Cita espontánea
Un amigo me invitó ir a pasar unos meses a Montreal, y aunque no le he dicho
abiertamente mis tendencias, sé que las sospecha, pero aún así no toco el tema
con él por aquello de las dudas pues lo estimo mucho. En fin, tomé mis cosas y
salí de la ciudad de México y me encaminé a esta ciudad, me quedé en su casa y
como es normal, él aquí tiene una vida, va a la escuela y esas cosas por lo que
yo tengo que pasar una parte de mi tiempo turisteando, y me quedo de ver con él
en la tarde para comer o hacer algo. Uno de estos días me quedé de ver con él en
el metro Berri, pero como salí muy temprano decidí ir antes a dar un paseo por
un sector que se encuentra un poco cerca de esta estación que se conoce como la
ciudad gay porque hay muchos comercios de corte gay.
Apenas entraba por una calle cuando escuche un "hey!" pero como nadie más que mi
amigo me conoce en esta ciudad pues no volteé, pero después de dar unos pasos no
sé por qué volteé y un chavo de gorra me sonríe, a lo que yo no le di
importancia y seguí caminando, entré a una tienda de revistas para ver algunas y
cuál es mi sorpresa que después de unos segundo el chavo entra a la misma
tienda, comencé a pensar cosas, pero dije 'son sólo imaginaciones tuyas', salí
de ahí hacia el metro donde me había quedado de ver con mi amigo.
En eso estaba cuando volví a escuchar el 'HI!' pero no le presté atención y al
poco tiempo se pone a mi lado el mismo chavo de la gorra y me dice 'HI!' de una
manera directa, donde no había duda que me estaba diciendo a mí, a lo que yo
respondo también con un HI! y me pregunta que si hablo francés y le digo que muy
poco, y me dice que si hablo inglés, a lo que le digo que sí, por lo que se
presenta en inglés, diciéndome que se llamaba Dany a lo que respondí Alejandro.
Después me preguntó que si era gay, y viniendo de la ciudad de México, si
alguien te pregunta eso la mayoría de las veces es bueno responder que no porque
te puedes llevar más de un golpe, además de que no soy de los que presumen
abiertamente que soy gay, pero aún no sé por qué le contesté que sí, a lo que él
me dijo que si quería estar con él, pero me vino inmediatamente a la cabeza mi
amigo por lo que le dije que tenía una cita, y me ofreció su celular para
cancelarla, a lo que le dije que la persona no tenía celular para llamarle y me
dijo que por qué no le hablaba a su casa y le dije que no era posible
comunicarse con él y que no lo podía dejar plantado, así que dijo que otro día
sería, nos despedimos y seguí caminando.
Pero después de un rato volteé a ver mi reloj y me di cuenta que aún faltaba una
hora para mi cita y me dije en mis adentros 'hace un rato que estás en
cuarentena, por lo que un sexo oral no le va a nadie mal y no creo que me
quitara más de media hora' aunque la verdad tardó más que eso pues no fue sólo
una mamada, así que regresé la mirada y no vi al chico de la gorra por lo que
caminé en sentido contrario a donde iba y al poco caminar lo alcancé y le dije
que si tenía un lugar cerca lo más que le podía ofrecer sería un sexo oral, a lo
que él dijo que podíamos ir a su departamento, que no estaba lejos y que además
traía carro y que me devolvería a tiempo para mi cita.
Caminamos a su carro y en el camino terminamos las presentaciones diciendo de
dónde veníamos y esas cosas.
Llegamos a su departamento y tenía unas máquinas para hacer ejercicio que
después comprobaría que sí utilizaba, y me senté en la sala mientras me invitaba
a un jugo.
Al regresar me lo dio y después de tomarlo nos empezamos a fajar, pero no por
mucho tiempo pues dijo que estaríamos mejor en la recámara, a lo que entramos a
la misma y se comenzó a desvestir, y pude verlo con detenimiento, de pelo corto,
rubio, ojos azules y no tenía muchas nalgas, pero se veía que hacía mucho
ejercicio pues el pecho y el abdomen lo tenía marcados. Por estarlo viendo no me
había terminado de desvestir y él ya se había desvestido hasta quedar sólo con
slips azules cuando me empezó a tocar por todos lados, mientras yo me terminaba
de desvestir y quitarme un collar que traía que se había trabado, pero fue tal
la calentura que en cuanto me lo pude quitar nos tiramos a la cama quedando yo
con sólo mis boxers y mis calcetines.
Nos besábamos y nos tocábamos por todos lados y podía sentir su pene,
friccionando con el mío entre la ropa interior de los dos, por lo que lo puse
boca arriba y después de besarlo comencé a bajar con mi lengua hasta sus pezones
que los chupé durante un rato, y luego seguí bajando hasta llegar hasta sus
calzones que quité dejando al descubierto una polla de 18 cm circuncidada, que
comencé a chupar como un niño, mientras volteaba a verlo retorcerse de placer, y
después de un rato comencé a subir y a volver a jugar con sus pezones, a lo que
él me tomó y me puso igual sobre la cama e hizo lo mismo que yo, bajó primero en
mis pezones y los mordió de tal manera que me produjo un placer brutal y
continuó bajando hasta mi bóxer el cual me quitó y comenzó a chupar mis 17 cm.
Después de un rato volvió a subir y nos comenzamos a besar y a friccionar
nuestros cuerpos ya desnudos y ahora sí poder sentir cómo chocaban nuestros
miembros, hasta que él se volteó y empezamos un delicioso 69 en el que yo
comencé a jugar con su ano, a lo que él hizo una pausa y sacó de su cajón un
lubricante y un condón que puso sobre el buro.
Continuamos con el 69, después se volteó a besarme y me dijo que qué quería
hacer y le dije lo que quisiera y me dijo que era muy ardiente, y acto seguido
me volteó y me preguntó si quería que me penetrara y le dije que sí pero que con
condón, a lo que tomó el lubricante que tenía en el buró y lo esparció por todo
mi trasero mientras lo repartía con una de sus manos metiendo en mi ano uno o
dos dedos.
Después tomó el condón y se lo puso y comenzó a meter su pene (lo que le costó
trabajo por lo ancho de su pene y por el largo tiempo que yo llevaba sin que me
la metieran), y empezó el buen mete y saca que tanto placer genera mientras que
me daba unas nalgadas y yo gemía de placer, hasta que se vino, y se acostó sobre
mí y me preguntó si quería venirme, y acto seguido me comenzó a masturbar hasta
que me vine de una manera abundante sobre mi pecho, el cual él limpió con un
pañuelo.
En es momento me acordé de mi cita y me levanté, me comencé a vestir y él me
dijo que si no podía cancelar y así pasar una bella noche juntos, a lo que le
dije que no, que otro día sería. Me llevó hasta el metro y en camino platicamos
sólo de banalidades y sobre un chavo que había conocido la semana pasada pero
con el que no había concretado nada.
Sobra decir que llegué un poco tarde a mi cita, pero bastó decir que me había
quedado dormido y no me había dado cuenta de la hora, y mi amigo después de una
mueca, no dijo nada y nos fuimos a cenar.
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