Chicos de gimnasio

Hola navegantes. Soy un chico de 22 años que ha tenido bastante sexo... al menos eso creo yo, aunque lo empecé a practicar, comparado con muchos de aquí, bastante tarde. Después de leer varios relatos de esta página, me he decido a escribir la vez que más me gustó que, como a muchos les sucede, fue mi primera vez.

Yo tenía 17 años, la edad en que lo que más te importa es gustar a los demás, por lo que iba bastante a menudo al gimnasio. Allí disfrutaba como un tonto mirando a todos los chicos en las duchas, con esos cuerpazos 10. Aunque los que más me gustaban eran los que eran más jóvenes que yo. Por aquel entonces iban 3 chicos juntos a la misma hora que yo al gimnasio. Dos de ellos en concreto estaban buenísimos. Tenían unos 15 años pero ya estaban bien marcaditos, no en exceso, como a mí me gusta.

Ambos medían aproximadamente lo mismo, entre 1'60 y 1'70 (me guío por lo que yo medía entonces, 1'80). De pelo castaño los dos, con ese peinado de champiñón que estaba de moda. Uno de ellos, David, tenía los ojos verdes mientras que Pablo los tenía marrón clarito. Eran como la típica pareja de amigos que de tanto ir juntos acaban pareciéndose el uno al otro... ambos con los abdominales marcados, un pecho perfectamente formado, espalda ancha, culito estrecho, brazos poderosos y unas piernas fantásticas, casi sin vello. La única lástima es que nunca pude admirarles el tiempo que hubiese querido (nunca hasta el día que hoy les explicaré... claro), pues mientras uno hacía un ejercicio, los otros dos lo miraban y hablaban de sus cosas, mientras descansaban para pasar al siguiente ejercicio, por lo que si me quedaba mirando a uno, los otros se podían percatar. Por otro lado ellos muchas veces me miraban a mí de reojo (o eso creo), o cuando yo finalizaba uno de los ejercicios y levantaba la vista para hacer estiramientos, me daba cuenta que me estaba mirando alguno de ellos, que apartaba la vista rápidamente.

En fin... que después de 2 horas de gimnasio, los 4 íbamos a las duchas casi al mismo tiempo. No es que fuera casualidad, sino que el entrenador del gimnasio siempre ponía turnos de dos horas y nos imponía ciertos ejercicios. Así el gimnasio nunca estaba lleno del todo y normalmente teníamos los aparatos libres. Total... que un día que me retiré yo primero a las duchas, empecé a desnudarme cuando entraron los tres chicos, les miro con simple curiosidad y disimulando, cuando veo que son ellos, sigo quitándome los pantaloncitos, vuelvo a levantar la vista, y veo que mientras Ferrán (el tercer chico) y Pablo habían empezado a quitarse la ropa, David se había sentado en uno de los bancos y me estaba mirando fijamente, recorriéndome todo el cuerpo (lo que me puso a mil). Lógicamente en cuanto vio que le miraba apartó la vista y empezó a entablar conversación con los otros chicos, a quienes también repasaba algo descaradamente. Yo, para evitar ser visto con tal empalme, me fui rápidamente a las duchas. El agua caliente sólo duraba 10 minutos, por lo que sé que estuve por lo menos 15 minutos allá bajo el agua intentando que se bajara el mástil para salir. Cuando al final lo conseguí salí con la calma, "sabiendo" que los tres chicarrones ya se habrían marchado, pues solían irse rápidamente para poder pasar un rato en una sala de videojuegos que había unas calles más arriba. Por eso mismo me sorprendí cuando al salir vi a David desnudo y mojado aún de la ducha, sentado en el banco de antes. En cuando me vio se me quedó fijamente mirando a la cara, como queriendo que le mirara yo también. Como no sabía qué hacer, me lo quedé mirando para ver si apartaba la vista. Como seguía mirándome... le dejé de mirar y fui a vestirme, para lo cual me quedé de espaldas a él, abriendo la mochila para coger la ropa limpia. Cuando me iba a poner la camiseta David me llamó, le respondí con un "qué" lo más seco que pude y me dijo:

- Perdona, no te enfades, y te puedo pagar si quieres... ¿podrías dejarme que te la chupe? Por favor, no hagas ningún escándalo de esto. 

No sé si con estas mismas palabras, pero vino a decir eso.

- ¿Qué? 

Yo no sabía ni dónde meterme, no me había puesto aún ni la camiseta y estaba en pelota picada, ahora de cara a él, y mi miembro empezó a crecer en desmesura. Me olvidé de esconderme, no había tenido relaciones con nadie aún y me moría de ganas de que aquel tío buenísimo me la comiera.

- Es que eres muy guapo. Ya te digo, te puedo pagar si quieres, y nadie se enterará, te lo juro.

Yo ni siquiera pensé en ese momento que se pudiera tratar de ninguna broma, lo único que salió de mi boca fue un...

- Chupa. 

Mientras le ofrecía en todo su esplendor mi falo de 23 cm.

