamente a hablar con él y a observarlo pasearse por las
instalaciones de la base, claro que he notado que algunos hombres lo hacen con
mayor placer y eso me incluye a mí.
Sucedió
que hace dos meses me encontraba necesitado de salir de la base para realizar
algunas diligencias y en aquellos días nos encontrábamos bastante atareados
realizando la planeación para enviar varios soldados a distintas partes del
departamento y aquel día me presenté a la oficina del capitán para pedir el
permiso respectivo.
-
Con su permiso Capitán.
-
Siga Cabo, en qué le puedo servir?.
-
Señor, necesito que me conceda permiso para ausentarme de la base dos días.
-
Y eso para qué, Cabo?
-
Necesito realizar algunas diligencias personales, señor.
-
Usted sabe que estamos hasta las güevas de trabajo....
-
Sí, lo sé, señor, pero puedo recuperarlo al regresar, señor.
-
Déjeme pensarlo y venga dentro de una hora.
-
Con su permiso señor.
-
Concedido.
Poco
era lo que imaginaba al abandonar su oficina, pero en mi mente solo me había
quedado su imagen, su uniforme a pesar de lo amplio le quedaba ajustado a su
cuerpo lo que en realidad me hacía pensar que tenia un cuerpo monumental. De
todas formas seguí con mis deberes y a la hora respectiva regresé.
-
Vengo por su respuesta, Señor.
-
Aun no la he tomado.
-
Usted me dirá.
-
Esta noche en el casino de suboficiales hablamos.
-
Como usted diga, Capitán.
Me
retiré y me sentí lo suficientemente caliente como para meterme en un baño y
darme una buena pajeada pensando en él.
La
noche llegó y me bañé y preparé para ir al casino de suboficiales. Cuando
estuve listo me dirigí a una de las literas de mi habitación, saqué un porro de
marihuana y fumé un poco en los baños. Me dirigí hacia el casino y entré,
allí estaba él, sin lugar a dudas el mejor semental que había en la base, me
acerqué y lo saludé.
-
Adelante Cabo, siéntese y nos tomamos un trago.
-
Si no le incomoda, prefiero quedarme parado señor.
-
Siéntese güevón, o prefiere que lo mande a voltear a estas horas de la
noche?.
Su
orden había sido tan seca que no me quedo remedio y me senté.
-
Tómese un trago y dejemos los formalismos.
-
Está bien, Capitán.
-
Qué va a tomar?.
-
Un trago de ron.
Él
envío a pedir una botella y sencillamente comenzamos a tomarlo sin pasante, habíamos
conversado un buen rato cuando se levantó para ir al baño.
-
Estoy que me orino cabo, voy al baño y regreso.
-
Está bien, capitán.
Fue
cuando se levantó de la mesa cuando noté que aquella noche no tenía uniforme
y estaba vestido de civil, tenía puesta una camisa amarilla de manga larga,
unos jeans que dejaban ver su bulto y sobre todo un culo delicioso,
inmediatamente mi verga se despertó y sentí quemarme por dentro, sabía que
después de aquella noche tendría que darme innumerables pajiadas pensando en
él. Al momento él regresó y se sentó.
-
Cabo, voy a ser franco con usted.
-
Dígame señor.
-
Sé que usted hace algunos días estuvo con dos soldados de aquí en la
costa y que en ese viaje usted les tomó unas fotos bastante fuertes.
-
No sé quién le haya contado eso, Capitán, pero...
-
Nada de mentiras porque yo sé que usted lo hace, quiero que me las
muestre.
-
Señor, pero eso va en contra de mi compromiso con los soldados.
-
Es sólo entre usted y yo.
-
Cuándo sería eso, Capitán?.
-
Ya, por supuesto.
-
Están en mi habitación.
Simplemente
el Capitán se levantó, tomó los cigarrillos, el ron y se dirigió hacia la
puerta, yo instintivamente lo seguí, en cada paso que daba detrás de él mi
calentura aumentaba mucho más, el ver su culo, como el jean se le metía por su
raja de una manera deseable y glotona me hacía casi estallar. Así abrí mi
puerta y saqué las fotos del baúl.
-
Señor, esto me va a causar destitución.
-
Podría haberle causado algo más.
-
Dígame una cosa, cabo, quién es este soldado que está haciendo
flexiones?.
