Conociendo a Caracas: en la sauna


Una tarde después del trabajo Daniel, mi mejor amigo, y yo estábamos bien cansados y le propuse irnos a un sauna a relajarnos. El asintió y fuimos a uno en Sabana Grande muy recomendado. Tomamos una cabina y nos desvestimos. Nos pusimos la toallita y cholas, y nos fuimos a las duchas. El me aseó muy bien especialmente mi sexo y mi culo, enjabonándomelo muy bien con sus dedos hasta quedar pulcro. Lo mismo le hice yo a él y lo suyo. A nuestro lado habían dos parejitas de estudiantes haciendo lo mismo, mas allá unos obreros musculosos con unos ejecutivos elegantes aun sin ropa, en fin ya se estaba llenando el sauna, y ya higienizados nos metimos al cuarto oscuro lleno de vapor y olor a pino.

Nos agarramos de las manos mientras nuestros ojos se acostumbraban a la oscuridad. A nuestro lado entraron las otras parejas y las pudimos ver besándose también. Daniel me abrazó, me comenzó a besar y acariciar mis nalgas, yo me dejé. Aunque menor que yo, a él le gustaba ser mi macho y yo lo dejaba y disfrutaba, pues me cogía divino y era muy tierno conmigo, pero después me permitía ser su macho también y esa igualdad me gustaba. Pero yo lo dejaba a él ser mi macho primero.

Mientras Daniel me tenia abrazado en la oscuridad y el calor húmedo, él jugaba con mis nalgas, mi sexo, mi raja y dedeaba mi culito, haciéndome feliz y suspirar por él. Yo lo disfrutaba plenamente y disfrutaba también viendo detrás de él las otras parejas: al macho musculoso moreno dedeandose y acariciándole las blancas nalgas al ejecutivo guapo que se derretía por él; al jovencito imberbe, de verga impresionantemente grande, que sodomizaba a un hombre joven morenazo que le ponía su culo hambriento y se lo abría con sus manotas, Wow que cogida mas divina le daba el chamito con ese machete. Mas alla veia mas acción de todas clases que me excitaba, y Daniel tenia la vista opuesta a la mía que disfrutaba también, pues él y yo no nos enrollábamos celándonos sino que disfrutábamos de ver otros hombres gay como nosotros pasándola bien también. De verdad este era el mejor sitio para Daniel y yo pasar un rato sin rollos, pues allí todos íbamos a lo mismo sin tapujos ni temores.

Ya caliente y con ganas de coger, Daniel se sentó con las piernas bien abiertas e hizo que me sentara sobre su pija y me la comiera de una. Me entró fácil, tan acostumbrados estábamos de coger, que su verga conocía el camino. Yo comencé mi sube y baja sobre su rico pene y él a acariciarme y jugar con mis tetillas poniéndomelas ahí mismito bien duras, después me comenzó a masturbar con la otra mano y yo comencé a jadear de placer. Estas divino Carlos me dijo, y tu también Daniel le contesté, que rico tenerte dentro de mi otra vez. Lo mismo digo yo tu culito es lo máximo, me contestó besándome la nuca y las orejas, estremeciéndome de emoción.

Pues entre su verga divina culeándome y sus manos expertas calentándome, el sabia que me volvería loco por él y haría después lo que el mas le gustaba que era dominarme, montarme y cogerme de frente, como macho monta la hembra, mamándome y chupándome mis excitados pezoncitos. Cuando me follaba así venían otros hombres a verlo cogerme, lo aupaban con gritos, se masturbaban y tocaban, y cuando el se paraba y se corría sobre mi cuerpo con unos lechazos impresionantes, ellos también me bañaban con sus leches calientes, nos felicitaban por el show y después me duchaba muy bien y me relajaba besándome con él en el sauna seco.

Pero me anticipo a los hechos, al lado nuestro se sentó un hombre maduro y frente a él se arrodillo un jovencito muy lindo y el hombre lo puso a mamarle la verga. El hombre le agarro la cabeza y jugando con sus rulos rubios le conducía la boca a meterse su güebo hasta el fondo. El muchachito parecía novato y no se lo hacia muy bien, entonces Daniel me dice, enséñale al chamito como se hace y mámame la mía. Yo me desmonté de su estaca y arrodillándome frente a él me la engullí, y le hice señas al chico para que mirara y aprendiera. Con unas cuantas demostraciones de distintas técnicas de chupar, mamar, lamer, besar el nene aprendió y comenzó a complacer a su hombre.