Sin demora, el chico de ojos verdes se abalanzó, me empujó para que me sentara en el banco, y me la empezó a chupar con los labios más carnosos que he visto en mi vida. Empezó un sube y baja increíble, por el tronco, por el capullo, hasta el fondo. Noté incluso su gaznate, pero él ni se inmutaba, seguía chupando y chupando. No tardé en venirme, y después de la mega-erección que tuve antes de entrar en la ducha, le lancé unos cuantos trallazos que le llenaron la boca de líquido blanco, aunque no dejó escapar ni una gota. Él seguía chupando, pues la erección no había cesado en ningún momento... !Cómo iba a cesar con aquel ser perfecto chupándomela!!! Después de correrme empecé a tocarle, no quería que se fuera sin más, su pelo húmedo, su ancha espalda, esos brazos y esas piernas anchos y fuertes. Finalmente sentí que me había llegado el turno, por lo que le senté yo a él y sin dejar de tocarle el pecho y el abdomen me metí su polla en plena erección en la boca y se la empecé a chupar como pude, pues era mi primera experiencia. Creo que lo hice bastante bien, pues aquel chico de 15 años no dejó de lanzar suspiros y gemidos. Su polla era también de considerable tamaño y tenía un sabor exquisito. Se corrió en quizás un minuto y justo antes de lanzar el primer trallazo apretó mi cabeza contra su ancha polla que me atravesó la garganta. Me sobrevinieron arcadas, pero tan sólo el imaginarme la situación del chico mirando hacia el techo y gritando de placer mientras otro arrodillado se la estaba chupando... no pude resistirlo y acabé empujando yo más hacia adentro, hasta el fondo.

Cuando hubimos acabado, sin mediar palabra se levantó, me plantó un besazo, y se fue hacia el banco de enfrente, donde estaba su mochila, para empezar a vestirse, a lo que le dije:

- ¿Pero ya está? ¿esto es todo?

Lo dije poniéndome de pie, con la erección todavía presente, y mirándo aquel culito cómo se movía frente a mí... Sin decir nada, se me acercó de nuevo y siguió chupándomela, esta vez de pie.

- No me refería a esto -le dije.

Dejó de chupar para mirarme a la cara, pues no sabía a qué me refería, a lo que le cogí la cabeza y la empujé para que no dejara de chupar.

- Tienes un culo precioso, ¿sabes?
- ¡Es tuyo! 

Se puso de pie sonriendo y fue corriendo a la mochila, cogió un frasco, un condón, se me acercó, me puso el condón, me sentó de nuevo en el banco, se untó el culo de potingue, luego me untó a mí la polla y sin más empezó a sentarse sobre mi falo, lentamente. No pude resistirlo, le cogí de la cintura abarcando lo más posible sus músculos y lo empujé hacia abajo ensartándole media polla en su culito prieto. Se le fue un grito apagado, pues cerró la boca y apretó con fuerza para que nadie nos oyera, pero fue la cogida más genial que he tenido en mi vida. Me levanté cogiéndole de la cintura, lo acosté como pude en el banco poniendo sus rodillas sobre mis hombros y le empecé a coger con todas mis ganas. Mientras, yo le decía cosas como: 

- Te gusta, ¿eh, cabrón? - 
- Síiii...! 
- Yo también lo deseaba, ¡puta! 

Le acariciaba los pectorales que ahora estaban duros como una piedra, y ese pecho que me volvía loco, sus fuertes brazos y sus piernas... esas piernas que serían la perdición para muchos!! Mis fuertes cogidas por lo visto tuvieron su efecto, pues con su pene en semierección empezó a expulsar semen de nuevo, aunque no en tanta cantidad como antes, a lo que respondí sacando mi polla de su culo, sacándome el condón y metiéndole el nabo en la boca para que chupara. Le cogí la cabeza y le guié en una mamada rápida. Y vino por fin la corrida, no sé si más abundante incluso que la primera. Y oh.. qué vista, señores!! qué vista de ese adonis tumbado en el banco chupándomela cuanto yo quisiera y como yo quisiera! supe en ese momento que podría disponer de su pecho, sus piernas y sus brazos tanto tiempo y tantas veces como yo quisiera... y eso me ponía más cachondo aún.

Pero esto no fue todo... este chico tenía ya experiencia con el sexo, aunque como supe después, tan sólo oral. Fui el primero en desvirgar a este chico de 15 años con cuerpo perfecto, que me ofreció su virginidad sin rechistar. También, como supe después, esa experiencia en chupar pollas la consiguió chupándosela a Pablo y a Ferrán, que en aquel momento no estaban allí porque se habian ido a... en fin... a practicar, mientras David les dijo que iba a intentar convencerme para chupármela. Cuando me contó esto añadió además que los otros seguro querrían pasar por la misma experiencia que él, por lo que si yo lo quería se lo podía comentar y practicar todos juntos. Y los meses siguientes, señores... en serio que fueron inolvidables. No tanto como la primera vez, pues ésta siempre se queda marcada, pero imaginen lo que se puede hacer con 3 chicos buenísimos de 15-16 años que desean tener sexo con ustedes...

Si les gustó, puedo relatarles alguna de las veces que pasamos juntos la noche (la primera vez fue inolvidable...). 

Pueden escribirme a ageofgays@yahoo.es