Esta historia me ocurrió
cuando tenía 15 años. Estaba yo ya muy desarrolladito.
1,75 y una pija de 16 cms.
Una tarde fui a casa de Federico a estudiar. El era
mi mejor amigo y compañeros
de banco en el colegio desde el primer grado.
Nos encerramos en su cuarto
y hartos de leer y leer Geografía, me propuso
tomar la leche. Fue a la
cocina, trajo leche con cacao, galletitas y dulce de
leche. Empezamos a hablar
de chicas y palabra va palabra viene nos
empezamos a pajear de comun
acuerdo a ver quien acababa primero.
Cuando vio mi pija se sorprendió.
La de el media 10 centímetros y era
totalmente lampiño.
Un rubiecito de ojos celestes angelical. A poco de
darle a la paja, le digo
"yo te pajeo a vos y vos a mi."
Me acerqué y nos masturbamos
el uno al otro. Sentir su mano caliente en mi
verga me sedujo. Sentí
un placer unico e indescriptible. En un momento me
dice, "ahora vas a ver".
Toma el tarro de dulce de leche, mete su mano y me
embadurna la pija. Estaba
frío el dulce y no me gustó. Le dije: dejate de joder,
que pendejo sos. Se rió
estruendosamente y en un segundo su boca estaba en
mi verga. "Te voy a limpiar"
dijo. "Sos puto?" le pregunté. "No, boludo, es una joda".
La cosa es que me la chupó
con delectación. Quedó brillante y pegajosa. Para
vengarme no le avisé
que me iba y le tome la cabeza con las dos manos. Cuando
sintió el primer
lechazo quiso salirse, pero se lo impedí. Así que acabe en
su
boquita. Iba a escupir y
le dije: "en las peliculas dicen que si te la tragas es amor".
Me miro con cara de degenerado,
me la mostró en su lengua roja y se le engulló.
"Será amor, entonces!!!"
me dijo. "Queres acabar" le dije. "Si, mas vale". lo senté
sobre mis piernas y se la
empecé a menear. "Ahora vas a ver", le digo, como él
me habia dicho. Meto mi
mano en el dulce y se lo paso por la raya del culo. Nos
empezamos a reir y yo a
meterle un dedo en su culo cerrado. Empecé con el indice,
luego lo saqué y
le puse el pulgar mas gordito y se empezó a mover como cogiendo
el dedo, le puse dos y le
pedi que me entregara la cola. "Ni loco, me da miedo"
dijo. Algun dia veremos.
Con tres de mis dedos adentro y la mano derecha
masturbándolo, mientras
él se apretaba las tetillas le pedi que se babeara
y me gimiera como una putita.
La leche saltó para todos lados y uno de sus
lechazos me dio en un ojo.
Saqué los dedos e instintivamente me los olí.
Sentí que me venia
otra vez, asi en seco, lo agarré, lo puse en cuatro y le
dibujé arabescos
de semen en sus nalgas lisas.
* * *