Al ratito el hombre se corrió abundantemente en la boca y cara del catirito y Daniel también en la mía, pues los dos habíamos seguido con mucho interés el aprendizaje del muchacho. El catirito y yo quedamos los dos felices, sonrientes con cara de niño travieso, con los labios y cara llenos de semen y viéndonos de repente así, nos besamos y lamimos las caras y las vergas de nuestros machos hasta no dejar restos de la leche. Thanks pal, me dijo el chico y se fue con su hombre a otro sitio mas oscuro del sauna.

Yo estaba con mi pija a reventar, Daniel me había calentado el culo bastante con su machete. después me había calentado la boca con él y bañado la cara de semen y además había compartido mamada juntos y semen con un jovencito demasiado lindo. Daniel se puso de pie y me llevo a las duchas para refrescarnos. Allí encontramos al guapo morenazo que ya se había cogido a su ejecutivo y le estaba lavando el culo y este a la vez su verga. Se veían felices y relajados, lo que yo no estaba todavía. Ahora te toca a ti, me dijo Daniel agarrándome el güebo y llevándome de nuevo para adentro.

El sitio estaba full ahora, teníamos que esperar un rato que se desocupara un sitio para ponernos, mientras tanto Daniel me dejó puntearlo de pie y aproveché para poco irle clavando mi estaca en su culito apretado. A pesar de lo mucho que cogíamos, Daniel conservaba un culito muy apretadito y sabroso que me hacia delirar cuando me lo daba. A Daniel se le paró el machete en cuanto lo comencé a penetrar y a medida que me lo cogía, su güebo destilaba pre cum a montones. En eso veo pasar al hombre maduro con su verga ya agotada saliendo del sauna caminando con cuidado y lentamente, detrás venia al gringuito todavía mirando excitado como no sabiendo que mas hacer, seguro que se tiro al hombre pensé. En cuanto nos vio y vio la pija de Daniel full pre semen, no dudo, dijo "Oh yea, man I owe you" Te la debo chamo, y arrodillándose frente a Daniel se comenzó a lamer y chupar aquel manjar. Bueno los tres nos excitamos mucho. Daniel y yo jadeábamos del placer de su cogida y morbo de ver al catirito comiéndose el machete de Daniel a mas no poder mientras se pajeaba una linda verga.

Daniel no tardo en venirse y bañar la boca y cara del jovencito con su leche. El chamito se paro y me besó los labios secos para compartir el manjar de Daniel conmigo. Yo seguía enculando a Daniel y tomándome su semen de la cara y labios del chico. En eso el besa a Daniel también y los tres nos fundimos en un solo beso. Daniel le agarro la verga al chamo y yo las nalgas y él nuestras nalgas. Que locura esta novedad. Yo seguía súper excitado pero sin eyacular por lo que Daniel me dice, cógetelo que el nene anda mas caliente que perra en celos y así lo hice, entre los dos le abrimos las piernas, lo pusimos en posición de a cuatro patas. Daniel me le ensalivo muy bien el culo y esfínter y mi verga con su lengua y labios y lo monte como perrita que era. Daniel me guió el güebo hasta que le entró completito. Asustado y sorprendido por nuestra rapidez, el chico chilló primero, pero después empezó a gemir y decir Oh yeah fuck me man, fuck me more, fuck me harder, fuck me deeper, y a mover sus nalgas lampiñas como loco, me succionaba la polla con su culo y me pedía mas.

El chamo estaba bien caliente y loco por sexo. Daniel lo comenzó a masturbar y de nuevo le dio su verga caliente para que se la mamara. Aquello era delicioso, excitante, increíble y no tardé en venirme, bañándole las nalgas y su ano de mi leche abundante. Daniel volvió a descargar su machete en su carita de ángel caído y el chamo acabó como loco en el suelo sin tocarse. Bueno y un gentío lo bañó de leche también. El estaba feliz de conocer Caracas así por primera vez y nosotros extasiados de haberle hecho pasar un rato inolvidable. Ahora si completamente relajados, agotados y felices salimos a las duchas. Tuvimos que compartir una los tres, aseándonos muy bien y después pasamos al bar a rehidratarnos con unos refrescos y recordar los momentos excitantes que acabamos de vivir juntos los tres. Allí sentados solo cubiertos por las toallitas recibimos miradas de admiración y aprobación por el gran show que habíamos dado. Nos despedimos con un beso entre los tres y una agarrada de nalgas y bultos que casi nos hace volver a empezar.

El chico tenia que volver a su hotel para reunirse con sus padres y cenar, y nosotros a cumplir cada uno con nuestras obligaciones familiares y seria otro día que nos volveríamos a encontrar Daniel y yo después del trabajo, a relajarnos haciendo el sexo juntos otra vez.