Compañeros de Clase
Primero que nada, hola a todos... Esta historia relata de una manera muy cierta una relación
romántica, la cual viví por primera vez con un compañero de clases, el cual me ponía como loco, y
nos remontamos así. . .
Mis padres, desde que yo estaba pequeño, siempre habían querido que estudiara en el mismo
colegio que estudió mi padre (el Marista) el cual se caracteriza porque únicamente
los varones podían estudiar en él, por lo menos durante esos años en los que me ocurrió tal suceso. Yo
empezaba a estudiar mi quinto grado, el cual se me resultaba tedioso, ya que había reprobado y
tenía de compañeros un grupo de clase bastante menor en edad a la mía, pero no por eso quería
decir que no me fijara en algunos. Este grupo de clase era muy especial a todos los del colegio pues
de compañeros tenía a los hijos de las personas más adineradas de la ciudad en la cual estoy
viviendo. Tenían una edad promedio de unos 13 años, mientras que yo tenía 15. Todos me veían de
menos pues tenían la idea hacia mí de que era alguien antisocial por el tan sólo hecho de haber
reprobado el curso completo, la mayoría no me hablaban y los pocos que lo hacían eran realmente
mis amigos, y no me hablan únicamente por quedar bien con mi persona.
Pero como la ley es la ley, en todos los grados y cursos del mundo siempre existirán amores
platónicos tuyos, los cuales desearás más que al mismo aire que respiras. A mí
me ocurría eso. Yo ya me había dado cuanta de cuáles eran mis preferencias sexuales desde que tengo memoria, y he
ayudado a muchos chicos a que acepten realmente que deben complacer lo que sus gustos les
pidan. . . para no aburrirlos luego de esta introducción dando un parámetro de las cosas como se
estaban dando, yo deseaba a un chico que era el más codiciado no sólo de toda el aula, sino de todo
el colegio, yo sabía que era algo realmente imposible de conseguir pero mi corazón
realmente lo deseaba. Pero me pasó una descabellada idea, la cual me funcionaría para lograr conseguir por lo
menos estar un momento a solas con él; armé el escándalo del año dentro de clase y lo
involucré a él con el objetivo que nuestro maestro nos castigara y nos dejara dentro del salón durante todo el
recreo, pero mis planes salieron mejor de lo que había imaginado, al maestro se le ocurrió que nos
reuniéramos durante la noche para que le presentáramos un reporte escrito sobre medio ambiente.
ERA INCREÍBLE, no lo podía creer, habíamos llegado al acuerdo que nos reuniríamos para hacer el
reporte en su casa y ahí nos quedaríamos a dormir esa noche. Al principio todavía creía que eso era
un sueño, aunque notaba en su cara que me odiaba por el castigo que habíamos recibido, todo por
mi culpa, tanto que no podía disimular el enojo, pero a mí me dio igual. Esa mañana no pude poner
atención a ninguna clase por estar pensando cómo debía decirle que me gustaba mucho, o si
no decirle siendo esta mi única oportunidad pues esa noche sería sólo mío. Así
llegó la tarde, dieron el toque de salida, y él me dijo que me esperaba en su casa a las 3pm. Y que fuera puntual, además
me dijo:
- Si terminamos temprano, saldremos a divertirnos un poco, ¿eh? -
frase que jamás olvidaré.
Esa tarde yo llegué lo más puntual posible, y ahí estaba él, con una camiseta amarilla, un pantalón
de mezclilla azul desgarrado, en sandalias. Se miraba precioso; en ese momento me propuse que
esa noche tenía que ser la primera vez que ocurriera algo entre ambos, y estaba dispuesto a lo que
fuese por saborear sus ricos labios.
Como a las 6 de la tarde ya habíamos terminado la tarea, y Hugo (nombre ficticio) me dijo que si
preguntaban sus padres si nos faltaba bastante, tenía que contestarles que estábamos empezando.
Cosa que me dejó sorprendido.
Cuando por fin me decidí, entré en su recámara y le llamé; cuando se
acercó me le puse enfrente y le miré fijamente y me dispuse a darle un beso.
Él sin decir nada ni mediar palabra sólo se apartó y me hizo un gesto de “YO NO SOY DE ESOS”, no dejándome de sentir mal en
tan bochornosa situación. Él llamó a un motorista para decirle que nos sacara a comer un helado. Y yo, que ya
conocía de hace años a su motorista, pues trabajó para nosotros, me le insinuaba bastante, le
acariciaba su rostro, y le pasaba la mano por su paquete, pues siempre habíamos bromeado así,
pero Hugo no tenía la menor idea de que era una broma y dejaba soltar una mirada de
celos para conmigo, lo cual me hizo sentir bien.