-
Es Andrés, señor.
-
Se lo ha comido?.
-
A qué se refiere, señor?
-
Que si se lo ha culiado!!!!!!
-
No señor.
-
Y este quién es?
-
David, señor.
-
Se lo ha comido?
-
No señor.
Veía
como su verga crecía al ver a David y Andrés, sin lugar a dudas eran dos
soldados dignos de una culiada. Mis manos estaban heladas, pero él dejó las
fotos y comenzó a desabrochar los botones de su camisa, abrió la bragueta de
su pantalón y se bajó los boxer.
-
Le gusta lo que ve, Cabo?
-
Se puede decir que sí, señor.
-
Tome una foto.
Saqué
mi cámara apresurado y disparé mientras él sonreía.
-
No se haga el marica conmigo, porque yo sé que lo tiene bastante parado.
Se
acercó a mí y simplemente sobó mi entrepierna y no soporté más.
-
Es todo un tesoro en bruto, señor.
-
Mámemela, Cabo.
-
Sí señor.
La
tenía al máximo, cada lengüetazo que le pasaba era un placer, todo su cuerpo
era lampiño, sus abdominales se le marcaban muy bien, sus piernas eran gruesas
y le pasaba mi lengua por sus bolas y su entrepierna, cada vez se lo mamaba con
mas fuerza, pajiándolo con mi lengua.
-
Ufffffffff!!!!! Cabo, qué bien la mama, espere, le coloco cerrojo a la
puerta porque deseo que culiemos de lo lindo esta noche.
Mientras
se dirigía a la puerta pude
observar su culote grueso, redondo y duro, dejó caer su camisa y se acabó de
quitar el jean, simplemente me desvestí y me arroje en la cama, él regresó y se acostó
a mi lado. Nos besamos y comenzamos a manosearnos.
-
Quiero fumar algo más fuerte, Cabo.
-
Tengo marihuana si quiere.
-
Dale, dame un poco.
Preparé
el porro mientras él me chupaba la verga, casi sentí explotar, prendí el
porro y se lo di a probar y me acosté mientras el fumaba y colocaba su culo en
mi cara.
-
Deme lengua, Cabo, mientras fumo esta belleza.
Comencé
a masajearle el culo con mi lengua, le metía mi lengua hasta el fondo y luego
mis dedos para dilatarlo.
-
Así, Cabo, dele que ese es su permiso, AHHHHHHHHH!!!!!!!!!!, chúpeme la
verga, quiero sentirla húmeda.
Yo
no decía nada, simplemente actuaba, luego comenzó a besarme mientras me daba
de su mano a probar del porro, tomó la botella de ron
y me dio de su boca. Mi verga estaba lo suficientemente lubricada y
comenzó a sentarse encima de ella, sentía su culo apretado bombear con mi
verga adentro mientras le hacía una paja.
-
Así, así, Cabo, toda hasta el fondo, vamos puto, dame hasta que me
sangre el culo.
Luego
se sacó la verga y levantó mis piernas en posición de pollo, escupió su
saliva sobre el ojo de mi culo y me la metió, mi respiración estaba muy
agitada y le pedía más.
-
Vamos capitán, métame toda esa tranca hasta el fondo.
-
Te gusta, puto?, casi logras el permiso.
-
Sí señor, deme mas duro por el culo, quiero sentir su leche adentro.
Por
fin sentí sus chorros calientes dentro de
mí.
-
Ummmmm!!!!!!!!! es toda suya, Cabo.
Sacó
su verga húmeda y comenzó a mamarme la mía y su boca recibió toda mi leche
pero no se la tragaba, cuando me hube venido se acercó a mí, le besé,
simplemente nos pasamos a través de nuestras bocas el semen caliente y no lo
tragamos.
-
Estuvo del putas, Cabo, pero quiero que mañana traiga a David para que
lo hagamos entre los tres.
-
No sé si aceptará, Capitán.
-
De usted depende el permiso de dos días.
-
Así será señor.
Aquella
noche descansamos y culiamos hasta más no poder, ahora mi misión era convencer
a David, claro que esa es otra historia. De todas formas recuerden que me gustan
mucho sus fotos y si tienen envíenmelas para que intercambiemos.
Cabo
Primero, Julio