Al llegar a tomar el helado, le pregunté por qué me miraba de una forma como si me odiara y me
dijo que le molestaba que yo hiciera eso en su presencia. De regreso a su casa, él no me quitaba la
mirada de encima y al bajarnos del carro sentí cómo su erecto pene pasó rozando con mi abdomen
pidiéndome disculpas pues insistía en que había sido un accidente. Cuando nos dirigíamos en la
entrada principal de la casa, me abalancé sobre él lanzándonos a la piscina. Él me
reclamó muy enojado como 5 minutos y yo al estar aburrido de escucharle le empecé a acariciar su paquete por
fuera del pantalón sintiendo su mirada de "¿qué estás haciendo?". Reaccionando con un sorpresivo
beso el cual yo sentía como esos carnosos labios frotaban los míos, y esa jugosa lengua tocaba hasta
el fondo mi boca; y en la parte baja su paquete que lo frotaba con el mío, presionando con sus
manos fuertemente mi trasero para sentir tal incomparable placer. Se desprendió de
mí y me dijo que nos fuéramos a su habitación ya que sus padres nos podían ver en cualquier momento. De
camino por las gradas no aguanté más y le tiré frente a la puerta de su cuarto y lo
quité su pantalón destilando todavía agua, y por encima de su boxer alicrado le besaba esa verga de adolescente en
plena pubertad que le medía unas 5 pulgadas o 15 cm. con poco vello y una verga no muy gruesa y
blanca, además mostrando a gritos que quería ser desvirgada. Eso me desesperó más y me hizo
que se la sacara y que se la mamara. No habían pasado ni 2 minutos cuando se
venía en mi boca (cosa que me dio un tanto de placer pues tenía el líquido más preciado de ese chico dentro de mi
boca, sorbiendo hasta la última gotita).
Nos levantamos y al entrar a su habitación quitándose todo mosteando unas bellas nalgas ovaladas
que hasta el más hetero hubiera querido comérselas a besos. No soportando tal paisaje, lo
tiré a su cama, desvistiéndome a mí también, sentía cómo sus afilados dientes
hablaban en mis tetitas, diciéndome que ya hacía tiempo que yo le gustaba pero que
tenía miedo de que yo me burlara de él, pues yo era el único chico en el cual él se había fijado, eso me puso
a más de mil, y sólo se me ocurrió recompensarlo con una cosa, le dije que respirara profundo y que aguantara; tomando
aquella sabrosa verga, la puse de punta sobre mi culo, y me senté en ella de un
sólo apretón, produciendo tanto dolor que Hugo me abrazó y me mordió mi costado con tanta fuerza que ambos
gritamos al mismo tiempo. Esa era la primera vez que Hugo se la metía a alguien, era la primera
vez que sentía el placer verdadero del sexo, pues sólo vivía placeres cercanos con mamadas o
pajeadas, pero YO me encargué de que él perdiera lo de niño dentro de mí. Me cogió por una media
hora, en diferentes posiciones, mientras me besaba y jugueteaba con su lengua dentro con la mía,
abrazaba aquel delgado cuerpo de niño, miraba esos ojos verdes (que jamás había notado),
acariciaba con mis manos aquella espalda suave como la seda, y sentía cómo ese pedazo de carne
nos unía en placer a ambos, la piel de ambos bien sudada, él observaba mi blanco cuerpo sin
vello, acariciaba mi rubio cabello y besuqueaba mi cuello, insistía que por siempre fuéramos novios, yo
deseaba eso más que a nada. Pasaron unos minutos de silencio en el momento de que se
venía dentro de mí, me abrazó fuertemente echándome el aliento en mi oído y me dijo:
- Te Quiero, ¿quisieras ser mi novio?
Eso me gustó tanto que un pequeño roce de su estómago sobre mi verga hizo que me viniera sobre
él, saboreaba mi sudor, el cual se miraba como perlitas sobre mis hombros, y sacando su dolida
verga de mí la puso en mi vientre, y frotándola con un poco de mi semen, nos masturbamos lenta y
sabrosamente, al compás de las pulsaciones de ambos.
Al acabar, dormimos juntos, y en la mañana lo hicimos de nuevo, y así lo repetimos a diario por una
semana, llegando al pacto que aunque cualquiera de nosotros consiguiera novio, siempre lo
haríamos, como si fuéramos pareja. Ya llevamos 6 años así. Y ambos nos queríamos mucho, y
sé que todavía me quiere, sólo te pido que por favor entiendas (Hugo) que esa personita con la que
ando ahora sé que es la que puede pasar el resto de mi vida a mi lado. Amo a ese chico, déjame ser
feliz. Si realmente me quieres, déjame amarlo ¿sí?
Si te gustó mi vivencia, sólo escríbeme a mi correo que tengo mucho que contarte.
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